Los niños superdotados no hacen muchas preguntas

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 2 de febrero de 2018

Lo de hacer preguntas es realmente algo que define al niño superdotado en su etapa infantil y escolar, o se trata de un cliché y mito más dentro de todo este campo del talento y la superdotación?

LLevo años trabajando de docente y lo normal es que los niños hagan preguntas. Todos los niños hacen preguntas e incluso existen niños que necesitan preguntar aún más que el resto, porque necesitan de más aclaraciones e indicaciones para poder comprender una instrucción, una idea o una tarea.

Entonces qué es eso de que los niños superdotados hacen preguntas? Pues la verdad es que el hecho de preguntar a menudo no es sinónimo ni indicativo alguno de superdotación intelectual.
Existen muchos niños que sacando buenas notas o no, pues hacen muchas preguntas en clase o en casa, sobre aquello que ven en el entorno para entender mejor las cosas, y porque es a través de la repetición de conceptos y de ideas, el modo en que nuestra memoria retiene la información y nuestro cerebro aprende y se desarrolla.

Es por ello, que con esto del mito de que los superdotados hacen muchas preguntas pues que pueda haber padres que se confundan al identificar a sus hijos como superdotados.

Los niños que incluso tienen buen rendimiento en la escuela y que preguntan a menudo, no son niños superdotados, a veces incluso, se trata de la inseguridad normal en el niño y que a través de la confirmación recibida y de la respuesta obtenida de los adultos o de otras personas de su entorno, incita a que la mente reconduzca y afiance sus ideas y pensamiento.

Las preguntas de los niños superdotados no son en sí preguntas, sino que se trata más bien de cuestionamientos complejos y elaborados sobre un tema o cuestión, y en el que ya llevan pensando un buen tiempo, hasta varios días.

Por eso hay que buscar lo que caracteriza realmente al niño superdotado, lo cual es una formulación del razonamiento abstracto compleja, el contar con un número variopinto de preguntas que el niño nos haga y que nos resulten anecdóticas, no es señal de superdotación.

En realidad, el niño superdotado en sus conversaciones se sitúa en un nivel más de elaboración del pensamiento, donde si reflexionamos con más datos, quizás muchos padres no conseguirán ver reflejados a sus supuestos hijos superdotados, porque en este nivel, el niño superdotado se distancia mucho del niño promedio.

El niño superdotado más que preguntar, afianza lo que ya sabe y ha deducido por sí mismo, y lo intenta explicar al adulto, casi para ampliarnosa nosotros en conocimiento o buscar el último dato que concluye su razonamiento final, y no al revés.
Sería casi un proceso invertido al mero hecho de los niños que hacen preguntas, ya que el niño superdotado no sigue un pensamiento lineal, y tampoco lo hace de este modo en el proceso de resolución de problemas o de dudas o en sus conversaciones o afirmaciones. La asociaciones del su razonamiento son muy diferentes.

En el pensamiento de los niños superdotados ”la pregunta origen” se realiza primero en la mente del niño, y no en voz alta a los adultos, y a partir de ahí es donde los niños superdotados comienzan a conectar otros datos que ya conocen o que creen intuir e intuyen, y comienza el proceso de elaboración de la hipótesis o cuestionamiento que posteriormente comparten con otras personas.
Lo que suele salir a la superficie en la conversación con estos niños, se trata ya de un producto elaborado y definido, pensado, donde las palabras o afirmaciones del niño, nos muestran a nosotros cuál ha podido ser su pregunta de origen para pensar, pero la pregunta en sí, no siempre aparece en el contexto.

Cuando el niño superdotado realiza un comentario, se trata ya de un pensamiento rico y multinivel donde incluso incluyen una parte emocional a sus ideas, o giros repletos de moralidad, que hacen que ese comentario sea más un modo de ”manifiesto” social-intelectual donde destapan los ”fallos del sistema”.

En ocasiones, la pregunta no es necesaria, porque son niños rotundos en sus palabras y no buscan que les lleven de la mano en el camino, deducen de manera autosuficiente, sin interferencias.

En ocasiones es durante esas afirmaciones propias y rotundas sobre sus reflexiones y evidencias donde pueden apacerer ”incrustadas” alguna pregunta, aunque más que preguntas, se trata de confirmar los cuestionamientos o conclusiones de las cosas a las que han llegado.

Cuando el niño superdotado realiza una de estas afirmaciones aparenta seguridad y confía en su pensamiento ya que sabe que se está acercando a la verdad porque lleva tiempo observando y pensando en esa dirección, está recolviendo un puzzle.

No se trata para nada de simples preguntas al aire, que surgen de la nada, sin una conversación previa o un contexto y sus detalles que les incite a moverse en busca del saber.

Cuando el niño superdotado tiene una pregunta en la línea de montaje no se la hace a la primera persona que pasa por delante, a los niños de su clase y de su misma edad. Los niños superdotados se agazapan y esperan al momento adecuado para encontrar un interlocutor adecuado a su necesidad. Los demás niños suelen preguntarse entre ellos mismos y no seleccionan con igual esmero la fuente donde reposar su conocimiento.
Los niños superdotados no dejan su curiosidad de la mano del mero azar, y van preguntandoa todo el mundo, todo los que se les ocurre cada día, como sí hacen la mayoría de los niños.

El proceso no es este, la curiosidad del niño superdotado es bastante más selectiva y elige una cuestión a medida del momento, no solo de paso. Se trata de un pensamiento más maduro y elaborado que el mero hecho de preguntar sobre las cosas que les pasan o que ven a lo largo del día.

Diría que más bien se trata de preguntas que ”corroboran” una hipótesis, basada en la observación de los detalles y en la experiencia, esto no es lo mismo que un niño que hace preguntas para conseguir información de lo que no sabe. Preguntas normales espontáneas de cualquier niño podrían ser por ejemplo:

Por qué llueve? Se mueren los animales? Por qué el cielo es azul? Por qué se murieron los dinosaurios? Por qué sale el arco iris? Qué vale más un coche o una casa? Por qué crecen las uñas?

Os dejo unos ejemplos de mi hijo de 6 años para que se pueda ver esto que comento de un manifiesto con moraleja moral incluída y detección del fallo. 

Cuentan con una visión ampliada de las cosas y su razonamiento se distancia muchas millas del pensamiento lineal de cualquier persona, ellos no aprenden como el resto y esto a su vez les marcará a la hora de ser valorados e identificados en el grupo social, porque siempre serán los que ven más allá y donde no ve el otro, haciendo de esto mismo más veces de un handicap de que una ventaja al verse siempre en absoluta minoría. Pero así están las cosas.

Daniel 6 años.

”Mamá mi amigo del colegio dice que le gustan los anuncios y la publicidad. Yo le dije que a mi no me gustan y se reía. No sé cómo pueden gustarle. Lo que quieren es que compremos más cosas y gastemos dinero. Los que hacen la publicidad tienen una habitación llena de cosas que quieren que compremos, pero eso mi amigo no lo entiende.”

”Mamá es todo una mentira. Para qué ponen en los coches que se puede correr hasta 240 km/h si la policía no deja ir tan rápido por la carretera y te detiene? Por qué hacen eso los adultos a los coches si saben que no se puede? Es una mentira. No sé para que se hacen coches así, qué es para parecer más ”cool”? Pues es una tontería.”

-Yendo en coche al colegio, a primera hora de la mañana se apagan de repente todas las farolas a la vez a las 7:45. En Suecia es obligatorio conducir siempre de día y de noche con las luces cortas del coche puestas. 

”Mamá mira! se acaban de apagar todas las farolas de la calle, pero los coches son capaces de producir su propia electricidad.”

-De vuelta a casa caminando por una acera empinada

”Mamá en este momento que estamos caminando cuesta arriba por la calle, al estar Suecia en lo alto del globo terráqueo, estamos también caminando en dirección hacia arriba, y así hacia el polo norte.”

2 pensamientos en “Los niños superdotados no hacen muchas preguntas

  1. Mis hijos son superdotados y efectivamente, nunca han hecho preguntas a la usanza. Mi hija con 2 años me daba charlas a cerca de los motivos por los que consideraba que la luna cambiaba de tamaño, nunca me preguntó porqué lo hacía aunque si contrastó opiniones conmigo para descubrir la auténtica razón y por el camino aprendió mucho de astronomía.

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  2. Sí María, creo que estamos de nuevo, no sólo ante uno de los múltiples tópicos de la superdotación, sino también frente a un nuevo absurdo de la sociedad. No soy docente, pero tengo hijos y, aunque ya mayores, siempre estuve rodeada de niños, padres, abuelos…y ¡cuántas veces percibí el “deseo” oculto –y no tanto- de los padres de tener hijos superdotados! Y ahí es donde me daba cuenta de que no tenían ni idea de qué iba el tema. Ni ellos ni muchos profesores. Es decir, ven en el superdotado “un filón de oro” y no el sufrimiento causado, no solo por su hipersensibilidad, sino también, y precisamente derivado de ello, porque los ven como “un filón de oro”.
    Y si un niño (que no es superdotado), hace una pregunta, digamos que “graciosa”, pero fruto de su curiosidad innata y el adulto la alienta, comentando las proezas de su niño por doquier, el niño seguirá haciéndolas porque descubrirá que con ello es el centro de atención y de ahí todo un absurdo entramado de actitudes.
    Gracias María por tu muy precisa aclaración, desde tus profundos y verdaderos conocimientos de la superdotación y como profesora. Estoy plenamente de acuerdo en que no es en absoluto sinónimo de superdotación en un niño el hecho de hacer más preguntas. Yo aún sería más rotunda, le aburren las preguntas formuladas en la clase, porque es incidir más en algo que él ya captó de forma rápida y, sobre todo, que descubrió por sí mismo. Y sí, lo que puede hacer es reflexionar en voz alta, expresar (en tanto se lo permiten) ese pensamiento complejo que le caracteriza.
    Pero, a pesar de que en esta rueda absurda, parece que cada vez son más los niños o adultos superdotados, sus mismas actitudes les delatan y, aquellos, siguen siendo minoría, una absoluta minoría, como muy bien dices, con los hándicaps que ello conlleva en un mundo en el que se está haciendo de la globalización un espacio exclusivo de las mayorías.

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