El estrés y los niños superdotados

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 4 de junio de 2017 del capítulo “The Emperor has no clothes: Exquisite perception, stress and the gifted child” de Anemarie Roeper, Ed.D.

Qué es el estrés?

En su sentido más elemental estrés significa presión, un impacto. Para que pueda existir estrés, debe haber un algo que lo recibe, un algo, al que otro algo le produce un impacto.

El estrés existe, solamente si existe algo que pueda ser estresado. Decimos que una persona “recibe” estrés o que “experimenta” estrés. Lo que es estresante para una persona puede no serlo para otra, depende de uno mismo, del “self”. El estrés en sí no es ni negativo ni positivo, depende de cómo el “self” lo reciba, y del estado del “self”. El estrés puede ser algo positivo bajo las condiciones adecuadas, y nos puede ayudar a buscar nuevas ideas y soluciones, que de otro modo no hubiéramos encontrado.

Algunos niños superdotados parecen mucho más resistentes al estrés que los demás. Otros incluso parecen disfrutar con él, y otros lo evitan. El caso es que los niños superdotados ven y sienten mucho más extremadamente que el resto. Esto, que es una parte inseparable de su propia superdotación, al mismo tiempo puede ser una fuente de gran estrés, ya que desgraciadamente, sus percepciones y comprensiones no son siempre percibidas de un modo positivo ni por la familia, ni por el entorno que los rodea, y esto en sí, ya crea una fuerte sensación de estrés en los niños superdotados.

Los niños superdotados experimentan presión y estrés desde el ambiente, y desde ellos mismos.

Vivimos en un mundo donde la mayoría de las cosas son el resultado de actitudes y acciones que “se aceptan de un modo simple” basándose en aquello de que “esta es la manera en la que siempre se ha hecho, y suceda lo que suceda, debemos seguir con lo mismo”. Se trata de un mundo basado en clasificaciones sencillas y de contrastes simplificados. Los niños superdotados sin embargo, reaccionan ante los detalles y la complejidad de los problemas que les rodean y actúan en concordancia. Ven las tonalidades grises, los pliegues, las excepciones y las contradicciones, y como consecuencia, hace que los niños superdotados estén fuera de lugar con el entorno y esta mera diferencia por su mera presencia, es ya en sí un elemento que produce estrés y por distintas razones.

Los niños no superdotados y que tienen un pensamiento menos complejo, casi siempre reciben un feedback adecuado a su intercambio de ideas y de reacciones, al feedback que esperan recibir. En cambio, debido al complejo sistema de pensamiento del niño superdotado, estos suelen verse malinterpretados o ni siquiera entendidos. Los niños superdotados reciben un feedback negativo y críticas, o experimentan una reacción de perplejidad, o ni tan si quiera reciben ningún tipo de feedback.

En el caso de los niños superdotados, casi no existe el intercambio de ideas con el mundo que les rodea, y que además no se encuentra a su nivel y esto fuente de necesidades insatisfechas y de estrés. Estos niños se ven con frecuencia abocados a trabajar en sus propios proyectos o pensamientos, solos, faltándoles el intercambio intelectual y creativo, porque no les ven concordancia a sus ideas, y esto los aburre y los frustra y este aburrimiento y frustración les hace que experimenten gran estrés.

Si por ejemplo, su superdotación es entendida porque “produce un producto identificable”, seáse que aprenden a leer a una edad temprana o tienen una temprana capacidad matemática, distintos modos de estrés pueden sucederles, el estrés de los padres o el de los profesores para que siga rindiendo. Pero en este caso es el “don” el que recibe la atención y no la persona, el niño. Y esto a su vez crea estrés, por ejemplo, ya que seguramente les llamarán en público para que lean en voz alta en la guardería y se darán cuenta de que es “la lectura” la que recibe los cuidados y la atención, pero no ellos mismos como individuos.

Otras presiones que los niños superdotados pueden experimentar son producto de su propia superdotación.

El darse cuenta del estado del mundo y de los peligros que nos rodean y el no poder hacer nada contra ellos. O tal vez sintiendo la necesidad de hacer algo pero experimentando gran ansiedad por cómo sus ideas y sentimientos serán percibidos por los demás.

El darse cuenta de que los adultos les fallan y de que son incapaces de arreglar las cosas y lo que sucede en el mundo. Pueden sentir un gran compromiso por desarrollar un mayor entendimiento de problemas complejos y al mismo tiempo verse superados por sus profundas emociones y avanzada conciencia sobre las cosas o temas.

Reconocen la injusticias de la vida y ven cómo la sociedad en sí y su funcionamiento les crea un gran número de emociones intensas y de estrés y frustración que les empuja a hacer algo. Pero sin la ayuda del entorno, se ven indefensos e incapaces de hacer un impacto o cambio. Se sienten y ven solos en la profundidad por la que les importan las injusticias. Los niños promedio, sobre todo a edades muy tempranas,  generalmente no son conscientes de esto, ni sienten con tanta profundidad sobre los problemas o las injusticias del mundo, mientras que el niño superdotado seinte gran afinidad y hace de los problemas un conflicto propio.

Las presiones personales no siempre se trata de cosas “de aquí y ahora” o de sucesos del presente, sino que además se preocupan y sienten responsabilidad sobre el futuro. El futuro es algo real para los niños superdotados, y reaccionan a las situaciones de futuro desde edades tempranas.

Además les preocupan desde muy pequeños la muerte u otros temas existenciales, pero no tiene aún las herramientas para manejar esta conciencia que está emocional e intelectualmente ampliada.

Se dan cuenta de que son “pequeños Selfs” con una gran conciencia de las cosas. Y sienten y padecen profundamente de su incacidad por este mismo motivo del que son conscientes.

Los niños superdotados experimentan también estrés de todas estas complejidades de las que son conscientes y a veces no saben cómo categorizar las cosas tan fácil como el resto, porque son conscientes de los distintos caminos en los que las cosas pueden ser categorizadas.

A veces no pueden completar sus objetivos como les gustaría porque ven las consecuencias asociadas a ciertas actitudes o acciones, lo cual les crea gran dificultad para el compromiso total y les deja fuera de los grupos. Los niños promedio que razonan de un modo más común, pueden aceptar los objetivos como propios sin mayor problema, mientras que los niños superdotados lo entienden como que puede ser relativo y encuentran gran dificultad para comprometerse en cuerpo y alma con una opción o postura concreta, mientras que sienten la presión de posicionarse y de seguir un objetivo concreto. Esto les crea gran fricción e irritación.

Otra fuente más de tension proviene de que el estrés del superdotado no lo entienden los demás o de que lo malinterpretan, o de que no le den legitimidad alguna ni por parte de los padres ni de los docentes. Por lo que estos niños ya de por sí tan sensibles no reciben reconocimiento alguno, ni apoyo o ayuda, pero igualmente necesitan quitarse de estrés, un estrés que experimentan y que no se trata de cualquier estrés.

A veces se encuentran con esta dicotomía de estrés interior con el estrés exterior, por ejemplo la desesperación por tener que hacer unos deberes aburridos de cosas que ya saben, pero que al mismo tiempo les exigen que hagan porque es lo que se espera de ellos.

Los niños superdotados necesitan más feedback incluso que los propios adultos. Pero a menudo, sus expectativas, objetivos y deseos no reciben el reconocimiento adecuado mientras que los demás con sus objetivos promedio se ven aplaudidos constantemente. Esto deja a los niños superdotados abandonados a sus sueños y goles. Y por esto mismo crece otra capa más de estrés. Existe la necesidad indispensable en cada individuo de poder cuantificar sus logros o capacidades con la norma o con lo establecido, los niños superdotados a menudo tienen objetivos o logros para los que no hay una estandarización que los cuantifique alrededor de una norma establecida, por lo cual estos deseos, capacidades u objetivos nunca llegan a ser reconocidos por los demás. Muchos niños superdotados nunca reciben un feedback positivo adecuado a sus logros porque en ocasiones su rendimiento es difícil de medir o de ser considerado por los demás.

Cómo se puede medir un razonamiento que es más complejo que el del resto? Y cómo pueden los niños superdotados seguir manteniendo la sonrisa en el rostro o mostrando indiferencia ante esta situación?

Otra fuente de estrés es la falta de “role models” o de “tutores” para los niños superdotados, ya que estos se mueven en muchas direcciones y no hay modelos a seguir para estos niños. Muchos individuos superdotados tienen ideas y pensamientos originales, y crean producciones innovadoras que no llegan a ser aceptadas, porque poseen un potencial que no se ve valorado por el entorno del presente. Esto mismo lleva a la persona superdotada a verse sin amistades sinceras, y a una sensación de aislamiento y de soledad.

Una última dimensión de cómo el estrés afecta a los niños superdotados, es que no sólo reciben estrés, sino que también lo crean. Los niños superdotados crean una especie de incomodidad a su alrededor por su mera existencia porque “detectan fallos”. Cuestionan y retan las tradiciones y estatus quo y no se sienten cómodos haciendo las cosas porque todo el mundo las haga. Sus experiencias son poco convencionales y sus necesidad no son comunes, y la sociedad (muchos colegios e instituciones de todo tipo), son incapaces de cubrírselas.

Los superdotados esperan que la sociedad se mire de un modo sincero a sí misma y que perciban las cosas que ni quieren, ni desean ver. Es impresionante el ver lo bien que los niños superdotados conocen a sus profesores y progenitores, y esperan que los comportamientos de los adultos sean consecuentes a sus actos. Los niños superdotados son plenamente conscientes de las debilidades y de las fortalezas de los adultos que forman parte de sus vidas y sienten cuando los adultos se sienten inseguros o amenazados, incluso cuando intentan pretender lo contrario. En este caso, los niños superdotados ven traicionado su sentido de la justicia y de lo moral, e interpelan y cuestionan la autoridad y la superioridad del adulto. Esta tensión es otra fuente de estrés tanto interior como del entorno.

Pero el estrés puede llegar a ser positivo, se trata del estrés que conlleva un esfuerzo creativo en intentar resolver un problema difícil que soprepasa las capacidades actuales.

La mayoría de padres y de profesores se concentran en el desarrollo intelectual de los niños superdotados, pero la mejor manera de apoyarlos en su crecimiento emocional y personal es empatizando con ellos, con quiénes son, ya que el desarrollo intelectual descansa en el desarrollo del “self” del niño superdotado, en sus instrospecciones y en su profunda emocionabilidad. Es la separación de ambas la que crea experiencias negativas de estrés en los niños superdotados y hace del estrés una fuerza muy negativa.

El empatizar, la comprensión, y el apoyo emocional, son los “apoyos esenciales” en el desarrollo del niño superdotado.

IMG_6517

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s