¿Dónde están los niños superdotados pobres?

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 19 de noviembre de 2016

Cuánto más me muevo y relaciono en este campo de la inteligencia, la sobredotación intelectual y el talento, más difícil veo el acceso al mismo de los niños “superdotados pobres” procedentes de familias de menores recursos, o de distinta procedencia étnica.

Una de las cosas que más me llama la atención en este campo y próspero negocio educativo de las AACC, es que los adultos que se mueven en estas aguas y que dicen ser superdotados o expertos de AACC, que si realmente estuviesen involucrados en cuerpo y alma con la causa de los superdotados, y entendiesen los valores que de verdad mueven el ímpetu y moral de estos niños e individuos, pues que sabrían e informarían con honestidad, que la mayoría de los niños superdotados, que no de AACC, pues que provienen de los estratos más bajos de la pirámide socioeconómica y se dirigirían a estos colectivos.

Si su moral fuese cierta, y sus principios limpios, pues se obligarían a realizar campañas de concienciación e información acerca de los niños superdotados de menores recursos, e incidirían reiteradamente en sus charlas y exposiciones, sobre este tema entre estos y otros colectivos, para que se produzca una concienciación real. El grupo de superdotados pobres, debería ser el principal y casi único núcleo de acción en este momento.

Esta labor no se lleva a cabo ni se hace por nadie, se trata de trabajo sucio, y cuando yo saco el tema de los niños superdotados pobres como ya me ha pasado en otras ocasiones, ves que no hay respuesta de todas estas madres tan volvadas en sus hijos y no expanden el mensaje junto a que todos vuelven la cara hacia otro lado, ya que resulta “molesto” e incómodo, el tema del niño superdotado pobre o de otra procedencia étnica, al existir una doble moral, entre el mensaje (sin detalles de forma y profundidad de la problemática), y quiénes son realmente los colectivos beneficiarios y los grupos sociales a los que se dirige este mensaje, y las terapias sobre el mismo, y los cursos de robótica, y los talleres, y los psicólogos, y hasta las asociaciones, y los muchos expertos. La lista de servicios y productos se hace eterna.

El principal grupo de atención y de concienciación de las AACC, no son los grupos sociales minoritarios o con menores recursos, ya que entre ellos, no están los alumnos de AACC, que son alumnos que tienen buena base escolar y apoyo familiar, que favorece a su vez el alto rendimiento académico de sus hijos.

El grupo de atención de los superdotados, sí trata y cubre toda la pirámide poblacional, y al contrario de lo que se cree, no es nada elitista, debido a que la mayor parte de la población del planeta es pobre y vive con pocos recursos, y son ellos, los verdaderos padres de los alumnos superdotados en las escuelas, no otros.

El campo de la superdotación se trata en realidad, de un tema para clases más desfavorecidas, para las distintas minorías étnicas, y para los colectivos de menores recursos.

La terminología AACC y el fomento del talento, dan lugar a un verdadero campo de ventas para familias más acomodadas y con mayores recursos, y a un incremento de la discriminación social y de la desigualdad educativa de todos los alumnos, y más aún de los alumnos superdotados, al seguir quedando estos desatendidos por la escuela bajo la influencia del talento, y por su procedencia social más desfavorecida.

El alumno superdotado pobre solo cuenta con la educación recibida en la escuela pública para poder dar respuesta a su capacidad intelectual y necesidades de aprendizaje, al no contar con otros recursos que puedan facilitar su recorrido educativo y social.

Algo que no se comenta casi en ningún canal o plataforma de los que abogan por una educación donde se busque y apoye el talento (que no a los superdotados), es que la mayoría de simposios, charlas y seminarios que se dan, suelen estar organizadas en colaboración con organizaciones y centros educativos privados y de pago, para que la información de las necesidades de fomentar el talento de los alumnos AACC, pueda expanderse dentro de unos sectores muy determinados de padres y de familias, y así poder contar con la inversión del 20% de esos padres y madres de estos colectivos altos socioeconómicos, y que puedan comprarse los productos y servicios pedagógicos-educativos que se les ofrecen.

Recuerdo mirar los contactos del Twitter de un “activista de AACC” y comprobar que habían invitado a todos los colegios privados y de pago de España entre sus contactos, pero a ningún centro público de las afueras de las grandes ciudades. Curiosa y cuestionable metodología ésta.

Si salimos fuera del negocio de las AACC y nos centramos solamente en la superdotación, veremos entonces cómo ésta, pues está repartida de manera homogénea y justa entre todos los sectores de la sociedad, y que hablar y centrarnos en la superdotación y en los superdotados, es mucho más justo y menos discriminatorio, que hacerlo en favor de la propaganda del talento y de las AACC.

Es más, más del 90% de los niños superdotados son y se encuentran entre las familas con menos recursos y pobres, la tónica general y la gran verdad que esconde el superdotado, es que en la mayoría de los casos, son niños superdotados pobres. De esto jamás se desea hablar claramente y con cifras, y de ahí que se centre la atención en el talento y el rendimiento, resultando esto en una gran idiosincracia e injusta filosofía.

El “superdotado promedio” es pobre, y no se detecta, no ya porque la escuela no sepa identificarlos, sino porque nadie se espera que existan superdotados entre las familias que están formadas de padres que trabajen en empleos de baja cualificación, o incluso se trata de familias en desempleo o de distinta procedencia étnica. Cuando es aquí dónde están los superdotados en la sociedad, y los que más desamparados quedan social y educativamente hablando.

El 90% de las familias que forman parte de los colectivos de AACC en favor del talento de sus hijos, se trata de familias de clase media-alta, que pueden comprar toda una serie de servicios extraescolares y terapias de especialistas, para poder fomentar el talento de sus hijos.

La niña altamente superdotada nacida de un padre sin estudios universitarios, difícilmente podrá en algún momento de su etapa educativa llegar a formar parte de ese colectivo de AACC o de alumnos con alto rendimiento. Esta es la realidad real del 90% de las niñas y de los niños superdotados del mundo, junto con las cifras alarmantes de abandono escolar.

Esta semana ha vuelto a pasar, mi alumno “superdotado pobre” de 13 años de procedencia de un país del este, no ha asistido al colegio durante toda esta semana, y tampoco durante la semana pasada. Su silla está vacía, y eso significa que algo no marcha bien, de hecho, barajo muchas situaciones diferentes y favorables.

Es un alumno nuevo que ha llegado al centro a mitad de trimestre tras estar un año entero sin asistir al colegio. Al preguntar por el chico a los demás profesores, algunos desconocen el caso, y otros muestran hermetismo. Se trata de un alumno que vive con uno de sus progenitores, con pocos recursos, y del que los servicios sociales tienen conocimiento y llevan haciendo seguimiento desde hace tiempo, procede de una familia desestructurada.

Se trata de un alumno que de forma muy inteligente y sútil, ha “encontrado el fallo” en varios ejercicios del libro en mis clases, haciéndome pasar un muy buen rato, donde el resto de la clase no había prestado atención alguna ni se hubiese dado cuenta, y cuestionado muy inteligentemente algunas de mis explicaciones en clase, lo cual me hace verle desde su capacidad cognitiva real, y esta es sorprendente.

Me llena de alegría saber que está ahí, atento, al acecho, y que en cierto modo es cómo yo, y lo aprecio y respeto mucho. El resto de docentes no lo comprenden ni lo ven.

Su mera presencia denota un carisma especial. Es un chico noble y con una empatía fuera de lo común. Lo que os voy a contar demuestra de su superdotación profunda más que su logro o prestación en la escuela. Estos niños altamente superdotados, antes o después siempre dejan algún tipo de huella o rastro en la escuela, pero no por sus notas o rendimiento, al contrario, son otras cosas emocionales y de rasgos de la personalidad muy concretos, y la verdad es que no pasan desapercibidos para nadie, porque son alumnos que los docentes suelen mencionar reiteradamente en los claustros, por diversos motivos, y que llaman la atención de distintas maneras.

Mi alumno NO es un alumno sobresaliente, al contrario, se trata de un alumno con bajo rendimiento y con problemas familiares, factores ambos que hacen que el resto de docentes ni por asomo lo puedan poner en la “estantería de posible superdotado”, esto sería poco más que una herejía, se le juzga por su origen y por su rendimiento, y esto es precisamente lo perjudicial de hacer sinónimo talento y superdotación, y de negar la superdotación como algo innato al individuo independientemente del rendimiento en la escuela. Son cosas muy diferentes.

Hace un par de semanas, cuando aún no llevaba más de tres en el colegio, unos alumnos de otra clase, le rompieron la bicicleta a uno de los chicos de su clase, con los que él no se junta mucho, pero que conoce desde que empezó. Tras romper la bici a propósito, estos chavales se fueron andando como si nada, hasta la parada del autobús que se encuentra a cinco minutos del colegio. Cuando el alumno fue a coger su bicicleta, vió que estaba rota, y un grupo de alumnos que habían presenciado todo, pero sin decir nada a los chicos que rompían la bici, ni ir a contárselo a algún adulto, le dijeron los nombres de quiénes habían sido y que iban a coger el autobús.

El “superdotado pobre” al enterarse, indignado, fue el único que reaccionó (no digo que lo hiciese bien desde la perspectiva de los adultos), pero se fue solo corriendo a la parada del autobús, para ver si podía coger a estos chavales que habían roto la bicicleta.

Cuando llegaba a la parada, el autobús estaba poniéndose en marcha y él había visto como estos chicos se habían metido en él. Sin pensárselo dos veces, se puso a correr en la carretera a la altura de la puerta del conductor, mientras le daba golpes y le pedía que por favor parase el autobús, porque iban unos chicos que le habían roto una bici un amigo del colegio.

El autobús paró, pero fue para que el conductor le dijese que se apartase de la carretera y que no podía abrir ya la puerta.

Como indica el protocolo de actuación en estos casos, el colegio ha tomado parte de lo sucedido y ha convocado y reunido a todas las partes involucradas en el incidente para la resolución del mismo.

La actuación de este chico superdotado pobre, por la injusticia y acoso acometido a otro compañero de clase, es heroica, inusual, para un chico de esa edad, y hasta para un adulto, aunque sabemos que al mismo tiempo, ha sido de muy insensata, y de ahí que como adultos debamos reprender su actuación al haber puesto su vida en peligro.

Esta forma moral de actuar y de reaccionar ante la injusticia, y que ningún otro niño del colegio hubiera hecho, no se entiende como rasgo de la personalidad de estos alumnos superdotados, y más aún si son pobres, porque solamente se está mirando al talento académico puro y duro mostrado por los alumnos en la escuela estándar, y lo que es de verdad un superdotado y la superdotación, ha dejado de tener relevancia, y actualmente desconoce su significado de verdad, hasta límites insospechados.

Mi posición como docente es muy delicada, y son muchos los factores y actores que se encuentran tras el caso de este alumno y desde mucho tiempo atrás, ya que incluso se ha convocado nuevamente a los servicios sociales.

Pero sé desde lo más profundo de mi alma, que este alumno “superdotado pobre”, como muchos millones y millones de otros superdotados pobres en el mundo, que jamás será identificado, ya que por su procedencia, es absolutamente invisible para la sociedad y para la escuela, y no encaja en el estereotipo de “niño y alumno brillante” que se está vendiendo en nuestros días, procedente de otros tipos de familias con muchos más recursos económicos.

Son tantas las dificultades por las que debe pasar y que deben resolverse en el camino para este chico, que jamás será visto o comprendido en su recorrido vital como el gran superdotado profundo que realmente es, sí, porque esa es la verdad, jamás he sentido esa conexión y empatía tan fuerte en un alumno de tan corta edad en todos mis años de docente, y me recuerda a mis hijos, tiene un cableado diferente al moderadamente superdotado, su presencia me corta casi el aliento, porque lo siento grande y bello, puro.

El único individuo que además de soportar las injusticias del hogar, aún contaba con fuerzas para luchar contra las injusticias cometidas a otros chicos de su colegio, esa es su gran marca, la moralidad.

Todo un fénix, pero su silla sigue vacía esta semana.

Es hora de hablar de los superdotados de verdad, de los que son pobres, es decir, la casi totalidad del colectivo, y de mostrar un mayor respeto e interés porque se conozca y se hable de la superdotación como algo innato en el individuo, y que precisamente por eso, no perdona raza, ni condición económica, y que nos hace a todos iguales ante su presencia y distribución en la sociedad, y que ese 2,2% siempre está ahí, en el propio ser humano, y que la verdad más inteligente que podemos decir en este momento, es que los superdotados son pobres.

Con todo mi cariño,

Maria Rydkvist

foto linkedin

 

Un pensamiento en “¿Dónde están los niños superdotados pobres?

  1. Buenos dias. Me ha interesado mucho su artículo. Quisiera destacar algún punto para, a continuación, formular algunas preguntas. El asunto que me preocupa es el de la dificultad de indentificación de las pereonas de AACC, por su condición de pobre. Usted parece que hace alusión a problemas de identificación por las instituciones educativas, pero se centra más en la barrera del estereotipo social que excluye a los pobres de las AACC.

    Sin duda estoy de acuerdo, y es un gran problema estructural que se encuentra con una doble problemática: el estereotipo general de asociar AACC con éxito escolar, y los prejuicios sociales de quienes disponen de medios económicos y se autoclasifican en una clase social superior (clasismo), apropiándose del privilegio de considerarse únicos merecedores de albergar en su grupo a personas con AACC.

    Esta problemática entiendo que debería abordarse enmarcándose en una lucha social de clase más allá de las AACC, sin perjuicio de que en las hipotéticas conquistas del terreno social, posteriormente se llegue a la especificación de soluciones propias para las AACC.

    Me gustaría conocer su opinión. Gracias. Un saludo.

    Dioni.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s