¿Qué definimos cómo superdotación?

Traducción del artículo: ” What is Giftedness?” realizada por Maria Rydkvist, Estocolmo a 4 de agosto de 2015  

Autor: Linda Kreger Silverman. Cita extraída del artículo original publicado por The Boulder Parent, en julio de 1993, pág. 1, 13-14. Revisado: Marzo del 2007. P-50

Website: http://giftedhomeschoolers.org/resources/parent-and-professional-resources/articles/issues-in-gifted-education/what-is-giftedness/

SENG (Supporting Emotional Needs of the Gifted) http://sengifted.org/about-seng

Todo talento implica un peligro. Independientemente del tipo de dotación, nos vemos en la necesidad de su expresión. Si la expresión de la dotación se ve bloqueada, distorsionada o simplemente se le permite el languidecer, entonces la propia dotación se vuelve en nuestra contra, y nos hace sufrir. (Johnson, 1993, p. 15)

¿A qué nos referimos al hablar de dotación? Realmente es este un término que hace que la gente se sienta incómoda. Me acuerdo de las reuniones de padres por las tardes en Boulder, Colorado, allá por el 1976, y de comentarles a los padres, que se ofertaba la posibilidad de un mentor para aquellos niños a los que les interesase aprender sobre algo en concreto, o sobre algo que no estuviesen aprendiendo en el colegio. La figura del mentor era gratuita. Lo único que los padres tenían que hacer, era hacerse miembros de The Boulder Association para los niños dotados, por tan sólo 5 dólares al año. Nadie se apuntó. Recuerdo que un padre me comentó a posteriori, que su hija leía a un nivel varios cursos por encima de su clase y que tenía una especie de laboratorio en el sótano de casa…,etc., pero que él estaba seguro ”¡de que su hija no era dotada!”

Desde entonces, me he involucrado en la ardua tarea de descubrir qué significado tiene el término dotado para las distintas personas. La mayor parte de mi trabajo, se ha desarrollado en torno a los padres, y me he comenzado a dar cuenta, de que son las madres las que suelen llamar a nuestro centro, The Gifted Development Center para solicitar la realización de los test, mientras que los padres, suelen ver el proceso de screening con gran escepticismo. Durante las charlas a los grupos de padres, veo a las madres que asienten con la cabeza y sonríen, mientras los padres están sentados de brazos cruzados y con cara de total interrogante en el rostro. Un padre se me acercó una vez tras una de mis charlas, y me comentó sobre su hijo, que había ganado todos los honores y premios habidos y por haber, incluso una beca para la Universidad de Stanford, y que en cuanto a su hijo se trataba, que él estaba más que seguro, de que su hijo no era dotado. Yo le pregunté, ”¿Que qué tendría que hacer su hijo para considerarlo como tal?”. El padre me contestó de vuelta: ”Bueno, él no es ningún Einstein”.

Entonces llegó a mis manos este estudio en el que un investigador, concluía diciendo: ”que las madres le ponían la etiqueta de dotado a su propio hijo, resultado de su ”propia necesidad narcisista”. Un descubrimiento casual, y al que este estudio si hacía correcta mención, era que cuando el centro escolar había etiquetado al niño como dotado, las madres se lo creían, y los padres lo negaban, lo cual llevaba a más de un conflicto marital (Cornell, 1984). Ese fue el momento en el que vi la luz, y me di cuenta de que las madres y los padres, definían la dotación de manera distinta. Cuanto más pensaba en ello, más evidente se hacía el hecho de que los escritores de sexo masculino en el campo de la dotación, tendían a entender la dotación de manera muy similar a como lo hacían los padres con los que me había cruzado durante todo este tiempo, mientras que la mayoría de las escritoras de sexo femenino, tendían a compartir la perspectiva de las madres. (Silverman, 1986; Silverman & Miller, 2007).

Los hombres tendían a igualar dotación con logro. Recuerdo que tras haberle realizado los test a su hijo, un padre nos comentó, ”Tan solo tiene cinco años. ¿Qué es lo que ha podido conseguir en cinco años para que se le considere dotado?” Las mujeres por otro lado, perciben la dotación como un avance en el desarrollo. Si una madre ve que su hija le está preguntando por cómo se llaman las cosas a los once meses, memorizando partes de un cuento a los 17 meses y haciendo preguntas complejas para su edad antes de cumplir los dos años, comienza a inquietarse. ”¿Cómo se va a adaptar a los otros niños?” ”Qué va a hacer con ella el maestro en el colegio si ya está leyendo en la guardería?” ”¿Debería esconderle los libros?” No quiero que piensen que soy uno de esos padres ”que estimulan a sus hijos”.

El tener un desarrollo más rápido que el de los otros niños, hace vulnerable al propio niño, y las madres, son plenamente conscientes de esta vulnerabilidad. Cuando ya no lo pueden ignorar más, y cuando el temor a ”¿qué pasará con mi hijo?” se les atraganta cada día más, hacen de tripas corazón, y se deciden a buscar ayuda en algún especialista, para que les guíe sobre el desarrollo diferente que están teniendo sus hijos (aunque al mismo tiempo, siguen oyendo una voz en la cabeza que les repite sin parar: ”¿te das cuenta de los estúpida que vas a parecer, si al final te equivocas y todo esto termina siendo solo imaginaciones tuyas?”) A pesar del mito en relación ”a que todos los padres creen que sus hijos son dotados”, 9 de cada 10 de los padres que se deciden a hacer esa llamada de teléfono, llevan razón.

El punto de vista del logro en el tema de la dotación, lleva existiendo desde sus primeros orígenes, apareciendo en el estudio ”de hombres eminentes” (Eminent men) realizado por Sir Francis Galto en el 1869. Todavía hoy, los docentes están a la búsqueda de niños con este potencial que los convierta en ”hombres eminentes”. El niño eminencia en la escuela, es aquel que gana las competiciones de su curso y recibe premios. Todo el esfuerzo se centra en el producto, el rendimiento, los trabajos realizados – es decir, la trampa externa. Y se espera que el niño sea capaz de seguir en esta línea, a lo largo de toda su vida, es decir, en la línea del rendimiento, de la producción y del logro. De tal manera que dotado, se ha convertido en la etiqueta que las escuelas han sustituido por sinónimo de ”compromiso con la tarea”, es decir, con la imagen de niños aplicados que sacan buenas notas. Sin lugar a duda, son estos los alumnos, los que cuentan con el mayor potencial para el logro, tal y como está constituida la sociedad competitiva en la que vivimos. ¿Pero es eso todo? ¿Es sólo eso, lo que entendemos como dotación?

Cuando intentamos igualar dotación con logro en la escuela, o con el potencial para los logros de gran valor en la vida adulta, estamos creando una definición discriminante hacia los niños de otras grupos étnicos, hacia los niños que se encuentran en clara desventaja económica, y hacia las niñas o jóvenes. A lo largo de la historia, aquellos a los que se les ha reconocido por ser eminentes han sido en su mayoría varones blancos de clase media o alta (Hollingworth, 1926; Silverman & Miller, 2007). Al contrario de lo que se piensa, la dotación no entiende de color, se da en igual proporción tanto en el sexo masculino, como en el femenino (Silverman & Miller, 2007), y se reparte a lo largo y ancho de todos los niveles y diferentes estratos socioeconómicos (Dickinson, 1970). Mientras el porcentaje de niños dotados es mayor entre las clases con un mayor poder económico, la gran mayoría de niños con dotación, provienen de las clases con menos recursos económicos (Zigler & Farber, 1985).

A lo largo y ancho del mundo, hay más niños dotados pobres, que ricos. Lejos de ser ”elitistas”, la existencia en las escuelas públicas de programas exclusivos para niños dotados, se convierten en la única oportunidad que existe para estos alumnos que se encuentran en desventaja económica, de poder llegar a desarrollar sus talentos. Aquellos que quieren deshabilitar en los centros escolares, la existencia de clases y de ayudas para los niños dotados, están penalizando, y aún en mayor medida, a los niños dotados pobres, porque los alumnos dotados ricos, siempre pueden pagarse una escuela o educación privada.

¿Entonces, qué es eso de la dotación? Las madres llevan la razón aquí. Es el avance en el desarrollo lo que puede ser observado en los primeros años de la infancia. Pero el niño, no se desarrolla igual en todas las áreas. De la misma manera que el niño pregunta, ”¿qué pasa después de la muerte” y ”¿cómo sabemos que no somos parte del sueño de otra persona?”, ¡Todavía no es capaz de atarse solo el nudo de sus zapatos! Un niño de 11 años con muy alta dotación, bajó del avión con su libro de cálculo en una mano, y su peluche de Jorge el curioso en la otra. Cuanto mayor es el cociente intelectual del niño, mayor es la dificultad que el niño o la niña tiene para encontrar con quien poder jugar, y mayor es la dificultad que estos niños demuestran, para conformarse con lo encorsetadodel currículo escolar.

Cuanto mayor es la desigualdad o discrepancia existente entre los puntos fuertes y los puntos débiles del niño, más difícil resulta para el propio niño o niña, el poder encontrar un sitio en el que sean capaces de adaptarse. Rita Dickinson (1970), la fundadora del programa de educación de dotados en Colorado, denunció que un alto porcentaje de los niños a los que le había realizado los test en las escuelas públicas de Denver, habían llegado hasta ella, debido a problemas de comportamiento. Descubrió que más de la mitad de los padres, desconocían que sus hijos fuesen dotados, y si los padres no se habían dado cuenta, la escuela tampoco había sido capaz de reconocerlos como tal. Los niños dotados que más habían pasado desapercibidos, eran justamente, aquellos provenientes de entornos socioeconómicos bajos o de diferentes entornos culturales o étnicos, o resultado de la combinación de ambos factores.

Los chicos, cuentan con mayor probabilidad de terminar haciendo un test de screening que las chicas. En el centro The Gifted Development Center, el 60% de los más de 5.200 niños a los que se les ha realizado los test durante los últimos 28 años, son de sexo masculino y el 40% de sexo femenino. Los chicos, más que las chicas, demuestran y exteriorizan de manera más evidente, cuando no se ven desafiados suficientemente en su entorno escolar. De ahí, que sea más evidente el que llamen la atención, y despierten la consiguiente preocupación de los padres. Es fundamental en el caso de las niñas dotadas, que se las identifique de manera temprana, y antes de que pasen a la clandestinidad.

Un comentario, y esta vez para las madres. Me gustaría ganarme un dólar, por cada vez que oigo a una madre decir, ”eso lo ha heredado de su padre”. Nuestra sociedad tiene tal percepción de la dotación hacia la consecución del logro, que hace que la mayoría de las mujeres no sean capaces de verse reflejadas ellas mismas, en la propia definición. ”Tan sólo soy una madre, yo no he hecho nunca nada extraordinario”. Mi próximo libro trata sobre lo desconocido de la dotación en las mujeres. Se titula, ”Yo no soy dotada, tan solo estoy ocupada! (I’m Not Gifted, I’m Just Busy!”)

Los niños y los adultos dotados, ven el mundo de forma diferente debido a lo complejo de su manera de pensar y a su intensidad emocional. A menudo la gente les dice, ”¿Por qué lo haces todo tan complicado?” ”¿Por qué te tomas todo tan en serio?” ”¿Por qué siempre le das tanta importancia a todo?” Los dotados son ”demasiado” en todo: demasiado sensibles, demasiado intensos, demasiado impulsivos, demasiado sinceros, demasiado idealistas, con demasiados principios, demasiado perfeccionistas, y es por ello, por lo que son demasiado para los demás!

A pesar de haber intentando durante toda una vida, el conseguir adaptarse, siguen los dotados sintiéndose como unos verdaderos inadaptados. El daño que hacemos a los niños y los adultos dotados, si continuamos ignorando lo evidente del fenómeno, es sin duda, mucho mayor, que el daño que les podamos producir, por intentar etiquetarlos. Sin la etiqueta de su propia diferencia, el dotado se etiqueta a si mismo con un: ”Debo de estar loco. Porque soy el único al que le afecta toda esta injusticia”. Es hora de sacar la dotación fuera del armario y separarla al completo de la idea del logro. Es hora de que la reconozcamos, la valoremos y aprendamos a alimentarla en nuestras escuelas y en nuestros hogares.

Referencias

Cornell, D. G.  (1984).  Families of gifted children.  Ann Arbor, MI:  UMI Research Press.

Dickinson, R. M.  (1970).  Caring for the gifted.  North Quincy, MA:  Christopher.

Galton, F.  (1869).  Hereditary genius:  An inquiry into its laws and consequences.  London.

Hollingworth, L. S.   (1926). Gifted children:  Their nature and nurture.  New York:  Macmillan.

Johnson, L.  (1993).  Thoughts on giftedness.  Understanding Our Gifted, 5(5A), p. 15.

Silverman, L. K.  (1986).  What happens to the gifted girl?  In C. J. Maker (Ed.),Critical issues in gifted education, Vol. 1:  Defensible programs for the gifted (pp. 43-89).  Austin, TX:  Pro-Ed.

Silverman, L. K., & Miller, N. B.  (2007). A feminine perspective of giftedness.  In L. Shavinina,  (Ed.).  The international handbook on giftedness.  Amsterdam:  Springer Science.

Zigler, E., & Farber, E. A.  (1985).  Commonalities between the intellectual extremes:  Giftedness and mental retardation.  In F. D. Horowitz & M. O’Brien (Eds.), The gifted and the talented:  Developmental perspectives (pp. 387-408).  Washington, DC:  American Psychological Association.

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