El superdotado es ateo

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 29 de enero de 2017

“Con seis años de edad comencé a leer algunos fragmentos de la biblia que nos contaban en el colegio religioso al que asistía, y me aterrorizaba ya la mera idea de que hubiera personas que pudiesen creer en lo que allí se contaba. Algunos pasajes hablaban incluso de acuchillar al primogénito, y por otra parte, si existían los dinosaurios y habían vivido millones de años en el planeta, entonces la tierra no podía haberse creado en siete días. Creo que en mi caso he sido atea desde siempre, y jamás creí en la existencia de Dios. Al plantear estas preguntas a mi madre, me di cuenta de que habría mucha más cosas en las que ella jamás podría ayudarme…”

De una investigación en 1921 de Lewis Terman, psicólogo de la universidad de Standford, y realizada a 1500 niños con un CI que superaba el 135 a la edad de 10 años, se llegó a la conclusión de que estos niños eran mucho menos religiosos, y lo que más llamaba la atención de la información recogida además de su ateísmo, es que esta falta de religiosidad se daba aún cuando el 60 % de los niños del estudio, habían sido criados en hogares “estrictamente religiosos”.

Desde muy temprana edad comienza el cuestionamiento de la existencia de dios en el superdotado. Alrededor de los 7-8 años, muchos de los niños altamente superdotados han tenido “una crisis de fe” y han cuestionado no solamente la religión, sino la fe y la creencia en dios de sus propios progenitores o compañeros, en el caso de que estos sean creyentes.

Un nuevo estudio realizado por los psicólogos Miro Zuckerman y Jordan Silberman de la Universidad de Rochester donde han publicado sus análisis sobre más de 63 studios sobre la personalidad y la psicología social comprendidos de 1928 a 2012, se ha llegado a la conclusión de que cuanto mayor es la inteligencia de una persona, menor es la probabilidad de que crea en Dios. Estos científicos se adentraron en casi 100 años de estudios para llegar a confirmar que el ateísmo es más común entre las personas con mayor inteligencia. Cuanto mayor es el nivel de conocimiento de una persona, mayor es la probabilidad de que sean ateos.

Definieron la inteligencia como la capacidad de razonar, de planear, de resolución de problemas, de pensar de manera abstracta, la comprensión de ideas y conceptos complejos, junto con el aprendizaje rápido y el aprendizaje a través de la experiencia, es decir, la inteligencia entendida como razonamiento analítico.

Por otra parte la religiosidad quedaba definida como una creencia en lo sobrenatural, con la ofrenda de presentes a esta fuerza sobrenatural, y llevando a cabo rituales que reafirman las propias creencias. La religión se trata de un sistema organizado de creencias que se promulgan y se sostienen a través de una institución organizada, de un grupo étnico o de una cultura en concreto.

El individuo superdotado es individualista y tiene menor necesidad del grupo para poder resolver los problemas que le rodean en su día a día, además de ser menos conformistas, y de ahí que muestren una mayor resistencia al dogma religioso.

La religión se conforma de rituales, prácticas, reglas de comportamiento y clasifica a unos individuos de manera jerárquica (sacerdotes, ministros religiosos o incluso gurus) con la finalidad de mantener la propia estructura, además de enseñar, interceder y mediar, entre las creencias de los individuos y la religión en ese dios, en esos dioses, o en esos principios que se promulgan.

A la edad de siete años mi hijo mayor afirmaba que “el mundo se había creado a través del Big Bang, y que no podía ser de otro modo”. A los ocho, afirmaba rotundamente que “no creía en Dios”. Existen niños superdotados que con seis años, cuando algún abuelo aún lo amenaza con que “Dios le puede castigar si no se portan bien” que contestan de vuelta, que “Dios no existe” y que “los libros de ciencia no pueden estar equivocados”.

Los niños superdotados no solamente tienen estas crisis de fe, sino que su espiritualidad se orienta hacia cuestiones de tipo existencial, que no es lo mismo que religiosas. Estos términos se confunden con frecuencia. La espiritualidad no significa creencia alguna, pero como en el caso de mi hijo mediano les lleva con nueve años a plantearse cuestiones existenciales como “¿Qué es lo que estoy haciendo con mi vida?”, o por ejemplo “¿cuál es el sentido de la vida?” y a llorar desconsoladamente ante estos planteamientos.

Es decir, se trata de “cuestionamientos del espíritu” en torno a conceptos abstractos y de gran complejidad como lo son la vida, la muerte, la moralidad de las personas, o el sentido de la vida.

Stenberg y Davidson (1985) ya concluyeron que la manera de procesar la información de los niños superdotados es similar a la de los adultos para entender patrones de conducta usando la información del ambiente, con una capacidad excepcional para la resolución de problemas y para concebir asociaciones de orden superior.

Existen diferencias entre los distintos niveles de superdotación, que afectan a la creencia o no en Dios. Silverman nos describe un número de características de la personalidad y de la capacidad intelectual en los niños superdotados que se encuentran a tres desviaciones estándard de la media, con una mayor necesidad de precisión y de capacidad para visualizar modelos y sistemas, y con una conciencia de lo moral muy temprana, respecto al resto de superdotados.

Los niños excepcionalmente inteligentes pueden razonar de modo abstracto a una edad mucho más temprana que la de los superdotados moderados. Por lo que su nivel de abstracción, es mayor que el de éstos.

En un segundo estudio llevado a cabo en el New York’s Hunter College Elementary School para alumnos superdotados, se estudió a antiguos alumnos graduados de este centro, en el tramo de edad de 30 a 50 años. Todos habían excedido por encima de un CI 140 en los tests, y el estudio encontró que sólo el 16 % de ellos sentía algo de satisfacción en la religión.

El superdotado no cree en nada que no tenga pruebas experimentales, y la religión se basa en hechos y sucesos ajenos a la razón que confrontan con el alto nivel de razonamiento que poseen. En muchas ocasiones la religión se convierte en una inercia que hace todo el mundo en un grupo, y es mucho más fácil que el niño superdotado se cuestione los comportamientos en grupo, y deja de seguirlo.

La religión aporta a la gente una sensación de control que les reconforta, las personas inteligentes poseen una mayor autonomía y control, y no necesitan de la creencia religiosa para encontrar ese cónfort.

Los superdotados no necesitan un sistema predeterminado de valores morales, ya que el cuestionamiento moral y la reactibilidad a las injusticias se suceden en los mismos de manera natural sin la necesidad de la religión, ni de la creencia religiosa.

Una persona inteligente podrá o no creer en Dios, pero difícilmente un altamente superdotado dejará de ser ateo a lo largo de su vida.

Ser ateo es parte de la personalidad del altamente superdotado.

atardecer

 

7 pensamientos en “El superdotado es ateo

  1. El planteamiento que se hace sobre la creencia es eminentemente intelectual. Viene a decir que el superdotado se fía de lo probado científicamente y eso supone renunciar a la fe.
    Nos falta información en esas investigaciones de si el crecimiento intelectual que tuvieron los participantes incluyó el análisis riguroso de la teología como reflexión racional en el terreno de la fe. Obviamente un niño de quince años, superdotado o no, no cree en cosas que creía con tres años, el problema con la fe es que se mantienen los mismos parámetros de la infancia y en ausencia de crecimiento evidentemente es inasumible. Ratzinger, una cabeza privilegiada, explica muy bien cómo superar el debate ciencia fe como antagonistas.

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  2. El planteamiento que se hace sobre la creencia es eminentemente intelectual. Viene a decir que el superdotado se fía de lo probado científicamente y eso supone renunciar a la fe.
    Nos falta información en esas investigaciones de si el crecimiento intelectual que tuvieron los participantes incluyó el análisis riguroso de la teología como reflexión racional en el terreno de la fe. Obviamente un niño de quince años, superdotado o no, no cree en cosas que creía con tres años, el problema con la fe es que se mantienen los mismos parámetros de la infancia y en ausencia de crecimiento evidentemente es inasumible. Ratzinger, una cabeza privilegiada, explica muy bien cómo superar el debate ciencia fe como antagonistas.

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    • No tienes en cuenta una cosa indispensable. Desde tu postura de un crecimiento hacia una ampliación de la fe porque se madura en la reflexión teológica , lo que no sabes plantear es que existan individuos que hayan crecido incluso fuera de esa necesidad de gestionar su fe o los parámetros de la misma. Es ahí donde se encuentra la gran diferencia entre una mente privilegiada y un altamente superdotado. Existe un crecimiento por encima de todo antagonismo que simplemente libera al espíritu de esa necesidad cuasi humana de gestionar la fe porque se es capaz de ver fuera de la misma y sin su necesidad. Enel artículo recojo que las personas inteligentes pueden o no creer pero el altamente superdotado rebasa la línea de la creencia y puede vivir sin necesidad de debatir sus pliegues angostos. Quiero hacer hincapié que una mente privilegiada no es un CI de 160+ eso es otra esfera aparta no de la fe, sino del propio ser humano. Imagina por un momento, entre un Ci 70 de una persona con sindrome de
      Down a un ci de 120 (talentoso) existen 50 puntos de diferencia, existe entendimiento de fe entre estos dos apóstoles? Aún la mente privilegiada academicista o profeta en teología se encuentra a gran distancia del altamente superdotado para poder ser libre de su propio dogma. Te quivocas, no se trata de un superdotado ingenuo que apuesta todos los ases en la ciencia, sino de una mente que crece desde la infancia a esferas del espíritu donde no llegan a madurar el resto. Por otra parte, aparte del relato personal, me interesa saber de estudios “antagónicos” y que profundicen en el polo opuesto para poder igualmente crecer en tu argumentación y propuesta en base a un acercamiento al conocimiento teológico y es que pruebes la existencia de estudios donde se afirme que las personas mas inteligentes son mas creyentes que el resto. A veces la fe nos lleva a ver grises donde el blanco es nítido ya que nos llama la atención que existan matices en las cosas que no necesiten de nuestra paleta de color particular, nos guste más o menos. No suelo entrar a entablar pulsos de fe por la web, indico los límites de velocidad de los distintos tipos de motor y en base a ello cada uno se alimente del aceite carburante que le haga rugir el tubo de escape, algunos automóviles solamente necesitan como ímpetu a su espíritu su propio carburante sin necesidad de que este sea producido a gran escala de masas. Saludos

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  3. Entiendo que, cualquier persona se cuestiona (con más o menos intensidad) su existencia, su sentido en la vida y el sentido de la humanidad y de la vida misma. En este momento, necesariamente, aparece el concepto de “vida” o “Dios” o “Todo” (y “Nada”) o “energía”.

    Estoy convencida de que todas las personas queremos aproximarnos o traspasar nuestros límites de comprensión y acercarnos, poco a poco, a estas ideas supremas; lo que significa que, tanto la ciencia como la religión tratan de hacerlo, pero por caminos distintos…. (y, a su vez, cada religión marca una senda diferente).

    El problema radica cuando un camino se cree superior al otro y el único que nos conduce a la Verdad (ciencia sobre religión o una religión sobre otra…).

    Así, la religión rellena aquello que la ciencia no explica, pero hay que tener muy en cuenta que es subjetiva (debería haber tantas religiones como personas en el mundo) y, por ello, se debe relativizar mucho, pero también debe cultivarse y hacerla crecer de forma sana (crear tu propia religión o sentido de la Vida, no solo de tu vida).

    A su vez, la ciencia requiere humildad y cuestionarse a sí misma a fondo (en ocasiones es más dogmática que cualquier religión) porque no deberíamos perder nunca la idea central de que siempre está en evolución, lo que conlleva que también es relativa y que, solo mediante la imaginación, se puede avanzar en el conocimiento científico.

    En el fondo creo que, si todas las personas nos cuestionáramos más profundamente, se avanzaría en la ciencia y la religión; lo que implicaría que no se de tanta preeminencia a lo racional o “parte científica”, frente a lo irracional o “parte religiosa” (ya que esta última es una parte nuestra y habrá que revalorizarla e intentar entenderla y aceptarla, siempre en su justa medida) pero sin olvidar que la mayoría de los recursos de la sociedad deben orientarse hacia la ciencia.

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    • Marta, no se si habías leído mi contestación anterior al otro mensaje, el punto de error aquí, es que no se está intentando entender cómo piensa una persona altamente superdotada, sino que por lo atrevido de la afirmación “ser ateos” para algunos, partimos desde el logaritmo de “cualquier persona”. Los altamente superdotados, no son cualquier persona, y he ahí el primer desequilibrio, ya que el punto de apoyo utilizado para ejercer la fuerza debe ser otro, un punto diferente, con variables distintas. Mira el inteligentísimo, rebelde y gran genio Richard Feyman, nos decía lo siguiente, que es exactamente ese punto de apoyo desde el que se hace la fuerza en la mente del altamente superdotado. Feyman afirmaba: «Es mucho más interesante vivir sin saber, que teniendo respuestas que podrían estar equivocadas (…) Pero no tengo que tener una respuesta. No me da miedo no saber cosas.»

      Una de las cosas que realmente sigo sin poder responderme, es precisamente en qué momento el ser humano y casi de manera inconsciente, “rellena” los huecos de lo que no tiene respuesta, con la religión. De ahí que incluso, según tu comentario, exista una lucha de estatus “superior o sustitutorio” entre la religión y la ciencia, y esto sucede porque el mundo está llena de personas cualquiera, pero los altamente superdotados, no son parte de ese mundo que comentas, ven desde otro lugar, donde no es necesario encontrar una antorcha ante aquello que desconocemos, ya que simplemente, se encuentran cómodos en esa incertidumbre. La ciencia no necesita humildad, pero la religión pide de esa humildad a los demás para poder tener su hueco en sociedad, o me equivoco? Para mí el cuestionamiento ciencia versus religión, no es ni si quiera el punto de partida de mi artículo, y deduzco que no has entendido su profundidad. Ese dilema es irrelevante, ya que no se trata de cuestionar más profundamente las cosas como personas cualquiera, sino que no sé por qué, el hombre promedio, intenta rellenar de esotérico, místico o religioso, todo aquello que desconoce. Creo que el camino no es pedir humildad a la ciencia, sino aprender a vivir sin necesidad de rellenar huecos, con información que es equivocada. Por ahí va mi reflexión, que el altamente superdotado, “es libre” de esa necesidad de rellenar el espíritu de la existencia de dios, precisamente porque no siente miedo ante no saber todas las respuestas. Por otra parte, te vuelvo a repetir lo que a la persona que hizo el comentario anterior también le dije, podrías aportarme fuentes y estudios que indiquen que las personas más inteligentes son las que más creen en dios? Repito, el altamente superdotado, simplemente no necesita de ciertas cosas que “para cualquier persona” o bien son incuestionables, o son impensables, o incluso imprescindibles. Las diferencias cognitivas son abismales en ciertos puntos, y dejan poco espacio para la negociación del altamente superdotado bajo los dogmas y generalismos de grupo. Esta diferenciación del colectivo, es precisamente uno de los objetivos de mi blog, porque si no, seguiríamos hablando de personas cualquiera y no de altamente superdotados. Entiendes mi intensidad y energía por este colectivo, o me pedirás humildad para que la personalidad de este colectivo se difumine en matices que no son propios?
      Ayer leí una historia de un dominico que en el año 1600 afirmaba que la tierra giraba alrededor del sol y que el sol, simplemente era una estrella más. La inquisición lo asesinó tras siete años en prisión, en los que seguía afirmando su verdad y nunca se retractó, porque sabía que los huecos a rellenar, tenían otro tipo de relato. Su razonamiento abstracto, le permitía entender lo que la sociedad en ese momento consideraba aún como una herejía. La ciencia y su búsqueda, es una característica cuasi más humana en el ser humano más inteligente, que la de aferrarse a la religión para rellenar huecos. Tal vez mis palabras de hoy, sean ciencia cierta en un futuro, el problema, es que el mundo está lleno de personas cualquiera, y eso ralentiza, no ya la ciencia, sino el propio progreso.

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    • Marta sería bueno que ordenaras algunos conceptos en tu cabeza, para que tu discurso fuera más ajustado. Primero porque en el hilo de Maria Rydkvist no se hace ninguna mención a la supuesta lucha ciencia vs religión. Por un lado decirte que NO existe el concepto comunidad científica ni ciencia como nada dogmático ni estructurado. Cada científico hace sus experimentos de manera “libre”, y en muchos campos distintos científicos tienen distintas teorías, y no pasa nada. No existe unanimidad de dogma en nada (como si existe en la religión o en las religiones). Por ejemplo en cosmología hay muy diferentes explicaciones al Big Bang, a la métrica del universo, a la interpretación de la materia oscura, etc… Por otro lado comentarte que la ciencia no busca ni quiere acercarse a las “ideas supremas” que comentas, porque no son su objeto. La ciencia no busca describir la “VERDAD”, porque este es concepto filosófico. No existe definición científica de VERDAD (sobre este asunto se pueden leer múltiples textos del matemático Roger Penrose). La ciencia no trabaja sobre la “Primera Causa”, sobre la que si trabajó el filósofo y teólogo Tomás de Aquino, y sobre la que se centra el argumento central de todas las relilgiones. La ciencia es útil: hace que tengamos trenes más rápidos, hace que cada vez se curen más enfermedades, hace que conozcamos mejor los procesos químicos y biológicos en la naturaleza, y en cambio la religión NO proporciona ningún beneficio general más allá del bienestar interior que sienten algunos creyentes dentro de su creencia.
      Comentas que “en ocasiones la ciencia es más dogmática que cualquier religión” y me gustaría que pusieras ejemplos concretos en los que esto pasa. La ciencia es democracia, experimentación, y para nada se basa en nada “conspiranoico” ni secreto, no existiendo cosas raras. Veo que asumes Marta planteamientos “postmodernistas” frente a la ciencia, y asumes que NO existe conocimiento universal que pueda ser asumido por la ciencia. Craso error. Si que se puede generalizar y universalizar el conocimiento mediante el método científico. Por último, Marta, no has dado ningún argumento al artículo de María de por qué los altamente superdotados suelen ser ateos. No basta con decir que Newton fue creyente (argumento de autoridad, que es una falacia de autoridad). Deberías, al igual que hace María, poner ejemplos de estudios científicos en lose que se hable de eso. Espero gustosamente tu respuesta.

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  4. Creo que algunos interpretan mal el estudio (o quizás yo me equivoque). Acá solo dice que en porcentajes, la mayoría de superdotados son ateos. De esto no se desprende que las personas religiosas no son inteligentes o las ateas son más inteligentes (que la mayoría de mamíferos sean terrestres, no quiere decir que todos los terrestres sean mamíferos, es más, algunas aves pueden desplazarse por tierra más rápido que muchos mamíferos. En otras palabras, algunas persones religiosas podrían tener un CI más elevado que varias ateas. Si me cuestiona mucho el título que diga el superdotado es ateo, aunque sea la mayoría, no se puede dar por sentado. Creo que hay muchos superdotados que son creyentes (incluyéndome). Ahora bien, superdotado o no, uno puede caer en fanatismos (tanto religiosos como ateos). Si se quiere discutir sobre la religiosidad o el ateísmo, pues no vale saber si uno es superdotado o no, solo vale los argumentos en sí mismo, como en cualquier debate. Este estudio, sí me parece interesante (sin sesgos o malas interpretaciones) ya que nos ayuda a entender cómo muchos superdotados piensan y tener cuidado en la forma de educarlos, muchas veces, enseñanzas impositivas (religiosas o no), nos hacen más reticentes a las mismas (que no quiere decir que sean más o menos racionales, solo que no se nos brindó de modo adecuado). De modo que a los padres de superdotados, deben tener especial cuidado en el modo en que los van a formar, ya que podrían conseguir el efecto contrario. para finalizar con el tema de creer o ser ateo, yo considero que lo irracional es decir que una persona es irracional por ser creyente (o religiosa) o por ser atea. Asimismo, decir que una persona es mejor o peor por ser atea o creyente es totalmente irracional. Ya que la ciencia no puede demostrar ni la existencia ni la no existencia de Dios, el creer en un ser supremo solo es cuestión de fe. Y eso tiene que ver con las experiencias muy personales que cada persona ha vivido. Uno debe aprender a respetar las diversas creencias (si crees en un Dios o en muchos o en ninguno). Y de ningún modo considerarse superior o inferior por tener una u otra creencia.

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