El trato de los docentes al alumno superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist a 28 de abril de 2016.

Los alumnos superdotados son diferentes al resto del alumnado. Poseen necesidades específicas emocio-educativas, y necesitan de pedagogías concretas que den una respuesta educativa de calidad a este 2 % de la población escolar. Si estas medidas no se llevan a cabo, y nos centramos exclusivamente como solución unificada, en movimientos en torno al talento y el logro académico para poder interpretar la superdotación, nos seguiremos encontrando con testimonios como los que relato a continuación y que nos delatan de la verdadera realidad y trato que estos alumnos superdotados y sus familias reciben de los docentes y de la escuela inclusiva a diario.

“Esta lucha es por demás agotadora. Y luchar contra el sistema, es una batalla cuasi perdida”

Así comenzaba el testimonio de una madre que estaba planeando “ir por el colegio número ocho” para su hijo altamente superdotado de corta edad y aún en la escuela primaria, y que había probado ya hasta de un modelo educativo en excelencia, y “del que le habían recomendado los docentes que sacase a su hijo del centro por no mostrar talento.”

Es una situación delicada y frágil en la que se encuentran los alumnos altamente superdotados incluso en escuelas exclusivas del talento y de la excelencia académica, siendo el efecto de estos programas hasta de perjudicial para la salud y el bienestar de estos alumnos altamente superdotados y de los superdotados profundos.

“Justo estaba deprimida y con ganas de tirar la toalla. Es derrotismo, y me falta mucho camino que andar. La maestra dice que olvide la superdotación de mi hijo, y que su comportamiento es como el de todos los adolescentes, y que su intensidad emocional no es nada a tener en cuenta en la escuela, que no es distinto a los demás.”

En ocasiones, el bullying que reciben estos niños por parte de los docentes y de otros compañeros es tal, que hasta otros padres van a hablar con el director del centro, preocupados por la integridad física y mental de estos alumnos, al conocer del maltrato físico y psicológico al que son sometidos, ya que la escuela les ha fallado en su obligación de protegerlos, y más aún en atender a sus necesidades de aprendizaje y necesidades emocionales.

“A mi hija le dió un ataque de pánico la semana pasada en el colegio, y tuvimos que ir a por ella, anda con una angustia terrible, hasta vomita cuando regresa de las clases. De repente nos hemos enterado de que odia la escuela, nunca nos lo había contado. Llora desconsolada cada vez que tiene que hacer los deberes y me dice que quiere ir a una escuela donde se aprendan cosas importantes, donde la profe no repita todo mil veces y donde los adultos tomen su responsabilidad de adultos…”

Detrás de tanta angustia, existe una muy alta capacidad intelectual y un ambiente escolar poco propicio para que estos alumnos puedan desarrollarse emocionalmente en primer lugar, y educativamente en un segundo plano.

En las sesiones de tutoría, estos padres de superdotados, se arman de valor y se encuentran desamparados ante la autoridad del docente y del peso de la institución escolar, recibiendo los progenitores comentarios sobre sus hijos superdotados del tipo:

“Tu hijo no se esfuerza y no tiene interés por nada y falla en contenidos. Lo he castigado porque me ha retado y hay un sistema que todos deben cumplir, no como él que es un anárquico. No se le puede tener entre algodones ya que es un niño como los demás en su clase, y tengo 10 alumnos más listos que él y no pienso hacer nada más por él.

Sabiendo hoy en día, y gracias a los avances en neurociencia, que se trata de alumnos con un funcionamiento neuronal diferenciado y multinodal, se les culpa aún de no saber atenerse a las formas y métodos de los alumnos no sobredotados y a las pedagogías para estos colectivos, y de no saber adaptarse a una escuela y a un currículo escolar, que no los atiende ni los entiende. Para que estos alumnos superdotados, vean de verdad suplidas sus necesidades de aprendizaje, necesitarían de una asistencia y de un aprendizaje multimodal, y de la participación temprana incluso del mundo empresarial y de la ayuda especializada de profesionales en los distintos campos de interés por los que el alumno mostrase curiosidad en los distintos periodos.

“La maestra parece una persona muy cerrada, le expliqué de la cantidad de diagnósticos erróneos en TDAH, pero no entiende, y dice que según ella este niño necesita el medicamento para poder aprender algo en la escuela. Es un niño con test confiables de superdotación. Anoche ni si quiera pude dormir bien y se me inflamaron los intestinos del mal rato que pasé”.

Ante esta complejidad del reto educativo no atendido por los docentes y por la escuela en la casi totalidad del mundo, deben las familias escuchar todo tipo de comentarios absurdos y perjudiciales sobre sus hijos superdotados, desde una perspectiva unidimensional que los acota en la medida del grupo, y que los enjuicia bajo la interpretación y punto de vista de los propios docentes y cuyo punto de partida, es un modelo educativo para alumnos no sobredotados, faltándole así todo respeto y atención necesaria a estos niños y a sus familiares, e ignorando la fuerte carga  innata de este componente fisiológico y neuronal diferenciado de los alumnos superdotados, y más aún, a la causística del mismo, que debe interpretarse desde el punto de vista psicológico, emocional, social y neurocientífico.

“Si le dices al docente, que el despiste es a causa de la superdotacion, te dice que estas obsesionada. ¿Porqué no lo aceptan? ¿Porqué no tienen en cuentan sus características? ¿A un sordo no le harían un examen oral, no?”

 “Nadie quiere más trabajo y menos con este tipo de niños, lo que nos ofrecen solo son medidas paliativas. Mi hijo es muy disperso y le cuesta concentrarse, claro en tareas que no le interesan, y la última de la maestra es que por perder la ficha lo castigó echándolo a la calle y le dijo que ni tenía futuro.”

Estos alumnos superdotados, son los que nos plantean el mayor reto educativo, y esto debería ser visto como incentivo por los propios sistemas educativos y los gobiernos de los distintos países, para poder desarrollar modelos educativos transgresores e innovadores que puedan integrar esta minoría de alumnos. Si no atendemos al reto, daremos de lado al progreso.

 IMG_4677

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s