La Falta de Atención de los niños superdotados

Traducción realizada por Maria Rydkvist en Estocolmo, a 28 de agosto de 2015 del artículo titulado “Gifted Children and Lack of Attention” de Carol Bainbridge experta en niños dotados. (http://giftedkids.about.com/od/schoolissues/qt/inattentive.htm)

Uno de los mitos más frecuentes alrededor de los niños superdotados, es el de que son los más atentos y los que muestran más entusiasmo en el aula. Que se trata de aquellos alumnos que se quedan absortos a cada palabra que dice el maestro, y a los que les encantan hacer los deberes. Mientras esto puede ser cierto para algunos niños superdotados, está lejos de ser el comportamiento normal de estos niños. De hecho, muchos de los niños superdotados se comportan justamente al contrario: se muestran inatentos y a menudo no hacen sus deberes, o si los hacen, se les olvida entregarlos a tiempo.

Causas de la falta de Atención

En la mayoría de los casos, estos niños no comienzan la escuela no prestando atención en la clase. Al contrario, ya que suelen llegar a infantil o la guardería con ganas de aprender y de desarrollar lo que ya conocen. Desafortunadamente, lo que la mayoría de estos niños aprenden y reciben en la guardería, es información que ya manejan. Por ejemplo, un niño de cinco años que lee como uno de tercero de primaria, tendrá que de todos modos que asistir a las clases en las que se aprende “una letra por semana”.

Incluso, si todavía no han aprendido a leer o la información en el aula lo es nueva para ellos, aprenden más rápido que la mayoría de los niños: “los niños sin dotación necesitan de 9 a 12 repeticiones para entender un concepto, los niños con talento o brillantes, necesitan de 6 a 8 repeticiones para entender el mismo concepto, mientras que los niños superdotados pueden aprender nuevos conceptos tras 1 o 2 repeticiones”.

Al ser la mayoría de los alumnos en el aula, los no sobredotados, las clases tienden a enfocarse en torno a sus necesidades de aprendizaje. Esto significa por ejemplo, que incluso si un niño superdotado, comienza infantil sin saber leer, el pasar una semana entera para poder aprender tan solo una letra del alfabeto, es algo totalmente innecesario.

Las clases se terminan por volver frustrantes y embotan el cerebro.

Los niños superdotados necesitan de plena y de mucha estimulación, y si no la reciben por parte de sus profesores, se la tienen que proveer ellos mismos. Si las lecciones en clase comienzan a ser poco estimulante para su mente, el niño superdotado, pensará y reflexionará sobre pensamientos e ideas más interesantes. A veces estos niños, parecen que estén soñando despiertos en el aula. Si la clase tiene una ventana, pueden estar mirando a través de la ventana y e imaginar que están fuera jugando.

Mientras esto es cierto, también lo es, lo de que el niño esté mirando a los pájaros y preguntándose cómo es que vuelan, o mirando cómo se cae cada una de las hojas de un árbol al suelo, preguntándose qué es lo que hace caer a las hojas de los árboles.

Falta de Atención versus Multitarea

Sorprendentemente, los niños superdotados, pueden seguir al mismo tiempo lo que está diciendo el profesor, y cuando éste le pregunta a un niño superdotado que parece que no haya estado prestando atención, el niño puede todavía responderle a la pregunta sin problema. De todos modos, es también posible, que un niño se encuentre tan absorto en sus propios pensamientos, que se encuentre literalmente en otro mundo, y que ni si quiera oiga al profesor cuando le llama por su nombre.

Para el profesor, el niño parece no prestar interés por aprender, pero la verdad es la opuesta: el niño tiene gran deseo por aprender, pero ya ha aprendido el material del que se está discutiendo en clase y por lo tanto, no está aprendiendo nada. Consecuentemente, el niño se retrae a la riqueza de su propio mundo interior, que es tan común entre estos niños superdotados.

Solución

Los niños superdotados que han sido estimulados adecuadamente, raramente presentan problemas de atención en clase. Desgraciadamente, puede resultar extremadamente complicado, el convencer al profesor de que el motivo de la falta de atención del niño en la clase, es precisamente, el resultado de la falta de retos y de estímulos, y no lo contrario.

Los docentes que no están familiarizados con las necesidades de los niños superdotados, entienden sin embargo que los niños que son incapaces de comprender un concepto se pueden distraer y fantasear, pero no entienden que los niños superdotados desconectan porque ellos SI entienden.

El primer paso para poder resolver este problema, es hablar con los docentes. La mayoría de docentes quieren hacer lo que resulte mejor para el alumno, así que a veces se trata de comentarle un par de veces sobre la necesidad del niño. Lo mejor es incluso, evitar decir las palabras “aburrido” y “superdotado”. Cuando los padres le cuentan al profesor que sus hijos están aburridos, los docentes se ponen a la defensiva. Después de todo, la mayor parte de los docentes suelen esforzarse en enseñar al niño y darle el material adecuado.

Los docentes pueden interpretar el comentario de que el niño está aburrido, como una crítica a su propia capacidad para enseñar, incluso si los padres, no es eso lo que están cuestionando. Cuando los padres le dicen a los docentes que sus hijos son superdotados, los profesores suelen creer que los padres tienen una idea exagerada de la capacidad de sus hijos.

En su lugar, deberían los padres hablar de sus hijos como individuos y de las necesidades individuales que ellos presentan. Por ejemplo, los padres pueden decirle al profesor que su hijo trabaja mejor cuando se le ofrecen más retos o cuando la tarea es más difícil. Si el profesor parece dudar, los padres pueden pedirle que intente nuevas estrategias para ver si funcionan.

Lo importante, es centarse en las necesidades individuales de aprendizaje del niño e intentar colaborar y cooperar con el docente. El decirle a la mayoría de los docentes que tu hijo es un niño superdotado, puede hacer que las conversación se enfoque y desvía solamente alrededor de los niños dotados en general. El comentarle a un profesor que tu hijo está aburrido, se puede malinterpretar como que se cuestiona la propia capacidad para enseñar del docente y su manera de dirigir el aula.

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