El bebé altamente superdotado

Ensayo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 27 de febrero de 2016.

Existen pocos estudios que se centren en los primeros meses de vida del bebé altamente superdotado. La creencia de que la superdotación se trata de una potencialidad en lugar de una condición de vida innata, nos induce a pensar que sólamente a través del rendimiento académico y de la consecución de hitos en edad y de tipo escolar, se puede identificar a los niños superdotados.

1. Estereotipos del bebé altamente superdotado

El bebé altamente superdotado muestra un comportamiento diferente y un elevado razonamiento abstracto desde sus primeros meses de vida. Invito a los padres e incluso a profesionales de distinto ámbito, a ser cautos cuando lean artículos sobre hitos de “bebés superdotados” o de “bebés genios”, ya que tal y cómo he estado comprobando por muchos sitios de la web y hasta en estudios serios, se incluyen con bastante frecuencia dentro de la categoría de infantes superdotados, testimonios de padres de niños con características dentro del espectro autista y con monomanías muy concretas desde muy temprana edad, a los que se los está calificando como superdotados, porque realizan ciertos hitos fácilmente detectables desde una medición en logro de tipo académico.

1.1. Autismo y Asperger

Aquí podríamos situar el caso de testimonios de padres de “niños superdotados” que memorizan antes de los tres años de edad todos los nombres y tipos de dinosaurios, o memorizan muchas canciones o cuentos de memoria, u horarios de trenes o de autobuses, o que se conocen todos los nombres de pájaros o de insectos. Esto suele ser un rasgo de monomanías del espectro autista donde existe la obsesión por un tema, y que conlleva a la gran acumulación de datos y de categorías completas por parte del niño con este trastorno.

Similiar es el caso de bebés que saben decir palabras en tres idiomas diferentes antes de los once meses de edad (repetir palabras fuera de contexto no significa que comprendan su significado, y menos aún que las integren en su propio proceso de aprendizaje del lenguaje), tratándose esto de un fenómeno que se conoce como “ecolalia” o “ecolalia retardada” típica en autistas.

Una gran cantidad de niños autistas repiten las palabras que han escuchado de otras personas o hasta de la televisión, antes de que sean capaces de hablar por sí mismos, y lo hacen sin comprender su significado o contexto, presentando incluso, un retraso en relación a los niños de igual edad cronológica, en la propia adquisición y uso del lenguaje.

Deseo hacer este inciso, porque veo que cada vez con más frecuencia, se mezcla la superdotación con los hitos de logros de niños con autismo o de niños asperger, porque en ocasiones sirven para llenar de más misticismo esto de los ”niños precoces” con unos relatos hechos a medida para poder fomentar el propio estereotipo.

Deseo mencionar que el 80% de los niños con autismo, presentan un CI por debajo de 70 según la literatura psiquiátrica. Y que el mito del niño Asperger “superdotado”, se debe en realidad a que el asperger suele presentar un CI más elevado que la media de los autistas, es decir, por encima de 70, y por eso se habla de alto funcionamiento, pero en ningún libro de psiquiatría se afirma que el Asperger tenga un CI por encima de 130, lo cual sí es condición del superdotado y queda recogido en este tipo de literatura.

Es importante que sepamos ver al bebé altamente superdotado fuera de las características o hitos típicos de los niños autistas o con asperger.

Conozco el caso de una madre de un niño con un alto grado de autismo, que en un principio no entendía cómo su bebé aparentemente normal, decía varias palabras en inglés antes del año de edad, aunque le hablaban solamente en sueco en casa. Creía incluso que su hijo podía “ser superdotado” al contar esto a otros padres. Su hijo presentaba “ecolalia retardada” y aún hoy casi no habla sueco con seis años de edad, y repite las mismas palabras de entonces en inglés. Hoy necesita de una persona de apoyo en el aula. De la mayoría de relatos de “niños o bebés genio”, nunca se nos cuenta lo que pasa de verdad cuando los años pasan y los niños se hacen adultos.

Entiendo que resulta muy duro para los padres, reconocer la discapacidad intelectual de algún hijo, ya que desgraciadamente sigue siendo un estigma social, y es por eso que se tienda en su lugar, ya sea por parte de expertos o por los propios padres, a potenciar los hitos positivos de estos niños, pero mezclarlos dentro de las características de los niños superdotados, está dificultando aún más la identificación real y la ayuda a estos últimos en sociedad, ya no sólo por parte de los progenitores, sino por parte de profesionales de distinta índole que trabajan en torno a la infancia de algún u otro modo.

1.2. El infante superdotado fabricado socialmente

La gran influencia casi exclusiva de la pedagogía, de la psicología con fines educativos, de la psicología positiva, junto con la ideología en torno a la inclusión educativa en el campo de la superdotación, han llenado el mismo, de otras categorías de niños con trastornos neurológicos, mezclándose conceptos en una especie de simbiosis que no beneficia a las familias de los niños superdotados, ya que finalmente, éstos no suelen cumplir ninguna de las características que los padres leen por casi todas partes, impidiendo así una detección mayor de los niños superdotados por su entorno más cercano, y de que sus necesidades emocionales y educativas, puedan quedar cubiertas y satisfechas.

Existe en esto del estereotipo del infante superdotado, influencias incluso de movimientos ideológicos, ya sean relacionados con el feminismo, o con el medioambiente, o con la defensa del mundo animal, o con ser vegetariano, y que se han vuelto sinónimos de una interpretación muy específica del significado de justicia social en la sociedad actual.

Existe en muchos textos y testimonios, el estereotipo del niño superdotado de tres o cuatro años que se niega a comer pollo en la cena, tras preguntar a sus padres “si lo que come es un animal vivo” y que acto seguido, se vuelve vegetariano.

El infante altamente superdotado sabe que “come animales” desde siempre, y sabe lo que es la carne y de dónde viene desde muy pequeño, y no presenta necesidad de reaccionar “cuando ve el hueso y el tendón del muslo de pollo en la cena”, y esto lo ha aprendido y deducido de manera autodidacta, porque entiende el que los animales se alimenten unos de otros, y que esto es parte de la vida, y también comprende, que los humanos son también animales, y es por ello que los infantes altamente superdotados, no realizan una manifestación en negativo ante el hecho de comer carne o animales, ya que lo ven como algo lógico.

Tristemente, esto último se está convirtiendo en sinónimo de “la alta moralidad del niño superdotado políticamente correcto”, cuando no se trata más que de otro estereotipo.

Lo normal, es que sean los progenitores, los que influencian incluso “a los niños supuestamente superdotados” en un sentido u otro, pretendiendo la obtención de un resultado predeterminado en el propio comportamiento del niño, para que parezca superdotado, o sea socialmente premiado.

El hecho de que los seres humanos sean omnívoros, no provoca mayor efecto en el niño altamente superdotado.

Se ha creado de este modo, un tipo de niño superdotado “a medida de las nuevas justicias sociales” y que parece adaptarse a todo tipo de moda ideológica o de presión o lobbying de colectivos muy concretos, que actúan incluso sobre los gobiernos de los distintos países. Todo esto es “un cómplot de los adultos” intentando “fabricar hijos superdotados”, ya que “el hijo inteligente” es otra moda social más, que está muy en voga actualmente, y sobre todo, de un década a esta parte.

Todo este tipo de hitos o ejemplos sacados de su verdadero contexto, “convierten” a casi cualquier bebé, en un “bebé superdotado” para el público “main stream”. En ocasiones se incluyen también ejemplos de logros de “niños savant”, con extraordinarias capacidades para memorizar datos o imágenes específicas, pero que son un tipo de autismo profundo y discapacidad neurológica, y que para nada se trata de proezas de infantes superdotados.

Todos estos estereotipos que menciono, producen una mayor confusión a la hora de identificar “a los verdaderos bebés superdotados”, hasta el punto de que la superdotación del infante existe sólo en función de lo que los adultos “han enseñado al bebé”, ya sea que a éste se le ha enseñado el alfabeto, y “que conozca todas las letras antes de los 20 meses”, o se le haya enseñado a contar hasta 20 con 15 meses, o hasta hay padres que se dedican a contar el número de palabras diferentes en el vocabulario de sus hijos, y se estilan en muchos artículos testimonios del tipo: ”mi hijo conoce 250 palabras con 19,5 meses”.

Nadie sabe hablar en ningún sitio, de los infantes altamente superdotados “reales”, fuera de estos clichés, porque simplemente, si quitamos los clichés, muchos de estos padres y hasta profesionales, ya no sabrían darnos ejemplos de las características “de un bebé genio de verdad”, y muchos se quedarían fuera, o al descubierto.

1.3. El mito de los problemas de sueño

Uno de los mitos que suelen escribirse de los “infantes y bebés superdotados” es que “duermen poco” porque son muy activos por culpa de su inteligencia. Esto de dormir poco, se puede dar tanto en un niño superdotado, como no superdotado, y no es una señal que nos ayude a detectar al bebé altamente superdotado.

El tema del sueño o su falta en bebés o infantes, se puede deber a muchos otros factores del entorno, e incluso a que no se les ha enseñado a dormir correctamente en casa. Es más, por la cantidad de energía que el cerebro de los bebés altamente superdotados quema al día, suelen ser niños que duermen bien y muchas horas, otra cosa diferente, es que no quieran ir a dormirse y “que nunca tengan sueño”, y que esto agote a los padres porque deben negociar con ellos desde muy pequeños, ya que cuestionan a sus padres a la hora de la siesta o de dormir por la noche, pero esto es un tema de rasgos de la personalidad de estos niños, no de problemas de hiperactividad o de falta de sueño.

El ser despiertos mentalmente, no es lo mismo que ser bebés que no duermen, o bebés con insomnio, situación ésta que afecta a muchos niños del mundo no superdotados.

2. El verdadero bebé altamente superdotado

La información sobre los infantes altamente superdotados es muy escasa y casi anecdótica. La identificación temprana es importante, pero hay que ser cautos con las afirmaciones por parte de los padres también estereotipadas, donde el infante “muestra diferencias sociales” o del comportamiento, o “no encaja”, o parecen encontrarse demasiado concentrados y poseer intereses demasiado inusuales, que parecen más distraídos de lo normal y que prestan menos atención que el resto de niños de su edad pareciendo ausentes, ya que de manera más certera, estos comportamientos esconden y son señales de problemas de adaptación social, y de trastornos nuevamente, como el autismo o el Asperger, y no son características propias de la superdotación.

2.1. Motricidad fina

En los bebés altamente superdotados, existe un desarrollo temprano de las habilidades motoras, pero esto no es sinónimo de que “anden más temprano” o “de que gateen antes que la media”, sino que se trata de aquéllas que incluyen una coordinación ojo-cerebro temprana, y de actividades que requieren de “una motricidad fina desarrollada” no de sólamente motricidad gruesa, como el caso de bebés que ensamblan piezas entre sí o pequeños objetos construyendo formaciones, y que incluso sin ayuda, puedan ensamblar las piezas pequeñas de un puzzle, al año y medio, porque existe esa coordinación motora precoz inlcuso en el movimiento de pinza del bebé (cierre del índice con el pulgar), en base a una mayor inteligencia.

Un niño superdotado o no, puede andar a los 10 meses de edad, pero un bebé no superdotado, “no puede hacer torres de piezas ensambladas de más de 17 piezas al año de edad”, o tampoco sabe “enroscar” la tapadera del potito correctamente, con doce meses. Dentro de ese desarrollo temprano motriz del bebé superdotado, se suelen incluir normalmente, ejemplos de motricidad gruesa, pero estos hitos del desarrollo, pueden igualmente darse en niños no superdotados, hablamos del caso de bebés que por ejemplo sujetan la cabeza solos casi a los pocos días de nacer, o el tronco a los tres meses si los ponemos de barriga, o que se dan la vuelta y se ponen boca abajo, alrededor de los tres meses de edad. Estos hitos no son clarificadores de la superdotación, pero sí es interesante por ejemplo y ya una vez que todos los niños andan, que el altamente superdotado pueda por ejemplo “dar vueltas en círculo y a pata coja con 4-5 años sin caerse”, cuando los niños promedios de seis años, aún no mantienen el equilibrio haciendo ese movimiento, porque esto requiere de una coordinación motora más madura.

Un ejemplo de esa “motricidad fina e inteligente”, sucedía ya con Daniel a los seis meses de edad, recuerdo que al ponerle el pañal, él se miraba el velcro y veía cómo se lo había pegado. “Si no estaba conforme”, al no estar completamente derecho o estar lo más mínimamente torcido, él sólo se lo despegaba nuevamente, y se lo ponía con total precisión para que la tira que pega, estuviera recta, con la tira que tiene papel.

Tras suceder esto, le ponía yo la tira del pañal “exacta”, y él hasta me miraba aliviado y sonreía de vuelta. Ese bebé sabía ya muchas cosas, y se fijaba en cosas, que ni un adulto hacía.

Este tipo de perfeccionismo y de observación de los detalles más sutiles e imperceptibles, no se da en ningún bebé, es más, es inimaginable que eso lo haga un bebé de seis meses. Su hito no era arrancar el velcro para que sonara y quitarse el pañal, cómo hacen muchos bebés pero ya cercanos al año, sino ponerlo correctamente, corrigiendo al adulto.

2.2. La sonrisa temprana y la mirada consciente

No es lo mismo un bebé que sujeta la cabeza con pocos días o lo intenta, lo cual aunque un hito temprano del desarrollo motor, no tiene por qué ser señal de superdotación, que un bebé que sonríe de vuelta a los pocos días de nacer a los adultos, porque es consciente de que se está produciendo una interacción con ellos.

No hablo de sonreir en la cuna o durante el sueño de manera autómata, sino de sonreir cuando le hablan o se comunican con él.

Lo normal, es que esta sonrisa por causa de la interacción social, aparezca alrededor de los 4 meses de edad en el bebé. Los bebés altamente superdotados “siguen y mantienen la mirada a los adultos” durante bastante tiempo y casi desde su nacimiento. Ejemplos de este tipo de desarrollo precoz, suceden a menudo en el contacto con el bebé recién nacido en el cambiador, o hasta a la hora de mirar y ver venir el biberón, o el pecho de la madre, y que “se encuentren a la espera” y mirando, sin que se hayan estimulado sus labios con la tetina del chupete o con el pecho, porque el bebé de cuatro semanas “comprende” qué está sucediendo a su alrededor y ya observa y deduce.

Son bebés que nos hacen sentir incómodos, porque nos sentimos hasta observados por un individuo de menos de 4 semanas, que mira ya con sus ojos todo lo que sucede a su alrededor, y nos hace cuestionar, si será cierto que los bebés altamente superdotados no puedan enfocar la mirada correctamente hasta los tres meses, como hace el bebé promedio, y que a más de 20 cm de distancia, sólamente vean bultos, cómo nos dicen los pediatras. Los bebés altamente superdotados, no son promedios, en nada.

Recuerdo el caso de mi hijo menor, que con tres meses de edad lo tumbamos boca arriba en el sofá, junto a la hija de una conocida que nació el día después de Daniel, como si los dos se cogieran de la mano, para hacerles una foto. Recuerdo cómo Daniel me seguía con la mirada cuando fui a coger la cámara, y cómo desde la primera vez que le llamé por su nombre, miró fijamente a la cámara, y lo hizo durante todo el tiempo que los otros padres intentaron por todos los medios que su hija mirase a la cámara, llamándola por su nombre y hasta con palmadas y aspavientos de todo tipo, pero esto fue imposible. Su bebé “no era consciente” del entorno, y finalmente hicimos la foto con Daniel mirando intensamente a la cámara con tres meses, y el otro bebé con igual edad, con la cabeza girada hacia un lado.

2.3. Gran memoria asociativa y memoria olfativa

Cuando se habla de que los bebés altamente superdotados poseen una gran memoria, no se trata de que se les enseñe a reterner información escolar, o la mera acumulación de datos, como puede ser el caso de repetir el alfabeto, o hasta de aprender a contar hasta el diez en inglés con dos años, sino que se trata de una memoria mucho más compleja y que requiere de una gran capacidad de asociación y de memoria a largo plazo. Es ésta un tipo de memoria peculiar y precoz en el bebé altamente superdotado, y que se manifiesta de modo espontáneo y sin intervención del adulto.

Un ejemplo de esta “memoria compleja”, sucedía cuando salíamos a pasear con el carricoche con mi hijo Niklas entre el año, y el año y medio de edad.

Aunque aparcásemos el coche lejos, él se memorizaba el camino de vuelta al mismo, y con aspavientos y señalando constantemente con el dedo, nos indicaba la siguiente calle en la que teníamos que girar para ir de vuelta al coche. A veces, se trataba de sitios dónde no íbamos a menudo, pero él recordaba las calles, y “jugaba” a llevarnos a papá y a mamá de vuelta. Además siempre nos llevaba correctamente al aparcamiento del parking en el centro comercial, yo aún me pierdo.

Esta memoria asociativa tan compleja, la presentaba también cuando visitábamos a los abuelos que vivían en otra localidad, y cuando el abuelo salía a pasear con el nieto en el carrito, siempre venía impresionado de la memoria del nieto, porque sabía llevarlo a casa de sus primos, o a comprar churros, o al cajero del banco para sacar dinero.

Esta memoria del infante altamente superdotado, “es además olfativa”, y estos niños recuerdan por ejemplo “el perfume que un día llevaba la abuela”, si a los meses se lo huelen a otra persona estando sentado en el carrito y paseando por el centro comercial, o si huelen una flor determinada al ir por algún parque, pues saben decirte, el lugar y la situación en la que olieron antes, aunque haga muchos meses de eso, o fuese el verano anterior, y todo esto, lo hacen antes de los tres años de edad.

2.4. Insólita capacidad de observación de los detalles

Mi hijo menor Daniel, observaba todo a su alrededor, y en esa observación, se fijaba también en toda la ropa que llevásemos puesta en la calle y para estar por casa, cosa que no hacen para nada, los niños al año de edad.

Si por ejemplo había comprado recientemente calcetines, camisetas y pijamas, para los tres niños en el H&M, y era la primera vez que lavaba esas prendas en la colada familiar, con tan sólo un año, podía Daniel identificar cada calcetín nuevo, camiseta, pantalón, o ropa interior, de una bolsa de las azules grandes del IKEA llena de toda la colada de una familia de cinco personas, y que habíamos sacado de la secadora.

Su padre lo llamaba para que le ayudase cuando tenía dudas de a quién pertenecía cada prenda, y él con un año, le decía “de Niklas”, “de Felix”, “de mamá”. Podía identificar sin equivocarse ni una sola vez, más de 50 prendas seguidas de la bolsa azul grande de IKEA.

2.5. Gran capacidad de razonamiento lógico-abstracto

Además los niños altamente superdotados poseen una capacidad de razonamiento lógico-abstracto varios años por delante de su edad cronológica, y esto no se puede apreciar en la lectura precoz, o en que conozcan el nombre de las banderas de los países. Hablo de una verdadera capacidad asociativa para la resolución de problemas muy por encima de la capacidad esperada en un niño de esa edad.

Un ejemplo de este elevado y adelantado razonamiento, sucedió con Daniel con 20 meses de edad. Estuvimos de barbacoa en casa de unos amigos en Suecia, pero era abril y aún hacía frío. Le habían regalado unas zapatillas crocs de “Ray Mac-Queen” a Daniel que no se quitaba en casa ni un segundo, pero con las que hacía aún frío para ir por la calle. Ese día se las llevó a la barbacoa, y no se las quería quitar. De camino a casa, yendo dormido en el coche con las zapatillas puestas, éstas se le cayeron en el suelo de la parte de detrás del coche. Lo subimos dormido a su cama, y le dije a su padre que dejase ahí las zapatillas, que las iba a guardar hasta que llegase el verano, porque no hacía tiempo aún para ponérselas. A la mañana siguiente, Daniel se levantó y lo primero que preguntó fue por sus zapatillas. Yo y su padre le dijimos “que no sabíamos dónde estaban”, pero él no paró ahí.

Normalmente, un niño con veinte meses, y aún los niños no superdotados, hasta cumplidos los 5 años de edad, no son capaces de comprender que siguen existiendo las cosas u objetos que no tienen al alcance de la vista. Pero al decirle a Daniel que las zapatillas ya no estaban, me miró diciendo, “ya sé”.

Acto seguido, se fue al salón y cogió una trona negra de madera que usaba para sentarse a comer, y la arrastró hasta la puerta de la entrada a nuestra casa. Una vez allí, la colocó debajo de la caja de las llaves que teníamos en la pared de la entrada, se subió a la trona, y abrió la caja cogiendo la llave de casa y la del coche, que estaba aparcado en la puerta de la casa. Había muchas otras llaves y llaveros en esa caja.

Después se bajó de la trona, y metió la llave de casa en la cerradura, y giró la llave abriendo la puerta de entrada. Luego cogió la llave del coche, y lo abrió con el mando, abrió la puerta de atrás de la parte de atrás por el manillar, cogió sus zapatillas, pero lo mejor de todo, es que cerró de nuevo la puerta de atrás del coche, y que cuando salimos al porche, estaba ahí de pie, con sus zapatillas en los brazos, y dándole al botón del mando de la llave del coche, para dejarlo todo perfectamente cerrado. Nos quedamos sin palabras al observarlo. Daniel había entrado ya dormido en el coche de casa de los amigos, pero él “podía deducir” lo que había pasado, y fue capaz de trazar un plan propio que requería de gran destreza mental para poder recuperar sus zapatillas.

A los dos años, las cosas que no estaban a la vista, él sabía que sí existían, y razonó sin ayuda cómo resolver una situación llena de trabas.

2.6. Son infantes autosuficientes

Los niños altamente superdotados en su comportamiento son niños muy autosuficientes y que se deselvuelven muy bien en situaciones nuevas o espontáneas, y que requieren de gran flexibilidad.

En el caso de mi hijo Niklas, siendo aún muy pequeño, alrededor de los uno a los dos años, ya se deselvolvía por sí solo de un modo “más mayor” en situaciones en las que los niños de su edad aún necesitaban la ayuda y consuelo de sus padres.

Cuando jugaba en el parque, si se caía al suelo y se hacía daño, no venía llorando a abrazarse a mí o a su padre buscando consuelo por el dolor, cómo sí hacían los niños de su edad, en su lugar, y para sorpresa de ambos, se levantaba sólo del suelo, se rascaba un poco las doloridas rodillas, nos buscaba con la mirada, y de repente ¡levantaba desde lejos en alto su brazo, con el pulgar hacia arriba, para que supiésemos que estaba bien! Esto lo hacía constantemente. No se lo habíamos enseñado nosotros, y era increíble ser testigo de esa capacidad de empatizar incluso con la preocupación del adulto, para darnos cónfort a nosotros, en lugar de buscar él, el cónfort a su dolor en sus padres.

Además, en esto de ser autosuficientes y de aprender de manera muy rápida, el bebé altamente superdotado es diferente al dejar el pañal, esto no es que el bebé altamente superdotado deje el pañal muy pronto, lo cual es otro mito más, ya que pueden dejarlo a una edad promedio, si los padres muchas veces por falta de tiempo no han podido hacerlo antes, lo cual sucede más a menudo incluso, cuando ya no es el primer hijo.

Aquí el tema no es lo temprano, sino que con diferencia al resto de niños que intentan dejar el pañal, el bebé altamente superdotado, lo entiende a la primera, y no vuelven a mojar la cama nunca más desde el primer día que duermen sin pañal.

No hay “escapes a menudo” ni sopresas, cómo sí les sucede a muchos niños promedio, que aunque no usen ya pañal, tienen a veces y hasta los 8 años de edad, “varias noches al año”, en las que mojan la cama.

Existe un estudio logitudinal de investigación realizado a más de 1200 niños en Inglaterra, en los que se relaciona el mojar la cama con un menor nivel cognitivo.

2.7 Desarrollo temprano del lenguaje

El desarrollo temprano del lenguaje sí puede ser tomado como una señal de alta superdotación. Hablamos de un desarrollo inusualmente temprano, y no de que el infante por la intervención de los adultos en su día a día, adquiera un lenguaje más elaborado o pomposo, cuando ya ha aprendido a hablar, esto son dos cosas distintas.

En el caso del algunos bebés altamente superdotados, no se trata de niños que hablen más o menos a la edad del año, sino de niños, que “son realmente precoces en la adquisición del habla”. El bebé altamente superdotado y casi desde el mes de edad, intenta copiar los sonidos y las palabras de los padres y adultos que le hablan, e intenta “balbucear sonidos para comunicarse con los adultos moviendo los labios activamente”, cuando el bebé promedio no mantiene esa interacción tan consciente y en ocasiones tiene poca interacción con sus progenitores a los tres meses de edad.

Recuerdo a Daniel con seis semanas en las faldas de su abuela, y esta hablándole con cariño.

Daniel movía ya los labios cómo si quisiese hablar y miraba fijamente a su abuela. Daniel balbuceaba y hacía gorgoritos con sentido y hasta mantenía el mismo tono de voz de vuelta. A cada intervención que le hacía su abuela, él contestaba. Al ver esta secuencia que tengo grabada en video, aún se me eriza el vello, porque se trataba de un bebé recién nacido.

El tema del desarrollo temprano del lenguaje en el bebé altamente superdotado, se produce “una adquisición precoz real del lenguaje”, hasta el punto de que “el bebé dice palabras entendibles” con tres meses de edad, y en el caso de mi hijo Daniel, a los nueve meses ya hablaba, aunque hablábamos tres idiomas en casa.

Con nueve meses recién cumplidos decía más de 15 palabras diferentes sin que lo hubiésemos estimulado de ninguna manera, es más al ser el tercer hijo, poco tiempo o nada, teníamos para prestarle más atención de la necesaria. Daniel sabía ya decir en el contexto correcto y señalando con el dedo, “sí y no”, “papá y mamá”, “el gato”, “este”, “ese”, “ahí”, “aquí”, “sol”, esto lo decía en sueco; pero “nene”, “pupa”, “dolor”, “bien” y “chupete”, lo decía en español. Luego decía tambíen “iklas” y “elix” cuando quería llamar a sus hermano.

Cuando tenía un año, ya se conocía sin equivocarse, todas las etiquetas con los nombres de todos los compañeros de la guardería. Las etiquetas estaban por distintos sitios, en el suelo, en la puerta de la clase, en la pared, o en las taquillas de la ropa, pero él se las había aprendido todas a una edad en la que aún el personal del centro no insiste tanto en hacer hincapié en el nombre de todos los bebés.

Espero que este artículo pueda servir de guía y de ayuda a padres y profesionales que necesiten conocer las características reales de los bebés altamente superdotados.

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