La sonrisa del superdotado versus la sonrisa del psicópata

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 2 de enero de 2019

“La sociedad no puede defenderse de los psicópatas, son ellos los que hacen las normas”. (Robert Hare)

El músculo cigomático mayor es un músculo de la expresión facial de la cara, que está situado en la mejilla. Su acción es de elevador y abductor de la comisura labial y permitir al individuo sonreir.

Para poder entender los mecanismos físicos de la sonrisa, es interesante conocer la ciencia que se desarrolla en torno a la misma y cuyos estudios han dado lugar a las fotografías más extraordinarias jamás realizadas.

La persona tras las mismas es el científico y neurólogo francés Guillaume Duchenne (1806-1875) que descubrió la conocida como ”distrofia muscular de Duchenne” y que se da en uno de cada 5000 niños. Duchenne además fue pionero en el uso de la fotografía médica y realizó un trabajo muy extenso para poder ampliar el conocimiento que se esconde tras la fisiología de la expresión facial.

Para ello utilizó una técnica innovadora que estimulaba los músculos faciales con el uso de electricidad. Uno de sus trabajos fue The Mechanism of Human Facial Expression (1862) en el que indicaba que la expresión facial no solamente podía ser interpretada, sino que realmente nos abría la puerta ”al alma del individuo”. Duchenne demostró la existencia de diferencias entre una ”sonrisa falsa” y una ”sonrisa verdadera” y que la diferencia residía en las conexiones existentes entre los músculos alrededor de los ojos (the orbicularis oculi muscle) y el músculo que controla el movimiento de la comisura de los labios (the zygomatic major muscle).

Duchenne creía que el músculo zigomático ”obedecía a la voluntad”, mientras que el músculo orbicularis oculi era el ”verdadero músculo de la amabilidad, del amor y de las sensaciones agradables” y que se ponía en funcionamiento solamente “por las emociones sinceras del alma”.

En posteriores y recientes estudios, se ha demostrado que los músculos de la comisura de los ojos se contraen y flexionan cuando “realmente se está sonriendo” de un modo genuino. Numerosos estudios han demostrado que los seres humanos reaccionamos automáticamente con determinadas facciones del rostro, a través de lo que observamos en las facciones de los demás, a esto se le conoce como “mímica facial”, y se produce gracias al funcionamiento de las neuronas espejo.

En el caso del músculo orbicularis, parece que esta respuesta “mímica instantánea” no puede ser aprendida bajo la mímica facial, y la respuesta muscular se produce sin intervención de la voluntad al no poder ser controlada de manera consciente, y ponerse en funcionamiento “con las emociones verdaderas”.

Duchenne discutía además acerca del significado de la sonrisa “sin orbicularis oculi”, y hablaba de expresiones voluntarias frente a las involuntarias, y afirmaba que algunos movimientos faciales eran muy difíciles de hacer de manera voluntaria. Duchenne demostró qué músculos faciales se encontraban bajo un menor control de la voluntad (el orbicularis oculi), separándolos de los que se podían realizar “deliberadamente” como era el caso de los movimientos del músculo zigomático para producir una sonrisa falsa.

Cómo medir la empatía?

img_2249Diversos estudios han demostrado que las personas con bajos niveles de empatía tendían a mostrar una reacción inversa en el músculo zigomático cuando se les mostraba imágenes de expresiones faciales de enfado, es decir, que estas personas mostraban mayor actividad en el músculo zigomático y sonreían más cuando manifestaban o catalizaban sentimientos o emociones negativas, mientras que las personas con mayores niveles de empatía, tendían a sonreir menos cuando manifestaban o se les mostraban sentimientos negativos. Por lo tanto, las personas con altos niveles de empatía versus las personas con bajos niveles de empatía, se diferencian en la sensitividad a ese feedback que les otorga su propia configuración facial.

La sonrisa de Duchenne

Duchenne distinguía dos tipos de sonrisa. Aquella ”no Duchenne” comúnmente aceptada y que implica solamente el uso del músculo mayor zigomático que mueve la comisura labial (a modo de ”sonrisa de Bótox”), y la ”sonrisa de Duchenne” o verdadera, que es aquella que implica el movimiento de ambos, el músculo mayor zigomático y el músculo orbicularis oculi, que eleva las mejillas y conforma ”patas de gallo” alrededor de los ojos, es decir, una especie de ”sonreir con los ojos” y que se solamente se produce con una emoción sincera.

La sonrisa de Duchenne es una sonrisa genuina, que implica una contracción voluntaria de la comisura de los labios y una contracción involuntaria y que no puede ser aprendida, del músculo osbicularis oculi.

img_2248La sonrisa ”No Duchenne”sería una sonrisa frívola ya que la mayoría de las personas pueden hacerla y es la sonrisa que aprenden los psicópatas.

 

 

 

La psicopatía y el mimetismo facial

El mimetismo facial se considera como un index de la empatía en el individuo. La electromiografía facial (EMG) es la técnica que nos permite investigar la relación entre la actividad muscular facial y la empatía por el dolor. Empatía por el dolor, no como experiencia intrapersonal, como se entiende comúnmente, sino como fenómeno interpersonal que afecta a terceros.

En un estudio titulado Psychopathy and Facial Expressions of Emotions: Processing, Recognizing and Mimicking (2012), se afirma que los psicópatas pueden presentar un déficit específico en la función de mimetismo facial superior, tal y como ya nos indicaba Duchenne casi 200 años antes, y que esta patología en la adolescencia, se manifiesta en diferentes expresiones faciales de la emoción. El estudio dice que estos descubrimientos han de utilizarse para poder conocer las causas subyacentes en el deterioro y déficit de la empatía en los individuos psicópatas. La psicopatía es un comportamiento con anomalías neurológicas.

Los estudios de neurobiología sobre la psicopatía, nos indican que la misma se da por una disfunción en la amígdala del cerebro, amígdala que conforma uno de los sistemas neuronales centrales afectados por la propia patología de la psicopatía, y del que se conoce gracias a los estudios de neuroimagen.

Sonnby-Borgström (2002) investigó la relación entre la empatía y el mimetismo motriz facial, examinando las diferencias entre los individuos con elevados niveles de empatía y aquellos con bajos niveles de empatía. Muchos científicos de la actualidad afirman que “el mimetismo motriz involuntario” es la verdadera esencia de la existencia de la empatía, y que ésta, está ”biológicamente cableada” en el individuo.

Conclusiones

Entonces, entiendo que debería de existir una relación directa entre la actividad del “músculo orbicularis oculi” como indicador de la actividad facial y “reflejo de la empatía genuina del alma”, con el nivel de inteligencia en los individuos.

A mayor nivel de inteligencia, mayor sería el nivel de empatía en el individuo y como consecuencia presentarían estas personas un mayor nivel de actividad del propio músculo orbicularis oculi a través del uso de electromiografía facial.

Aún no existen estudios realizados en esta línea de estudio que intuyo y que conectaría la superdotación intelectual con una mayor actividad facial del músculo orbitaris oculi como el músculo de manifestación involuntaria de la emoción genuina.

Como confirman numerosos estudios sobre la neurobiología del superdotado realizados en los últimos años, las personas con mayor nivel de inteligencia presentan los niveles más elevados de empatía en base a una actividad cerebral “a modo de cerebros en llamas” y una mayor actividad en la amígdala.

Amígdala, cuya actividad deficiente es el orgien de la propia psicopatía.

Por lo tanto, en esta línea de estudio que insinúo, existirían diferencias más que significativas entre “la sonrisa del superdotado” y “la sonrisa del psicópata”. La sonrisa del superdotado sería una “hiper-sonrisa de Duchenne” al presentar “hiper empatía genuina” en la actividad involuntaria del músculo orbicularis oculi.

Por lo tanto, la pregunta sería, se podría entonces utilizar la electromiografía facial (EMG) y las diferencias obtenidas entre los registros de la actividad facial de “los músculos faciales involuntarios” entre los distintos individuos, como herramienta para detectar la superdotación intelectual?

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