Las infecciones severas de oído y el infante altamente superdotado

Conjetura realizada por Maria Rydkvist en Estocolmo a 6 de mayo de 2017

Por conjetura se entiende el juicio que se forma de las cosas o sucesos por indicios y observaciones. En matemáticas, el concepto deconjetura se refiere a una afirmación que se supone cierta, pero que no ha sido probada ni refutada hasta la fecha.

Linda Silverman es una psicóloga americana con un gran recorrido en el campo de la superdotación y los niños superdotados y que lleva observando la existencia de una fuerte relación entre un mayor número de infecciones de oído severas en la infancia en el colectivo de niños superdotados. En su conjetura al respecto, lo intenta asociar a que son las infecciones de oído las que pueden estar relacionadas y ser el origen del bajo rendimiento de estos alumnos superdotados en la escuela, y formula “Hunting the hidden culprit in underachievement: Is it Ear Infection?” Lo que viene a decir algo así cómo “en busca del eslabón perdido del bajo rendimiento, serán las infecciones de oído?”, pero no se llega a explicar cuál es el origen y el por qué se produce un mayor número de este tipo de problemas en los primeros años de vida de los niños altamente superdotados.

Por consiguiente, también observa que estas infecciones se han dado con muchísima más frecuencia en aquellos niños superdotados que presentan la mayor capacidad de razonamiento abstracto y que tienen gran capacidad para la escritura creativa, las matemáticas, la física, la poesía o la informática por poner algunos ejemplos, es decir, en el colectivo de los excepcionalmente superdotados, intentando incluso explicar el fracaso escolar de estos alumnos en la escuela, por las “posibles secuelas” que estas infecciones han podido dejar en estos alumnos, aunque en muchos de ellos se haya observado que no existen secuelas, y realmente, no se sabe el por qué les pasa esto de las infecciones recurrentes de oído. Considero interesante estar atentos a la posible correlación entre ambas causísticas superdotación/infecciones de oído y que se han afirmado en muchos otros estudios, desconociéndose aún su causa.

Considero indispensable preguntarnos si el verdadero “eslabón perdido” para que estos niños altamente superdotados no presenten bajo rendimiento, está realmente en las infecciones de oído de la infancia, o en que esta falta de salud en los oídos en la primera infancia de los altamente superdotados tiene su origen en la falta de estímulo que reciben en un sistema que no ha organizado nada para la llegada de estos niños al mismo, y que les produce un malestar biológico del que una de sus manifestaciones son los problemas con los oídos.

El querer dar una explicación al bajo rendimiento de los superdotados en la escuela a través de las reincidentes infecciones de oído como línea de trabajo, resulta desde mi punto de vista, en incongruencias, y las postulaciones de Linda Silverman de sus últimos años a esta parte, son cada vez más difusas, donde empieza a mezclar cada vez más el talento académico y a cerrarlo en su relación con la superdotación, y a la superdotación con una correlación directa al rendimiento académico, entrando en un círculo educativo que no termina de completarse, y donde cada vez menos se atiende y se entiende la pregunta: de qué tipo de sistema es realmente el adecuado para estos niños altamente superdotados? Linda Silverman se acerca cada vez más a la superdotación desde un enfoque meramente pedagógico.

Opino que la “información mitocondrial” del altamente superdotado no estaba programada en su origen para escuelas inclusivas, ni para pedagogías con pinceladas de intervencionismo político, o para sociedades postmodernistas con sistemas educativos muy homogéneos donde el autodidactismo y el aprendizaje multidisciplinar no tienen gran reconocimiento, ni recorrido.

Opino que el mayor número de infecciones de oído severas en el colectivo de niños altamente superdotados no son el origen del bajo rendimiento de los superdotados en la escuela, pero sí que pueden ser la causa de un entramado más complejo entre funcionamiento del sistema y funcionamiento del propio organismo, y que por algún motivo afecta en mayor manera a estos niños altamente superdotados y en sus primeros años de vida.

Muchos de los niños excepcionalmente superdotados han sufrido infecciones de oído severas y esto está documentado en muchos estudios, pero cuando nos referimos a severas, no se trata de una infección de oído vírica que se pueda dar alrededor de los dos o los tres años de edad una vez al año, sino a “infecciones reincidentes” durante un periodo de tiempo de edad que supera los seis meses y llega hasta varios años, convirtiéndose en una sintomatología crónica de la infancia de muchos de los niños  altamente superdotados.

En el caso de mi hijo mayor, se trataba de infecciones que daban lugar a la explosión y sangrado del tímpano y siempre se producían en el mismo oído, el izquierdo. Este capítulo de las infecciones de oído reincidentes y severas se produjo desde los dos años de edad hasta casi los siete, siendo éste su punto más débil y por el que acudíamos con gran frecuencia al pediatra. No se trataba de infecciones de oído por ejemplo por el agua de la piscina en verano, ya que en verano nunca tenía infecciones, y es por ello que nunca se ha bañado con tapones porque por ahí no aparecían nunca. En su caso llegaban a partir de octubre ya adentrados en el curso escolar, y se repetían con asiduidad hasta que terminaba este a la llegada del verano, primero la guardería, infantil más tarde, y luego se trataba de los primeros años de primaria en el colegio.

En mi contacto con un progenitor de un niño superdotado profundo, me comenta cómo desde casi bebé ha tenido este problema de las infecciones severas de oído y de cómo a su hijo han tenido que sacarle en muchas ocasiones la mucosidad acumulada en el oído, porque se le tapona e infecta a menudo, siempre durante los meses de curso escolar. Se trata también del oído izquierdo. Con otros padres con los que estado en contacto a lo largo de los años me han indicado con sorpresa, que los episodios de infecciones de oído se sucedían también en sus hijos superdotados.

En el caso de un familiar muy cercano y ya adulto, me ha comentado de primera mano como sufría de grandes infecciones del oído izquierdo en su infancia y en posteriores revisiones de oído por pérdida de audición con la edad, el especialista ha observado en su interior que aún se pueden ver los restos de numerosas cicatrices por culpa de las infecciones del oído.

Este un tema que realmente llama mucho la atención, y en el que se debería profundizar más aún en sus causas para saber qué es lo que produce esta elevada tendencia en los niños altamente superdotados a padecer de problemas de oído en mayor proporción que en la población de niños no superdotados?

Mi conjetura personal sobre este tema a partir de un proceso de documentación de indicios, y de distintas observaciones, me lleva a poder realizar la siguiente asociación interesante en la que creo que:

“Las infecciones de oído severas en los niños altamente superdotados podrían estar directamente relacionadas a la falta de estímulo del entorno en los primeros años de la infancia, afectando la falta de estímulo del entorno al propio sistema inmunitario del niño, y teniendo como efecto una mayor propensión a las infecciones de oídos”.

Interesantísima es también la posible correlación de este tema del oído izquierdo, donde coincide el lóbulo prefrontal izquierdo y que desempeña un papel fundamental en las funciones ejecutivas del cerebro.

Creo que un entorno inadecuado para los niños excepcionalmente superdotados en sus primeros años de vida e incluso de guardería, daría lugar a un tipo de somatización por parte del propio sistema inmunitario en base a una falta de actividad en el lóbulo prefrontal izquierdo y que producirían este tipo infecciones reincidentes en la cavidad media del oído.

Un ejemplo de este tipo de entornos inadecuados para estos niños serían la agrupación por edad que se da por defecto en todos los jardines de infancia del mundo, y que en el caso del infante altamente superdotado van creando ya y son a su vez, una fuente importante de ansiedad, en la que las infecciones de oído se acompañarían también de niños de muy corta edad que se niegan a ir a la guardería y que sufren de otro tipo de somatizaciones como dolores de barriga, de cabeza, mareos o vómitos y hasta problemas dermatológicos.

La infección de oídos recurrente en este colectivo de niños altamente superdotados podría tener una relación directa con un nivel de actividad insuficiente de los lóbulos prefrontales y de las funciones ejecutivas del cerebro en sus primeros años de vida por un entorno pobre e insuficiente cognitiva y emocionalmente hablando, y que afectarían de manera indirecta al propio sistema inmunitario de estos niños.

Espero que mi conjetura e incluso arrojo personal en este artículo, pueda servir a muchos progenitores a reconocer esta causística de la salud tan desconocida de los primeros años de vida de los niños superdotados.

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