Los padres “bienintencionados pero ignorantes” de superdotados

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 27 de mayo de 2017

En ocasiones, algunas terminologías en lengua anglosajona, aportan una comprensión más amplia del significado de aquello que desean expresar, que en su traducción al castellano, así que antes de proseguir con este hilo tan controversial de la falta de capacidad de muchos progenitores de superdotados para darles una correcta crianza y desarrollo armónico en el hogar, y que se convierten en parte principal del “verdadero problema vital” de sus propios hijos superdotados y de su malestar emocional, deseo que se recoja la frase original en inglés y que tanto significado aporta en tan pocas palabras:

“My ignorant yet loving parents”

Cuando se trata del tema de la necesidad de consultas o de asesoramiento por parte de expertos para ayudar a niños y adolescentes superdotados que se encuentran mal emocionalmente hablando, de lo que siempre se ha hablado hasta ahora, es de que el problema o foco de la dificultad se centra y se origina principalmente en el niño o joven superdotado, pero no se ha llegado a hablar de la gran parte de culpa que los propios progenitores tienen en el bienestar o no de sus hijos superdotados tanto en el hogar como en el colegio, y ello en base a llevar a cabo una crianza inadecuada para ellos y que es en realidad la causa de por qué se encuentran mal y no al revés, por ser superdotados.

Deseo traer a escena esta problemática que gira en torno a que “un progenitor ignorante pero bien intencionado” pues puede llegar a hacer mucho daño en el desarrollo y autoestima de su hijo superdotado, y cuanto no repercutir en la misma, y hasta en su rendimiento escolar e integración social.

El modo de crianza de los niños superdotados es un tema esencial que debería tratarse más en un primer plano, antes incluso, que intentar concentrar los esfuerzos en tratar al niño superdotado y concentrarnos en sus dificultades tanto emocionales como del desarrollo o del aprendizaje en base a su asincronía con el grupo de igual edad cronológica, ya que son los padres en muchos casos, el foco del verdadero malestar de sus hijos superdotados.

No se ha hablado de esto antes, de que uno de los principales motivos en el malestar de los hijos superdotados y de la necesidad de ayuda de expertos, proviene de una crianza inadecuada por sus padres, que son los realmente y me atrevería a decir que hasta en el 90% de los casos de los superdotados que se encuentran mal, los verdaderos culpables de los problemas por los que deben pasar sus hijos superdotados que los pueden conducir a la depresión, a ideas suicidas y a la acumulación de una gran cantidad de ansiedad que se pone de manifiesto de diversas maneras o en somatizaciones de distinta índole.

Entre la tipología de lo que se podría denominar como padres que muestran torpeza en la crianza apropiada de sus hijos superdotados, encontraríamos un tipo de padres “helicóptero”, tan extendido en la sociedad de nuestros días, y donde al superdotado, que necesita ya de por sí de mayor independencia y libertad que el resto de niños, se le sobreprotege impidiendo su desarrollo adecuado y hasta convirtiéndolo en presa sencilla de bullying y de acoso escolar, por culpa de unos padres “ignorantes pero bienintencionados” que son los que con su crianza inadecuada, los arrojan hasta estas situaciones por falta de herramientas en sus hijos superdotados para gestionar las mismas.

Es hora de reconocer que muchos niños o adolescentes superdotados que puedan haber sufrido de bullying o de acoso en el colegio, pueda deberse en realidad a una crianza sobreprotectora por parte de los padres y que aumenta la probabilidad de que estos niños se muestren en lo sútil aún más diferentes al grupo de lo que ya se puedan sentir y ser vistos, en un primer lugar. Esto podría incluso dar lugar a un tipo de crianza con cursilería donde a los niños superdotados se les rodea de todo un lenguaje y entorno que los infantiliza aún más y donde se les reconoce como “peques”, o que se les justifica y explica desde unos parámetros bastante estereotipados sobre lo que significa ser madre o padre de un hijo pequeño. Este tipo de crianzas pueden dar lugar a tensiones de diverso tipo entre los progenitores y sus hijos superdotados, que siempre necesitan de mayor autonomía y respeto como individuos que el resto de niños o adolescentes.

No debemos olvidar el tema de que los niños superdotados poseen una maduración mental por encima de su edad cronológica y que es desde ese límite de la verdadera edad mental más adelantada, desde el que deben de partir y avanzar los lazos de nuestra relación con nuestros hijos superdotados, y no intentar que no crezcan demasiado rápido en base a unos parámetros promedio, que no nos son útiles para cuantificar lo que es normal o no en el desarrollo de nuestros hijos superdotados o en los comportamientos más elaborados que puedan necesitar incluso de sus progenitores para recibir un cariño apropiado como individuos en su conjunto, y no como la edad que representan o tienen de verdad.

Además los niños superdotados necesitan de retos y de unos progenitores que los animen a arriesgarse y a vencer posibles miedos para que se crezcan y puedan nuevamente adquirir un mayor nivel de autonomía de la que tanto necesitan constantemente, al ser niños o jóvenes muy independientes y que necesitan por este motivo de un mayor grado de libertad y de ser responsables de sus propios errores o decisiones. La crianza en la que los progenitores se dedican a impedir que sus hijos superdotados se equivoquen o que sufran, es igualmente perjudicial para y con sus necesidades intelectuales y de maduración emocional.

Los niños superdotados deben verse solos ante muchos de los problemas que los rodean para poder poner en marcha su capacidad de resolución de problemas que es una de sus características innatas como superdotados, y en muchas ocasiones además, porque esto les hace sentirse mejores en su autoestima al ver que superan los mismos por sí solos, esto le viene bien a cualquier niño. El pretender impedir que los niños superdotados se frustren o se equivoquen, no es nada beneficioso para su conformación del “self”, ni del autoconcepto personal.

El cómo se gestione la crianza del niño o adolescente superdotado por parte de sus progenitores, dejará una huella de por vida en su bienestar o malestar incluso en su vida de adulto, y la verdad es que hay muchos padres que lo están haciendo mal, y por ello es por lo que realmente sufren sus hijos superdotados, no por el colegio, o por la falta de motivación o por la falta de aprendizaje, sino por unos padres que no les son suficientes a sus necesidades emocionales y de crecimiento, como hijos superdotados en el hogar.

Sobre todo, en el caso de los niños o adolescentes que son excepcionalmente inteligentes y que necesitan de una crianza diferente y muy moral, llena de cercanía y de respeto como individuos que son, y donde la espontaneidad y la confianza son la verdadera antesala a relaciones saludables entre los padres y sus hijos altamente superdotados, donde aporten lazos de verdadera profundidad, y no de “relaciones parentales promedio similares a las del resto de familias”.

Los hijos superdotados necesitan de hogares donde el enjuiciamiento moral y el darse a los hijos sin miedo a que vean a través de nuestras propias imperfecciones como adultos que les mostramos y compartimos con sinceridad y de buen gusto, son el mejor ingrediente para poder entablar unos pilares firmes en los que se pueda construir una relación sólida y estable.

De ahí que un error en la educación de los niños y adolescentes superdotados, es opinar que se encontrarán mejor si los apuntamos a todo tipo de actividades del aprendizaje, pero nos mostramos inseguros y sin ser nosotros mismos en casa, dibujando una caricatura del adulto y del individuo de verdad, que los lleva a enfermar por la falta de sentido que encuentran entre las personas más cercanas a ellos y que se suponen son las que más les aman.

La crianza del superdotado no se trata de adherirse a “un pack de crianza concreto” lleno de directrices que pueden en mayor o menor medida ser útiles para el niño promedio, con un niño superdotado, no nos podemos adherir a los movimientos generalizados o bien “en contra del uso de redes sociales”, “o del consumo de golosinas”, “o de un controlado horario de uso de videojuegos”, ” o de la obligación de atender a un cierto número de actividades deportivas o de cursos o talleres de distinta índole por semana”, o de que se sigan unas reglas rígidas en uno u otro sentido dentro de estos packs parentales que tan de moda están en nuestros días, y de los que no necesitan estos niños ni adolescentes superdotados, porque dan lugar incluso a crianzas superficiales y con falta de complejidad y de profundidad, elementos ambos, sin los cuales, estos niños no tendrán las herramientas suficientes para enfrentarse al mundo, ya que se seguirán viendo “traicionados por el sistema” y hasta en casa y por sus padres, padres “que no ven nada”, progenitores incapaces de comprender a sus hijos superdotados, porque llevan toda una vida mirando al lugar equivocado y realizando las acciones incorrectas, y al final son ellos, los niños y adolescentes superdotados los que finalmente deben de pagar el precio de un hogar y de unos padres insuficientes para estos niños y jóvenes.

Esto es algo políticamente incorrecto de decir y de lo que discutir, el mero tema de reconocer en público y en voz alta que los padres pueden llegar a ser los mayores culpables del malestar e inadaptación de sus hijos superdotados. De todos es conocido, que los niños y adolescentes superdotados son más inteligentes que los adultos que los rodean, o en este caso, de los padres que tienen la tarea de criarlos, y este conflicto de la falta de entendimiento de unos padres que aunque adultos entienden menos que sus hijos superdotados, puede dar lugar a situaciones difíciles, y donde en muchas ocasiones la solución para cambiar la conducta de sus hijos superdotados, pasa por llevarlos al psicólogo o a que hagan terapia, cuando el origen a tratar son los padres de estos niños, ya que son los que los han abocado a sentirse como se sienten, y a actuar como están actuando. No siempre, pero sí en muchos casos.

Si hay algo que me interesa desde el punto del desarrollo de la personalidad en las teorías de Dabrowski, es que este se desliga totalmente de un desarrollo lineal del individuo en base a la edad, y donde primero se es niño, más tarde adolescente y posteriormente adulto y anciano, sino que Dabrowski hace referencia en su lugar, a que en el caso de los superdotados, este desarrollo y crecimiento de la personalidad, no se produce de este modo, y se encuentra totalmente desligado del ciclo temporal, ya que el crecimiento interior y la maduración a lo largo de la vida del superdotado, no está relacionada con la edad sino con el desarrollo de las emociones y de las conductas, por lo tanto, independientemente de la edad, es muy posible para una persona superdotada joven o adolescente operar en un nivel más elevado emocional, que personas que se encuentren en el estado que comúnmente denominados “de madurez adulta”.

Los conflictos interiores del niño o adolescente superdotado por un crecimiento interior y hasta moral más avanzado y de nivel superior que el de los propios progenitores o adultos que los rodeen, puede llevarlos a conflictos existenciales de gran importancia afectando en su conducta y bienestar mental y físico.

Una crianza “tóxica” de unos padres “tóxicos”, no ya porque se trate de situaciones de abuso o maltrato en el hogar, sino por crianzas inadecuadas para los superdotados, llenas de superficialidad y de falsas expectativas, y donde el hogar se vuelve en un centro extraño del que no se sienten partícipes ni integrados, es un motivo de explosión emocional y mental para estos niños o jóvenes superdotados.

Sólamente por el hecho de ser padres, esto no significa que se pueda ser buenos padres para un superdotado, y creo que la reflexión en este punto sobre lo que se puede estar haciendo mal y lo que se puede mejorar en la crianza de nuestro hijo superdotado, es una tarea que deberían llevar a cabo muchos progenitores antes de exponer sus hijos a situaciones en las que se ven convertidos “en los pacientes” y “en el problema”, ante los profesionales y los padres, por culpa en realidad, de unos hogares y unos progenitores que lo llevan haciendo mal con ellos desde hace mucho tiempo.

Hay jóvenes superdotados con una profundidad y madurez emocional que sobrepasan a la de sus adultos padres, y de esto no se habla en ningún sitio, de que los adultos lo hacen mal con sus hijos superdotados, y de que estos chavales se encuentran atrapados en unos hogares con unos conflictos morales en los que a veces la única salida puede llegar a ser la de dejar de existir para poder encontrar un cónfort duradero, ya que sus adultos padres, no han sido capaces de crear para estos hijos superdotados el cónfort del hogar y de poder ser ellos mismos en el mismo que realmente necesitan.

Debemos reconocer que los niños superdotados no eligen el hogar en el que nacen ni el tipo de progenitores o crianza que perciben, pero creo que es necesario decir en voz alta que muchos de los niños y adolescentes superdotados que se encuentran mal emocionalmente o con conductas inadecuadas en casa o en el colegio, que podrían encontrarse emocionalmente estables y felices, si sus progenitores fueran otros, y así de otro modo, la crianza percibida por los mismos.

Un último matiz en esto de la “ignorancia” es que como ya he indicado no siempre va asociada a la falta de conocimiento o nivel educativo de los padres, aunque igualmente también nos podemos encontrar el caso de niños superdotados que se crían en hogares con padres que son considerados bastantes ignorantes por su falta de nivel educativo, y que esto, pueda afectar al desenlace de su bienestar en el hogar o no, o darse el caso opuesto, en el que los padres posean una sobre-formación en lo educativo y lo académico, y que esto mismo, se pueda llegar a convertir en el motivo de una crianza “ignorante” con el superdotado, porque repito, de lo que de verdad necesita el superdotado, es de relaciones transparentes y humanas, y ante todo honestas, donde exista una amplitud y profundidad sincera entre las personas que la conforman, porque es imposible engañar a estos niños y adolescentes superdotados.

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