El Sexo y los adolescentes altamente Superdotados

Traducción realizada por Maria Rydkvist en Estocolmo a 7 de febrero de 2106, del artículo original de Stephanie S. Tolan titulado: “Sex and the Highly Gifted Adolescent” (http://www.stephanietolan.com/hg_adolescent.htm)

Poco es lo que se ha escrito al respecto de los adolescentes superdotados y la sexualidad.

Por lo importante y lo complejo de este tema, merece la pena el comenzar a abordarlo. ¿Son los niños altamente superdotados diferentes de otros niños en la manera en que se enfrentan con el mayor cambio fisiológico que produce la transición de la infancia, al ser adulto? Basado en los testimonios de individuos adultos y adolescentes, nos es posible afirmar que los altamente superdotados se diferencian del resto de niños y entre ellos mismos, en el tema de la sexualidad.

Comencemos con algunos testimonios particulares. Un joven de 17 años que había ingresado de manera temprana en la universidad y una chica 16 años en segundo año de carrera, cuando él, de manera inoficial, se muda al dormitorio de la residencia de ella. Durante meses, ella creyó que se había quedado embarazada. Ni usaron protección para prevenir un embarazo, ni para protegerse de enfermedades de transmisión sexual. Estos dos adolescentes altamente superdotados habían fallado en encauzar sus avanzadas capacidades cognitivas en lo que a su vida sexual se trataba. Fue suerte, y no la sabiduría lo que les salvó, y por lo que finalmente las sospechas de la chica, no se vieron  confirmadas.

Otra pareja de adolescentes se comportaban de manera muy diferente. Discutían sobre el tema de manera racional y acordaron no comenzar una relación sexual. El sexo, según argumentaban, pondría una presión emocional en ambos que no estaban seguros de poder manejar, y que podría resentir la relación, ya que rompería la “protección” en contra de ser promiscuos que reside en la propia virginidad (uno de ellos empieza, el otro lo descubre, y ya no hay razones para parar). La abstinencia los protegería del SIDA de una manera que un preservativo jamás haría. Aunque nunca habían sentido una presión moral o religiosa para “esperarse hasta el matrimonio”, no querían ser adultos promiscuos, y cuanto más esperasen, menor número de parejas tendrían. Al final, si la relación duraba y finalmente se decidían por mantener relaciones sexuales, serían capaces de contarse sus experiencias, sin tener que avergonzarse.

Una joven altamente superdotada que no había comenzado a tener relaciones (ya que su principal preocupación era el trabajo escolar y su creencia religiosa) se sintió atraída por otra chica; en su dedicación total por su nuevo amor y su nuevo sentido de sí misma, terminó dándole la espalda a su familia, a su mejor amiga, a su tutora, a los estudios e incluso a su creencia religiosa. Cuando la relación se terminó, sufrió grandes dificultades para restablecerse de nuevo en su vida anterior, y los grandes cuestionamientos en torno a su identidad sexual, no se vieron resolvieron hasta pasados muchos años.

Como otros adolescentes, los altamente superdotados deben enfrentarse con el cambio hormonal, con las cuestiones en torno al género y la identidad sexual, los valores morales y religiosos, el compromiso de las relaciones, y la implicaciones sociales. Lo que es diferente en estos adolescentes, es “la manera” con que se enfrentan, las herramientas psicológicas (y heridas), y el proceso mental que añaden al propio proceso.

Aquí, como en el resto de los otros ámbitos de la vida, existe una “asincronía” en su desarrollo (Columbus Group, 1991). Sus cuerpos funcionan en corcondancia con el reloj natural: las hormonas se ponen en funcionamiento en función de la madurez fisiológica, pero sus mentes funcionan bajo un reloj diferente, el entendimiento cognitivo de las cuestiones sexuales se desarrolla más temprano en los mismos, y sus emociones se desarrollan tal y como afirma Dabrowski, con una intensidad inusual.

Viven en el mundo actual, en el cual existe una gran presión por parte de sus compañeros de resolver las cuestiones de tipo sexual, tomando parte y participando en actividades sexuales a la primera de cambio. Lo que hacen con esa presión, y con el conflicto entre sus emociones y su capacidad de razonamiento, depende de la experiencia de vida individual de cada uno de ellos, y de las estrategias para enfrentarse a los mismos que hayan desarrollado en otras áreas.

Los niños altamente superdotados comienzan a procesar la información, actitudes, ideas y juicios sobre el mundo, y sobre ellos mismos, de manera temprana (Morelock, 1992). Llegada la adolescencia, están acostumbrados a la introspección y al pensamiento abstracto. La sexualidad es una materia compleja para ellos, que involucra identidad, valores morales o éticos (los suyos propios y su familia y los del entorno cultural), responsabilidad con ellos mismos y su pareja, junto con una poderosa y a menudo arrolladora emoción.

Algunos, queriendo amor también y no tan solo sexo, están a la búsqueda de una persona compatible en lo intelectual y en el carácter. Pueden ser incapaces, al encontrarse tan alejados de la propia norma, de llegar a encontrar a esa persona. Y se mantienen por ello aislados, yendo casi detrás de los compañeros de igual edad (en lo que se refiere a hacerlo la primera vez) en este conocimiento y experiencia.

Otros, a lo mejor confundidos o entrevesados por la propia complejidad con la que ven las cuestiones sexuales, huyen de esa complejidad, precipitándose por delante en su propia experiencia de lo que sus hormonas le reclaman. Para aquellos que se encuentran incómodos con su superdotación, y que desean “adaptarse” al mundo de sus compañeros, el sexo parece ofrecer un escape ideal de la propia razón, de la lógica y del intelecto. Pueden terminar relacionándose con parejas opuestas en lo que se refiere a lo intelectual, e inapropiadas.

Algunos desarrollan la táctica opuesta. Incómodos con las cuestiones sexuales, o con las fuertes emociones, pueden refugiarse el reino de la cognición, ya sea reprimiendo su propia sexualidad (lo cual puede tener consecuencias negativas más adelante en sus vidas), o pensando con detenimiento y controlando su comportamiento, a la espera de una pareja con la que puedan comprometerse completamente, o a un nivel de madurez que les pueda ayudar a manejar la complejidad emocional de una relación sexual.

Algunos se pierden en su propio “trabajo”, centrando sus vidas en su superdotación intelectual o artística. Esto les permite evitar las uniones y el compromiso sin perder prestigio en la comunidad adolescente. Pueden apuntar que estas relaciones interfieren con sus deseos educativos, o con sus planes profesionales. La otra cara de esta moneda, por supuesto, es el hecho de que las relaciones románticas o sexuales, pueden de verdad “interferir” con la educación académica y los planes profesionales, por lo que los adolescentes altamente superdotados que puedan estar preparados (e incluso con ganas) para esas relaciones, sientan incluso necesario el evitarlas, para poder seguir adelante con planes importantes sobre su futuro.

Se dice a menudo, que los altamente superdotados son más andróginos que otros niños. Tienden a rechazar las identidades estrictas en torno al género, a lo mejor porque no desean verse limitados en su propia exploración del mundo, o en sus relaciones con los demás. Durante la adolescencia esto puede sembrar confusión sobre la identidad de género, que puede llegar a ser difícil de resolver para el propio individuo. Debido a que la alta inteligencia es considerada por la sociedad como un “rasgo masculino”, las chicas altamente superdotadas, pueden llegar a sentirse “menos chicas” que el resto de chicas.

La empatía y la sensibilidad se consideran así “rasgos femeninos”, por lo que los chicos altamente superdotados, pueden llegar a sentirse “menos chicos”. La manera en la que manejan esta confusión y como se enfrentan a ella, depende da la realidad de cada individuo. Pueden volverse exageradamente femeninos o extremandamente macho, intentando situarse “firmemente” en su género biológico, o pueden irse al otro extremo, y tomar así los rasgos externos del género opuesto. Pueden intentar perder su confusión a través de la experimentación sexual, o esconderse de la misma, rechazando la sexualidad por completo.

La mayoría de los niños altamente superdotados se han sentido aislados de otros a través de su infancia, y tienen una necesidad especial de pertenencia. Si encuentran una pareja compatible intelectualmente o pareja sexual (de la edad que sea), durante la adolescencia, pueden experimentar “una explosión” de sentimientos. Lo que comienza como obsesión con la mente de otra persona, se convierte rápidamente, al menos en el pensamiento y en la imaginación, como una historia de amor en toda regla. A veces, estos sentimientos intensos, encuentran una salida en la propia experimentación sexual.

La pareja puede tratarse de otro adolescente, de un adulto joven, o incluso de un adulto docente, de un entenador, o de un tutor. La relación puede ser recíproca, puede serlo de real y de física, o puede solo existir en la fantasía. Si la pareja es del mismo sexo, el complejo proceso cognitivo que acompaña la exploración de los sentimientos, puede llevar al joven a asumir una identidad homosexual, que puede ser o no cierta en el mismo. No es algo inusual para los heterosexuales, el tener una o más experiencias homosexuales durante la adolescencia. En este caso, la identificación de uno mismo como homosexual antes de la vida adulta, puede tratarse de algo prematuro.

Por otra parte, si se estima que el 10% de la población es homosexual, y que de igual forma, el 10% de los altamente superdotados, también lo serán. Con pocos modelos positivos a seguir, y la dificultad real para encontrar parejas que sean compatibles en identidad sexual y en capacidad intelectual, los adolescentes homosexuales altamente superdotados, pueden llegar a verse aún más aislados que los demás, a través de su infancia. Dependiendo de la sensibilidad, la compasión, y la comprensión de la cultura y la familia en la que se encuentren; estos niños pueden encontar las cuestiones en torno a la sexualidad, como algo tan difícil y doloroso, que ponga incluso sus vidas en peligro.

Sin investigación, poco que se puede decir con certeza acerca de la sexualidad y los adolescentes altamente superdotados. Conforme vamos conociendo más de este colectivo, se convierte en un tema que no debe ser ignorado. Una cosa si se puede confirmar: mientras existirán siempre diferencias de unos individuos a otros, pero la compleja realidad interna, y las fuertes presiones externas que a menudo afectan a los altamente superdotados en otros ámbitos de sus vidas, afectará del mismo modo, a su emergente sexualidad.

REFERENCIAS

Piechowski, M.M. (1991). Emotional development and emotional giftedness. In N. Colangelo & G.A. Davids (Eds.), Handbook of gifted education (pp. 285-306). Boston: Allyn and Bacon.

Bireley, M. & Genshaft, J. (Eds.) (1991). Understanding the gifted adolescent. New York: Teachers College Press

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