Pokémon-Go y la motivación en el niño superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 24 de agosto de 2016

Para poder reflexionar sobre la motivación en el niño superdotado, veo necesario el leer con detenimiento lo que con breves pero poderosas palabras, recoge la definición de motivación y de motivación intrínseca.

“La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. La motivación intrínseca podría definirse como el autodeseo de buscar cosas nuevas y nuevos retos, para analizar la capacidad de uno mismo, observar y adquirir más conocimiento.

Este es el verano en el que millones de ninos y mayores de todo el planeta han salido a las calles motivados por la caza de Pokémon Go. El objetivo del juego es sencillo al mismo tiempo que “de enganche fácil” para todo tipo de público. Se recorren calles, plazas y centros comerciales con la esperanza de poder dar con un gimnasio de Pokémon, u obtener algún huevo que dará lugar a una nueva criatura una vez eclosione el mismo, previo paseo de 2 km por unidad.

Pero ¿qué pasa cuando lo que motiva al 98% de los ninos no sobredotados no es lo mismo que lo que motiva al nino altamente superdotado? ¿Qué sucede cuándo los retos de los que la mayoría de niños aprenden y disfrutan, se convierten en insuficientes para el nino altamente superdotado y no les producen la motivación suficiente?

Volvamos a nuestra definición de motivación y de motivación intrínseca y luego al relato de la caza de Pokémon Go, y su efecto en el niño superdotado, para que con un simple ejemplo, podamos ver lo complejo del funcionamiento y del tipo de motivación que necesita e impulsa al niño superdotado. Motivación la cual, cuenta con unos niveles de complejidad añadidos que no se satisfacen con aquello que motiva a la mayoría de niños y tampoco a los niños talentosos.

Y es aquí donde de nuevo la escuela inclusiva no llega a entender qué es lo que un alumno superdotado necesita para mantener la motivación por el aprendizaje y ese autodeseo de retarse a uno mismo para poder adquirir más conocimiento, y poniendo a prueba la capacidad individual. Para ello necesitan de una pedagogía exclusiva y que recoja con esmero el tema de la parte emocional del superdotado, de la que como vemos a continuación, también formaría parte “indispensable” la motivación, y en concreto la motivación intrínseca, también conocida “como el drive” del superdotado.

El drive es ese ímpetu vital que va de la mano de la curiosidad y de la superación personal. Sin motivación intrínseca, no se puede producir el aprendizaje en el superdotado, ya que este es mucho menos vulnerable e influenciable de la motivación extrínseca, o mejor dicho, “de las zanahorias que ponen a correr al conejo”, ya que “el superdotado caza desde dentro”.

El superdotado necesita encontrar retos que le mantengan alimentado el espíritu y que lógicamente le permitan la autorrealización personal, es decir, necesitan constantemente expander los límites de su propia capacidad y ponerlos a prueba, y esto no es necesariamente algo que suceda entre las paredes de la escuela, ya que los retos pueden darse hasta de mayor riqueza y con mayor complejidad en la vida diaria, y gracias al autodidactismo del que tanto uso hace el superdotado a lo largo de su vida, para poder así mantener encedida la llama de la motivación intrínseca, y saciar su gran necesidad de aprendizaje

La motivación del superdotado en el aula no se consigue a través del uso de técnicas pedagógicas “avanzadas” que incluyan el aprendizaje virtual, las “flipping classroom” o un incremento del contenido visual con el uso de la tecnología para facilitar el aprendizaje. La motivación del niño superdotado se produce cuando aumenta el nivel de complejidad, de profundidad y de integración y conectabilidad de contenidos y de materias, tanto en la escuela como en el hogar, para que la motivación del superdotado se mantenga en el largo plazo.

Mi hijo mediano de 9 años comenzó muy temprano a construir estructuras de gran complejidad y delicada simetría . En la actualidad disfruta mucho jugando a Minecraft. Entre las cosas que construye se encuentran montanas rusas que atraviesan edificios, túneles y lagos de lava. Construye laberintos de varias plantas llenos de rieles que recorre el vagón de la Montaña rusa.

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“Perspectiva aérea” de dos edificios de varias plantas por los que la Montaña rusa también iba por dentro

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Cuando apareció Pokémon Go a comienzos de verano, mi hijo se descargó el app en su móvil para poder “ir a buscar Pokémons por la Ciudad”. En la zona donde vivo que está rodeada de parques, he visto a lo largo del verano los mismos niños casi cada tarde y de edad similar o mayores que él, buscando sus Pokémon de manera incansable día tras día, semana tras semana, y nunca faltan a la cita. A mi hijo le duró “la motivación dos días” y lo que resultaba un imán irresistible para el resto de niños de su edad, él como os cuento màs abajo, le dió un giro diferente, personalizado y divergente.

Como la mayoría de madres y padres, tengo la sensación de que mis hijos pasan demasiado tiempo delante del ordenador y vi en Pokémon Go una manera de que “salieran a escena” y abandonaran “el cuarto”.

Recuerdo que ya el primer día que acompané a mi hijo mediano a buscar algún Pokémon, que ya me dijo que la verdad que era un poco aburrido, porque bueno… “siempre pasaba lo mismo”…y ya ya notaba que “el subidón del principio” comenzaba a bajar como la espuma del champán, (ummm…pensé yo…ya estamos..,como siempre…) mientras paseábamos, veía com varios ninos corrían en todas direcciones por el parque y “en pandilla” buscando sus Pokémon.

El segundo día recuerdo que cuando yo le pregunté “¿que si estaba chulo?”…pues que me dijo “mamá, la verdad es que lo que a mi me gusta más es Minecraft”.

Al tercer día que le dije, “Felix, ¿no vas a salir un rato a buscar Pokémon?”, y me dice “no mamá, mira mi ordenador, ahora he hecho para que se pueda jugar a Pokémon… en Minecraft y los cazo aquí!!” Cuando miré la pantalla pude ver a un tal “Oshawott” paseando… por Minecraft.

Había programado un aplicativo que permite poner Pokémons en Minecraft e ir cazándolos al mismo tiempo que puede ir construyendo y ganando puntos.

He comenzado las clases esta semana, y los alumnos de 12 a 16 años están “como locos” con Pokémon Go. Hay un “gimnasio” cerca del patio y en el recreo se acercan con sus móviles en busca de sus presas. Como este es un tema del que se está hablando tras la vuelta a clase, al preguntarles sobre “su verano cazando Pokémon”, y no a uno, ni a dos, sino en distintas clases y a casi 70 alumnos, si alguno había hecho lo que mi hijo, lo de jugar a Pokémon en Minecraft (para saber si eso era normal o no)…, pues me miraban con “cara desconcertada” y decían que no sabían que se podía hacer eso… y para quitarle importancia al tema, yo bromeaba de vuelta y les decía que “mi hijo es capaz de hacer lo que sea por no salir de casa sin su ordenador”

El niño altamente superdotado encuentra la manera de “cambiar las reglas del juego” y de “romper con el sistema” ya que necesita y de “manera intrínseca”, dar rienda suelta a su creatividad e imaginación, y aumentar el nivel de complejidad y de reto para poder mantener así el nivel de motivación, pero el precio a pagar es el de ser diferentes del grupo, y en este caso el de no “encajar” con la pandilla, ya que ni los intereses, ni las ambiciones, ni las necesidades, son las mismas.

Los niños altamente superdotados no tienen problemas para sociabilizar, solamente que se sienten solos porque el resto de niños no sobredotados, no alcanza ni entienden, los niveles de logro que ellos realizan, y es difícil poder intercambiar experiencias y que exista una comunicación rica cuando se trata de paralelismos no conectados.

Cuando los niveles de prestación y objetivos que inducen a la motivación intrínseca difieren tanto entre sí, suele ser complicado “el poder intentar aplicar medidas o técnicas pensadas para todos los alumnos”, y poder de igual manera aplicarlas en los alumnos superdotados, creyendo que estos solo tienen que adaptarse o acostumbrarse al uso de las mismas y que funcionará.

Ya vemos que la complejidad y modo de gestionar las herramientas que nos ofrece el día a día, la integración de las mismas en la creación de nuevos todos llenos de contenido, y el modo en que estas producciones creativas se producen y se realizan, que presentan grandes diferencias en modo y forma, entre el niño no sobredotado y talentoso, y el niño superdotado. Se trata de mundos paralelos en muchas ocasiones.

Las cosas que motivan a los demás niños, no son las que motivan a los niños superdotados, y menos aún a los altamente superdotados, y la duración e intensidad de la motivación “se desvanece” si la complejidad y “lo multidisciplinar” no se dan al mismo tiempo y en el mismo instante.

Ash_Oshawott

 

 

Un pensamiento en “Pokémon-Go y la motivación en el niño superdotado

  1. Es evidente que los niños superdotados y altamente superdotados tienen un nivel diferente al resto de niños y que la escuela tendria que tener niveles , a ver si se entera de una vez la administración.

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