La paradoja del Asperger y la alta puntuación de CI en el test de Raven

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 11 de marzo de 2017

Existen asociaciones para cuya pertenencia, sus miembros deben realizar un Test de Raven y presentar un resultado en un percentil de 98 o superior en el mismo, lo cual se ha llegado a interpretar de manera cuasi automática y por todo el mundo, en análogo de ser superdotado.

Esto es un grave error de interpretación si no analizamos matices importantes, cómo de los que por ejemplo nos habla el estudio del que trato en este artículo.

Aunque los test psicométricos no son concluyentes para la medición de la sobredotación intelectual, si son orientativos, y en este caso vemos como para los individuos normales sin trastornos en el desarrollo cognitivo, el test más acertado para una posible identificación de sobredotación intelectual sería a través de la aplicación del test Weschler o Wais, mientras que los individuos con trastornos en el desarrollo, en este tipo de tests donde se incluyen inteligencia cristalizada y fluida, verbal y no verbal, y que presentan un gran número de subtests, presentan un promedio de CI mucho menor que si sólamente se les aplica un test Raven que es un test no verbal, y que pretende que el sujeto utilice habilidades perceptuales, de observación y razonamiento analógico, para deducir el faltante en la matriz.

Un estudio de 2007 realizado por el departamento de Neuropsiquiatría de la Universidad de Keio, en Tokio, Japón “Superior fluid intelligence in children with Asperger’s disorder, Brain and Cognition”, ha investigado la capacidad de razonamiento abstracto en 17 niños con Asperger comparados con 17 niños normales de misma edad y sexo (10 niños y 6 niñas).

El síndrome de Asperger es un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por deficiencias en la interacción social, con patrones restringidos y repetitivos de comportamientos e intereses. Este trastorno es un subgrupo del espectro autista, que comparte muchas características clínicas con el trastorno autista (American Psychiatric Association, 1994), pero sin retrasos de desarrollo clínicamente significativos en la adquisición del lenguaje aunque estos individuos con síndrome de Asperger, a menudo tienen un perfil distinto en las pruebas estándar de inteligencia como son la Escala de Inteligencia de Adultos de Wechsler (WAIS) y la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC), donde suelen presentar un desempeño alto del CI verbal, pero con un CI general relativamente bajo.

De ahí que el RCPM (the Raven’s Coloured Progressive Matrices test ) se utilice con frecuencia para evaluar la inteligencia en individuos con trastornos generalizados del desarrollo desde los 5 hasta los 10 años y medio de edad, y el RSPM (the Raven’s Standard Progressive Matrices) sea el que se utilice para niños más mayores y los adultos.

El test de Raven define como capacidad de razonamiento abstracto, aquella que Cattell denomina como “inteligencia fluida” en la propia teoría de Cattell [Cattell, R. B. (1963). Teoría de la inteligencia fluida y cristalizada: un experimento crítico. Journal of Educational Psychology, 54, 1-22.]. Según esta, el RSPM está ampliamente aceptado como una medida del razonamiento analítico de alto nivel y de la inteligencia fluida.

Otro estudio reciente realizado por Dawson (2007) también ha proporcionado pruebas empíricas de que no sólo los niños aspergers, sino también los autistas, mostraron altas puntuaciones en la prueba de inteligencia de inteligencia fluida usando la RSPM.

Los diecisiete participantes con trastorno de Asperger (10 niños y 7 niñas de 6 a 12 años) fueron reclutados de un hospital para niños y todos los participantes cumplían con los criterios del DSM-IV (Asociación Americana de Psiquiatría, 1994) para el diagnóstico del trastorno de Asperger y fueron examinados para detectar trastornos psiquiátricos a través de una investigación clínica en el momento del estudio.

Se exluyeron individuos con trastorno epiléptico, traumatismo craneal grave, otras enfermedades neurológicas o problemas médicos graves. En particular, se excluyeron de este estudio a aquellos que tenían trastorno de déficit de atención / hiperactividad, discapacidad de aprendizaje y dislexia de desarrollo.

Ninguno de los niños del estudio estaba con medicación o mostraba signos de anomalías neurológicas graves en el momento de la prueba.

El grupo de control de niños normales fueron reclutados de escuelas primarias públicas de Tokio. Todos los participantes fueron examinados inicialmente por los profesores y fueron evaluados posteriormente por una entrevista psiquiátrica estructurada de dos psiquiatras infantiles independientes y se procedió a una evaluación médica.

Los padres de cada grupo de niños eran en su mayoría de clase social media alta.

Los resultados fueron analizados y las pruebas revelaron que el grupo AD (individuos con asperger) realizó respuestas significativamente más correctas que el grupo NC (normal de control).

El presente estudio demuestra que los participantes con el síndrome de Asperger hicieron mayor número de respuestas correctas en el test de Raven (RSPM) que los individuos normales del grupo de control.

En comparación con los niños con desarrollo normal, el desempeño en la RSPM en niños con el síndrome de Asperger, fue significativamente diferente y mejor, lo que implica una inteligencia fluida de los Asperger superior al medirse ésta con este tipo concreto de tests.

No obstante, la puntuación del percentil en la RSPM fue más alta que las puntuaciones de los percentiles en las escalas de Wechsler de inteligencia para el caso de autistas y aspergers, por lo tanto éstos puntúan más alto en un test Raven, que en un test Weschler, mientras que los niños normales no presentan esta disincronía entre sus resultados en ambos tests.

Por lo tanto, existen unos factores cognitivos específicos de este trastorno que contribuyen a resultados elevados de este tipo de medición de la inteligencia fluida, aunque continúen presentando mala comunicación social y el Asperger sea considerado como uno de los trastornos del espectro autista.

Conclusión

Partiendo de los resultados del estudio, una persona superdotada podría ser no detectada con un test de Raven pero sí con un test Weschler o Wais, y un individuo asperger o autista podría ser de alto CI en un test de Raven, pero nunca en un test Weschler o Wais.

Por lo tanto el test de Raven no podría ser utilizado como test determinante para la detección de superdotación en solitario, ni aceptarse el uso del mismo para identificar a las personas de estas características o superdotadas.

Si sólamente se ha realizado el RSPM sin la utilización de otro tipo de baterías o tests psicométricos o de la personalidad, y no se ha llevado a cabo un test Weschler o Wais, nos encontraríamos en la tesitura de sesgos importantes en los que incluso en la categoría de sobredotación se podrían estar incluyendo de manera sesgada un mayor número de individuos aspergers o autistas con la única aplicación y uso de este test, que de individuos normales superdotados, los cuales no presentan trastornos de ningún tipo en su desarrollo cognitivo ni emocional.

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