The Rydkvist Group y la moralidad del superdotado

Artículo realizado por The Rydkvist Group y parte del documento “Manifiesto del superdotado”

Por: José Manuel Serrano Díaz, Federico Nicolas Ayala Handji, Carlos Rodríguez Cuenca, Santiago Álvarez García, Carmen Malo López Román y Maria Rydkvist

La sensibilidad social del superdotado

 La sociedad y la población civil es socialmente insensible. El individuo superdotado presenta una mayor sensibilidad social y posee una empatía acrecentada con gran capacidad de juicio, así como moral. Ambos conceptos se desarrollan en el individuo superdotado ya desde la infancia. Para poder entender la elevada moral del individuo superdotado debemos comenzar definiendo el concepto de sensibilidad social del mismo, es decir, el de la existencia de una conciencia elevada en torno al bienestar del grupo, y a las posibles manifestaciones que lo puedan poner en peligro, en riesgo inminente, o en desequilibrio como ecosistema de balanzas.

El individuo superdotado siente cómo los problemas sociales perjudican la marcha y la prosperidad social, y sufre de primera mano el dolor de la problemática y la injusticia social como algo literalmente intrínsecos al mismo. No se trata solamente de empatía ni de altruismo, sino de un verdadero concepto social en el que siente e identifica que la marcha personal, es más provechosa siempre que exista una más próspera marcha del grupo. El individualismo del superdotado no es nada peyorativo, sino que se presenta como una forma de introspección individual que tiene como objetivo la mejora social.

El entendimiento del bienestar social incluso desde una perspectiva de la participación individualista y desde la iniciativa del propio individuo da como resultado una superioridad moral e integridad avanzada con una conciencia rigurosa, elevada y diferenciada del resto, que se encuentra desligada de la edad y de la época a la que pertenece y en la que se desarrolla el individuo superdotado.

Se trata de un concepto de moralidad universal y atemporal, que se rige por requisitos impuestos desde un sentido de la justicia innato, y que se despliega de manera automática en estos individuos con independencia de las normas y de los constructos morales de cada uno de los momentos históricos en los que se encuentren y en los que vivan. Es por ello que esta moral incluye una elevada introspección y empatía como base de la propia sensibilidad moral del superdotado, un gran sentido de la justicia, y un entendimiento de las consecuencias que derivan de las actitudes y actos, lo cual les lleva a cuestionar la moralidad de la propia cultura y les provee con la capacidad de entender de la existencia de alternativas a la misma.

El niño, el joven y el adulto superdotado, por lo anteriormente mencionado, y por esa superioridad moral innata a su cognición y a su elevada capacidad de abstracción, se expone al grupo y a las normas, en muchas ocasiones sin medir sus propios costes y desgaste personal, con gran sufrimiento por deberse a una fuerza de causa mayor que dirige y lidera sus actos, y el propio sentido de los mismos. Es esta una moralidad que comienza de manera temprana en la niñez. En numerosas ocasiones, este proceso moral elevado del superdotado les aboca a verdaderas crisis ontológicas y existenciales.

Los individuos superdotados presentan una percepción moral más elevada de la mano de una capacidad de abstracción ampliada que les proporciona la virtud de poder visionar los resultados de las acciones del grupo, y les aporta una prospección para trasladarse al pasado y al futuro, y visionar así las consecuencias en el grupo de estas acciones que consideran inmorales o injustas, sin necesidad de un mayor número de repeticiones de intento y error.

La moralidad del superdotado se acerca a la humanidad en su totalidad, y se aleja de lo meramente humano y mundano, ya que se sienten con la obligación de hacer del mundo un lugar mejor.

 La sensibilidad frente a la injusticia

 El individuo superdotado reacciona de manera inmediata al ser testigo de las injusticias ya que siente que ningún dolor le es ajeno y busca la humanidad, su evolución y acercarse a un mensaje de esperanza.

Esta sensibilidad ante la injusticia se da ya desde la infancia, en la que se produce un primer momento trágico que cambia el devenir del niño superdotado. Este momento de primera crisis existencial se traduce cuando el niño superdotado comienza a percibir la imperfección en los actos de los adultos que le rodean, así como la inmoralidad que reside en los mismos. Este temprano despertar del sentido de la moralidad ante la injusticia evidente e imperfección del mundo de los adultos es un momento clave en la experiencia vital del niño superdotado, donde por vez primera y temprana comienza a percibir lo injusto del mundo y de las normas que le rodean, lo cual le lleva a una sensación de desarraigo y falta de identificación con la moralidad del grupo, que se mantendrá a lo largo de todo su ciclo vital.

La edad aproximada en la que el niño superdotado es testigo de estas primeras injusticias cometidas por los adultos, se sitúa en torno a los seis años de edad, donde el niño comienza a ver el mundo como un lugar inseguro y donde la perfección en la que él creía se difumina en un mundo que parece estar repleto de injusticias, y donde los niños sufren en manos de los adultos.

Este niño superdotado, que más tarde será adulto, se da cuenta de cómo funciona la realidad del mundo y que este está lejos de ser justo, moral y equitativo. Adivina que el mal existe, y comienza a sentirse impotente ante las miserias del ser humano. Este entendimiento temprano de la injusticia, le produce una gran crisis existencial, una eclosión hacia lo mundano, que le lleva a una angustia insoportable que les daña y marca para siempre en el plano psíquico e incluso en el físico, ya que por su elevada sensibilidad ante las injusticias pueden llegar hasta a enfermar y a presentar somatizaciones de distinta índole.

En la adolescencia del superdotado, suele producirse otro momento de gran crisis existencial y de desengaño en torno al tema de las injusticias del mundo y a la inmoralidad de los adultos. Esta segunda etapa trágica, puede ser de carácter mucho más profundo que la de la pirmera infancia, y que les haga perder las esperanzas en la existencia de un mundo mejor y más humano.

La heroicidad moral

El individuo superdotado está en continua observación y reflexión del mundo que le rodea. The Rydkvist Group desea definir lo que denominamos como heroicidad moral del superdotado.

El individuo superdotado se aleja de juicios morales parciales y codifica siempre en términos de moralidad universal. El individuo superdotado una vez realizada la evaluación moral pertinente del entorno que le rodea, opera y formula un argumento moral de carácter universal. Para ello, pone en marcha el abanico cognitivo y emocional que le permite articular las consecuencias colectivas e individuales de un acto, medida o norma. La disincronía en la toma de conciencia con la fuerza legitimadora de la justificación moral del grupo, hace que el superdotado pueda convertirse en un héroe o en un perseguido.

El superdotado se aleja de juicios morales parciales y le es imposible asumirlos y justificarlos como identificativos de esa moralidad universal que siempre busca y anhela. Siente un rechazo manifiesto ante una operabilidad o moralidad parcial, tomando conciencia de la situación, y actuando en consecuencia ante la injusticia o inmoralidad que percibe del contexto social.

La herocidad moral debe ser universal, pero esta se convierte en una misión muy compleja ya que el individuo superdotado debe ser legitimado por la fuerza legitimadora del grupo, y ante la falta de legitimidad de la misma, debe estar dispuesto a ir contra corriente para defender su lucha moral. Los populismos y la sociedad postmodernista en la que nos encontramos en este momento histórico actual, son fuerzas contrapuestas a la heroicidad moral del individuo superdotado.

La fuerza legitimadora con moral parcial, puede llegar a ejecutar al individuo superdotado y a excluirlo y marginarlo, por intentar extender un mensaje que cuestione los pilares en los que se basa esa moralidad parcial del grupo.

Para que exista el éxito de esta heroicidad moral del superdotado en el grupo, éste debe contar con el apoyo del núcleo del mismo, y que este esté dispuesto a ir contra corriente para defender igual lucha moral.

The Rydkvist Group entiende que este entendimiento moral universal puede ser entendido no solamente por los individuos superdotados, y que la legitimidad puede darse en mayor medida, si se extiende el trabajo en esta línea de apertura moral que nuestro movimiento defiende.

La previsión moral y la lucha por el cambio

 El individuo superdotado desea atentar el presente, despertar la conciencia en el otro, y buscar humanidad. Para ello deben realizar una ruptura hacia el exterior, y una eclosión moral que los lleve a una conciencia que sostiene la búsqueda de una estrategia capaz de insertar un avance moral en la sociedad y que la transforme. El superdotado posee una necesidad innata que le lleva a deshacerse de complejos que le obligan a ejecutar su acción a expensas e inmerso en las acciones morales parciales del grupo, ya que actúa en consecuencia y alza la voz sin mediación.

El individuo superdotado cree y se aferra a la posibilidad de cambio, y entiende que el cambio comienza en uno mismo, es consecuente con sus actos y lucha por el mismo. Posee una fuerza o drive que lo mantiene sujeto y en suspensión con su visión de justicia universal a lo largo de su vida, lo cual le lleva a luchar con corazón y alma por aquello en lo que cree.

El individuo superdotado siente una verdadera pasión por el cambio e invierte gran parte de su vida en enfrentarse a aquello que considera injusto. Se ve enfrentado al grupo en numerosas ocasiones, ya que el superdotado puede asumir la condición de posibilidad que produce esta parcialidad moral en el grupo, pero no podrá integrarla en su discurso moral y asumirla como propia e identificativa. Vemos cómo la historia nos ha demostrado con numerosos ejemplos que esta lucha y confrontación moral del superdotado adulto se ha llevado a cabo bajo el precio, incluso, de la propia vida.

En otros casos y tras los numerosos intentos por cambiar la moralidad del grupo, puede el superdotado llegar a superar la parcialidad moral sin presentar confrontación, y verse sumido en un estado de agotamiento moral y emocional que le lleva a autoexcluirse ante la imposibilidad de sus actos y efecto en el grupo, y al no ser entendidos los mismos en el momento actual, aunque pueda ser parte importante de una previsión moral que sea entendida a posteriori, por las generaciones siguientes.

En numerosas ocasiones, el superdotado viaja en este desfase moral, pero entendemos desde nuestro movimiento, que se puede colidar la moralidad del superdotado con el momento presente para que el acto moral sea corpóreo en lo contemporáneo de la época y no solamente desde una perspectiva en el futuro.

Es parte de nuestra misión en The Rydkvist Group el extender este conocimiento sobre la naturaleza moral del superdotado, para que los efectos de la misma puedan catalizarse en el momento presente y no solamente reconocerse o lamentarse desde una perspectiva de futuro.

Es necesario para la humanidad dar cabida a la moralidad universal y sensibilidad ante las injusticias del superdotado, y a los individuos que son capaces de entenderla en su totalidad y no en su parcialidad, aunque esta universalidad moral pueda poner en cuestionamiento y en tela de juicio, la propia moralidad de la fuerza legitimadora del grupo.

Es esta la nueva fuerza orgánica, la que desde aquí deseamos iniciar y propagar con nuestro discurso, para que, en lugar de ejecutar socialmente a los superdotados, se puedan ver estos individuos legitimados y protegidos por el grupo social y no excluidos o perseguidos.

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Un pensamiento en “The Rydkvist Group y la moralidad del superdotado

  1. Es una sensibilidad que duele, una conciencia moral tan rigurosa que se convierte en una losa, una empatía tan elevada que vives continuamente la vida de los otros (en sus momentos más tristes que es, sobre todo, cuando solicitan tu apoyo -cuando son “felices” o están inmersos en sus pasiones mundanas, tú estás más lejos porque escapas de cualquier atisbo de frivolidad). Y ¿cómo puedes ser feliz si a tu alrededor -que se extiende a miles de km- hay gente que sufre lo indecible?
    Imposible evitar contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor. Sobre todo si tienes hijos. Además crees que es posible, podría ser incluso fácil. Es suficiente con poner cada uno su granito de arena. Sí, crees en el cambio o creías. Lo cierto es que a medida que pasan los años, crees menos. O bien tu “diferencia” crece o bien es una percepción tuya fruto de ese “agotamiento moral y emocional”.

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