Atrapados en otra dimensión: “los niños excepcionalmente superdotados”

Artículo traducido por Maria Rydkvist a 2 de diciembre de 2016, del artículo original de Stephanie S. Tolan titulado: “Stuck in another Dimension: The exceptionally Gifted Child in School”, publicado en Gifted Child Today, Nov-Dec 1985 (http://www.stephanietolan.com/another_dimension.htm)

Durante seis años he intentado educar a los niños superdotados profundos en un sistema escolar que no está diseñado para tratar con ellos. Como progenitor, nunca he sido capaz de resumir nuestra situación a un simple problema teórico: donde los errores tienen consecuencias reales, observables y dolorosas para alguien de quien me preocupo mucho.

He aprendido mucho en estos últimos años, y una de las cosas más frustrantes que he aprendido, es que a pesar de que existen miles de estos niños en nuestros días y que muchos miles han sido ya educados o mal educados, o atropellados y abandonados por el propio sistema en el pasado, pues que cada uno de nosotros que se enfrenta de nuevo a este tema, parece que estemos inventando la rueda de nuevas, y que tengamos que empezar de cero.

Poco antes de que mi hijo cumpliese seis años, fue cuando descubrí que las cualidades especiales que habíamos notado en él, eran finalmente señales de una extremada capacidad intelectual. Me puse a buscar en la literatura. La literatura existente me ha ayudado a través de mi embarazo, y en el método de dar a luz, y me ha informado sobre las enfermedades de la infancia, y también me ha aportado el consejo del experto para apoyar mi deseo de dejarle tener el chupete tanto tiempo como fuese necesario. De manera natural asumí que desde lo que se explicaba en los libros, podía aprender cómo educarle.

Una de las primeras cosas que encontré en torno a la educación de superdotados, fue que los niños excepcionalmente superdotados son considerados como tan infrecuentes que se les relega a un párrafo en un libro, o a un capítulo en otro. Mientras si existía información en torno a lo que las mentes en el rango más alto de la inteligencia humana podrían hacer, y encontraba información sobre sus biografías, y sobre estos personajes en la historia, no encontraba en cambio  ningún consejo práctico sobre cómo educar a estos niños. Solo unos pocos, parecían saber qué hacer con estos niños cuando alcanzaban la edad de de 12 o 13 años y siempre si habían rendido bien en el test SAT (test de aptitudes escolares), pero lo poco que encontré, sobre los años en primero de primaria, de hecho, lo que parecía, era presagiar una verdadera catástrofe con estos niños.

Parecía haber un consenso en lo relativo a que el niño con un CI por encima de 150, o aún peor, por encima de 180, sería un “misfit” en la escuela y necesitaría una adaptación de los métodos tradicionales de enseñanza. Pero no había consenso alguno, y en muchas de las fuentes no aparecían sugerencias ningunas, sobre qué tipo de adaptación debía llevarse a cabo. En general, la controversia sobre el enriquecimiento o la aceleración, parecían pensadas para los niños en el rango normal de superdotación. Pero muy poco parecía poder aplicarse a un niño que antes de cumplir seis años, leía como un niño de sexto sobre casi cualquier tema y que podía además mantener una conversación fundada sobre diversos temas.

¿Debía de acelerarlo? Algunas fuentes decían que no, otras que si, que por supuesto era la única posibilidad. Pero incluso esas que decían que sí, como una reflexión a posteriori, decían que un año o dos de aceleración en poco tiempo serían insuficientes. La falta de directrices y lo contrario de las mismas, nos llevaba a la conclución que los niños excepcionalmente inteligentes se convertirían en un fracaso ya fuese por culpa de lo emocional, lo social o lo educativo. La otra versión absurda era esta de que los niños excepcionalmente inteligentes eran capaces de sobrevivir a todo tipo de atropellos en la escuela, en la Sociedad, o de los compañeros, si contaban con el apoyo de sus progenitores. Los libros en este caso, eran insuficientes y me estaban fallando.

Las conferencias:

Comencé a asistir a conferencias sobre superdotación donde me dí cuenta de un fenómeno interesante, los padres de los niños con Mayor nivel de superdotación, eran los que encontraban la menor ayuda en las mismas. Se escuchaban cosas del tipo, “pero esas ideas no valdrían con mi hija, ella necesita de mucho más!”. “Por qué parecen no hablarnos a nosotros?” “Por qué no tienen información que nos sea de ayuda?”. Cuando estos padres con serios apuros interpelaban a los organizadores de estas conferencias en alguna de las charlas, estos les decían que los niños excepcionalmente superdotados eran tan minoritarios que eran estadísticamente insuficientes. Esta era lógicamente una repsuesta que no satisfacía absolutamente a nadie. Al contrario, existe una creencia entre los investigadores de que los niños con CI 150+ son más numerosos que los que predice la curva de Gauss.

La mayoría de los docentes nunca se han topado antes, con un niño identificado como excepcionalmente superdotado. Muy pocos han leído a Hollingworth (1975) y no pueden creerse que nuestros hijos puedan completar la educación básica en menos de la cuarta parte de lo normal. Este tipo de desviaciones de la norma se trata de algo imposible de creer para muchos docentes.

Las escuelas están diseñadas para educar a la mayoría de la población, por lo tanto no es de esperar que puedan educar al niños de CI 150+, cómo no lo sería tampoco para el caso del niño con retraso profundo. Los niños excepcionalmente superdotados, no están exentos de las leyes que hacen obligatoria la asistencia a la escuela, pero sin embargo no existe una estructura diseñada a sus necesidades.

La gente tiende a ver a nuestros hijos como raros, pero lo que no entienden es que las características que los hacen diferentes en la compañía del grupo promedio, son las realmente normales en compañía de otros individuos excepcionalmente superdotados.

La investigación ha demostrado que los niños con los cocientes más elevados, son los que cuentan con menor posibilidad de ser identificados en la clase en comparación con el resto de superdotados.

La mayoría de niños de CI 150+ están social y emocionalmente más avanzados que los niños de su edad. El poner a uno de estos niños con 10 años en una clase con otros niños de 10 años y darle material de quinto de primaria, es incorrecto, mires por dónde lo mires. No se nos ocurriría obligar a un chico intelectualmente promedio de 15 años, a verse en esta situación, pero se lo hacemos de manera rutinaria y continuada a los superdotados profundos.

Imaginaros el alimentar a un elefante, dándole una hoja de césped por vez. No solo moriría de malnutrición antes de que incluso pudiéramos introducirle la cantidad de comida suficiente, sino que esa simple hoja, sería de demasiado pequeña, para si quiera ser notada.

Los docentes se quejan de que permitir a un alumno abandonar un proyecto que ya le ha dejado de interesar, va en contra de la auto-disciplina. Si estos niños no experimentan reto, se ven sobrepasados por el aburrimiento. Se nos dice a los adultos, que si no hacemos ejercicio regularmente, nuestros cuerpos se harán sedentarios, perdiendo en salud, y se pondrán flácidos. Pero parece que se espera que el cerebro del extremadamente superdotado esté en forma, sin ni si quiera, llegar a ponerlo en funcionamiento en la escuela.

Conclusiones:

Este tipo de situaciones, no le están sucediendo a un niño en un colegio en concreto, sino que les están sucediendo una y otra vez, a muchos niños, en muchos países.

Estos niños no pueden esperar hasta la edad de 12 o 13 años para recibir ayuda, ya que habrán tenido que esperar demasiado, y el sufrimiento les habrá dejado demasiadas secuelas.

Después de seis años en la escuela tradicional, aquellos que predecían una catástrofe, son los que se encuentran más cerca de acertar sobre la realidadde estos niños, en lugar de los que afirmaban que estos niños sobrevivían a lo que fuese. No importa cómo de preparados se encuentren físicamente los astronautas, que jamás los mandaríamos desnudos a la luna, y los protegemos con trajes especiales y les damos oxígeno. Es hora de darles protección y sustento a nuestras mentes más selectas.

References

Drews, E.M. (1972). Learning together. New York: Prentice-Hall.

Grost, A. (1970). Genius in residence. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.

Hollingworth, L.S. (1975). Children above 180 IQ (Reprint of 1943 ed.). New York: Arno Press.

Stanley, J.C., Keating, D.P., & Fox, L.H. (1974). Mathematical talent: discovery, description and development. Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press.

Terman, L.M., & Oden, M. (1947). Genetic studies of genius: mental and physical traits of a thousand gifted children. Vol. 1. Stanford, CA: Stanford University Press

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