El sentimiento de culpa del superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 16 de julio de 2016.

 “La culpa del superdotado se trata de una sensación densa y hundida entre los hemisferios del corazón, agazapada en su pulsión más primogénita, pero siempre a la espera de eregirse en pie ante el más mínimo atisbo de emoción, para perturbar así y de manera permanente e incrustada, la propia conciencia del individuo superdotado ” Maria Rydkvist

Introducción:

Pocos o casi ninguno, son los artículos e investigación que traten el tema de la culpa en los individuos altamente superdotados, y desde una perspectiva y experiencia que los afecta e incluya. Existen varias fuentes que nos hablan en su lugar, del sentimiento de culpa del cuidador o progenitor del niño altamente superdotado al no poder satisfacer continuamente sus necesidades, pero poco o nada se ha tratado el tema de la culpa intrínseca, desde la perspectiva interna del niño o adulto superdotado, y de cómo el individuo superdotado se reconoce fácilmente en este tipo “de emoción culpable” que tanto le atormenta y le sorpende en su vida diaria, ya que la culpa, es una de las emociones más frecuentes a las que se deben enfrentar los superdotados.

¿Qué entendemos cómo culpa del superdotado ?

 La culpa se trata de una experiencia emocional cognitiva, que se produce cuando una persona “cree o se da cuenta” (ya sea de manera intencionada o no), “de que sus estandars de conducta se han visto comprometidos o violados”, o de que se incumplen sus valores morales, y que posee una “responsabilidad significativa” en el propio incumplimiento de los mismos.

1- La culpa es una realidad emocional que rige gran parte de las experiencias emocionales de los superdotados. La sensación cuasi constante de culpa en estos individuos, suele acompañarlos a lo largo de toda su vida. El superdotado posee un gran rico mundo emocional, donde la culpa se vive con una magnitud diferente, amplificada, y que le produce un malestar interior consigo mismo y con sus actuaciones, o con los resultados de las mismas, o por las posibles consecuencias tanto de sus actos como de sus inacciones, aunque éstos sean incluso, bien intencionados o se trate de acciones positivas en su inicio.

2- Se trata así de una culpa diferente, altamente cognitiva y reflexiva, que les lleva a cuestionarse su propia existencia en el mundo, mostrándoles de lo insignificante de su participación e influencia en el encaje y funcionamiento de las cosas, y de que sus intenciones, aunque buenas en origen, pueden verse malinterpretadas por esta falta de sentido y de lógica en el propio palpitar del mundo, y en el que sus aportaciones por y para los demás, y por y para el mundo, les parecen insuficientes e imperfectas, y les provocan gran sentimiento de culpa y de dolor, por esta conexión continuada con la humanidad en un hilo invisible, del que a su vez cuelgan y se suspenden, y por el que sienten gran remordimiento y una sensación de purga moral.

El sentimiento de culpa del superdotado se convierte en “un polizón que viaja en la conciencia y mente de estos individuos”, que los abraza y aprieta fuertemente hasta cortarles la respiración, incluso hasta en los momentos donde las emociones son positivas.

3- Los elevados niveles de culpa son indicadores y una consecuencia de la existencia de “una elevada empatía en el superdotado“, que todo lo empaña y confunde en estos individuos, y que es la clave para entender el dolor que proviene al verse incapacitados para poder disminuir la maldad del mundo que todo lo empapa, por su propia condición y debilidad humana, a la que también se encuentran encadenados, y de la que también se alimentan y retro-alimentan, en esta imperfección del alma que colida en todo ser humano, y de la que los superdotados desean alejarse y desconectarse.

La culpa de igual modo, iría de la mano de las sobreexcitabilidades como una especie de sensor físico y emocional de las necesidades y emociones del otro, o de las incomodidades o problemas a las que el mismo debe enfrentarse, que se anticipan y revelan al individuo superdotado por la existencia de lo que se conoce como “una empatía proyectiva” por la que el superdotado puede conectarse a la idea o pensamiento que desea desglosar o pensar, y llegar a sentirla en su conjunto, a poder sentir el propio acto o conducta, hasta el punto de que se produce una “identificación proyectiva del hábitat desde la emoción”, de la que la culpa, es una de las principales emociones y marcadores vitales de los superdotados.

Debido a este “perfeccionismo del ser” que ansía el superdotado, llegan estos individuos a padecer un gran sentimiento de culpa en situaciones o actuaciones incluso, de las que ni si quiera son partícipes en primera persona, y de las que no son culpables directamente, ya que sus “almas pacifistas y altamente empáticas” se ven agredidas por esta “culpa trepadora que les susurra al oído” proveniente del chirriar de “la puerta sin pestillo de la culpa”, que se mantiene siempre entreabierta en su mundo emocional, y en cada instante vital del individuo superdotado. La alta empatía produce un malestar culpable en el superdotado.

4- Entiendo que el sentimiento de culpa proviene de una elevada capacidad de razonamiento lógico, por la cual se dejan entrever y adivinar entresijos de las acciones de las personas o grupos, y que el superdotado puede anticipar, y de las que de algún modo se sienten partícipes y culpables al alterar sus pilares morales o de valores, porque se visionan como una parte del proceso y resultado en su conjunto, llegando a ver estadios posteriores a los procesos de comportamiento del entorno en el presente, y por los que sufren y se culpan, y de los que tanto el colectivo, el grupo o un tercero, no tienen aún una conciencia definida y detectable, ante la invisibilidad de esta imperfección aún no presenciada, pero por la que estos individuos superdotados se sienten vulnerables y que les provoca un estado de ansiedad en el espíritu, con una sensación de autoculpa y de debilidad manifesta.

5- La culpa del superdotado, se trata de una culpa altamente cognitiva, ya que es una culpa consciente y con conciencia de un futuro inmediato, y de los desequilibrios del reflejo de las imágenes del presente en el mismo, sobre los cuales el superdotado tiende a reflexionar y hasta a flagelarse en exceso, debido a su participación en esta inercia incumplidora de estándards morales o de valores, o simplemente como mera conciencia comprometida que advierte y se percata de este quebrantamiento del orden natural del mundo.

Conclusión:

El superdotado se siente partícipe cognitivamente, aunque no lo sea conductualmente. Es esta una culpa selectiva, que se despega de la mera emoción de culpa, y se retrata en la culpa entendida y condescendiente, cognitiva, emocional y empática, de la que el superdotado no es capaz de desligarse. Esta alineación emocional en “culpa perpetua”, se produce con mayor ímpetu en los individuos altamente superdotados.

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