Los “neuromitos”, la cursilería, las falsas creencias y el deber de la desobediencia útil

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 11 de abril de 2017

Según Ethan Zuckerman, director del MIT Center For Civic Media existe una “desobediencia útil” que define del siguiente modo:

La desobediencia útil es aquella donde se realizan actos de desobediencia responsable, honrada y ética a la autoridad con el objetivo de beneficiar a la sociedad donde a ciertas ideas o productos se les aplica un uso de un modo distinto (al del que han sido ideados).

Este tipo de desobediencia es aquella en la que debemos hacer caso a nuestros principios y valorar si las leyes o reglas son justas o deben de ser cuestionadas.

Si alguien ha seguido mi trayectoria y proyecto en torno a los superdotados se habrá dado cuenta de que mi desobediencia útil hacia la terminología AACC y al enfoque del logro, proviene de un fin ético muy concreto, ya que esta terminología implica unas reglas del juego que no son limpias ni justas para el colectivo de superdotados, con principios muy aleatorios e interpretaciones subjetivas, que además utilizan y abusan de las características de ese menos del 2% de individuos, para poner color y rasgos a un 15-20% de la población, siendo esto rotundamente falso y un mito.

Uno de los objetivos del “Brain and Learning Project” de la OCDE es informar al sector educativo y público de los ya existentes “neuromitos” y de los de creación reciente, para apuntar hacia una práctica sólida y veraz, y con una base científicamente demostrada.

Un neuromito por lo general, comienza con un malentendido, una mala interpretación y, en algunos casos, una deformación deliberada de los hechos científicamente establecidos, para hacer un caso relevante para la educación o para otros fines, con manipulaciones ideológicas, políticas y hasta económicas.

-Qué es el neuromito según la OCDE:

Cuando estos conceptos o hechos científicos se debaten en revistas, publicaciones o en la prensa popular, tanto los educadores como los responsables de la formulación de políticas y los propios políticos, se pierden en cuanto a cómo discernir los hechos de la ficción. Esta ignorancia resulta en ciertos peligros.

Muchos neuromitos se han vuelto tan arraigados en la conciencia pública que han llegado a ser ampliamente aceptados como hechos. Siendo difícil incluso sacar a relucir los hechos científicos que discrepan de estos mitos, ya que las intepretaciones de muchos de estos informes difundidos en los medios de comunicación, han calado con gran profundidad en la opinión pública, llegándose a negar la base científica original de los mismos, y a perseguir y enjuiciar a las personas que luchan para que se acabe con este tipo de ignorancia popular y que presentan a menudo información científica y veraz.

En la actualidad, lo que existe es una persecución al individuo que desea desnudar el neuromito o las falsas creeencias por parte de grandes bases de la opinión pública que divulgan y creen en los mismos, lo cual si se analiza de cerca, resulta y da lugar, a una total falta de sentido y de la lógica. Es un negar los hechos, porque el grupo no los cree, aunque sean ciertos, creyendo que el grupo cuenta con la autoridad máxima para interpretar y opinar correctamente de casi todo. La opinión pública, no siempre suele ser una opinión fundada y argumentada, y ahí radica su mayor peligro.

Un fenómeno cultural muy difundido en la sociedad española desde el siglo XIX, es el tema de la cursilería o “cultura de la cursilería”, donde en la sociedad emergente existe una disparidad entre las viejas y las nuevas maneras de ser, con una nostalgia al pasado e incómoda entrega a la modernidad, en este caso a la ciencia, y que afecta aún hoy con fuerza al campo de la pedagogía y de la psicología educativa donde se adoptan “maneras o teorías cursis” que pretenden ser elegantes o refinadas, pero sin serlo, resultando finalmente en ridículas y vacías de significado y donde se han confinado numeroso intereses de todo tipo en su divulgación y adaptación al público.

La desobediencia útil es un deber para luchar contra la cultura de la cursilería y los neuromitos reinantes en muchos ámbitos de la sociedad, porque a día de hoy existe una inercia de una serie de incongruencias y falsas creencias que plagan el campo de la psicología y de la pedagogía y que deben de ser cuestionadas, ya que la verdad en la información, es un derecho al que debe tener acceso la mayoría.

Seguir afirmando la existencia de las inteligencias múltiples de Howard Gardner que data del 1983, el tema de los estilos de aprendizaje, que usamos sólamente el 10% del cerebro o la existencia de dos partes diferenciadas en el cerebro con funciones concretas y delimitadas, son verdaderas falacias al tratarse de neuromitos.

Existirían entonces dos vertientes donde posicionarse en el campo de la superdotación y el aprendizaje, “en la vertiente de lo cursi o del neuromito” donde se concentran las pedagogías y la psicología no clínica que aborda los temas educativos y del cerebro con estos modelos de lenguage rimbonbante no demostrados científicamente, o “en la perspectiva científica con la ayuda de la neuroimagen”, cuando se trata de conocer cómo funciona nuestro cerebro con lo observado hasta ahora y de entender cómo aprendemos y qué es la superdotación para alejarse de los “neuromitos”.

Cómo bien nos avisa la OCDE existe el peligro de que los padres, los maestros y los especialistas en educación que están naturalmente deseosos de poner en práctica lo que han leído o escuchado en los medios populares, y de innovar, se sientan tentados y atraídos a adoptar con demasida facilidad y a la ligera, las estrategias de enseñanza o de educación denominadas “basadas en el cerebro”, y que en realidad, no se basan en ninguna evidencia.

Con gran pesar soy testigo de cómo muchas de las mujeres, docentes y madres de niños en edad escolar, se dejan llevar por esta cultura de los neuromitos y de la cursilería en lo pedagógico y en todo lo relativo al abordamiento de la infancia, con una actitud mansa por fuera aunque requemada por dentro, sin mayor cuestionamiento de lo que se torna como nueva moda, y sin ser conscientes de que no ayudan en nada para poder conseguir un cambio serio y estratégico, tanto en el sistema educativo, como en la totalidad de la sociedad.

A veces, aunque requiera de más esfuerzo e inconformismo, y de salirnos del grupo y de señalarnos, debemos desempeñar nuestro derecho a la desobediencia útil y abandonar posturas cursis que cuentan con el apoyo de un grupo intelectualmente debilitado, pero que suele ser mucho más numeroso, porque su mensaje es populista y sencillo, y por eso, es presisamente, por lo que es muy cómodo mantenerse en él, porque su efecto nos resulta un placebo a nuestra desdicha.

En cierto modo, no culpo a estos docentes y padres que se ven inundados de información para la que en muchos casos no están capacitados para filtrar por sí solos porque no cuentan con las herramientas para ello, pero la culpa en su mayor parte viene de fuera y de manera intencionada por profesionales y academicistas.

Hace unos días vi una charla de superdotación de un profesor de universidad que junto a las teorías de Dabrowski sobre los superdotados, incluía esto que comento de los neuromitos y lo de las ocho inteligencias de Gardner, lo de la parte derecha e izquierda del cerebro, y para más inri, el tema de las personas PAS o individuos altamente sensibles (al que dedicaré también un artículo para demostrar que se trata de una nueva falacia) temas estos, que no tienen nada que ver con la superdotación, ni con las personas superdotadas y que se trata de falsas creencias.

No se puede utilizar la excusa de “charla divulgativa” con la única finalidad de conseguir una mayor audiencia, y por eso se saca a la palestra “todas las falacias que están de moda”. Este método de actuación lo llevan a cabo y “deliberadamente” profesionales en estos temas, y me parece un modo de actuación con gran falta de ética, y que puede llegar a hacer mucho daño a terceros.

Divulgar, es decir la verdad e informar correctamente, y no es, ser populista y utilizar las modas para crear más público.

La mala interpretación por parte de los educadores y de profesionales de algunos hallazgos científicos dan lugar a estos “neuromitos” y el problema es que algunos centros educativos o gabinetes de apoyo psicológicos y educativo están basando sus nuevas pedagogías o intervenciones en estas falsas creencias y esto es algo muy peligroso.

– Utilizamos solo el 10% de nuestro cerebro (falso). “La neurociencia ha demostrado que en la realización de tareas utilizamos el 100% de nuestro cerebro”. Tecnologías como la resonancia magnética han aportado luz en cuanto a los niveles de activación cerebral y han demostrado que solo cuando se ha sufrido una lesión cerebral y esta provoca daños graves se observan áreas del cerebro inactivas. También se ha demostrado que incluso cuando dormimos todas las partes de nuestro cerebro presentan algún nivel de actividad.

– Escuchar la música de Mozart nos hace más inteligentes y mejora nuestro aprendizaje (falso). Afirmar que la audición de una pieza de música clásica, y en particular de Mozart, puede hacer que el niño sea más inteligente al aumentar alguna de sus funciones ejecutivas -capacidades relacionadas con la gestión de las emociones, la atención y la memoria que permiten planificar y tomar decisiones adecuadas- y que por ello alcance un mayor dominio de las asignaturas como la lengua y las matemáticas es falso.

-La Teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (falso). Gardner como psicólogo revolucionó el mundo de la educación con su teoría de las inteligencias múltiples. Fue el primero en proponer que existen ocho tipos de inteligencias (lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal), independientes entre sí, y que cada persona destaca en el manejo de una o de varias. Como contrarrespuesta a las teorías relacionadas con el cociente intelectual de las décadas anteriores, y que se vió como un avance porque desde ese momento se dejó de clasificar a los niños como “listos o tontos” “si no se les daban bien las matemáticas”. La teoría de Howard Gardner se opone a la concepción unitaria de la inteligencia que reflejaría la eficiencia general del cerebro. El soporte científico a la teoría de las inteligencias múltiples es muy pobre ya que no se ha encontrado ni se encontrará el correlato neural de las inteligencias propuestas por Gardner.

Es cierto que al realizar determinadas tareas se activan en mayor medida regiones cerebrales concretas, pero los procesos cognitivos complejos necesitan la integración de diferentes redes neurales. Así, por ejemplo, existen identificadas vías de conectividad cerebral  entre el lenguaje o la música o entre las emociones y el razonamiento (Howard-Jones, 2011), lo cual está en contradicción con la existencia de módulos independientes para cada una de las inteligencias que propone Gardner. De hecho, la utilización del término inteligencia es más que discutible aunque, si en lugar de hablar de inteligencia Gardner lo hubiera hecho de talento o capacidad, su teoría no hubiera tenido ninguna repercusión.

Los alumnos con “aprendizaje viso-espacial” o superdotados “viso-espaciales” (falso) Según el estudio Learning styles: concepts and evidences, publicado en 2008 por el investigador de la Universidad de California Harold Pasher, dentro de la “abundante” literatura sobre estilos de aprendizaje solo tres estudios utilizaron un diseño experimental adecuado y de ninguno de ellos se puede deducir que la enseñanza basada en estilos de aprendizaje sea beneficiosa. “El funcionamiento natural del cerebro, que mantiene conectadas diversas regiones en permanente actividad, imposibilita que nos centremos en una única modalidad sensorial”.

– Aprendemos mejor cuando recibimos la información acorde con nuestro estilo de aprendizaje: visual, auditivo o cenestésico (falso). Sin embargo, más allá de esa teoría, algunos centros educativos, han comenzado a diseñar nuevas metodologías centradas en explotar las habilidades que por naturaleza se nos dan bien: la visual, la auditiva o la cenestésica -relacionada con los movimientos corporales-. “Se ha dado por hecho que los alumnos visuales aprenden mejor con mapas o vídeos, los auditivos con podcast o debates y que los cenestésicos necesitan manipular objetos” y esto es falso.

Una muestra de lo arraigada que está esa creencia en el entorno escolar es una encuesta en la que se preguntó a 932 profesores de Reino Unido, Holanda, Turquía, Grecia y China si creían que las personas aprenden mejor cuando reciben la información en su estilo de aprendizaje preferido. El 95,8% de ellos respondió que sí. “Según las últimas investigaciones en neurociencia sobre la plasticidad cerebral, facilitamos el aprendizaje cuando los materiales curriculares se presentan en múltiples modalidades sensoriales”.

Lado izquierdo y derecho del cerebro (falso). Esta teoría de la psicología popular dice que cada lado de nuestro cerebro funciona para diferentes funciones. Por un lado, el lado izquierdo abarcaría lo verbal, racional y científico. Por otro lado, el derecho seria todo lo intuitivo, emocional y artístico. Esto surgió en la década del 60 en pacientes epilépticos tratados mediante callosotomía. Investigaciones posteriores demuestran que se trata de un mito y que las diferencias son mas bien leves y perceptivas. La imaginería cerebral demuestra que usamos ambos hemisferios de forma integrada. El cerebro es único y existe una transferencia de información entre los dos hemisferios a través de las fibras nerviosas que constituyen el cuerpo calloso. Los dos hemisferios se activan y trabajan conjuntamente.

Finalizo este artículo con la definición de mito y de creencia (que en muchas ocasiones pueden ser falsas), con el deseo de que la información recogida en este ensayo pueda ayudar a padres, educadores, políticos y profesionales a encontar el camino de vuelta a la ciencia y a alejarse del neuromito.

Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas.

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa, el contenido de la creencia presenta una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación.

Referencias:

OECD, CERI, Centre for Educational Research and Innovation

http://www.oecd.org/edu/ceri/neuromyths.htm

Utilizamos solo el 10% del cerebro y otras falsas creencias en educación

http://economia.elpais.com/economia/2017/04/07/actualidad/1491560365_856557.html

La cultura de la cursilería: Mal gusto, clase y kitsch en la España moderna

http://www.barnesandnoble.com/w/la-cultura-de-la-cursiler-a-no-l-valis/1122366843?type=eBook#productInfoTabs

MIT, disobedience

https://www.media.mit.edu/disobedience/

Left Brain vs Right Brain Dominance: The Surprising Truth

https://www.verywell.com/left-brain-vs-right-brain-2795005

IMG_4677

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s