La superdotación fuera del talento

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 24 de julio de 2016

“El talento es la capacidad de consecución, la cual se encuentra más allá de la capacidad de consecución de la gente, pero que no se encuentra más allá de su capacidad de comprensión, por consiguiente, al instante, encuentra sus seguidores. La consecución y logro del genio, por el contrario, trasciende no solamente la capacidad de consecución del resto, sino además, la propia capacidad de comprensión de estos; por lo tanto, no son conscientes de manera inmediata del mismo. El talento, es como el francotirador que acierta a la presa a la cual otros no pueden alcanzar; el genio, es como el francotirador que acierta una presa…que el resto, ni si quiera puede ver. El talento consigue lo que otros no pueden conseguir, mientras que el genio consigue lo que otros no pueden imaginar”.

Arthur Schopenhauer

Introducción:

Hace poco escuché decir a una psicóloga, que la superdotación era una etiqueta artificial y que se trataba de modelos teóricos, pero no de una comprobación rigurosa de diferencias. Debo decir desde mi experiencia y conocimiento intrínseco del tema, que se equivoca, y que la superdotación consiste precisamente en eso, en una manifestación rigurosa de diferencias a todos los niveles, que poco o nada tienen que ver con modelos teóricos, porque se trata de diferencias genéticas e innatas, y no solamente de enfoques teóricos que se concentran en las páginas de un libro escrito por tal o cual teorista o experto, que ni es superdotado, ni puede entender la superdotación de manera rigurosa e innata. La superdotación no tiene nada que ver con la escuela, ni con el talento, pero si con la contemplación exhaustiva de los detalles y la observación, y con una elevada capacidad de razonamiento.

A veces confundimos aprendizaje con capacidad de razonamiento, y aprender no es razonar ni comprender, siendo dos cosas diferentes, ya que en el aprendizaje recopilamos información en un tema o materia, y en el proceso de razonamiento y comprensión, se ponen en funcionamiento sensores y variables no aprendidos, naturales, y que nos aportan nuevas soluciones y caminos en las estrategias para la resolución de problemas.

Del mismo modo, sucede con la superdotación, ya que no puede ser aprendida, y que consiste en cómo se gestionan la resolución de problemas, con la inclusión de información, que en muchos casos no ha sido aprendida, sino aprehendida, y que proviene de la observación minuciosa del entorno por parte de estos individuos ya sean niños o adultos, y de los detalles que solamente los superdotados perciben del mismo, y a unos niveles de gestión de las partes que los conforman, que no pueden ser aprendidas, sino que son innatas, intuídas, por la existencia de una consciencia y capacidad cognitiva que sobrepasa y adelanta las bases y modelos teóricos, en los que se funden e imparten los conocimientos que se reciben en el aula, y dentro del currículo estándard, y que son los mismos que utilizan los teóricos para intentar decodificar la superdotación, sin acercarse a la verdad. La superdotación es siempre en el individuo, y siempre se manifiesta, sin necesidad de modelos teóricos que la identifiquen solamente con los contenidos académicos, y afirmar lo contrario, sería infundar conocimientos que no son verdaderos.

Hace un par de días estuve con mi hijo menor de cinco años en un parque, donde uno de los juegos allí, consistía en un tablón de madera pintado en forma de cara, con orificios en la nariz, ojos y boca; orificios los cuales, debían atravesar los niños, lanzando desde la distancia, tres saquitos de tela rellenos de arena.

Observando como los niños de mayor edad intentaban resolver el problema de poder atravesar los orificios de la cara en el tablón de madera, lanzando los saquitos de tela, me di cuenta, como en muchas otras ocasiones, cómo la alta superdotación es innata y es sencilla de detectar, si se desea observar lo que se ve, y no solamente mirar a las cosas, y eso es lo que suele hacer tanto el niño como el adulto superdotado constantemente, observan, y no solamente miran, y por eso se ven fuera de lo que ven, y no se reconocen solamente mirando, ni en lo que observan a su alrededor, ya que contemplan desde variables invisibles al no sobredotado.

El caso es que había varios niños mayores que él intentando por su cuenta colar los saquitos por los orificios de la cara, y el proceso que observé era el siguiente: durante numerosos intentos los numerosos niños que lo intentaron, mantenían la misma estrategia, se ponían a la misma distancia del tablón con forma de cara, y tiraban los saquitos con las manos, lanzándolos en línea recta y hacia el frente, sin mayor análisis sobre el método a utilizar, y esperando a tener algo de suerte, y que así, finalmente, entrasen los saquitos por los orificios.

Se trataba de niños más mayores, de siete, ocho y de hasta nueve años de edad, los que se acercaban al tablón, intentando colar los saquitos por los agujeros. Tras muchos intentos, y repeticiones realizando la misma táctica, y con la misma forma de tirar y a igual distancia, algún saquito se colaba finalmente por el orificio de la boca, que era el orificio más grande, y tras muchos intentos fallidos, los niños finalmente se aburrían, y se marchaban a jugar a otro sitio del parque. Así sucedió con todos los niños que aleatoriamente y de distintas familias y edades, intentaron colar los saquitos en los orificios, algunos de los niños que tiraron los saquitos, habían incluso estado mirando a los otros niños que los lanzaban antes que ellos, esperando su turno, y cuando les tocaba, realizaban lo mismo que el niño anterior a ellos.

Finalmente, decidió mi hijo de cinco años probar suerte, y sin decirle nada, lo observé en su manera de resolver el problema de colar los saquitos por los orificios. El primer tiro ya fue diferente a todo lo anterior que había visto esa mañana en el parque en los otros niños, ya que se produjo estando, no de frente al tablón, sino que se colocó en un lateral, para poder así lanzar los saquitos con otro ángulo con los brazos, y que pudiese ser más acertado el tiro. Entendía, que había un ángulo de inclinación en la caída del saquito por el peso del mismo, y que la parábola que formaba la trayectoria del mismo no se respetaba desde la distancia y modo de lanzar los saquitos que había visto en los otros niños, y que por ahí andaba la solución, sabía que lo que habían hecho tantas veces de manera similar los otros niños más mayores, simplemente no funcionaría, pero eso no lo sabían los otros niños, que intentaron lanzar el saquito igual que el niño que les predecedía.

Tras este “lanzamiento lateral” donde falló los tres saquitos, observó que no era suficiente con esto de pensar en el ángulo de lanzamiento, y que eran “necesarios nuevos ajustes” en la distancia del tiro, o mejor dicho, en que debía alejarse un poco más, ya que la cercanía al lanzar los saquitos, más que ayudar, cómo creían los otros niños, entorpecía, ya que la parábola en el ángulo de lanzamiento, se interrumpía demasiado pronto, por esto de tirar desde tan cerca, y hacía que los saquitos chocasen en el tablón bastantes centímetros por encima o por debajo de los orificios por donde debían colarse al no respetarse su trayectoria.

En su segundo intento, sabía que requería de mayor distancia, porque así podrían aumentar las posibilidades de poder colar algún saco en los orificios del tablón. De los niños que lo habían intentado anteriormente, solamente podría haber aprendido lo contrario, que debía acercarse al orificio para acertar, y repetir  los lanzamientos desde la misma corta distancia, lo cual realmente era incierto, convirtiéndose por propia iniciativa, en el primer niño en toda esa mañana, que rompió con la inercia de lo que veía, porque él estaba observando, y no solamente mirando, razonaba de manera diferente. Al segundo tiro, se distanció a propósito del tablón, recalculando los movimientos y las posibilidades, y hasta buscó mi mirada, confirmándome con la suya y por su intensidad, que así podría funcionar, que estaba en lo correcto, y que estaba acercándose al objetivo, y él lo sabía.

Acto seguido, lanzó los tres saquitos, colando uno de ellos en uno de los ojos, cuyos orificios eran más estrechos y más difíciles de acertar que el de la boca. Con solo dos lanzamientos, había conseguido decodificar y sopesar muchas más variables, que los otros niños, que eran incluso, tres o cuatro años mayores que él, y sabía que no se trataba solamente de un ejercicio de repetición-error, sino que había que “agudar los sentidos y que pensar la solución”, la cual no estaba en acercarse cada vez más a los orificios, sino en contra de todo pronóstico para un niño de esa edad (cinco años), estaba en “respetar una cierta distancia” y que ésta fuera acorde al peso de los saquitos en su ángulo de caída al lanzarlos. Al tercer o cuarto tiro, ya colaba uno o dos saquitos por vez, de los tres que debían lanzar, pero la mayoría se colaban aún por la boca, porque era el orificio más grande y requería de menor precisión.

Los otros niños, no ajustaban la distancia, ni el ángulo de lanzamiento, ni pensaban en el peso de los saquitos, y además si colaban algún saquito, solamente se producía en la boca, que era lo más probable, y tras colar uno, y después de muchos intentos, se sentían satisfechos con el reto, y se marchaban a jugar a otro lugar. Mi hijo, coló un saquito por el orificio estrecho del ojo ya en el segundo lanzamiento, y cambiando de posición, de ángulo y de distancia, llegó a colar los saquitos varias veces por la boca, pero no siendo esto suficiente reto, me miró y me dijo, “que lo que quería era colarlos por los ojos, porque era lo más difícil y porque el agujero era más pequeño”, no conformándose así a sus cinco años de edad, con los varios tiros y acertados, que había realizado en el orificio de la boca, y buscaba y necesitaba, otro nivel de complejidad y de motivación personal.

Sin mucho esfuerzo, y usando nuevamente su capacidad de razonamiento para dar con “los ajustes pertinentes” en su valoración de la situación a la que se enfrentaba, consiguió y en poco tiempo, manejar esto del ángulo de la parábola de caída del saquito, y colarlos varias veces pero ya en los ojos que eran los agujeros más pequeños, ya que su capacidad de observación diferente, y en base a variables no palpables, ni aprendidas, “lo inducía de manera innata” a resolver el problema de manera más eficaz, en menor tiempo y buscando el reto en una complejidad que los otros niños no necesitaban, ni conseguían, ni buscaban, aún siendo varios años mayor que él.

Entonces, ¿de verdad vamos a creernos esto de que la superdotación solamente está en la escuela y que se trata solamente de modelos teóricos?

¿Por qué la negamos cuando las diferencias y necesidades son evidentes y diferentes?

Hay tanto que aprender y se desconoce de los niños altamente superdotados y de los superdotados profundos, que arrastrarlos con la vorágine del talento, solamente los destroza y elimina del sistema, esto mata a los genios, porque así veremos el talento y lo alabaremos, pero no sabremos apreciar al genio, ni lo entenderemos, ya que simplemente, no sabremos comprenderlo, ni apreciarlo, ni imaginarlo, porque se lo ha negado, y no nos lo han explicado de verdad en mucho tiempo, mezclando en su lugar realidades que son independientes como lo es el talento de la superdotación, y camuflando la superdotación innata y sus manifestaciones las 24 horas del día, para poder tratar de temas que ni la recogen, ni la detallan, ni la abordan en lo más mínimo.

Los adultos expertos, docentes, psicólogos, y teoristas academicistas, no entienden “qué es la superdotación desde dentro”, y desean poder entenderla en los códigos que ellos si manejan y comprenden, queriéndola codificar en la excelencia académica, porque es la manera cuantificable de los no sobredotados para medir el talento de los mismos, que no el genio.

Los niños altamente superdotados, no pueden ser medidos ni evaluados bajo decodificadores de pocas variables, que de igual manera puedan servir y medir a los niños y alumnos no sobredotados, como es el caso de los sistemas de evaluación escolares utilizados en los sistemas educativos, ya que todo el sistema de pesas y refuerzos entorno a la superdotación, se encuentran invertido bajo modelos teóricos equívocos sobre el talento y sobre lo que es la superdotación, que inducen a grandes errores de valoración, de identificación y de interpretación, porque han sido realizados sin observar lo que debe ser observado, y solamente mirando hacia donde miran todos, es decir, sin contemplación de lo que se ve, y es precisamente en esos lugares, donde los altamente superdotados ni observan, ni miran, ni se ven, porque ven su reflejo igual e idéntico, cuando lo son de únicos y originales.

Los superdotados tiran el saquito de arena sin mirar como lo tira el niño de delante, y la escuela y la sociedad, no tienen lugar ni medición, para individuos que razonan fuera de lo establecido, el pretender medirlos en los sistemas establecidos, hará que no veamos nunca al genio, porque no sabemos contemplar, al estar solamente mirando las respuestas que todos pueden comprender y buscando solamente talento.

Con este símil del juego del parque y de los saquitos de arena, de lo que pude ser testigo nuevamente fue de la superdotación profunda innata de mi hijo menor de cinco años, no de ningún modelo teórico, ni de etiquetas artificiales, solamente observé lo real, lo innato. En estas situaciones alejadas de la escuela, no existe docente, ni intervenciones de los adultos o teoristas ni de sus modelos, pero la superdotación sigue rindiendo en su nivel de razonamiento y existe indudablemente.

La superdotación está siempre en estos niños, y nos demuestran estrategias y un razonamiento evidentemente superior en muchas situaciones de su día a día, donde son siempre superdotados, la superdotación no es algo de la escuela, ni se desarrolla en la misma, en la escuela se produce un aprendizaje, que en muchas ocasiones es asíncrono al tipo de razonamiento multicanal que estos niños despliegan de manera natural, aprehendida, y se les evalúa sin saber dónde observar, y mirando hacia el mismo sitio que al resto, cuando ellos se desplazan de los lugares donde se posan demasiadas miradas.

A mi me interesa el conocimiento en profundidad de la superdotación al desnudo, sin interferencias, sin teoristas y sin expertos que la tergiversen en los enfoques del talento, para así poder ayudar y ver a ese niño indefenso, en su estado natural y puro, original, para poder entenderlo, aprehenderlo y abrazarlo, fuera de todo modelo que no sea su enfoque natural, emocional y fisiológico.

Conclusión:

Las demostraciones de la superdotacion innatas, en vivo y en directo, y fuera del aula, siguen siendo un tema tabú y desconocido en la sociedad de nuestros días, ya que los enfoques y modelos teóricos basados en el talento y en la excelencia académica, no dan respuesta ni naturaleza al altamente superdotado, y no permiten comprender el funcionamiento real de estos niños e individuos, para atender así a cuestiones y manifestaciones, meramente educativas, políticas y de temas, que finalmente incluyen y se refieren a la población general y no al superdotado, evitando entrar en los detalles importantes que diferencian a estos niños, para hablar así, y alabar por todas partes, a los francotiradores que cazan y lanzan sacos de arena a una distancia que todos ven, pero negar al francotirador que trae presas diferentes y desde una distancia que nadie se imagina.

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Un pensamiento en “La superdotación fuera del talento

  1. Tienes toda la razón. El modelo escolar NUNCA podrá satisfacer las necesidades del sd. Mi consejo para tu familia es el homeschooling. Ojalá pudiera volver el tiempo atrás y hacerlo con mis hijos. La escuela solo sirvió para desmotivarlos.

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