La personalidad del superdotado profundo

Artículo elaboración propia de Maria Rydkvist realizado en Estocolmo a 14 de mayo de 2016

En la mayoría de ocasiones, los individuos con la más elevada capacidad cognitiva, son los que finalmente no florecen en las distintas estructuras sociales, precisamente porque presentan y poseen una personalidad que diverge de manera inconscientemente de la norma, y de lo que la sociedad y el grupo esperan como comportamiento aceptado y aceptable, viéndose los mismos rechazados por esta cualidad innata de su personalidad, que les hace colidar con lo estático del entorno, y que en ocasiones, los hace ser vistos como una amenaza para la estabilidad del propio grupo, al tratarse de individuos que cuestionan lo establecido, y que cuentan con una energía y coraje inagotable cuando encuentran un reto a su medida que les permita resolver una injusticia social.

Muchos de los individuos altamente superdotados y superdotados profundos de nuestros días y del pasado, han compartido una serie de características de la personalidad que son consecuencia y marca identificativa de su propia superdotación, muchos más si cabe, que el resultado de los logros obtenidos dentro de los distintos campos académicos o de sus éxitos sociales.

Es importante poder conocer y “desvelar” al individuo altamente superdotado desde dentro, y desde sus pulsiones vitales, es decir, desde su recorrido vital, que no académico.

El superdotado profundo, suele verse rodeado de esta incomprensión social, llegando incluso a mostrar gran inquietud e impulsividad de acción en sus logros vitales y personales, si no se han podido canalizar los académicos dentro de las estructuras existentes para ello, o si estos individuos han vivido al margen del grupo, y de lo que este valora y considera como lo correctamente establecido.

La sociedad postmodernista no facilita esta “excentricidad emocional” del altamente superdotado y del superdotado profundo, en el que el individuo se enfrenta a la misma, por defender su compromiso ante las injusticias, su moralidad y su intensidad emocional.

Al entender y definir el aprendizaje como un algo o ente sin emociones, y que parece tener lugar solamente en el aula cuando se trata del niño y del adulto altamente superdotado, estamos perdiendo su esencia más innata, y es la de ver y valorar la superdotación y al individuo altamente superdotado, en lo intenso de su propia emoción.

Desde el punto de vista de los enfoques alejados de las emociones, que rigen las sociedades occidentales actuales, las pulsiones del alma y la parte emocional del altamente superdotado y del superdotado profundo, es decir, su purga en pasión por lo intenso de su cognición, están totalmente desligadas y anuladas del mundo de lo académico y de la comprensión de cómo se sucede el aprendizaje de estos individuos, ya que no se entiende, ni conviene que se entienda, que finalmente la alta superdotación intelectual, se trata de la existencia de una predeterminación fisiológica innato-emocional en forma de una muy alta emocionabilidad, que es la que realmente impulsa y dirige todos los logros y actos, sociales, personales y en último lugar académicos, del superdotado profundo.

Al individuo altamente superdotado se lo enmarca de manera continuada fuera de sus propias pasiones, y se lo analiza y valora desde una interpretación meramente académica, y tan solo en aquello que parece ser no emotivo, y no teniendo este encuadre mayor función social, que la de darle un sentido exclusivamente cuantificable en lo puramente académico a estos individuos, definiéndolos así de manera simplificada y al mismo tiempo incompleta, por no decir errónea hasta límites casi insospechados.

La verdadera muestra de esa superdotación innata en el individuo altamente superdotado y en el superdotado profundo, se demuestra verdaderamente en el recorrido vital de sus vidas, donde los hechos vitales se suceden de manera simultánea, con gran complejidad y velocidad, fuera de los constructos sociales, y donde siempre se produce una ruptura con lo establecido, donde se cuestionan lo valores básicos de la funcionabilidad del propio grupo social, las normas que rigen el mismo, y donde estos individuos destacan por ser seres que no encajan con los constructos socioculturales asociados con su género o con los modos de vivir de la época y tiempo en la que sus vidas tienen lugar.

Se trata de individuos “adelantados o desmembrados” de los distintos marcos mayoritarios de las sociedades, y que se rebelan ante la realidad que observan alejándose del dinamismo del grupo, para encontrar así su propia dinámica, aunque ésta se encuentre fuera del academicismo y de los reconocimientos sociales del mismo, ya que si el altamente superdotado, entiende que incluso, dentro del campo académico, las injusticias morales y sociales que observa son inadmisibles, intentará encontar respuesta a lo que realmente le pide su curiosidad e intelecto en los distintos momentos vitales, aunque esto signifique una ruptura  con los dictados sociales, familiares o educativos. Los superdotados profundos, difícilmente pueden ser educados en el grupo, ya que el principal fallo del mismo con y para el propio superdotado profundo, es que no le permiten esa ruptura necesaria con lo establecido y con lo anterior.

Los individuos altamente superdotados son empíricos y verdaderos alquímedes en sus vidas personales y en sus relaciones con el entorno que los rodea, y es ese inconformismo con lo estático del medio, lo que les lleva a iniciar una búsqueda de respuestas y de experiencias vitales divergentes, que se inician ya desde la niñez. El superdotado profundo no puede ser domesticado y presenta una fuerte “rebeldía social”, rebeldía la cual, no se aprende en las aulas, y que queda integrada en su propia secuencia de ADN, impregnando así su personalidad.

El altamente superdotado y el superdotado profundo, se caracterizan por poner a prueba y llegar a probar, la mayoría de los límites de lo que se considera adecuado o establecido, el talentoso no vive en este límite, ni se acerca vitalmente a los mismos. El altamente superdotado nace y no se hace, su personalidad no puede labrarse en el aula, ni en el contenido de un libro, y es precisamente su falta de pleitesía al medio, la que lo caracteriza y le aporta de una personalidad única.

El desarrollo, intereses y destino singular de las vidas y actos personales de los individuos altamente superdotados y de los superdotados profundos, y sus decisiones incomprensibles para la mayoría del grupo, son las que finalmente, nos aportan aún más información sobre su superdotación y nivel de la misma, que el propio resultado o logro académico en un tema o área en concreto.

La reactibilidad ante las injusticias y ante el inmobilismo social, es lo que pone verdaderamente en marcha y en movimiento al niño o individuo altamente superdotado, para la consecución de un determinado objetivo o meta personal.

Si hay algo que define y perfila al individuo altamente superdotado y al superdotado profundo, es que se trata de sujetos pasionales con una alta sensibilidad, y donde la necesidad inmediata de estímulos y de retos cognitivos, se suceden en todos los ámbitos vitales imaginables, y no se conciben solamente en lo que pueda considerarse un mero plano académico. La superdotación profunda tiene su mayor expresión en la cantidad y diversidad de experiencias y vivencias vitales, a las que estos individuos se exponen y que al mismo tiempo canalizan, como fluido de engranaje y arranque para que se produzca el propio desarrollo cognitivo.

Pocas son las ocasiones en las que se da valor y reconocimiento a la personalidad diferenciada y divergente de los altamente superdotados y del superdotado profundo, como modo de contabilizar su propia superdotación, ya que esto se considera más mundano y goza de un menor prestigio social, no es académicamente correcto, ni socialmente entendible.

Conclusión

La cantidad de vivencias, fracasos, intentos, experimentaciones, aprendizajes autodidactas, cambios de ruta en los modos de vida, decisiones arriesgadas, la autodisciplina, el liderazgo personal sin la influencia del entorno, el amor por lo desconocido y por el cambio, junto con un rico mundo interior y una pasión y coraje innata por la vida y la belleza de la misma, es lo que llega verdaderamente a demostrar del alto valor que estos individuos altamente superdotados y superdotados profundos, pueden llegar a aportar al conjunto de la sociedad. La personalidad del superdotado profundo es la potencia e impulso de su propia superdotación, y la que le aporta pasión y sentido al recorrido vital, que no solamente educativo.

La mayoría de individuos altamente superdotados y superdotados profundos, debido a esta personalidad fuera de todo constructo sociocultural, se enfrentan a diario a las embestidas del grupo, y llevan unas vidas encauzadas en el constructo único de su propia curiosidad, en el de los impulsos de sus propias pasiones, y en el de las directrices que en cada momento le marcan e indican las propias experiencias vitales, de las que se nutren y aprenden.

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