¿Por qué la mayoría de los altamente superdotados tienen alta moralidad?

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 7 de noviembre de 2016

Abstracto

¿Es la moralidad un mecanismo evolutivo para preservar la especie? ¿Es la moralidad una multidimensión cognitiva de la inteligencia? Los estudios empíricos en el campo de la moralidad se centran en dos cuestiones principales:

-cómo las personas comúnmente distinguen entre “lo correcto” y “lo incorrecto”, y

-cómo las personas se comportan de manera moralmente correcta, por ejemplo, siendo capaces de resistirse a la tentación de actuar de manera incorrecta. 

Los valores morales son siempre personales y se sitúan en la categoría más elevada de todos los valores naturales. Estos pueden ser solamente poseídos y llevados a cabo, por el ser humano. El individuo por sí mismo, como un ser libre, es responsable de sus acciones y comportamientos. La cognición moral, está compuesta de la conciencia moral, del juicio o razonamiento moral, y de la ética. ¿Por qué la mayoría de los altamente superdotados tienen alta moralidad?

Introducción

El funcionamiento moral, se compone de una conducta moral que requiere de la sensibilidad moral, de la existencia del juicio moral, de la motivación y mantenimiento moral, y de las acciones morales. Cuestiones de gran importancia para la moral, son el desarrollo y la maduración temprana del cerebro.

Por lo general, se entiende la superdotación como asociada a una mayor eficiencia en el flujo de la información de la red fronto-parietal y la utilización más efectiva de los medios en los procesos cognitivos. Es decir, más eficiencia en el funcionamiento de las estructuras para llevar a cabo razonamientos.

El enfoque cognitivo de Kohlberg plantea que la moralidad no es simplemente el resultado de procesos inconscientes (super-yo), o de aprendizajes tempranos del tipo condicionamiento, refuerzo y castigos, sino que existen algunos principios morales de carácter universal, que no se aprenden en la primera infancia y son producto de un juicio racional maduro. Este juicio racional maduro depende de la capacidad cognitiva de los individuos.

La moralidad posee su objetividad científica y esta, está relacionada con la inteligencia de las personas y con el funcionamiento neuronal. Los estudios de resonancia magnética (fMRI) hacen posible la investigación de los sustratos neuronales de la conducta y juicio moral para poder localizar “el cerebro moral”. Los procesos cognitivos se encuentran involucrados en los mismos, y la maduración del razonamiento moral va de la mano de la capacidad cognitiva. 

Algunos estudios sobre superdotados que utilizaron técnicas de neuroimagen u otro tipo (resonancia magnética y EEG por ejemplo), encontraron hallazgos que vienen a confirmar que el origen de la inteligencia está en la eficiencia neuronal. Estas son algunas de las bases biológicas de la superdotación:

  • Hinze defendía la teoría de una irrigación arterial más óptima en los cerebros de superdotados.
  • Shaw et al defendieron la teoría de que el cerebro de los niños superdotados se desarrollaba de diferente forma al de los niños con inteligencia normal, teniendo el cerebro superdotado una mayor plasticidad, existiendo una correlación negativa entre inteligencia y espesor cortical en la primera infancia que cambiaría para convertirse en una relación positiva en la infancia tardía (se mencionaba sobretodo el área del córtex frontal).
  • La teoría de la eficiencia neuronal: Los cerebros superdotados consumen menos energía y llevan a cabo una ejecución más eficaz en la resolución de tareas, esto se ha comprobado a través de técnicas de neuroimagen. Jin demostró esto al comprobar un menor índice de consumo metabólico cortical y que utilizan una actividad más amplia de la banda alfa.
  • Lee et al en sus estudios también encontraron una mayor actividad (comparado con sujetos normales) de la red fronto-parietal (concretamente la corteza parietal posterior).
  • Sastre-Riba afirma que los superdotados utilizan menos zonas no específicas y distribuyen mejor los recursos cognitivos. Hay menor actividad cortical, mayor activación del hemisferio izquierdo, presentan una actividad más específica y simultánea de las redes selectivamente activadas y una mayor eficiencia que podría relacionarse con una mejor mielinización neuronal (lo que implica una mayor velocidad de conducción). Se emplean solo las áreas necesarias inhibiéndose las áreas irrelevantes para la tarea.
  • Richard Haier y su teoría de la integración fronto-parietal (P-FIT) dice que la red cerebral encargada de la inteligencia se basa principalmente en estas dos áreas, incluyéndose así las áreas de la corteza prefrontal dorsolateral, corteza inferior, lóbulo parietal superior, corteza cingulada anterior y regiones de los lóbulos temporales y occipitales
  • Un estudio realizado por Frangou encuentra correlaciones positivas entre inteligencia y densidad de la corteza orbitofrontal, giro de la corteza cingulada, cerebelo y tálamo, y una correlación negativa con el núcleo caudado.
  • Otras teorías hablan de mejor comunicación entre áreas cerebrales o comunicación interhemisferica (mejoraría la integración y el procesamiento de la información). Esto lo permitiría un mayor grosor del cuerpo calloso posterior (sustancia blanca). Así lo demostraron estudios como los de Luders y Takeuchi.
  • Thompson afirma haber encontrado áreas cerebrales con mayor tamaño en niños superdotados y un diferente ritmo de crecimiento cerebral (los superdotados alcanzan el grosor cortical máximo a una edad más tardía).

Estas son solamente algunas de las características biológicas que nos vendrían a confirmar que la elevada moralidad del altamente superdotado estaría relacionada y dependería a su vez de la efectividad neuronal, y de la capacidad cognitiva innata de estos individuos.  

Volviendo a la teoría del desarrollo moral de Kohlberg, se afirma que las personas progresan a través de diferentes estados del razonamiento moral, según va madurando la capacidad cognitiva.

Los individuos en un nivel inferior de razonamiento moral, juzgan los asuntos morales principalmente basándose en su propio interés (los intereses personales son los que dominan el esquema del individuo), o basados en la adherencia a las normas y reglas (manteniendo un esquema normativo), mientras que los individuos que se sitúan en el nivel que supera los convencionalismos, es decir, el nivel post-convencional (aquel que se libera de los convencionalismos y del “yo”), juzgan los asuntos morales basándose en principios más profundos y en base a la consecución de unos ideales.

Partiendo desde la antípoda, los psicópatas pueden enseñarnos mucho sobre moralidad, los neurocientíficos están comenzando a identificar que se trata de la existencia de unos déficits específicos los que componen el cerebro del psicópata. El problema principal parece situarse en una amígdala rota, la zona del cerebro responsable de segregar las emociones aversivas, como el miedo y la ansiedad. Para el psicópata, el hacer daño a otra persona resulta un modo perfectamente razonable de satisfacer sus deseos, “su yo”.

No en pocas ocasiones he escuchado el comentario de que existen personas con elevado CI pero con falta de empatía o de moralidad. Debo indicar que se ha extendido el estereotipo del psicópata con elevada inteligencia, cuando los estudios lo que nos indican, es que un porcentaje muy bajo de psicópatas poseen cocientes de inteligencia que superan el CI 115. Esto no es sinónimo de que la mayoría de psicópatas tengan un CI por encima de 130, es decir, sean superdotados. A destacar además, este malfuncionamiento de la amígdala y la deficiencia en la capacidad olfativa que los caracteriza.

El psicópata, se trata de una deficiencia específica del funcionamiento cerebral, y no tiene nada que ver con el individuo altamente superdotado, que siempre presentará una elevada moralidad innata. Estas confusiones se pueden producir a su vez, cuando erróneamente se identifica superdotado con AACC (altas capacidades), ya que este último colectivo recoge al 15 % de los individuos con alto rendimiento y con un CI a partir de 115.

Viéndolo hasta de esta forma, en este colectivo tan abierto y tan poco específico desde el punto de vista de la fisiología de la alta superdotación, sí que podríamos encontrar un mayor número de individuos psicópatas entre estas personasque no son superdotadas. La psicopatía pura se da en el 1 % de la población, y los rasgos de psicopatía en el 15% total de la población.

Dabrowski observó, que los individuos con mayor nivel de superdotación y mejor capacidad creativa de aquellos con los que trabajó, eran los que presentaban mayores niveles de empatía, sensibilidad, responsabilidad moral, autoreflexión y autonomía de pensamiento, que la población general. La característica más común que demostraban estos sujetos de avanzada madurez emocional, era la autonomía de pensamiento.

Los últimos estudios de neurobiología de la conducta moral, nos hablan de que la moralidad es innata al cerebro humano.

Estos estudios afirman de la existencia de una “red neuromoral” que respondería a los dilemas morales, situada en el córtex prefrontal ventromedial y en sus conexiones, especialmente las del lado derecho. La evidencia neurobiológica nos afirma de la existencia de unos mecanismos “prosociales” automáticos en la identificación con el otro y que son parte del cerebro moral.  

Dabrowski explicaba que la intensidad y la sensibilidad del altamente superdotado, e incluso un cierto nivel de constante ansiedad, son rasgos potencialmente positivos. Los individuos con este receptor Wi-Fi innato para detectar puntos álgidos en la vida, están afinados no sólo para percibir sus propias reacciones, sino los estímulos del entorno que el resto no es capaz de apreciar.

Conclusión

Reaccionar y ser sensible al ambiente tanto externo como interno, son los primeros pasos para poder realizar cambios, ya sean en nosotros mismos o en nuestro mundo.

La teoría de la desintegración positiva de Dabrowski es una teoría de desarrollo moral que consiste en cinco niveles, que van desde el interés propio total, hasta casi lo opuesto, donde la preocupación principal son los demás y el bien de la colectividad.

Este último nivel es el denominado Nivel V o de Integración Secundaria. Muy pocos individuos han alcanzado este nivel, ya que exige de un nivel de desarrollo moral en el que los conflictos internos se han resuelto, y se aspira a una vida al servicio del Ser y de la Humanidad, viviendo de acuerdo a los más elevados principios morales universales.

Se deduce que para poder llegar a este nivel debe existir un “cerebro moral previo”con unas características cognitivas excepcionales desde el punto de vista de la neurología, a través de la existencia de diferencias en el desarrollo, funcionamiento y grosor del córtex prefrontal, que aporten el sustrato y conexión de red neuronal necesario para que se produzca esta evolución del individuo altamente superdotado, hacia una moralidad universal y justa.

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