El problema del dolor que conlleva la alta superdotación

Realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 14 de marzo de 2017

Muchos de los padres que llevan soportando durante años y en solitario las dificultades de sus hijos altamente superdotados, están desesperados, con gran dolor y necesitan compartir sus historias. La vida de los niños altamente superdotados y de sus familias puede ser realmente complicada. La mayoría de los padres suelen hablar de estar pasando un sufrimiento en general bastante intenso tanto ellos, como sus hijos. Se trata de un dolor psicológico y emocional. A mayor nivel de superdotación, mayor es el dolor y el nivel sufrimiento para las familias de los niños altamente superdotados. Va incluído en el propio pack.

Existe un dolor intrínseco único, que está reservado para el nivel más alto de superdotación.

La primera fuente de dolor más evidente para los excepcionalmente superdotados es que no se ajustan a las expectativas, normas e instituciones de nuestra cultura. Son diferentes en una cultura que repudia y teme la diferencia, en una cultura que define cada vez más la diferencia como una patología. El término “normal” se usa con demasiada frecuencia para significar y ser sinónimo de promedio. Eso lleva a la creencia de que “lo que no es promedio es anormal”. En este clima, ya sea porque un niño elija ser fiel a sí mismo lo que conlleva riesgo de ostracismo, o al contrario, porque niegue aspectos importantes de sí mismo y adopte un camuflaje protector para encajar en el grupo o cultura, es indudable que el dolor va a estar de un modo u otro involucrado en su elección.

Somos animales de grupo, nos necesitamos los unos a otros. Pero puede ser difícil o incluso imposible para los niños excepcionalmente superdotados encontrar otros niños con los cuales puedan compartir sus pensamientos más profundos y sus intereses más apasionados. Pueden llegar a sentirse como extranjeros en una tierra extraña. Además, su diferencia puede llevar a los ataques de otros. A veces, lo que se siente el niño como un ataque se trata de bromas ordinarias de la infancia, pero la sensibilidad inusual del niño altamente superdotado hace que se sienta mucho más grave, más intenso. Sin embargo, e incluso a menudo, el ataque es intencionado. Puede venir de otros niños, o puede venir de un adulto a la defensiva y amenazado por un niño cuyo vocabulario, conocimiento o comprensión de un tema particular o de las cosas, es más extenso que el suyo propio. Culaquier comportamiento que sea el que se esconda tras el ataque, éste produce y es fuente de dolor.

La sensibilidad inusual que es común a la población altamente superdotada puede causar dolor en una variedad de maneras. Los niños lo suficientemente brillantes como para ver a una edad temprana la forma en que el mundo es, y también para crear por sí mismos una imagen de la forma en que las cosas deben o deberían ser, deben llegar a una especie de acuerdo con la necesidad de vivir en un abismo entre un grado de depresión o de desesperación existencial, dolor que se mantiene en la vida adulta.

Algunos niños tienen una empatía tan fuerte con otras personas, que pueden interiorizar el dolor fuera de sí mismos sin saberlo y en ocasiones interiorizan más dolor del que el otro es realmente consciente o está sintiendo en ese momento la otra persona, ya que llegan a visualizar el sufrimiento integrando más variables que igualmente escapan del razonamiento que pueda llevar a cabo la persona con la que empatizan en primer lugar. Esto sucede igualmente de adultos.

Los padres, experimentan sin dudarlo, una cantidad inusual de dolor y sufrimiento cuyo origen está en la propia superdotación. Parte del mismo, viene de ver a sus hijos en dolor, algunos del dolor que por esta misma causa sintieron en la infancia, ya que reaccionan al ver que el mismo tipo de cosas que les pasaban a ellos le están pasando ahora a sus hijos. La injusticia nos llena a la mayoría de rabia y de dolor, y los superdotados deben afrontar regularmente la injusticia (a menudo sin remedio) y en muchas ocasiones se trata de una injusticia que no ven los demás o ante la que los demás no sienten, ni reaccionan con tal vehemencia e intensidad. El hecho es que la superdotación profunda en una familia, puede crear un nivel de dolor igual al de tener que lidiar con una discapacidad severa en el seno familiar.

En la mayoría de casos se trata de problemas que no se pueden solucionar, porque son realmente dilemas y tomemos la solución que tomemos, existen consecuencias negativas y la mejor solución es elegir la que menos daño cause. En estos casos, es necesario tener en cuenta que solo hablar con alguien que conozca en primera persona y haya profundizado e investigado tanto en esta forma de vivir y sentir la vida, es lo único que puede aliviar este dolor. El dolor se consigue aminorar cuando se empieza a conocer realmente como es ser superdotado, que características, sobre todo emocionales esto conlleva, y ver que no somos seres únicos y aislados, sino que hay más gente como nosotros.

Ese diálogo en el que se comparte emoción, sensación y cognición con un igual, es el que sirve de catarsis para una mente tan compleja, y el modo de dar normalidad a la sensación de sentirse diferente o de padres que se sienten incomprendidos.

manos

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