La sensibilidad sensorial del niño y del adulto superdotado y su relación con el potencial evocado P-300

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 18 de diciembre de 2018

La teoría de la desintegración positiva de Dabrowski (TPD) es una teoría sobre el desarrollo de la personalidad que afirma que la “tensión psicológica y la ansiedad” son elementos absolutamente necesarios para el desarrollo del individuo y de su personalidad. Estos procesos que Dabrowski denomina “de desintegración” tienen un efecto positivo en el propio desarrollo. El avance en el estado de desintegración, es lo que da lugar a un mayor nivel de desarrollo personal. El potencial como elemento indispensable para que se produzca este desarrollo, debe de incluir sobreexcitabilidades, es decir, unas reacciones específicas a los estímulos por encima de la media.

Un potencial evocado (PE) es una fluctuación de los potenciales eléctricos del cerebro provocada por la ocurrencia de un suceso o presentación de un estímulo. Es necesario explicar que las sobreexcitabildiades sensoriales están relacionadas con el tema de los potenciales evocados, que para que se entienda de manera más sencilla tiene que ver con la percepción de los estímulos por el organismo. En el caso de los individuos superdotados los estudios sobre los potenciales evocados nos demuestran que son las personas superdotadas, las que presentan la percepción más elevada a los estímulos reaccionando de manera más rápida a los mismos.

El vídeo que vemos a continuación nos muestra un ejemplo claro de sobreexcitabilidad sensorial del niño superdotado. En el video vemos un niño superdotado de cuatro años que al ponerse los calcetines cada mañana antes de ir al colegio se los baja siempre hasta el tobillo, porque dice que le molesta la presión del elástico en la pantorrilla de la pierna, ya que comenta que le aprieta y que le hace daño.

Muchos niños superdotados suelen andar descalzos por casa porque no soportan llevar calcetines puestos y es lo primero que se quitan (muchas veces en el sofá del salón) cuando llegan a casa. En muchas ocasiones los niños superdotados se quejan porque no encuentran unos calcetines que sean cómodos, que no lleven costura que les escueza en los dedos de los pies o que sean de un material que no les pique o les moleste. Este es sólo un ejemplo que muchos padres observan de lo que se denomina sobreexcitabilidad sensorial en el niño superdotado, la misma se mantiene aún en el superdotado adulto.

Es normal que a los niños superdotados les moleste la presión de los elásticos de los calcetines, las costuras de los mismos, y que hasta lleguen a cortar la goma a propósito que rodea la pantorrilla para dejar de sentir esa presión en la que no pueden dejar de pensar todo el día.

 

Un potencial evocado (PE) entonces, se puede definir como las desviaciones en la amplitud de las ondas eléctricas que tienen lugar en nuestro cerebro, partiendo de la premisa de que el funcionamiento de nuestro encéfalo se basa tanto en una comunicación eléctrica (PE) como química (neurotransmisores), cuando recibe la información que llega hasta él por medio de las vías sensoriales, motoras o cognitivas.

La onda P300 (EP300, P3) es un potencial evocado, que puede ser registrado mediante electroencefalografía, y que se utiliza para conocer la función cognitiva a través de su presencia, magnitud, topografía y duración de la misma en los individuos.

La P300 nos da información de cómo se desarrollan los correlatos neuronales y está relacionada con el nivel de inteligencia. En el caso de las personas con un cociente intelectual superior suelen tener una latencia más corta y una amplitud mayor que en las personas con un CI bajo. Se puede afirmar que existe cierta correlación entre CI y velocidad de transmisión de información. Además, a estos niños suele molestarles mucho la ropa interior porque les pican determinados encajes o bordes de la ropa, o incluso se sienten nerviosos ante tener que llevar puesto todo el día materiales sintéticos en camisetas interiores de las que dicen que les pican y que el tejido cruje al rozarles la piel o les da calambre.

Estos niños no soportan las etiquetas de la ropa y suelen quejarse hasta que se les corten las mismas, o por ejemplo, no quieren usar cinturón porque se sienten incómodos al apretarles demasiado en la cintura, o pantalones de chándal que se anuden a la cintura porque sienten el cordón estrangulándole las caderas. A veces incluso de bebés, no soportan sentarse en el carrichoche sintiendo que llevan una sudadera con capucha, ya que les produce una sensación incómoda en la espalda y ves cómo se retuercen y se tiran constantemente de la capucha como si se la quisiesen arrancar.

Recuerdo como mis hijos de bebés, no soportaban el roce del lazo del babero alrededor del cuello, o cómo para relajarse, necesitaban tocarse el rostro con una etiqueta de un peluche o con uno de sus calcetines, o se metían el pico del edredón o de la sábana dentro de la oreja o de la naríz, porque esto les relajaba y les producía gran placer sensorial.

La investigación científica en torno al superdotado, nos va dando cada vez más pistas que nos acercan a que los individuos superdotados presentan diferencias significativas biológicamente hablando. Es por ello, que ya en el año 1993 se realizó un estudio sobre el potencial evocado P300 en niños superdotados (Long latency event-related potentials (P300) in Gifted Children, by Martin F, Delpont E, Suisse G, Richelme C, Dolisi C.) donde se apreciaba una diferencia en la frecuencia más corta de respuesta P300 a los estímulos a través del sistema nervioso para su recepción cerebral.

Es decir, los niños superdotados presentan una reacción más rápida a los estímulos y por consiguiente una respuesta más corta para la toma de decisiones que los niños promedio, lo cual nos sugiere que puede existir una asociación entre la inteligencia, y el tiempo de respuesta motriz.

Estudios posteriores nos indican de la existencia de una manera biológicamente diferente de respuesta a los estímulos en las personas superdotadas, con respuestas más cortas a la hora de interpretar las sensaciones o estímulos que perciben, y que además les aportan una mayor cantidad de información, y que a su vez procesan en un menor tiempo de respuesta.

La sobreexcitabilidad sensorial es algo que persigue al individuo superdotado a lo largo de toda su vida.

El adulto superdotado por ejemplo, puede que no soporte los puños de las camisas abotonados alrededor de la muñeca y que se remangue las mangas de camisas y jerseys en el trabajo, porque no pueden dejar de pensar en que les aprieta el puño de la manga, hasta el punto de que esta sensación les impide concentrarse.

Hay mujeres superdotadas que no soportan llevar pendientes porque no pueden dejar de pensar en lo mucho que “les pesan” en las orejas, un peso real desde lo sensorial y que les impide pensar en otra cosa que no sea en los pendientes “pesados” que llevan puestos. Las niñas superdotadas han podido tener molestias tediosas con los pendientes de pequeña y que les obligaban a llevar, ya que les llegaban a doler en la oreja al ponerse de lado en la almohada durmiendodurante toda la noche.

Otro ejemplo puede ser que los superdotados no puedan dejar de sentir picor y deseo de rascarse la espalda, si detectan el más mínimo contacto o existencia de un pelo entre la piel y la ropa, y que les obliga de urgencia a encerrarse en el aseo más cercano y desnudarse de arriba a abajo hasta dar con el maldito pelo que les estaba haciendo perder la cordura.

Los superdotados dedican muchos minutos al día a acomodarse la ropa, o ponerse bien los bordes de la ropa interior ya que no pueden dejar de pensar en otra cosa, hasta que no solucionen su “conflicto sensorial” con las prendas de vestir.

Algunos superdotados relajan sus niveles de ansiedad tocándose repetidamente el pelo con los dedos, y llegan a arrancárselos.

Esto vendría a confirmar la TDP de Dabrowski donde el superdotado sería el individuo con el mayor nivel de reacción a los estímulos tanto emocionales, cognitivos, sensoriales o motores, llegando a alcanzar un nivel de desarrollo más elevado de la personalidad que se produce en base a la existencia de una mayor sobreexcitabilidad (según Dabrowski: emocional, sensorial, psicomotriz, intelectual e imaginativa) a los estímulos.

El individuo superdotado sería aquel que contaría con el mayor potencial biológico indispensable para que se produzca este desarrollo de desintegración positivo de la personalidad, presentando mayores estados de tensión psicológica y de ansiedad en su estado vital en base a una percepción aumentada a los estímulos que tiene su origen en una función biológicamente diferenciada de sus potenciales evocados.

La correlación menor tiempo de respuesta a los estímulos de la onda P300, mayor nivel de CI y la existencia de las sobreexcitabilidades de Dabrowski, nos crearía un perfil bastante veraz para la identificación del superdotado en base a una prueba de PE donde sólo es necesario colocar sobre el cuero cabelludo unos electrodos y realizar a continuación un electroencefalograma (EEG) mientras se presenta una serie de estímulos.

Una prueba en base a estos parámetros podría realizarse de manera no intrusiva en cualquier centro de salud y a menor coste que los actuales test psicométricos realizados por psicólogos especializados.

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El arte de contemplar moscas y el superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist a 16 de diciembre de 2018

[…] Eso lo hacía antes porque adoro las moscas. No las moscas sucias que se posan en los rostros de los borrachos. Esas las detesto. Amo las moscas que revolotean alrededor de los árboles de mi tierra. Algo sublime era cuando pintaba en el campo mientras escuchaba por la radio las informaciones del Tour de Francia. Yo me ponía miel en la comisura de los labios y cada cierto tiempo podía atrapar una mosca y escuchar su bzzzzzzzzzzzz. Después la soltaba. (Salvador Dalí)

Hoy es 16 de diciembre y las moscas se marcharon de Estocolmo hace muchas semanas. Mi último avistamiento se produjo, a ver que piense, pues es curioso, se trata de una mosca diminuta que detecté en la zona de las patatas y verduras del supermercado donde suelo hacer la compra.

Ayer me llegó un aviso al móvil, una celebración de la Fiesta de Pentecostés, que hacía exactamente diez años desde que me abrí mi cuenta de miembro en Facebook allá por el 15 de diciembre de 2008. Pero miembro de qué?

El 8 de febrero de 2008 se podía leer en El Mundo exactamente este titular:

Facebook lanza la versión en español”.

Esa mujer de entonces era tan sólo una larva de la mujer que soy hoy. Como le pasa a las larvas de las moscas en estas latitudes durante el invierno, que se esconden hasta llegar a su metamorfosis con el calor primaveral. Yo tenía por entonces 31 años.

Luego han pasado miles de cosas, la vida que se hinfla y se desinfla como las mejillas de un sapo. Hablando de sapos, las redes sociales están llenas de ellos, y son tediosos y tan predecibles para una personas superdotada, porque los vemos desnudos, sin ropa interior, vacíos, pero son estos sapos malolientes los que han hecho de las plataformas y redes sociales un lugar inapestable del que salir corriendo, un templo de narcisistas.

Invertir el tiempo observando moscas es una acción mucho más noble y creativa que escupir veneno a los demás bajo el anonimato de un pseudónimo o un nombre ”vacío” por redes sociales. Pues el sapo me mandó un mensaje por escrito hoy por la mañana y que decía:

”Tu último artículo está lleno de aplastante vulgaridad y arrogancia”.

Pues que desde que se inició ”la burbuja digital” con esto de las redes sociales hace ya una década, los que quedan en contacto son los de siempre, los sapos, esos que son verdaderos psociópatas, psicópatas, psicóticos, manipuladores y reventadores de todo anvance humano, y luego están los masoquistas disfrazados de ingenuos novatos, pero a los que les gusta picar el anzuelo del odio del otro. Luego a esto lo llamán discutir, la nueva oratoria, toda opinión posee de igual valor en el postmodernismo. En fin, una ecatombe y prueba categórica del verdadero Yo del ser humano.

Además están los solitarios, esos tipos y tipas que estafan, asesinan o violan. Esos sapos también se mueven en lo digital, muchos de ellos en la llamada dark web, pero otros están a flote a la vista de todo el mundo como si fueran simples sapos. Todo un desarrollo social y humano.

Pues la diminuta mosca del supermercado en la zona de las frutas y verduras, resultó no ser foránea, allí estaba aún en vuelo, casi a mediados de noviembre y me quedé fascinada, literalmente embobada. Esa “minimosca sueca” no vino viajando con las cajas de fruta desde otros lugares, en absoluto, lo xenófobo era todo lo demás alrededor de ella, porque esta mosca era autóctona, nacional. Lo digo porque la última nube de insectos vivos que populan este país llamado Suecia, se trata precisamente de estas diminutas moscas que aparecen desde finales de septiembre pero que solamente ”son ocupas de paisajes de interior”, es decir habitan exclusivamente dentro de las casas y en sitios cerrados.

Además suelen aparecer casi sin que nos demos cuenta de un día para otro, en algún frutero o incluso en la bolsa de residuos alimenticios orgánicos que los buenos ciudadanos tienen en sus hogares normalmente bajo el mueble del fregadero de la cocina. Hay ocasiones en las que estas diminutas moscas se mueven despistadas hacia otra estancia, abandonando la acogedora y segura cocina, y puedes llegar a observar a ese diminuto punto negro escalar por las cortinas de tela del cuarto de baño o mirándose el propio rostro en el espejo del aseo. Pero parece que solo yo repare en estas diminutas moscas solitarias que se pierden en su vuelo y se ”teletransportan” a otras estancias de la vivienda, a modo de viaje astral.

La gente no presta atención a este tipo de cosas ni de cambios y transformaciones de la materia viva y la no orgánica que nos rodea en los distintos lugares, en el espacio que habitamos. Se trata esto de ”observaciones experimentales del superdotado” que aunque efímeras, aportan gran carga de contenido y sentido a esa ansia por aprender y curiosidad que perfuma el ser del individuo superdotado, son piezas de otros puzzles.

Un deleite para mí en esto de observar siempre las moscas de los espacios y lugares donde me encuentro fue el descubrir por primera vez diferencias estéticas y de aspecto y tamaño entre la mosca común sueca con respecto a la mosca común de España. Aunque absurdo para muchos, recuerdo con total claridad, esa sensación de verdadero éxtasis y alegoría al avistar por primera vez una ”mosca común sueca”. Su tamaño es más grande que el de las moscas españolas, yo no sabía hasta ese momento, que las moscas pueden ser distintas en los distintos países y que existen moscas autóctonas. Pero comenzar a descubrir este secreto de la naturaleza a través de la observación directa que dirige la propia curiosidad, cosa estúpida y absurda para muchos, supone para mí uno de los mayores gozos de la vida incluso por lo secreto, y la intimidad que estos instantes me aportan a mode de ”advocaciones Marianas”.

Esa mosca común sueca parece llevar tacones en sus patas, que son más largas y con marcada inflexión en ”sus rodillas”. Su mayor tamaño me permitió por primera vez incluso saber que las patas no son totalmente rectas y aparecen como el efecto óptico de delgadísimos alambres retorcidos que se han vuelto a estirar con la ayuda de unos alicates. Las alas eran más alargadas que las de las moscas españolas, que muestran menor tamaño y se me aparecen más ”redondeadas”. Estas moscas suecas, suenan diferente, su zumbido no es que sea más grave, es como que si ese bzzzzzz, fuera más como un buzzzzzz, no sé cómo explicarlo, porque estas son el tipo de cosas ”a las que se dedican los superdotados” pero que no pueden compartir con nadie, porque nadie les va a entender. Como le pasaba a Dalí con la miel en su bigote.

Estas moscas suecas se mueven incluso como si les ”pesara el cuerpo”, y presentan menos rapidez en sus movimientos que las españolas. Bueno, esa es la sensación que dan hasta que te ves intentando atrapar a una de ellas que se ha detenido encima de la mesa de la terraza, y te das cuenta de que su ingenio innato para escapar sigue estando intacto independientemente del país donde vivan.

Otra de ”mis epifanías por esto de las sobreexcitabilidades del superdotado”, fue esta de las ”minimoscas suecas” de finales de septiembre pero que sólo viven ”de puertas para adentro”. Al principio, la primera vez que ví varias de ellas tan pequeñas en mi cocina pensé que ”en 72 horas se harían adultas”, se trataba de “bebés moscas”. No recuerdo bien donde escuché este ”mito o no mito” siendo niña de que una mosca se hace adulta en tres días y tras 72 horas de vida fallece, pero para mantener la intriga de este pensamiento, me he decidido por no ”googlearlo” jamás en internet como homenaje incluso, al tipo de pensamientos que taladran el cerebro durante la infancia de los superdotados.

Al final, se trata de seguir viendo moscas y verlas como algo sublime, sin necesidad de luchar con sapos que se alimentan de estas moscas y que vienen a estropearlo todo.

Bueno, pues que estas ”minimoscas suecas” se agrupan en series de diez, y vuelan y cambian de sitio en conjunto, lo hacen casi al unísono, y en un radio de unos 35 centímetros de ancho, a modo de bella formación y banco de peces en el agua.

De ahí mi sorpresa al avistar una de estas minimoscas en solitario en el supermercado en noviembre, y de nuevo mi cabeza y curiosidad que se pone en marcha y a vivir en una realidad de absoluto placeboen el absurdo, mientras arrastro una cesta roja de la compra cuyas ruedas oxidadas emiten un sonido que para mí resulta estridente, pero que para la señora que está cogiendo naranjas a mi lado parece no inmutarla. Esos seres son siempre inmunes a mis moscas.

Esto de no haber moscas es uno de los problemas del invierno sueco para el superdotado, no ya en el ”súper” sino en la calle y en sitios cerrados. Pues es que la realidad de que las nubes de insectos veraniegos al trasluz se hayan extinguido como momento de goce durante los meses de invierno, junto con que las moscas se han puesto a invernar y ya ni zumban ni se manifiestan despiertas o medio moribundas al resbalarse de los cristales de las ventanas (donde el superdotado encuentra un oasis durante las largas reuniones de trabajo), pues que se le amputa una sobreexcitabilidad vital al superdotado,  se le amputa “una pata” que le resulta una delicia, y nos han dejan con ese ”aire en silencio y estático” donde el chirrido de las ruedas del carrito de la compra que ”capto” con mis sentidos pero sin mis moscas, se ha convertido en un castigo.

Los efectos de ese invierno sueco con ”aire en silencio y sin bichos”es una condena a la hambruna cognitiva del superdotado, todo sea dicho.

El estímulo auditivo constante del invierno en estas latitudes por la falta de ”mis moscas”, se convierte en sí, en un túnel difícil de atravesar.

Luego está el rechinar y crujido constante cuando caminas sobre la nieve, estímulo al que aún no he podido clasificar como de sublime o de abominable, pero de eso ya hablaré en otra ocasión.

Continuemos, que lo antagónico a estas ”minimoscas de interior suecas” son las ”moscas de exterior marbellíes”. Estas últimas aparecen en masa durante la misma época del año que lo hacen las minimoscas suecas, pero en esa zona del sur de España.

Tras unas pocas semanas desaparecen como ejército, dejando lugar y espacio a la mosca soliaria española de siempre y que todos reconocen. Esa que en España está presente a lo largo de todo el año. A diferencia de las anteriores, ”las moscas marbellíes” de finales de septiembre se mueven a modo de bandadas de pájaros, formaciones incluso en forma de uve de tres a cuatro metros de extensión. A mi parecer lo hacen en una estrategia mucho menos perspicaz que las minimoscas suecas, porque parecen no tener ningún objetivo por el que existir y desplazarse en concreto, más que el de estar por estar, y ser tediosas, pero tal vez su mejor cualidad sea precisamente esa, la insistencia.

En cambio, la minimosca sueca parece tener una ”estrategia de conquista” mucho más estudiada, ”las frutas y restos de comida en lugares cerrados” durante seis semanas, y se desplazan en pequeños grupos, abandonando esa masa de moscas, lo que parece aportarles una mayor capacidad de conciencia que la de la mosca marbellí.

No todas las moscas son sucias, ni todos los sapos al besarlos se convierten en príncipes, aunque en su mayoría los sapos se alimentan de moscas y no siempre son sucias. Aún hay algunos sapos príncipes que entienden que aportar una perspectiva completamente personal sobre ser y vivir como superdotado a través del uso de las redes sociales y con un humilde blog, son un acto noble y de gran valor.

A esos ”sapos príncipes” les dedico aún mi más sincero beso, a esas ”moscas bellas” que se posan ”a empaparse en el bigote del genio”, les ofrezco mi más sincera amistad y respeto, y al resto, sólo decirles que todos tenemos maneras distintas de estar y ser en el mundo, y que compartirse con sapos que comen moscas puede llegar a ser un acto excitante, un reto con sabor a miel.

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“Me llaman maricón y no saben lo que soy” El hombre superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist y José Manuel Serrano Díaz en Estocolmo a 13 de diciembre de 2018

”Me llaman maricón y no saben lo que soy. Yo soy superdotado.”  (Hombre homosexual y superdotado de mediana edad)

Rumiábamos desde hace tiempo la idea de poder realizar un hilo en el blog a modo de “oda y alabanza digital”, dedicado sólo y exclusivamente a los hombres superdotados.

Para ello se ha hecho uso de los diversos testimonios, reflexiones y confesiones obtenidos en el trato con varios hombres superdotados, de diferente edad, condición ecónomica y social, con identidades de género diferentes, pero con igual sexo biológico.

Todo ello en un intento por sustantivizar lo incorpóreo de la condición de estos hombres superdotados y con el objetivo de destilar la posible lírica de su estructura y enrevesada composición. Pero qué es ser un hombre superdotado?

”Es la sensación de ser un alien en el mundo que no entiendo, y que no me entiende, y en el  que quiero encajar, aunque se que en el fondo eso nunca será posible, y la otra es la frustración al tratar de explicar cómo soy, cómo funciono,… es como tratar de explicar a un ciego qué son los colores, y nadie adivina mi parte sensible y la necesidad que tengo de ser comprendido” (Hombre heterosexual y altamente superdotado en la cuarentena)

Parece existir un modelo bastante homogéneo de hombre superdotado en base a un recelo unánime a todo aquello que sea sinónimo de evidente y rasa hombría y virilidad.

“Es una forma cerrada y osmótica, que no ve huellas que pueda pisar sin deformarlas. Es no hallar formato para expresar aquello que tiene forma dentro de tí. ” (Hombre homosexual y altamente superdotado cercano a la treintena).

Basar la inteligencia en el mito del “hombre genio”, en la inteligencia como sinónimo de masculinidad se muestra como un verdadero desajuste a la realidad y profundidad que las palabras de estos hombres superdotados manifiestan. Sería una osadía afirmar que existe el mismo modelo de varón en los hombres superdotados que en el resto de hombres. El adulto superdotado homosexual o heterosexual se muestran análogos e idénticos entre sí, mientras las diferencias con el resto de hombres heterosexuales y homosexuales se asemejan un abismo. Como algo ininteligible. Todo se interconvierte. El protón en antiprotón. La cordura en locura. Lo armónico en lo estridente. Pero nunca nada es nada.

Contemplemos más ejemplos de lo que significa ser un hombre superdotado para estos hombres:

”Es como si en tu ser cada parte del mundo encontrase un lugar, aunque nunca es estático ni tiene el mismo olor. Es una edad sin número, donde cada momento a lo largo del día puede identificarte a un periodo vital”. (Hombre homosexual y altamente superdotado cercano a la treintena).

Ahora una decripción breve, pero de brutal impacto.

”Somos diferentes a todos, pero iguales a nosotros. Somos unos putos intensos” (Hombre heterosexual y superdotado profundo en la cuarentena).

La casi zafiedad de estas pocas palabras, distan cuantiosamente de la pomposidad en el razonamiento del mito del “hombre genio”. La precisión y la capacidad de síntesis en un “ir al grano” sin rodeos, es lo que hace que el superdotado sea un incordio para los demás y dentro del grupo. Si se preguntase por la calle a modo de encuesta a los viandantes que identificasen la palabra inteligencia con un adjetivo, nadie contestaría con las palabras “incordio o fastidio” e incluso “audiencia hostil”.

“A veces me vuelvo obstinado y rebelde porque me resisto a hacer las cosas porque alguien lo ordena si yo no estoy de acuerdo. También he tenido
problemas con compañeros que se han sentido amenazados por mí (yo no lo
he pretendido en ningún momento), y que han tratado de boicotear mi
trabajo y mis iniciativas sólo porque ellos no estaban dispuestos a
hacer el esfuerzo para salir de su zona de confort.” (Hombre heterosexual y altamente superdotado en la cuarentena)

Pero es que el hombre superdotado vive en continua asincronía con el resto de hombres y su intensidad e ímpetu le delata en negativo, lo deja solo.

“Asincronía, porque te mueves a una velocidad mayor que la de otros hombres.
No vas al mismo ritmo. Tienes más intereses, más ganas de hacer cosas
nuevas, más compromiso. Siempre estás buscando una vuelta más, siempre
un poco más, en distintos ámbitos. Esta intensidad puede llegar a ser agotadora, o abrumadora para los demás. La consecuencia es su frustración y tu soledad.” (Hombre heterosexual y altamente superdotado en la cuarentena)

Esta característica hace que el hombre superdotado y la mujer superdotada sean semejantes. Es la propia superdotación las que los disgrega y segrega de las otras personas, del resto, la que los deja siempre solos, apartados.

“El silencio de la soledad es interrumpido por la valentia de volver a empezar siempre de cero. De nuevo estamos siempre aquí.” (Hombre superdotado profundo)

La superdotación se muestra como una magnitud y materia intrínseca y prioritaria por sí misma en el ser de las personas superdotadas que les hace manifestarse como tales y les convierte en almas exactas. Los comentarios de estos hombres superdotados hablan de una condición separada, que les dicta y lleva a buscar de manera perpetua, la búsqueda de conexiones con los demás en base exclusiva y únicamente a la necesidad hambrienta y desvalida de sentirse comprendidos y encontar semejantes.

“Desnutrida, la inteligencia se vuelve como el ombligo abombado de un niño hambriento: inflamada, y llena de nada de lo que el cuerpo pueda hacer uso.”

La superdotación define al hombre superdotado como un entero que se conforma en posesión y ración:

-De una parte sensual y femenina.

“El hombre SD posee una feminidad que le dota de fortaleza. El arte, lo moral, el mundo de las ideas, concatena con la fortaleza de un alma femenina. Tienen algo misterioso que da miedo.”

-de su porción de homosexualidad,

“El hombre SD prefiere relacionarse con almas feminizadas. Como hubiesen dicho Leonardo, Warhol y Amiel, ese Eterno Femenino que relaciona la belleza universal del mundo onírico de las mujeres.”

-de su fracción de masculinidad, de su pieza de sexualidad de gran delicadeza, de sus pedazos de furia en la emoción, y sobre todo, de una desbordante intensidad.

Para que disimular, cuando se puede ser irreverente?

El mérito es estar “fuera de la serie”, cuando lo seriado supone una categoría simétrica de simplificación, de uniformidad, de “dopar” la realidad. La pura realidad solo puede salir de los ojos de un alma límpida, cristalina, opaca al egoismo interior y gregario, ese egoismo que ha sido socializado durante siglos. El hombre SD se sumerge en la zona hospedada por lo inhóspito, sin frontera, sin dominio reglado por el inconsciente colectivo.

Entonces el hombre superdotado, de quién o qué está necesitado? De otros hombres, de otras mujeres, de individuos afines en emoción y cognición? La lucha entre el hombre y la bestia. Dónde están los límites de lo observado? Dónde está el límite entre lo que es hombre y mujer? Todo se intercambia, pero al final ni el hombre SD es hombre ni la mujer SD es mujer. Ambos carácteres interdependen entre sí.

“A pesar del título, decir que no existe un hombre SD como tal. Porque el hombre SD sale del esquema de lo que se supone se clasifica en grupos. Para mi sería el “elemento identidad” que se aplica en “teoría de grupos”, según la cual el elemento al que se le aplica la aplicación permanece tal cual. Es decir, al Hombre SD, tal y como veo en la mujer SD, no le afecta a sus propiedades internas (su pneuma interior) el mundo exterior. Inmutable hacia lo de fuera, mutable hacia lo de dentro”. (Adulto superdotado profundo)

Es la superdotación la que embarga e impregna al individuo y la que le hace ser superdotado. La superdotación se sitúa en un nivel superior y por encima de la propia indentidad de género. Sabe buscar fuera de ella y de sus constructos sociales, es una conciencia separada y elevada de lo que se entiende por significado de ser hombre o mujer. La superdotación es libre de prejuicios y se mueve y alimenta bajo el objetivo casi único y obsesivo de encontrar a otros donde uno pueda verse comprendido y reflejado. Ordena el mundo desde la cima. Lo que jamás puede ser ordenado es interiorizado como algo necesario. Es nuestro sillón de poder. El poder reside en saber que el prejuicio no nos domina como vasallos de la irreal realidad terrena.

La regla de no haber prejuicio, es aplicada como máxima.

Imperativo categórico ante una razón cargada. Emana de él una sensación exacerbada de experiencia, concupiscente, veleidosa, precisamente cuando nace un instante en el que ya ha muerto el anterior suspiro. Para que ser hombre pudiendo no serlo? Para que incrustarse en ideas prefijadas de otros? La superdotación rompió los géneros, los roles, el inconsciente colectivo. Un universo propio. Un campo de Higgs que solo afecta a ciertas almas señaladas por la irreverencia de la inteligencia. Definir lo indefinible.

Finalmente, qué es la superdotación? Es la voz que nos persigue. Un mar que golpea las sienes. Calma intensa que quiere acabar descansando, pero intuye que el final siempre es el principio de una nueva indeterminación. Hablando entre sueños. Al final la luz es tan solo luz

“Los superdotados son hombres, son mujeres, son bisexuales, son gays, son lesbianas, son transgénero. Lo son todo y nada. La gente no tienen ni puta idea de lo que somos. Pero somos superdotados. Dragones cognitivos que de todo se alimentan” (Mujer superdotada profunda)

 

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Espionaje cognitivo: de la inteligencia en la Belle Époque a la superdotación bélica

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 1 de diciembre de 2018

En el pasado se utilizaban cuatro procedimientos principales para estimar el tamaño del cerebro y el estudio de la inteligencia: a través de la medición de cerebros en remojo durante la autopsia,  midiendo el volúmen vacío del cráneo con el uso de filtros, realizando mediciones externas de la cabeza y de su tamaño, y a través de estimaciones de su volúmen.

Técnicas mucho más modernas se han ido acogiendo al arsenal y aumento de la tecnología en este campo, las técnicas de escáner cerebral, como la tomografía asistida y computerizada (CAT) y las imágenes de resonancia magnética (MRI). Todo ello, para poder obtener in vivo , imágenes tridimensionales del cerebro. Unos datos que son obtenidos de procedimientos independientes y que posibiliten un aumento de las probabilidades de acertar y de encontrar la verdad.

La Belle Époque es una expresión para designar el período de la historia de Europa comprendido entre el final de la Guerra franco-prusiana en 1871 y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Es en esta época cuando comienzan los primeros estudios que relacionan el tamaño del cerebro con la capacidad cognitiva y a su vez con la edad, con el género, con la clase social y con la raza.  

Paul Broca (1824-1880) el renombrado neurólogo francés, concluyó que la variación en el tamaño del cerebro estaba relacionada al logro académico. Los individuos adultos tenían cerebros más grandes que los niños o los muy ancianos, los trabajadores de cuello azul tenían un cerebro mayor que los trabajadores sin formación, las personas eminentes tenían cerebros de mayor tamaño que aquellos menos eminentes, los hombres tenían un cerebro de mayor tamaño que el de las mujeres, y los europeos tenían un cerebro de mayor tamaño que los africanos. Sus postulados y conclusiones estuvieron muy arraigadas y aceptadas durante el siglo diecinueve.

Morton (1849) realizó sus mediciones y estudios usando 623 cráneos humanos demostrando en sus resultados la superioridad de la raza caucásica postulando que tenían los cerebros de mayor tamaño. Creía que la capacidad craneal determinaba la capacidad cognitiva y se sirvió de la craneología para sus afirmaciones.

Galton (1888) fue uno de los primeros en cuantificar la relación tamaño del cerebro/ capacidad cognitiva en humanos. Galton calculaba el volúmen de la cabeza multiplicando su largo y ancho y poniendo en gráfico los resultados desde los 19 a 25 años y en base al tipo de notas académicas obtenidas (sobresaliente, notable o aprobado).

Tras la segunda guerra mundial (1939-1945) y por la repugnancia a las polílticas raciales de Hitler, el campo de la craniometría quedó asociado a formas extremas de prejuicios raciales.

Después del movimiento americano en favor de los derechos humanos y que protagonizó toda la década de los años sesenta, la investigación sobre el tamaño del cerebro e inteligencia y las diferencias raciales, se cesó de manera fulminante y su literatura fue objeto de duras críticas.

Todo este recorrido con postulados contrapuestos a modo de espionaje cognitivo desarrollado alrededor de la inteligencia y sobre su origen, ha tenido y posee aún una gran repercusión en el campo de la investigación y estudios realizados en torno a la superdotación intelectual.

Cuando se estudia y se espía a la superdotación es porque se leda aún la consideración de secreto como objeto de estudio, por tratarse de algo que solamente resulta perceptible o asequible a las personas iniciadas o afectadas por esta forma de ser y percibir, que no solamente por el tamaño o funcionamiento de su cerebro.

La superdotación puede documentarse en dos formatos a día de hoy desde mi humilde entender. De un modo científico a través de los datos computados obtenidos en la aplicación de técnicas de escáner cerebral, y de un modo digamos humano por el testimonio y vivencia directa que experimentan los propios afectados, es decir, las personas superdotadas.

La persona no superdotada no puede reconocer a la persona superdotada. La persona superdotada reconoce siempre al no superdotado. Este postulado no debe asociarse a ningún tipo de prejuicio social ni jerarquías con aires de supremacía. Es mi humilde opinión basada en la experiencia y en la recopilación de relatos y vivencias de otras personas superdotadas.

La superdotación no es un secreto, sino una realidad paralela diferente y ampliada que experimentan una minoría de individuos a modo de pasadizo secreto, donde la perspectiva de lo observado y aprendido solamente es conocido por un número reducido de personas similares, y cuya información solo resulta perceptible a las mismas.

Existen diferentes rangos de percepción de la información encriptada y secreta entre los distintos niveles de superdotación. A este tema conflictivo donde lo haya sobre los distintos niveles de sobredotación intelectual, lo he etiquetado como superdotación bélica.

La superdotación bélica, se trata de un juego de imitación y espionaje real entre personas superdotadas que comparten igual nivel y que comparten cuasi idéntica codificación cognitiva y emocional. Se encuentran a idéntico nivel beligerante, porque su idéntica angustia vital y cuestionamiento existencial les permite identificarse, reconocerse. Poseen el mismo lenguaje secreto, y reactividad ante la injusticia. Luchan en el mismo campo de batalla. Experimentan igual conflicto moral.

Esta zona bélica es de dominio reservado e impenetrable a aquellos individuos con superdotación beligerante de menor nivel, pero absolutamente inasequible para el no superdotado, que no comparte ni accede nunca a lo que deseo etiquetar como espacio de confidencialidad de la superdotación. La superdotación no  es un secreto. La superdotación es confidencialidad.

Confidencialidad de la superdotación entendida como la propiedad de la información en igual nivel de superdotación bélica por la que se garantiza que esté accesible únicamente a personal autorizado a acceder a dicha información. Confidencialidad fundada en normas cognitivas y morales, en un manifesto deliberado e ingenioso del modo de ver, de sentir, de vivir, y de entender el sentido y significado de la vida, pero con la confianza de que permanecerá en secreto.

El verdadero experimento con la inteligencia y con los superdotados se produce cuando dos individuos superdotados poseen la misma información, comparten confidencialidad. A este cajón secreto de la confidencialidad no se puede llegar a través de ninguna autopsia con un cráneo en mojado, ni por medio de craneología, o de resonancia magnética, cuestionario, o test, ni si quiera con una revolución social en favor de los dererechos humanos. Ese lugar de encuentro no existe en lo tangible, ni en lo público. No puede ser investigado.

Cuanto mayor sea el nivel bélico de estas personas superdotadas con el mundo exterior, mayor el nivel de confidencialidad y de inaccesibilidad a la información que comparten, siempre con independencia de la raza, la clase social, el género o la edad.

La abdución emocional en este instante exquisito de confidencialidad única entre personas de igual nivel de superdotación bélica, provoca un apareamiento intelectual para toda la vida, a modo de pareja cisnes. Se nada en el mismo combate.

Referencias:

Brain size and cognitive ability: Correlations with age, sex, social class, and race (https://link.springer.com/article/10.3758/BF03210739)

Morton, S. G. (1849). Observations on the size of the brain in various races and families of man. Proceedings of the Academy of Natural Sciences Philadelphia.

Broca, P. (1861). Sur le volume et la forme du cerveau suivant les individus et suivant les races.Bulletins et mémoires de la Société d’Anthropologie de Paris.

Topinard, P. (1878).Anthropology. London: Chapman & Hall.

Galton, F. (1888). Head growth in students at the University of Cambridge.Nature.

Pearson, K. (1906). On the relationship of intelligence to size and shape of head, and to other physical and mental characters.Biometrika.

Pearl, R. (1906). On the correlation between intelligente and the size of the head.Journal of Comparative Neurology & Psychology.

Reid, R. W., &Mulligan, J. H. (1923). Relation of cranial capacity to intelligence.Journal of the Royal Anthropological Institute.