El niño altamente superdotado y su razonamiento abstracto

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 28 de julio de 2016

Introducción:

A los tres años de edad, mientras mi hijo mediano veía una película de dibujos en la tele, se escuchó muy a lo lejos en la calle, el sonido de una ambulancia. De repente, se dió cuenta y me miró diciendo: “mamá, si llegan tarde con la ambulancia, al final van a llevar un atáud”.

Al escuchar estas palabras se me erizó todo el vello del cuerpo. La forma en que me miró profundamente a los ojos mientras realizaba esta afirmación, me confirmaba una vez más de su capacidad para entender procesos y situaciones de una manera innata y precoz, que distaba, no ya de los niños de su edad, sino de la mayoría de niños muchos años por delante de su edad.

El Razonamiento, es el proceso y el resultado de razonar. Este verbo se refiere a la actividad de la mente que permite estructurar y organizar pensamientos para desarrollar una conclusión.

La idea de razonamiento abstracto se emplea para nombrar al proceso que posibilita que una persona resuelva problemas de tipo lógico. Este razonamiento permite partir de una determinada situación, deducir consecuencias de ésta. A la hora de desarrollar un razonamiento abstracto, es necesario encarar el proceso desde dos dimensiones: por un lado, se deben analizar los distintos elementos de manera aislada; por otra parte, se debe prestar atención al conjunto. De esta forma es posible advertir patrones o tendencias que permiten arribar a una conclusión lógica. En cualquier proceso de razonamiento abstracto, el individuo aprecia un patrón de comportamiento que esá relacionado con el razonamiento de tipo lógico, se antecede a un resultado o secuencia lógica.

Según Piaget, en las etapas del desarrollo del niño, el razonamiento abstracto se produce entre los 11 y los 16 años de edad, se indica en ocasiones al hacer mención del mismo, que este “se puede producir con anterioridad en los niños superdotados”, pero difícilmente se pueden encontrar ejemplos, estudios y fuentes, que nos puedan guiar para entender a qué edad se produce el razonamiento abstracto en los niños superdotados, y que nos aproximen a la magnitud de la diferencia existente, entre la manera de procesar la información y modo de razonamiento abstracto, entre los niños superdotados, respecto al de los no sobredotados. Todo ello, para poder entender de las verdaderas necesidades que estos niños superdotados tienen, y de la comprensión y ayuda que necesitan del entorno, para poder tener un desarrollo armónico, como sí reciben y se les facilita, a los niños no sobredotados, tanto desde la sociedad, como desde la escuela.

¿Cómo se produce el trayecto emocional, cognitivo y del aprendizaje, de un niño que se encuentra a tantos años de diferencia en el desarrollo del razonamiento abstracto del resto de niños?

El comentario que menciono de mi hijo mediano, fue un claro ejemplo de razonamiento abstracto y simbólico precoz, donde además de entender la urgencia de la situación, conocía de la posibilidad de que el enfermo no pudiese ser atendido a tiempo, y que por este motivo, “el enfermo podría fallecer”, y que finalmente, en vez de una ambulancia, el vehículo pasaría a ser “un coche fúnebre con atáud incluído”, tratándose de todo un conjunto o secuencia lógica elaborada. Recuerdo preguntarle dónde había escuchado eso, a lo que me respondió “que lo había pensado él solo” y de dónde había sacado la palabra atáud (que no es precisamente un vocablo sencillo que aprenda un niño de tres años en casa o en la guardería por la influencia del entorno), y responderme que “es que se lo sabía”.

Además existían en sus palabras un cierto tono de humor sórdido y muy elaborado, demasiado sútil y simbólico, para ser entendido mentalmente por un niño de tan corta edad, pero su mirada intensa y segura, y por otros comentario que ya había realizado en casa sobre la muerte y otros ejemplos de similar profundidad, sabía de qué estaba hablando.

Su comentario ponía de manifiesto una comprensión de la muerte como fallo del funcionamiento orgánico, siendo la muerte y esto de lo orgánico como causa de la misma según los estudios sobre este tema, uno de los conceptos más difícles de entender en los niños, y que no se produce hasta casi los doce años de edad, por esto precisamente, de la gran necesidad de abstracción que el término requiere. Además entendía incluso, que la función de transporte del enfermo en la ambulancia, se transformaría en la de un transporte fúnebre, si finalmente este fallecía y que llevarían en su lugar, un atáud. Entendía los pasos en la cadena lógica por el sonido de la sirena que escuchó a lo lejos mientras veía dibujos animados.

Por mi propia experiencia como madre de niños altamente superdotados, puedo confirmar que el desarrollo del razonamiento abstracto en este tipo de niños, se produce cercano a los tres años de edad y de manera espontánea, no tratándose de un razonamiento que se produzca por efecto e influencia de la cultura, del entorno, o del tipo de aprendizaje que el niño reciba en el aula y que pueda llegar a fomentar esta capacidad.

El tema del razonamiento abstracto del superdotado, de su significado, contenido, y de la formulación de hipótesis a edades muy tempranas, es algo que no se estudia con profundidad y detalle, y que se ignora al tratar la superdotación y relacionarla solamente, con el enfoque y perspectiva del talento, pretendiendo indicar así de la existencia “de necesidades parecidas en el aprendizaje” entre los niños talentosos y los superdotados, cuando no es cierto, y que se pueden suplir con la teoría del “one size fits then all” (talla única para todos) cuando realmente, se trata de realidades muy diferentes incluso por el modo y forma en la que se produce este razonamiento abstracto, entre ambos tipos de alumnos.

El razonamiento abstracto es una de las capacidades intelectuales del superdotado y una de sus características más significativas, y este razonamiento se da de manera más precoz, cuánto mayor sea el grado de superdotación intelectual en el niño.

He estado pensando con intensidad, cómo se puede producir el aprendizaje de temas ideados pedagógicamente para niños con un desarrollo promedio en el niño altamente superdotado y en el superdotado profundo, y del éxito de esta pedagogía y herramientas del currículo estándard aunque exista aceleración de curso, cuando ya a la edad de tres años, entre el niño altamente superdotado y el niño no sobredotado, existe una diferencia que varía de 9 a 13 años, en la existencia y gestión del razonamiento abstracto espontáneo, con respecto al desarrollo de esta capacidad en sus compañeros de igual edad cronológica.

Estas son el tipo de cuestiones que me llevan a afirmar de la imposibilidad de la escuela inclusiva como método para poder integrar y educar académicamente hablando, a niños de esta precocidad de razonamiento abstracto, y de que no se puede atender a la superdotación desde los enfoques que se centran en el conocido “achievement” y que tanto están en voga para los niños talentosos y con buenos resultados, y con la finalidad de atender las necesidades de los superdotados, lo cual veo incorrecto e insuficiente , al no saber atender las diferencias de base en el modo de gestionar el razonamiento abstracto, simbólico y hasta el uso de la metáfora, entre el niño no sobredotado o incluso talentoso, y el niño altamente superdotado.

Un niño que manifiesta un razonamiento abstracto de la complejidad que indico en este ejemplo y a la edad de tres años, necesita de docentes que sean grande expertos sobre las manifestaciones emocionales, cognitivas e intelectuales de los alumnos superdotados, para poder acompañarlos de manera eficaz y segura en el sistema educativo, y ofrecerles un aprendizaje adecuado y a medida, a esta manera diferente de gestionar el pensamiento y las emociones.

Creo que no es necesario ser muy inteligente, para poder adivinar el destino de estos niños altamente superdotados en un sistema educativo donde los adultos no entienden sus metáforas, ni su humor, ni sus giros fonéticos y donde han sido educados para detectar solamente el talento, en forma de buenas calificaciones académicas y dentro de los contenidos del currículo estándard, y en este caso, se trata de gestionar niños que razonan con más profundidad que el adulto, pero que no poseen incluso los recursos suficientes para entender que en sus explicaciones, los demás no entienden su ritmo y giros, tanto en el lenguaje escrito como en el oral, y que necesitan de adultos con capacidades similares o grandes conocedores de estas capacidades neurofuncionales de estos niños, que sepan decodificar la calidad y profundidad a veces sútil, del razonamiento abstracto de los mismos, para poder saber qué pista seguir y guiar así su aprendizaje, al ser capaces de ver todo lo que el niño ya sabe con sus afirmaciones del día a día, y que el punto de partida debe ser un aprendizaje multicanal, con saltos cognitivos tanto de temas, como de los niveles de los mismos, para poder seguir el ritmo y motivación de estos alumnos.

El razonamiento abstracto precoz, produce en el niño altamente superdotado un desarrollo diferente en lo emocional y un cuestionamiento existencial en su relación para y con los adultos, y para y con los demás niños que los rodean.

Hace solamente unos días, pero ya con nueve años, me preguntó mi hijo mediano, “¿que de qué color había pintado su dormitorio?, ya que en casa de su padre lo habían pintado en azul claro porque daba más amplitud”. Le dije que en gris claro y blanco, y a esto me contestó: “mamá, pues vas a tener que pintar más días!”, al no entenderle el giro, le dije que a qué se refería, y me dijo que lo dejase, que no le entendía, se le veía frustrado, y me volvió a repetir que “al ser claro, tardaría más días”, le dije que se explicase, porque estaba despistada, y me comentó nuevamente y con ironía “que cómo era un color claro, que también daba amplitud… y que al ser más amplio….pues que se tardaría más días en pintar la habitación…!!” mientras se reía…Finalmente cayó la moneda, y entendí su humor sútil y agudo, y la broma que trataba de gastarme.

Me imagino que ni sus compañeros de clase, ni los docentes, ni los adultos, comprenden e identifican a este tipo de niños altamente superdotados por lo elaborado de su razonamiento abstracto, llegando casi a ser vistos, como “niños raros”, que no encajan, y que parece que digan meras estupideces, más que tratarse de afirmaciones llenas de sensatez, y con un elaborado sentido del humor y elevada inteligencia.

Me llama la atención el cómo al niño que tiene esta profundidad de análisis abstracto, se le pueda excluir y marginar, porque parece hasta “que no comprenda las cosas” y que digan tonterías sin sentido, más aún, si se saltan pasos al expresarse verbalmente, creyendo que el resto (sus amigos y compañeros de clase, los docentes y los adultos) “los seguimos”, y que vemos desde la misma velocidad fulminante que ellos poseen, para el encaje abstracto de las cosas y de las ideas.

Me produce gran malestar el entender, cuán malentendido en el sistema y en la escuela, puede encontrarse el niño superdotado profundo, que lleva desde los tres años funcionando desde una interpretación de la realidad con gran intervención del razonamiento abstracto para decodificar el mundo, con un uso temprano de los simbolismos, de las metáforas y del empleo de las hipótesis. Este tipo de niños con alta sobredotación, son los más difíciles de identificar, ya que se formulan incluso de manera diferente, pero este “diferente” en el mundo escolar, es siempre sinónimo de algo negativo, como más precario, más que de tratarse de algo a levantar sospecha por la genialidad que conlleva esta singularidad.

Conclusión:

Me imagino a mi hijo con tres años en la guardería escuchando una ambulancia, y haciéndole ese comentario al niño de su clase que tuviese al lado.

La conexión emocional, social y cognitiva, simplemente, no podría producirse, por lo menos no con lazos con algo de sustrato positivo, para poder crear una correcta autoimagen e identidad en el niño altamente superdotado, al no poderse ver este identificado en las ideas del otro niño, ni en sus comentarios, ni en la manera de entender el mundo por parte de niños que son tan diferentes en razonamiento a la edad de tres años.

Se trataría de dos mundos paralelos, y el niño altamente superdotado, sufriría al verse fuera de algo que no entiende, pero que le hace ser consciente de ser diferente y que le distancia de los niños y hasta de los adultos que le rodean, que al mismo tiempo le ven distinto, y hasta le discriminan por ello.

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