“BASTA YA!” Artículo divulgativo para mujeres sobre los hombres psicópatas integrados, los verdaderos “encantadores de serpientes”

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 2 de febrero de 2019

Os ruego a todas las mujeres y hombres que lo consideren oportuno, que por favor, compartáis este artículo divulgativo en una unión y un NO rotundo por un BASTA YA! hacia la violencia de género contra las mujeres! NI UNA MÁS!  

Este artículo es mi manera personal de aportar lo que he aprendido sobre los hombres psicópatas integrados, y mi granito de arena a esta causa para empoderar y liberar a otras mujeres de estos hombres, a ver si hay suerte porque “somos muchas más como tú” y por eso mismo, escribo este post. Para darnos la mano y aprender juntas.

-Las mujeres tienen que ampliar sus conocimientos sobre los “hombres psicópatas integrados” y aprender a detectarlos en su entorno laboral, de amistades, familiar y sobre todo, en sus relaciones de pareja. Estos perfiles de hombres son una realidad que acecha a las mujeres cada día pudiendo llegar “a matarlas” de distintas maneras.

El psicópata integrado no tiene conciencia. Tienen una personalidad perversa. Seducen con su discurso a sus víctimas a quienes eligen de antemano.

Definición de psicópata integrado

La psicopatía es una manera de ser, atípica, infrecuente y estridente, por su patrón conductual, es una personalidad que desentona. El hombre psicópata es una persona que tiene un comportamiento distinto porque tiene necesidades distintas que satisfacer. Por eso hace un uso particular de la libertad, de las reglas y normas, y crea códigos propios de justicia y de castigo a las mujeres y a las personas, y repite patrones conductuales con necesidades de estímulos intensos. El hombre psicópata integrado, se muestra psicopáticamente pero en determinado tipo de relaciones y situaciones.

Son personas altamente narcisistas, egocéntricas, perversas, y en consecuencia, el apego que puedan tener o mostrar a los demás, sólo queda justificado bajo el objetivo egoísta que quieren conseguir. No pueden amar. No sienten como nosotros. Son humanoides. 

El psicópata integrado cosifica a los demás, es decir, los ve como meros objetos o cosas para conseguir un objetivo concreto, utilizan una maniobra psicológica para manipular a las personas y sobre todo a las mujeres, y así quitarles los atributos que las valoran como individuos. La finalidad del psicópata integrado es su propio beneficio desde “el disfrute secreto”.

El psicópata integrado nunca muestra inseguridad en sus palabras ya que no tiene sentimientos de remordimiento, ni de culpa, “leen un guión”. No sienten empatía.

La necesidad de estímulos intensos justifica en ocasiones ejercer su psicopatía en función de “una doble vida”, y de una acción de tipo delictiva, un hurto, una violación, una estafa, hasta un asesinato, por ejemplo. Es un encuentro “puntual” que satisface su necesidad de poder, y de ejercer control en el otro. De ahí que en el acto psicopático grave, el psicópata comete una acción de tal magnitud, que ese solo hecho lo describe.

En cualquier sitio nos podemos cruzar con un hombre psicópata integrado y a cualquier hora del día. Conforman el 1% de la población.

El cáncer de piel constituye el 1% de todos los cánceres. Todas las mujeres saben cómo prevenirlo y qué medidas de precaución tomar.

Nadie ha informado a las mujeres de cómo prevenir y tomar precauciones contra un psicópata integrado.

Un psicópata en la vida de una mujer es algo peor que el cáncer más maligno, y para prevenirlos, hace falta mucho trabajo de divulgación y campañas en esta vía y desde la escuela, sobre cómo las niñas y mujeres pueden identificar a estos perfiles de hombres y qué precauciones tomar para evitar todo tipo de contacto con los mismos.

Una de cada 100 personas que cruzan la entrada del metro cada mañana, son psicópatas. Una de cada 100 de nuestras amistades en Facebook y redes sociales es psicópata. Una de cada 100 conexiones de Linkedin es un psicópata. Una de cada 100 compañeros de trabajo en nuestra empresa es un psicópata.

Están en todos sitios, hay que saber verlos, como al sol cada día, y para encontrar la causa a nuestro cáncer en el alma y prevenirnos contra su sintomatología.

Los psicópatas son verdaderos “soles negros” ya que consumen la energía y la vida de las personas que están a su alrededor, y que en ocasiones sienten un malestar vital al que no saben que etiqueta ponerle. Si miramos, estas personas “desentonan”. La respuesta es que la mujer que tiene un hombre psicópata en su entorno más inmediato, se encontrará mal, las mujeres deben observar cómo se encuentran los demás y quién está detrás, para poder ponerle nombre y apellidos a “su sol negro”.

Profesiones y círculos sociales con unas características especiales, pueden ser más propensas a atraer a un mayor número de hombres psicópatas integrados. De ahí que pueda haber dos o más en clusters o grupos más reducidos, y que cumplen con estas características específicas que al psicópata le benefician positivamente para obtener intenso estímulo.

Un ejemplo, el mayor número de delitos pederastas perpetrados por hombres sacerdotes, en colegios religiosos solo para chicos, en proporción, a los delitos del mismo tipo perpetrados en colegios públicos.

“Grupos específicos” de los que se sirve el psicópata para pasar desapercibido socialmente, o simplemente donde puede desplegar todas sus artes de manipulación, para poder ser admirados o incluso respetados en un entorno que controlan a su gusto, y que les alimenta su narcisismo y vanidad.

Un ejemplo, el cirujano de prestigio que firmaba su nombre quemando con láser directamente en los órganos de los pacientes a los que operaba. Son hombres tremendamente arrogantes, y se les puede ver venir, si se les analiza con algo más de profundidad y desde otros prismas, si nos tapamos los oídos mientras nos hablan. Observándolos.

Para conseguir sus fines narcisistas, estos hombres eligen incluso profesiones que socialmente aparecen como valiosas, o incluso relacionadas con la piedad. Mostrándose en el grupo de iguales como hombres con mucha predisposición para organizar actividades, están siempre dispuestos a todo y a darlo todo, los primeros en ofrecerse en el trabajo ante nuevas tareas, y de este modo aparecer como “pequeños héroes” verdaderos samaritanos.

Ejemplo, “los asesinos de ancianas” en los geriátricos, o “enfermeros asesinos” de sus pacientes en los hospitales.

El psicópata integrado necesita imponer control y poder a las personas que los rodean, es es “su disfrute secreto”, y para ello, pone en marcha y a diario, aunque veces de manera muy sútil, su “tortura particular”, esa que les excita, excitación también puramente en lo sexual.

Estos hombres esconden su perversión y depravación y tienen unas habilidades fantásticas para engañar y convencer. En la superficie parecen personas encantadoras. Les gustan las bromas, hacen chistes cínicos, a veces ya de mal gusto llegando a ser malevolentes, pero al final…son “buenos tipos”, incluso “enrollados”, son buena gente.

Son en verdad, los hombres psicópatas integrados los que se acercan a las mujeres y las eligen, y no al revés. Estos hombres psicópatas salen a cazar. Son depredarores en la sociedad. Cuidado con esos tipos encantadores, con buena habilidad verbal y con estudios, de mediana edad, divorciados y con un par de hijos, que se mueven por el Tinder y en aplicativos de citas similares, porque ahí puede estar el “encantador de serpientes”.

Según estudios, la edad media para que un psicópata integrado pueda comenzar a desenmascararse y llegar a cometer delitos graves si así lo deciden, ronda el margen de 35-45 años. No se trata de la imagen que vemos en los documentales de Netflix de reclusos con monos naranjas de los suburbios de las ciudades.

El psicópata integrado se trata más de un estilo a lo Ted Bundy, estudiante de derecho y comprometido en la política, de familia de clase media y creyente, aunque no quiero tampoco crear un cliché con esto, sino indicar que los psicópatas integrados no realizan delitos por necesidad o comenten crímenes pasionales. Son otra cosa y no parecen lo que son.

Son verdaderos depredadores humanos y aunque tengan parecido físico iguales que nosotros, no son verdaderos seres humanos, sino humanoides que viven y parasitan dentro de la especie humana.

Me traslado al caso del año pasado de esa familia comprometida y de clase media donde el padre quemó en la cama a su hijo discapacitado y a su hija pequeña y que aparentaba ser un hombre normal, “no contaba con antecedentes”. Posibe psicópata integrado.

O el padre que hace poco se salió de la carretera con el coche y se suicidó con su hijo en Francia con el único objetivo de torturar a esa mujer al otro lado, que incluso les querían dejar o habían ya abandonado la relación. Posible psicópata integrado.

Debido a su impulsividad y falta de previsión al largo plazo, a veces pierden el control y llegan a desenmascararse delante de las personas más cercanas. La mayoría de estos hombres se descargan además con sus mujeres y los hijos en común, por eso muchos de los psicópatas integrados son al mismo tiempo hombres maltratadores.

Por eso jamás hay que darles el privilegio de meterse en la vida de ninguna mujer, ni de ninguna persona, y en ningún momento, porque luego el problema es que ellos ya no salen, no se van nunca, continuan cazando.

A las mujeres se les sigue pidiendo que sean ellas las que se salgan, se vayan. Esto es necesario y hay que hacerlo siempre, pero lo dicho, nadie escapa ante la flauta de un psicópata integrado. Nadie lo ha hecho, ni lo hará nunca, no de antemano si ya han llegado a nuestras vidas, incluso a la escena política de un país. Nunca se puede preveer el desenlace de estos “soles negros”.

Con respecto al suicidio y su significado para estos hombres psicópatas tras la comisión de un delito psicopático grave o muy grave, se trata de un patrón de actuación habitual en muchos casos, interpreto que es en base incluso, a que nunca han sentido la empatía, y no entienden el significado real de la vida, porque no saben amar, solo imitan y copian.

Entiendo que se suicidan pues porque incluso entraba dento del código de justicia propio, que habían decidido aplicar en su ajuste de cuentas particular. Por eso son tan peligrosos, porque no aparentan lo que son y pueden salir de sus madrigueras en cualquier momento y ajusticiar a personas inocentes.

Según estudios, una persona llega a coincidir con unos 60 individuos psicópatas a lo largo de su vida,  dependiendo de lo cercano y duradero del encuentro, las secuelas pueden ser de mayor o menor calado en nuestras vidas. Es decir, existe “un riesgo real” para las mujeres de dar con uno de estos hombres cada año o año y medio, y desde que son niñas. Por eso deben de estar muy atentas.

Por lo tanto, las posibilidades de que un psicópata integrado se cruce en la vida de una mujer y les haga mucho daño, son mucho más altas que las de que las mujeres los sepan ver venir de lejos y puedan protegerse para evitarlos. Estos hombres tocan la flauta y meten a las mujeres o a cualquiera “en su canasto”. Nada es casual.

Las mujeres tienen que estar  “equipadas” para identificar a los hombres psicópatas integrados en sociedad, la palabra “violencia machista” no es suficiente para conseguir que las mujeres puedan defenderse y prevenirse de antemano ante la llegada de estos hombres en sus vidas, ya que en contra de lo que todo el mundo cree, estos hombres están en todos sitios, en cualquier sitio. Estos hombres psicópatas son invisibles a los ojos de cualquier persona que no haya sido advertida e instruida a identificarlos de manera adecuada.

No son hombres machistas, son psicópatas integrados, es un nivel ampliado de depravación y de crueldad.

El hombre psicópata integrado, no es un mal para nada exclusivo de sectores marginados y con menos recursos, me atrevería a decir que sucede lo contrario incluso, ya que para que el psicópata integrado “crezca” en sociedad y llegue “intacto” a la vida adulta sin antecedentes delictivos obvios, sin ese desenlace puntual grave que lo delate en su adolecencia o primera juventud, es porque estos hombres han crecido protegidos con una estructura familiar y recursos económicos más que suficientes, que son los que le han propiciado el no delinquir al primer impulso, al haber tenido cubiertas siempre sus necesidades elementales. Lo que han aprendido por esta red de apoyo, es a utilizar el propio sistema para su solo beneficio.

Muchos de estos hombres psicópatas, han completado estudios superiores y tienen personas y familiares que los apoyan y “los abrigan”, los escudan.

Algunas madres y padres de estos hombres se han convertido en verdaderos activistas neuróticos de sus propios hijos, y en “complementarios” del propio psicópata. Los padres son realmente las primeras víctimas de todo psicópata integrado y están bajo los hechizos del mismo, no importa la edad.

Los defienden negando a su entorno, conocidos e incluso a sus parejas, la realidad y la evidencia que otros sospechan, y siempre quitan importancia a todo lo malo que sus hijos hacen a los demás. Por lo tanto, el psicópata integrado, ha contado durante buena parte de su vida con unos recursos favorables en el ecosistema.

Es muy necesario hablar con más claridad y detalle de los psicópatas integrados, y abandonar el tabú sobre este tema y hacer mucha más labor de divulgación.

  1. Mi consejo como mujer, jamás establecer contacto con ellos si los hemos identificado.
  2. Bloquearlos para siempre de nuestras vidas sin llegar a darles la oportunidad si quiera de conocernos.
  3. Incorporar en nuestra vida cotidiana la existencia de este riesgo y estar alerta y preparadas, aprender a detectarlos, ejercitar nuestra conciencia en este sentido.
  4. Que las mujeres se conviertan “en las verdaderas cazadoras de los hombres encantadores de serpientes”, que se apoyen entre ellas y se lo cuenten a otras mujeres, que les comenten de quiénes sospechan, que se protejan entre ellas, para que estos hombres se vean aislados, solos, cazados, sin posibilidad alguna de alimento a su perversidad y encerrados en un cesto para siempre.

Espero que mi artículo pueda servir a las mujeres del mundo para poner en marcha este ejercicio de autodefensa y autoreflexión sobre esta especie concreta de hombres que nos rodea y depreda.

P.S. Tipos de hombres psicópatas integrados

Novio, primo, cuñado, tío, yerno, abuelo, padres de familia, vecinos de toda la vida, compañeros de trabajo, jefes, amigos del colegio, hombres deportistas, deportistas de riesgo, propietarios de gimnasios, personal docente, directores de colegio, personal sanitario, enfermeros, miembros de la iglesia, sacerdotes, miembros de la policía y fuerzas de seguridad, militares, abogados, políticos, empresarios, personal de organizaciones humanitarias, de asociaciones sin ánimo de lucro, animalistas, para la infancia o discapacitados, diplomáticos, pequeños comerciantes, autónomos, psicólogos, sociólogos, investigadores científicos, chefs de cocina, becarios universiatrios, actores de cine, cantantes, artistas, monitores de actividades extrascolares y tiempo libre, profesionales de los medios de comunicación, escritores, camareros, personal de seguridad, conductores de autobús, taxistas, personal de limpieza, community managers, relaciones públicas, funcionarios de la administración, de servicios sociales, diseñadores gráficos, influencers en redes sociales o youtube, agentes inmobiliarios, vendedores de electrónica, el presidente de una comunidad de vecinos…etc.

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