La Cara Incomprendida de la Superdotación

Artículo traducido por Andrea Sánchez Martínez y María Rydkvist a 7 de diciembre de 2015. El artículo es del año 2013 de Marianne Kuzujanakis, Pediatra, Profesora de Homeschooling, Defensora de los Sobredotados Intelectuales, Defensora de los Niños (http://www.huffingtonpost.com/marianne-kuzujanakis/gifted-children_b_2948258.html)

En cualquier clase desde preescolar hasta secundaria existen niños en riesgo de incomprensión, de ser diagnosticados de forma incorrecta, y de verse educativamente desplazados. Esto no se limita de manera exclusiva a un tipo concreto de género, raza, etnicidad o de grupo socioeconómico, ya que podría tratarse de incluso los hijos de tus vecinos, de tus amigos, de tus propios hermanos, e incluso de ti mismo.

Estos niños en riesgo, son los niños superdotados.

Al contrario de lo que indican los estereotipos comunes, la superdotación no es sinónimo de alto logro académico. El arquetipo de estudiante superdotado, del que se espera que lo sea maduro y líder de la clase, no se ajusta a todos los estudiantes superdotados. Algunos son los payasos de la clase, el niño solitario y raro de la fila de atrás o el alborotador. Las clases para necesidades educativas especiales son donde acaban algunos niños superdotados, pero aún ahí su superdotación sigue sin encontrar apoyo.

Desperdiciando la mayor parte del día en aulas que no están pensados para ellos, los niños superdotados pueden presentar comportamientos inadecaudos de distinta índole. A pesar de que la superdotación es equiparable a una necesidad especial, La financiación hacia la misma es escasa, y en el caso de los niños superdotado de las distintas minorías o pobres, resulta vergonzoso el que se los siga ignorando de manera continuada.

Los aprendices visual-espaciales, cuyos métodos de aprendizaje entran en conflicto con los de las clases típicas, son también incomprendidos. Mientras que el aula para muchos requiere serlo de reto académico, para otros muchos de estos niños, requiere además de que lo sean de sensibles hacia la diversidad cultural, racial y lingüística. Y que también lo sean de apoyo al aprendizaje. Este tipo de soluciones no están por lo general disponibles.

El doctor William H. Smith, actualmente decano de la Karl Menninger School of Psychiatry and Mental Health Sciences, afirmó: “Que la superdotación puede ser confundida con algunos trastornos psiquiátricos, con otros oscuros trastornos que con frecuencia necesitan de la existencia y seguimiento de un tratamiento.”

Sin embargo, muchos niños con superdotación nunca son identificados. La identificación solo es obligatoria en 32 estados y financiada en aún menor número. La mayoría de los profesores reciben una mínima formación en torno a la identificación y encauzamiento educativo de estos niños superdotados. El término superdotado tiende a evocar elitismo, prestándole escasa o nula atención al niño superodtado que no lo sea fuera del concepto alto rendimiento.

Hay una creencia que persiste con el tiempo y es la de que no se puede ser superdotado si se tienen problemas en la escuela. Además, muchos padres descartan la superdotación cuando las habilidades de sus hijos presentan de un desequilibrio en logro o conviviendo con algún otro tipo de dificultad. Aun así, algunos niños superdotados que tienen alguna dificultad de aprendizaje no reconocida, pueden inicialmente sobresalir en la escuela hasta que llegan a un punto en el que las habilidades para compensar los mismos, no lo son ya de suficientes.

En el 2010, el informe sobre salud mental de la academia americana de pediatría (American Academy of Pediatrics Task Force on Mental Health) informaba que casi el 37% de todos los niños y adolescentes cumplían, o bien los criterios del DSM (Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) para un diagnóstico mental, o demostraban disfuncionalidad en su fucnionamiento normal. El TDHA se presenta en 1 de cada 10 niños. Los trastornos del espectro autista se presentan en 1 de cada 50 niños.

Esto es una crisis global. La mayoría de los facultativos en pediatría y medicina infantil, diagnostican síntomas y enfermedades psiquiátricas y prescriben medicamentos psicotrópicos pero sin estar correctamente preparados para hacerlo.

Los niños Highly gifted (con muy alta sobredotación intelectual) son un particular reto para esto del diagnóstico. Estan “cableados de manera distinta” y presentan una trayectoria del desarrollo que se separa de la norma. Muchos niños superdotados experimentan el mundo con con una sensibilidad e intensidades vívidas muy elevadas, que pueden ser un gran punto a su favor (permitiéndoles convertirse en creativos artistas, en científicos, en inventores y en activistas) pero pueden también serlo de un gran punto en su contra (exponiéndolos a menudo a emociones abrumadoras, a preocupaciones, y de ahí a un comportamientos diferente).

Cuando los diagnósticos pediátricos se aplican a la ligera y de manera negligente, a estos niños superdotados se les mal diagnostica con frecuencia, con TDHA, autismo, depresión o trastorno bipolar.[1]

El doctor Jack Wiggins, actual presidente de la Asociación Americana de Psicología, declaró: “que esto es un problema muy serio y generalizado – el desperdicio de vidas por culpa de una mala práctica en la diagnosticación de los niños y adultos superdotados con el consiguiente tratamiento inadecuado que esto conlleva.”

Sin embargo, el ser superdotado puede ocultar efectivamente en algunas ocasiones, problemas en el aprendizaje y en la salud. La superdotación puede servir de contrapeso a las propias dificultades y enmascarar las mismas o incluso, que esta última enmascare a la propia superdotación. A pesar de la seriedad existente en relación al tema del diagnóstico erróneo, los facultativos se encuentran expuestos e influenciados por un reducido número de artículos sobre literatura médica pediátrica, que disparan las alarmas sobre la complejidad de los superdotados, junto con que muchos padres además, se avergüenzan de comentar acerca de la superdotación con sus propios médicos, algunos bajo la creencia de que la superdotación no juega ningún papel en la atención médica o en la propia salud del individuo.

El doctor James T. Webb, psicólogo clínico, autor y fundador de SENG (Supporting the Emotional Needs of the Gifted*), expuso: “Por desgracia, una cantidad extremadamente reducida de psicólogos, psiquiatras, pediatras y de otros profesionales de la salud, reciben alguna formación sobre las características de los niños y adultos superdotados, en concreto en torno al comportamiento de las personas especialmente brillantes, la de personas creativas que en ocasiones pueden asemejarse a que parezca que encubren trastornos.”

Por tanto, mientras que algunos niños superdotados son erróneamente diagnosticados y medicados por trastornos que no tienen, otros pasan desapercibidos por cupa de otros problemas del aprendizaje o trastornos mentales que si poseen.

La superdotación como tal, puede ser fácilmente confundida con un trastorno mental diagnosticable. Los niños superdotados pueden hablar un mucho, tener altos niveles de energía y ser impulsivos e inatentos o distraídos en algunas situaciones – lo cual es similiar a los síntomas del THDA. No es una excepción para los niños superdotados el tener conflictos sociales, crisis por asuntos de poca importancia o el presentar intereses inusuales y absorbentes, que apunten hacia un diagnóstico inapropiado de autismo.

El resultado es que los superdotados se sienten solos con frecuencia y extraños en un mundo que no les comprende por completo.

Los doctores Daniel B. Peters y Dr. Edward R. Amend, ambos psicólogos clínicos, en un capítulo del Handbook for Counselors Serving Students with Gifts and Talents** (2011), escribieron: “Pese a que no hay duda de que la medicación tiene su lugar en el manejo de los trastornos psicológicos y del comportamiento… la práctica no es apropiada cuando la medicación es incorrectamente usada para reprimir el comportamiento incomprendido de los niños superdotados.”

La superdotación además, no es siempre vista como un rasgo positivo y apreciado. Muchos niños superdotados son víctimas de bullying, otros bajan el rendimiento para ocultar sus habilidades y algunos experimentan ansiedad y depresión con un riesgo mayor para las autolesiones. [2]Tanto como un 20% pueden serlo de abandono escolar. [3] Las necesidades sociales y emocionales de muchos de los niños superdotadas son ignoradas por completo. Muchos buscan el homeschooling (educación en casa) y early college (aceleración educativa de Secundaria y Universidad combinadas) como alternativas más adecuadas, aunque algunos pasan directamente a la educación superior, habiéndos sentidos desilusionados por las experiencias educativas previas o incapaces de hacer frente a las mismas, si no han sido tratados por cuestiones de aprendizaje o salud mental que se encuentran aún sin descubrir.

Existe una necesidad urgente de formación a los facultativos sobre superdotación y diagnóstico dual. Los médicos ven a los niños en visitas muy cortas y se encuentran demasiado influenciados por el marketing de las farmacéuticas (lo mismo les sucete también a los padres y a los profesores). El sobrediagnóstico y el sobretratamiento son situaciones a la orden den día.

El típico examen de tan solo 15 minutos, no es suficiente para distinguir los distintos trastornos con precisión. Un niño superdotado que muestre distracción o falta de concentración puede tener o no, THDA. Un niño aparentemente brillante que se las arregla en el colegio podría estar esforzándose severamente y hacerlo con un trastorno del aprendizaje sin detectar que compensa con su propia superdotación. Los niños superdotados pueden además ocultar depresión y pensamientos suicidas.

Es crucial el saber distinguir correctamente la patología bajo criterios que lo sean de absoluta precisión. A veces, el mejor remedio es el de poder darles una educación que lo sea de adecuada. Así, cuando los diagnósticos médicos se hacen demasiado rápidos, la obligada conversación cesa abruptamente y las oportunidades de poder hacer una aportación positiva se pierden por completo..

El libro Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults*** (2005), ofrece consejos útiles para distinguir si un niño superdotado también presenta otras cuestiones que pueden requerir de una evaluación adicional:

  • ¿Nos indica el historial del desarrollo la existencia de hitos tempranos o de desarrollo precoz?
  • ¿Son sus patrones de comportamiento los típicos para el niño o adulto superdotado?
  • ¿Se encuentran los problemas de comportamiento solo en situaciones o contextos específicos, en vez de en la mayoría de las situaciones?
  • ¿Se reducen los problemas de comportamiento cuando la persona está con otra persona superdotada o en entornos de apoyo intelectual?
  • ¿Pueden los problemas de comportamiento serlo de más sencilla explicación bajo el enfoque de serlo de una persona superdotada/creativa en un ambiente inadecuado?
  • ¿Son realmente los propios comportamientos los que causan un deterioro en el funcionamiento social o personal, o se trata de peculiaridades o idiosincrasias, las que causan este deterioro o malestar?

Por último, el concepto de normalidad no debe ser definido desde un criterio arbitrario y muy reducido. No todo el mundo procesa la información y los inputs sensoriales de la misma manera, ni todo el mundo se desarrolla bajo los mismas condiciones, ni se dirijen al mismo punto . La diferencia en las formas, no lo es automáticamente de la existencia y confirmación de un trastorno.

El doctor Allen Frances, psiquiatra, autor y presidente del consejo del DSM-IV, manifestó. “Que uno de los desastres de esta inflación de diagnósticos, es que la ansiada y deseable diferencia en el propio individuo, se convierte y diagnostica con demasiada frecuencia como de serlo de trastorno mental. La precaución y cautela son esenciales al diagnosticar niños. Su desarrollo es tan voluble y su historial y recorrido tan corto, que los errores de diagnóstico son frecuentes, y una vez cometidos, son extremadamente difíciles de deshacer.”

Procedamos por esto mismo juntos con precaución extrema. Nuestros niños dependen de ello.

Information About Giftedness, Gifted Misdiagnosis, And Dual Diagnoses

  • SENG Resource Library: free articles, book recommendations
  • SENG Misdiagnosis Initiative: free videos, articles, print materials

Additional Gifted Organizations (With Additional Information, Articles)

  • National Association for Gifted Children (NAGC)
  • Davidson Institute
  • Council for Exceptional Children/The Association for the Gifted (CEC-TAG)
  • Uniquely Gifted
  • World Councilfor Gifted and Talented Children
  • Hoagies Gifted
  • State gifted associations

Referencias:

[1] Webb, James T., et. al. Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults: ADHD, Bipolar, Ocd, Asperger’s, Depression, and Other Disorders. Scottsdale, Ariz.: Great Potential Press. 2005.

[2] Grobman, J. “Underachievement in Exceptionally Gifted Adolescents and Young Adults: A Psychiatrist’s View.” Journal of Secondary Gifted Education. 2006 17(4) 199-210.

[3] J Renzulli, S. Park. “Gifted Dropouts: The Who and the Why.” Gifted Child Quarterly. Fall 2000 44: 261-271.

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*Apoyando las Necesidades Emocionales de los Sobredotados Intelectuales ( n. de la t.).

**Manual para Asesores en Estudiantes con Sobredotación y Talentos ( n. de la t.).

***Diagnóstico Erróneo y Diagnóstico Dual de Niños y Adultos Sobredotados ( n. de la t.).

hojita felix

 

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