Precocidad intelectual, talento y habilidad

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 6 de septiembre de 2017

El enfoque mayoritario en nuestros días en relación a los superdotados y talentos, se centra en el uso del capital humano seleccionándolo en base al nivel de logro o de rendimiento en una habilidad o talento específico que aporta una clasificación y valoración determinada en la pirámide de población.

Con el paso del tiempo se ha dado un giro a favor de la “funcionalidad del talento” en contra de “la necesidad educativa y emocional del superdotado”. Actualmente, estas teorías del talento defienden la postura de que lo interesante es el nivel del logro para tener valor en sociedad, por lo tanto, se puede estar el el top 1 % de la pirámide del éxito social en una habilidad o talento, sin ser superdotado, y el valor al individuo proviene únicamente de la mera destreza en esa habilidad o de su talento específico, pero no depende ya de sus propias aptitudes personales o capacidad intelectual. Ahora eso sí, se utilizan numerosas características de la personalidad y problemáticas de los superdotados en el sistema educativo, para crear una histeria en relación a la urgencia de realizar acciones que faciliten el desarrollo del talento y no al revés, ya que estas acciones en logro no nos sirven como garantía para la protección de una minoría de alumnos, que por su condición orgánica, sí son clasificados por la UNESCO en su Declaración de Salamanca como alumnos “Gifted”-(Superdotados), y considerados con necesidades educativas especiales, y no como alumnos con una necesidad que se suple con el talento.

El objetivo de los estudios y de los profesionales en el campo de la superdotación y el talento, no es promover que el superdotado pueda aprender y reciba una educación acorde a sus capacidades según lo que establecen en los tratados internacionales, sino conseguir un mayor colectivo de individuos, que rindan en el nivel más alto en sus estados nacionales en un talento o habilidad específica. Por lo tanto, en base a este razonamiento, no deberían seguirse este tipo de programas y proyectos para las AACC como una estrategia de apoyo y ayuda a los niños y jóvenes superdotados, ya que su finalidad no es este colectivo, y no están diseñadas ni en su forma ni en su atención educativa, para poder fomentar el aprendizaje de los alumnos superdotados, que no el talento, son dos cosas distintas.

Se desecha en la actualidad el enfonque orgánico y emocional de los superdotados en todo el mundo académico, para pasar a una fórmula político-económica-educativa basada simplemente en el talento académico y en el nivel de logro o éxito en una habilidad académica, no teniendo si quiera consideración a la capacidad intelectual de las personas, sus necesidades emocionales, y mucho menos las necesidades multidisciplinares tanto dentro como fuera de la escuela de los superdotados.

Desde el punto de vista de la psicología pedagógica centrada actualmente en la aplicación de metodologías, técnicas y teorías basadas exclusivamente el talento desde una perspectiva funcionalista, el objetivo de partida es el “consumo del talento” y es cliente final que surge de la necesidad de la propia sociedad el que dirije todo el proceso de selección del talento en las sociedades desarrolladas, jamás se piensa en el individuo y la necesidad particular del niño, no nos engañemos.

Este enfoque del logro o “achievement” se ha convertido desgraciadamente para los individuos superdotados en el único enfoque que prima y dirige todo el trabajo de campo que se hace en esta línea de toda la totalidad de los expertos que dicen serlo en superdotación y talento académico.

Poco o nada se relaciona la necesidad emocional, creativa y de aprendizaje multinivel del niño superdotado, si el proceso de ayudas y de apoyos se ha creado en su origen desde una finalidad última y organizada a un fin meramente económicoy político. Para estos fines y batallas de retórica han quedado nuestros hijos superdotados.

Creo que si muchos padres y docentes llegasen en realidad a entender el mensaje para el que son utilizados al apoyar el desarrollo del talento de las naciones, y no así las necesidades especiales de aprendizaje de sus hijos y de sus alumnos superdotados, pues que dejarían de seguir “adorando a este becerro de oro” y saltarían a las calles a manifestarse por los derechos que realmente les corresponden que no son los de las altas capacidades y las plataformas pro-talento.

Pero creo, que muchos de estos padres están perdidos en su buena voluntad y afán ”de servir al sistema” y de hacer algo, y que no son conscientes del efecto tan dañino que tienen sus apoyos en el lugar erróneo para los niños superdotados.

No nos engañemos, no se trata de inclusión en la escuela, se trata de funcionalidad económica aplicada a la escuela, que es la herramienta más poderosa de cualquier sistema económico y político, y para conseguir unos resultados determinados en sus países, y se utiliza a nuestros hijos y se les resta personalidad y valor, enmascarándoles bajo el lema del talento. Me parece una chapuza digna de ser reventada.

El niño superdotado se ha convertido en víctima de este engranaje macroeconómico, que encuentra fieles seguidores entre los profesionales y expertos que desean como objetivo final el que estos niños talentosos y superdotados ”produzcan el crecimento de las naciones”. En esta línea de trabajo del achievement pero de la negación de los superdotados, se concocen en España a Javier Tourón o en EEUU a Steven Pfeiffer que es su colega en varios trabajos. Muchos de los que se consideran expertos en el tema, se refierena su vez a otros expertos internacionales, y así la rueda de la ilógica para y con el superdotado sigue girando y se mantiene en el espacio.

En estos ámbitos academicistas, de lo que se habla es de un talento útil y medible, accesible a la sociedad de consumo y valorado en relación a que suplan las necesidades de la misma. Es por ello, que se hable y se defienda la postura de que la superdotación es una “etiqueta excluyente”, que “no existen los individuos superdotados”, y que el talento, “es lo que prima y no la capacidad innata del niñño superdotado”.

Lógicamente desde esta perspectiva, ”el superdotado no existe” ya que lo que existe es el nivel de logro en una categoría académica o social determinada, en muchas ocasiones se puede tratar incluso de categorías de destrezas como la música o el deporte, ignorando la necesidad y capacidad orgánica y emocional de los niños y jóvenes superdotados. Creo que a todos estos adultos que ondean el estandarte del talento, no les interesa esta reflexión, sino el situar a nuestros hijos y alumnos en lo alto del podium, a cualquier precio, aunque haya que “fulminar a los superdotados”.

Lógicamente como el podium se diseña en base a lo que la sociedad consume, no es de extrañar que lo que necesita la mayoría no suela coincidir con el camino e interés del superdotado que está “outside of the stream”, y que posee otro tipo de inquietudes de conocimiento y vitales, necesitando de un amplio margen de libertad en sus producciones y elecciones para que puedan dar paso a una vida armónica en la búsqueda del conocimiento, y que den lugar a creaciones únicas e innovadoras, dentro o fuera del valor o logro social.

En el caso del talento, el canal para su creación está ya creado y decidido de antemano en las bases estáticas del academicismo clásico, creyendo además que tras sus puertas normalmente endogámicas y con gran falta de irreverencia al sistema, pues que se van “a cocinar los mejores platos Michelín” para el logro de las naciones. ¡Qué dicotomía! (dicotomía=división de un concepto o una materia teórica en dos aspectos, especialmente cuando son opuestos o están muy diferenciados entre sí), más incoherente.

Si no se sabe entender cómo se lleva a cabo el verdadero proceso creativo y de aprendizaje del superdotado, poco o nada se va a poder hacer por darles acogida en un talento que lo que pretende es impulsar la grandeza de los estados, sin contar con los superdotados.

Pero creo que ya he comentado bastante sobre la falta de visión real de todos estos señores con bigote o capa, y que deciden y hablan de muchas cosas en sus congresos y conferencias, siempre “deslumbrados” por la trayectoria del éxito.

Todos estos expertos buscan ”galanes de cine” a los que hacerles un agradable póster que cuelgue bonito en el “paseo de la fama”, y mientras comparten cuenco de palomitas, como meros ”sicarios” del sistema.

Hace pocas semanas, un profesional de psicología me reenvió un enlace de un estudio que ha recibido numerosos premios en el 2017 y muy buena acogida entre los profesionales de estos temas y de este enfoque que menciono y que se titula: ”From Terman to Today: A Century of Findings on Intellectual Precocity” de David Lubinski (De Terman a la actualidad: Un siglo de precocidad intelectual). En su estudio, Lubinski nos concreta en sus primeras líneas que el objetivo que persigue con este trabajo divulgativo es el de realizar un estudio de la excelencia académica o talento porque este modelo es “más práctico” a nuestras sociedades. Las ovaciones a este trabajo son en la misma línea de tiro.

Me encuentro una vez más desde mi particular punto de vista ante “una falacia de autoridad” para las necesidades y análisis de los superdotados. Este “experto” indica “que no es posible hacer un análisis de estos 100 años sin realizar ciertas elecciones”, hablando de una “precocidad intelectual” que no equipara a superdotación intelectual, sino a logro, y que “desea alejarse de los primeros 50 años donde se hacía hincapié en la capacidad intelectual general del individuo, para pasar a un movimiento que implica la necesidad de aceptación de la selección, basada en las habilidades específicas”.

En numerosos lugares se presenta este trabajo como un recurso excelente para padres, estudiantes y pedagogos que puedan estar interesados “en los dos estudios longitudiales más importantes de los superdotados”!! (gifted), y no, eso no es lo que pone en el estudio ni es cierto. Lubinski se encona en el tema del “éxito social” y en el estudio de los individuos que se sitúan en el top 1% de una determinada abilidad o talento y de la pirámide social, lo cual es algo muy distinto a la superdotación.

Se sigue “elogiando este tipo de trabajos” que parecen mostarnos el verdadero “the life span” (trascurso vital) de los superdotados durante 100 años!! y (ahora ya empezamos a ir al grano), el estudio habla “de la progresión histórica de la investigación en torno a la superdotación” que no es lo mismo que hablar de las necesidades de los individuos superdotados, es decir, se siguen llenando páginas para teorizar sobre “el cómo del concepto gifted” y de la variación de “su significado teórico” solamente en lo acádemico, y dentro del campo de la psicología.

Hasta ahora, seguimos sin neurociencia ni nada orgánico en estos estudios, sólamente ciencias sociales y manifestos pedagógicos, simples volúmenes teóricos, por y para teóricos que decien olvidar la configuración biológica del 2% de la población, para crear “un mapa educativo en torno al talento funcional y el éxito social”.

La mayoría de teóricos, teorías y enfoques basados en el mero logro y talento académico, “desaparecen” fuera de la escuela y fuera de los muros académicos o cuando “les crecen los pacientes” y ya son adultos, y así pueden volver a empezar desde el principio en esa burbuja artificial creada no para el mundo real, sino para que subsistan y se alimente de la misma, las personas que viven de estas cosas, y que por eso mismo defienden estos enfoques y principios, porque si los enfrentas cara a cara al superdotado de verdad, entonces sus modelos pedagógicos de aprendizaje pseudocientíficos ya no les valen para nada.

Ahí tenéis la prueba irrefutable de por qué niegan al adulto superdotado y a la superdotación, porque el confirmar su existencia se convierte en tener que dejar de hablar de sus cosas pedagógicas, y que ellos sí entienden…,esto del talento y el logro, que no es más que lo mismo de siempre, porque estos señores “no crean nada nuevo”,  al igual que “no innovan con su presencia y la divulgación de su mensaje”.

Me gustaría que fuese posible darle la vuelta a este tipo de estudios longitudinales y que se pudiesen hacer en su lugar “midiendo la cantidad real de talento e innovación en resultado” que las palabras o trabajos de tal o cual experto, han revertido realmente en beneficio de la sociedad a lo largo de sus carreras profesionales. Para eso no hay estudios, hay grupos de trabajo o de teóricos en una bando u en otro, y “mientras tanto, los superdotados dejaron de existir”.

Recuerdo una anécdota curiosa, hace pocas semanas se publicó el listado de universidades españolas en el “ranking mundial” y desde la que pecisamente se exportan casi en monopolio las charlas y ponencias sobre AACC y donde se emplea “el experto” que es devoción de muchos fervorosos de estas cosas de “ser de AACC”, pues que estaba en los tres últimos puestos de todo el panorama y ranking universitario español. Ahí dejo la interpretación abierta a cada uno para que reflexione con sus propias herramientas intelectuales, que no con su talento o habilidad. ¿A qué no es lo mismo?

Estos trabajos y estudios de divulgación no son herramientas aptas ni “humanas” para el desarrollo armónico del niño e individuo superdotado. La teoría aquí debería servir a la práctica y al niño o joven superdotado, a su bienestar emocional y a su desarrollo, pero para lo único que sirve es para que algun@s pasen a ponerse nuevos galones en su “traje castrense” con pleitesía “al propio Estado”.image1

El problema moral del superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 3 de septiembre de 2017

Una cualidad única del ser humano es que puede ponerse en el lugar de otros seres vivos. Esto se hace porque conocemos el significado de experimentar felicidad y también sufrimiento. Cuando esta capacidad está ausente en la persona, entonces estamos ante un psicópata.

Según el filósofo experto en moral Harold Ofstad

”La moral es tomarse en serio las cosas serias. Pero ¿qué se considera cómo algo serio?”

El sufrimiento en el individuo es un tema de seriedad que nos plantea un problema moral, pero para poder asociarnos con el mismo, debemos de poseer compromiso y saber identificarnos con el problema que produce este sufrimiento en la persona.

Si reflexionamos sobre el caso de la moralidad sentida hacia el individuo superdotado por parte del grupo y de la sociedad nos encontramos ante un gran dilema moral y existencial.

Si el grupo no entiende ni sabe ponerse en el lugar de estas personas porque no comparten experiencias similares, ni saben ponerse en sus emociones y pensamiento, existiría entonces ¿moralidad hacia los superdotados o hacia su sufrimiento por parte de las personas no superdotadas?

Si se ve sólamente un sufrimiento parcial o en partes por parte del no superdotado porque no se puede poner en el lugar del superdotado, estaríamos entonces ante una falta de moral y ”una falta de seriedad” ante un problema serio el del sufrimiento moral del superdotado, que quedaría sin entenderse por la mayoría de individuos, ya sean estos expertos o personas cercanas al propio entorno del superdotado.

La moralidad se basa en el acto, en la acción moral. Una persona que desee vivir de manera auténtica, no puede confiarse en las acciones morales de los demás. El que exista un posicionamiento moral que se adopte por muchos o por la mayoría, no es sinónimo de que por ello esa acción, sea moralmente la correcta.

El posicionamiento moral debe provenir desde lo más profundo del individuo, incluso aunque esto signifique el tomar una responsabilidad personal y el tener que elegir ante la acción ”que queda bien con vistas al público” o “que se ha impuesto en el grupo”, y la acción individual con corrección moral.

Cada persona es libre de elegir como moldear su propia vida, es decir, tiene la responsabilidad de elegir cómo desea vivir y qué elecciones llevar a cabo, pudiendo decidir ser más o menos moral o no, o vivir de un modo auténtico o no hacerlo así.

Una de las cosas que requiere la moral es el llegar a entender por qué se toman ciertas decisiones para resolver el problema moral, y para ello, es necesario atender al razonamiento y a la lógica, para así entrever las consecuencias que deriban de una u otra acción moral y de nuestros actos individuales. Por tanto, las personas con mayor capacidad de razonamiento, serían las más morales en sociedad.

El individuo superdotado produce dos serios problemas morales en los demás:

-Por una parte los superdotados nos encontramos con el ”prejuicio moral” de ”que nadie pueda ser más inteligente que yo o que mis hijos” con las consecuencias que de esta actitud se derivan en el superdotado.

-Pero existe un ”prejuicio moral” aún más complicado de gestionar y del que ni si quiera se puede hablar en público y es tema de “la mayor y más elevada moralidad del superdotado.”

“Nadie puede parecer más moral que yo y que mis hijos”. 

Dada la mayor capacidad de razonamiento y emoción del superdotado para saber reflexionar y posicionarse sobre la felicidad y el sufrimiento de los demás debido a su mayor capacidad intelectual y sentido de la lógica, presentarían estas personanas ”unos estados de moralidad más elevados” que no podrían ser reconocidos por los demás, ni por los expertos, porque no entenderían la seriedad del problema moral al que se enfrentan y que sí comprendería el individuo superdotado.

El reconocer esta situación de la diferencia moral en negativo para el individuo promedio, sería reconocer incluso que “el 98 % de la población se equivoca moralmente” al existir un nivel más de desarrollo moral que sólo manifiestarían un 2% de los individuos.

Es decir, esa minoría realizarían los actos y acciones más morales, y el resto tendrían mayor dificultad para ser morales, presentando un menor nivel de moralidad o simplemente serían inmorales.

El individuo superdotado sufriría en mayor medida ante situaciones que requieren de una valoración compleja sobre lo que es correcto o incorrecto, y sería más sensible ante cuestiones inmorales o injustas, al poder realizar valoraciones más ricas, con un mayor número de variables y de matices que el no superdotado .

Si el individuo superdotado intenta compartir ”ese sufrimiento moral” con personas de su entorno, con sus parejas, con sus familiares, o con expertos no superdotados, se verá casi siempre incomprendido, rechazado o incluso abnegado, porque estos individuos “no pueden ponerse moralmente a su altura ni a su seriedad moral”.

La acción de los demás sería acto seguido la de “neutralizar al agente externo” (el superdotado), porque este está produciendo en ellos un nuevo problema moral, el de la existencia de una persona que cuestiona su propia moralidad y que detecta las injusticias que ellos mismos permiten, porque manifiesta un mayor nivel de moralidad.

Ni hoy, ni ayer, ni nunca, se escribirá de algo” tan políticamente incorrecto en sociedad” como lo es que el superdotado sea más moral que el resto, ni tampoco quedará recogido en ningún manual de expertos, porque podemos asumir que finalmente alguien pueda ser más inteligente que nosotros o que nuestros hijos, pero jamás reconoceremos que puedan ser más morales, eso es un tema peliagudo que cuestiona la totalidad de la estructura del propio sistema social del ser humano, ya que ni los expertos, ni los padres, ni la pareja, ni los compañeros de trabajo, ni el jefe, están dispuestos a pasar ”su testigo moral” a las manos de los individuos más morales, los superdotados.

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El potencial evocado P-300

En Estocolmo a 31 de agosto de 2017

Hola a todos, a continuación os dejo un artículo de colaboración que he realizado para la revista de Mensa Mexico “El Mensajero” en su última edición de agosto. Mi artículo está en la página 12. 

El Mensajero es una revista muy interesante con ensayos y artículos de miembros y de personas superdotadas de manera desinteresada.
Espero os pueda interesar. Aquí os paso el texto al completo.

El potencial evocado P300 como origen de las sobreexcitabilidades de Dabrowski y de los rasgos de la personalidad en el individuo superdotado

-En el tiempo libre disfruto haciendo investigaciones y estudios de manera autodidacta que alivien mi perpetua e inagotable necesidad de saber, y que puedan aportar luz a la naturaleza y detección del individuo superdotado. En estas breves líneas pretendo acercaros a algunas pinceladas de una de mis teorizaciones que en esta ocasión me atrevo a compartir con los lectores de “El Mensajero”.

La teoría de la desintegración positiva de Dabrowski (TPD) es una teoría sobre el desarrollo de la personalidad que afirma que la “tensión psicológica y la ansiedad” son elementos absolutamente necesarios para el desarrollo del individuo y de su personalidad. Estos procesos que Dabrowski denomina “de desintegración” tienen un efecto positivo en el propio desarrollo. El avance en el estado de desintegración, es lo que da lugar a un mayor nivel de desarrollo personal. El potencial como elemento indispensable para que se produzca este desarrollo, debe de incluir sobreexcitabilidades, es decir, unas reacciones específicas a los estímulos por encima de la media.

La personalidad no es un rasgo universal y se conforma como resultado de la acción en el individuo de su propio proceso de desarrollo, producido éste por las reacciones emocionales como la sobreexcitabilidad, que son las que guían al individuo en la creación de su personalidad ideal.

Un potencial evocado (PE) es una fluctuación de los potenciales eléctricos del cerebro provocada por la ocurrencia de un suceso o presentación de un estímulo.

Un PE se puede definir como las desviaciones en la amplitud de las ondas eléctricas que tienen lugar en nuestro cerebro, partiendo de la premisa de que el funcionamiento de nuestro encéfalo se basa tanto en una comunicación eléctrica (PE) como química (neurotransmisores), cuando recibe la información que llega hasta él por medio de las vías sensoriales, motoras o cognitivas.

La onda P300 (EP300, P3) es un potencial evocado, que puede ser registrado mediante electroencefalografía, y que se utiliza para conocer la función cognitiva a través de su presencia, magnitud, topografía y duración de la misma en los individuos. La P300 nos da información de cómo se desarrollan los correlatos neuronales y está relacionada con el nivel de inteligencia.

En el caso de las personas con un cociente intelectual superior suelen tener una latencia más corta y una amplitud mayor que en las personas con un CI bajo. Se puede afirmar que existe cierta correlación entre CI y velocidad de transmisión de información.

Las personas con un CI más bajo, presentan unos tiempos de respuesta más altos, ya que necesitan de más tiempo para acceder a la interpretación que hace su cerebro de la información proveniente del exterior en forma de estímulo. Cuanto más aumenta la cantidad de información a procesar, más se incrementa el tiempo de reacción.

Los individuos con trastornos en el espectro autista presentan los tiempos de respuesta más altos de potenciales evocados (Potenciales evocados cognitivos en niños autistas, J.R. Valdizán, B. Abril-Villalba, M. Méndez-García, O. Sans-Capdevila, M.J. Pablo, P. Peralta, Y. Lasierra, M. Bernal-Lafuente )

La investigación científica en torno al superdotado, nos va dando cada vez más pistas que nos acercan a que los individuos superdotados presentan diferencias significativas biológicamente hablando. Es por ello, que ya en el año 1993 se realizó un estudio sobre el potencial evocado P300 en niños superdotados (Long latency event-related potentials (P300) in Gifted Children, by Martin F, Delpont E, Suisse G, Richelme C, Dolisi C.) donde se apreciaba una diferencia en la frecuencia más corta de respuesta P300 a los estímulos a través del sistema nervioso para su recepción cerebral. Es decir, los niños superdotados presentaban una reacción más rápida a los estímulos y por consiguiente una respuesta más corta para la toma de decisiones que los niños promedio, lo cual nos sugiere que puede existir una asociación entre la inteligencia, los componentes negativos y el tiempo de respuesta motriz.

Estudios posteriores nos indican de la existencia de una manera biológicamente diferente de respuesta a los estímulos en las personas superdotadas, con respuestas más cortas a la hora de interpretar las sensaciones o estímulos que perciben, y que además les aportan una mayor cantidad de información, y que a su vez procesan en un menor tiempo de respuesta.

Esto vendría a confirmar la TDP de Dabrowski donde el superdotado sería el individuo con el mayor nivel de reacción a los estímulos tanto emocionales, cognitivos, sensoriales o motores, llegando a alcanzar un nivel de desarrollo más elevado de la personalidad que se produce en base a la existencia de una mayor sobreexcitabilidad (según Dabrowski: emocional, sensorial, psicomotriz, intelectual e imaginativa) a los estímulos.

El individuo superdotado sería aquel que contaría con el mayor potencial biológico indispensable para que se produzca este desarrollo de desintegración positivo de la personalidad, presentando mayores estados de tensión psicológica y de ansiedad en su estado vital en base a una percepción aumentada a los estímulos que tiene su origen en una función biológicamente diferenciada de sus potenciales evocados.

La correlación menor tiempo de respuesta a los estímulos de la onda P300, mayor nivel de CI y la existencia de las sobreexcitabilidades de Dabrowski, nos crearía un perfil bastante veraz para la identificación del superdotado en base a una prueba de PE donde sólo es necesario colocar sobre el cuero cabelludo unos electrodos y realizar a continuación un electroencefalograma (EEG) mientras se presenta una serie de estímulos.

Una prueba en base a estos parámetros podría realizarse de manera no intrusiva en cualquier centro de salud y a menor coste que los actuales test psicométricos realizados por psicólogos especializados pudiendo presentarse como un añadido o incluso sustitutivo del actual sistema de detección que sigue presentando problemas por su elevado coste, y por los sesgos en su aplicación e interpretación de resultados.

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Los superdotados en los centros escolares

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 20 de agosto de 2017

A lo largo de mis años como docente para alumnos de 12 a 16 años edad, me he encontrado con la misma problemática en los distintos colegios en los que he trabajado, y es que casi el completo de los centros escolares, no realizan el esfuerzo ni la inversión necesaria en la formación de su personal docente y educativo para que puedan ser capaces de detectar a los alumnos superdotados.

La terminología AACC en los países hispanohablantes no ayuda para nada en este esfuerzo a los docentes, ya que desvía la atención y las herramientas hacia los alumnos equivocados y hacia unos esfuerzos pedagógicos, que no dan resultado ni atienden de ningún modo a los alumnos superdotados.

Lo que no se les dice a los docentes es que a los superdotados hay que ”resolverlos”, como el que resuelve un puzzle o un enigma, porque no están a simple vista y son verdaderos jeroglíficos, y que la clave se encuentra en las relaciones cercanas con ellos y en el análisis del alumno de un modo holístico, viendo el comportamiento en el aula y fuera de ella, y evaluando el tipo y modo en el que realizan producciones para expresarse tanto académicas y como no académicas. Todo cuenta.

Haciendo este laborioso trabajo de campo, es donde podremos tras mucho esfuerzo recomponer las piezas y ver finalmente al alumno superdotado.

En muchas ocasiones se trata de piezas ”negativas” o ”neutras” ya que estos alumnos normalmente sobresalen en el colegio de maneras diversas que no son puntuables en lo positivo de la rutina del aula, y de las que hago mención con algunos ejemplos más abajo.

Creo que en cierto modo, esta dejadez en la atencióna al superdotado, viene de la mano de que los adultos que trabajan en los centros escolares, no llegan realmente a entender de la dificultad en la detección de estos alumnos superdotados, y basados en mitos heredados, sobreentienden y se reafirman la mayoría en la teoría de que ”cuando se topen con alguno lo detectarán académicamente hablando y podrán así recurrir entonces, a los enlaces y a la literatura al respecto”. Se trata de un proceso bastante ingenuo con una actitud ”pasiva-reactiva”, en lugar de una actitud ”proactiva-efecto”.

En cierto modo, se confían en que al igual que detectan a los alumnos con dificultades en el aprendizaje, pues que ”su condición de adultos y de docentes” les aportará el sexto sentido de poder ver al superdotado cuando llegue el momento, porque esto ”no debe de ser muy difícil tratándose de niños y jóvenes”. No entienden, que ni el ser adulto, ni el ser docente, les aporta de nada específico para poder tener éxito en la detección de los superdotados, y que esto depende de otros muchos parámetros, que incluso tienen mucho más que ver con ”ese pellizco en el estómago” que luego no es totalmente justificable desde una versión en logro ante compañeros y superiores que nos piden otro tipo de pruebas computables.

No se llega a entender, este de que el alumno superdotado presenta una fenomenología muy complicada, y que en su detección se hace necesario de un conocimiento muy complejo que requiere de muchas horas de formación, y sobre todo, de la existencia 24/7 de un asesoramiento continuado a los docentes solamente, para que puedan tener a una persona de apoyo y experta en la temática, con la cual discutir posibles dudas sobre los superdotados.

A día de hoy, tal y cómo veo el panorama, los psicólogos educativos o pedagógicos, los psicopedagogos y los profesores de educación especial, cuentan con poca o ninguna experiencia necesaria en este campo para poder detectar a un superdotado, ya que si ellos mismos no son superdotados, se requiere de haber estado en esto de la detección o por lo menos intentándolo durante un periodo mínimo de casi una década para coger un bagage real de experiencia, debido al escaso número real de alumnos superdotados con los que finalmente van a encontarse los expertos a lo largo de su carrera profesional.

Otra de las cosas que vengo notando, es que en caso de que exista detectado un alumno superdotado por parte del centro escolar, pues que al estar en contacto con ellos, me doy cuenta de que se trata de alumnos talentosos, y de hasta algún alumno con TEA.

Durante los últimos cinco años he trabajado con aproximadamente 750 alumnos diferentes, en 4 centros escolares distintos.

De toda esta cantidad de alumnos, solamente en dos ocasiones y cada una en un colegio diferente, tenían detectado a un sólo alumno superdotado por centro en el tramo de edad de 12-16 años, cuando además, cada uno de los colegios tenía una media de unos 400 alumnos dentro de ese tramo de edad por lo que si sabemos que el superdotado se trata del 2% de los alumnos, deberían de haber tenido detectados aproximadamente a 7 u 8 alumnos. De esos dos superdotados, ninguno era correcto.

Cuando comienza el curso académico, los docentes se reúnen para planificar con los directores de los colegios el nuevo curso escolar, y hasta ahora, jamás he oído lo siguiente, lo cual sería una cuestión no ya educativa, sino de ética cívica y parte indispensable de la rutina de la docencia, y es que les indiquen a los docentes, que cuenten el número total de alumnos que tienen ese año y que hagan el cálculo basado en el 2% para saber a cuántos alumnos superdotados deberían detectar en este curso, porque tener, los tienen, y la proporción al 2% desde mi experiencia, suele no fallar demasiado.

Es decir, si por ejemplo soy profesor de matemáticas y doy clases a 150 alumnos en un colegio, pues la estadística me dice que tengo la probabilidad de tener 3 alumnos que sí son superdotados este curso, y no me puedo pasar el curso entero sin encontrarlos, y haberlo hecho así, año tras año, los últimos 15 años que llevo dando clase, ya que contradigo incluso, los propios principios de la asignatura de matemáticas que imparto.

Visto así me parece un ejercicio muy sencillo y nada costoso, y no entiendo por qué no se hace esta reflexión tan sencilla y en alto, a todo el personal de todos los colegios del mundo, antes de que se inicie cada nuevo curso escolar. Es más, casi todos los centros exigen a su personal educativo que se propongan una serie de objetivos personales y educativos para el curso académico, de los que se hace más tarde un seguimiento, y una reflexión de resultados al finalizar el curso.

Un objetivo obligatorio debería de ser el de la localización de alumnos superdotados en proporción al número total de alumnos que asistan al centro escolar. Es decir, un colegio que tiene entre primaria y secundaria 800 alumnos, puntuaría en negativo al responsable educativo correspondiente año tras año, si tan sólo pudiera indicar de un alumno en todo el colegio que es superdotado, ya que por probabilidad estadística en este caso, tendría 16 alumnos superdotados repartidos entre los distintos cursos.

Cuando planteo esta reflexión con otros docentes, veo que ninguno está atento a que debe de encontrar a ”sus superdotados” en sus clases cada año, y da la sensación de que el superdotado, ”aparece en el colegio”, pero por una serie de causísticas que no se tienen aún claras, ni están indicadas en ningún protocolo, y que en ocasiones sucede porque incluso el docente con más autoridad o peso en el grupo o claustro, suele iniciar la voz de alarma y suele ser el “detectador”.

Casos típicos ”aparecen” en alumnos que destacan en asignaturas clásicas, como por ejemplo con el docente de matemáticas y por eso es por lo que en un primer lugar se les pone en el ojo de mira, o porque realizan producciones en literatura de calidad, y que llaman la atención del profesor de lengua y literatura, tratándose a menudo de producciones en logro fácil de entender e interpretar para el grupo de docentes. Casi nunca se da espacio al docente de pretecnología o dibujo, o incluso al de idiomas extranjeros o sociales, entre otras materias, para ver si entre esos contenidos encontramos una prestación innovadora o transgresora. Todo vale y hay que mirar en todos los lugares.

Lo que no sabe el docente de matemáticas, ni el de lengua, es que la detección no viene precisamente de la mano de la calidad del texto literario o de una resolución metódica y correcta de los problemas, sino que a estos alumnos superdotados ”hay que resolverlos” siempre, pero que se trata de un nosotros a ellos, y no al revés, y el superdotado no queda resuelto porque existan alumnos con buen rendimiento que resuelvan bien nuestra asignatura determinada. El reto es de nuestra lupa personal.

Recuerdo a una profesora de lengua soltar indignada un texto literario de un chico de 15 años en la mesa de su tutora diciendo ”que no sabía que hacer con esto, que si llamaba a los padres, porque no sabía cómo evaluarlo y que era una oscenidad”.

Los alumnos tenían que hacer una pequeña novela, y el problema aquí no estaba en la calidad del texto, si no en lo arrojador y la ruptura moral que realizó este chico de 15 años según los ojos de su profesora de lengua, al escribir una corta novela que trataba de cómo dos hombres compañeros de oficina se enlazaban en una ola de romance y de amor (con descripción de escena sexual incluída) y de cómo uno de ellos se encontraba en la tesitura moral de abandonar a su mujer y a su familia para darlo todo, por la persona que más amaba.

La profesora sólamente veía al adolescente que “se reía en su cara y la retaba”, además de que el alumno era un clásico de los pasillos y del suspenso en varias asignaturas. Tenía su ”propia etiqueta desde el prejuicio de los propios docentes”.

Cuando todos dejaron la habitación, cogí los folios que había escrito este chico que ya me había puesto el vello de punta alguna vez en los pasillos pero al que no tenía como alumno, y me adentré en la lectura retadora.

De repente, me vi inmersa en un texto sublime, me erizó el vello la sensibildad con la que contaba y describía la emoción de los personajes sin caer para nada en la vulgaridad, el ritmo que te trasladaba al aliento entre el beso de ambos, la descripción de cada uno de los personajes y sus complejos, y una escena sexual contada con gusto, de un modo profesional, en una edad en la que no le correspondía ser así, y narrada desde la voz y la emoción de un adulto. Me quedé en silencio tras la lectura, sabía que ese chico era un superdotado, ya no tenía duda.

La profesora no llegaba a entender que el chico estaba rompiendo mitos, y que se adentraba en un cuestionamiento existencial de una minoría de adultos sobre la identidad verdadera a la que se deben, y el papel para el que han sido destinados en este mundo, con una obligaciones morales y sociales a las que la mayoría se ven adscritos.

Al leer el texto, lloré, no había edad ni rostro en las palabras del autor, solamente una prosa exquisita y elegante, ese chico rebelde en los pasillos y de pelo largo se convertía en escritor sin haber completado ningún tipo de formación literaria.

Finalmente, al alumno sólo se le puso un aprobado raspado por este trabajo, y no se llamó a los padres. Desde mi prisma, toda la clase debería de haber leído una copia de su texto y entendido a su vez, que la edad no implica ningún tipo de tabú o constructo social y que así es cómo nace el buen novelista, con un relato rompedor.

Este alumno, volvió a seguir a ”su rollo” y ni de lejos entraría a formar parte de esa lista inexistente de alumnos superdotados que hacen y discuten los docentes del colegio, pero ”su rollo”, era el mío, y sinceramente, era el de mejor calidad. Este chico contaba con una capacidad excelente en literatura, sin duda, pero necesitaba un feedback adecuado a su ”nivel de performance” que no iba a encontrar jamás en la escuela ni en la profesora de literatura de secundaria.

Los superdotados son alumnos que se preceden a su edad, podigios a su modo, y por esto mismo se les malinterpreta y se les juzga en negativo, hay precocidad, pero el abservador no sabe verla.

Como vengo indicando, tengo una media de unos 150-200 alumnos por curso escolar y mi objetivo personal es descubrir a estos alumnos ”superdotados reales”, independientemente de lo que hayan descubierto o no los demás. Esto es un reto muy motivador y que me ha llevado a muchas conclusiones.

Curiosamente, si se baraja algún alumno superdotado en estas edades en los colegios, muchas veces suele ser “un chico”, ya que como he dicho antes, no se sabe muy bien aún cómo ”aparecen”estos alumnos en el centro y en las charlas de los docentes, el cómo detectar a una chica superdotada, es algo ya de lo que nadie sabe absolutamente nada.

El objetivo no sería solamente encontrar la proporción exacta de alumnos superdotados por número de alumnos matriculados, sino que esta detección debe ser a su vez proporcional en número de chicos y de chicas.

Esta cuestión de ir al 50/50 de chicos y chicas superdotad@s, abre aún más en canal las grietas del sistema educativo en este campo.

Siempre que comienzo un curso escolar, tengo el detector de superdotados encendido, en igualdad de género, porque sé que así llego a la realidad del superdotado, y lo interesante es que mirando bien, chicos y chicas superdotado@s llegan a ser individuos con bastantes características similares.

Suelo detectar una media de 3-4 alumnos superdotados por año escolar entre todos mis alumnos y de unos 600-700 con los que he tratado en los últimos años, recuerdo a unos 12 como superdotados y en total me salen a misma proporción de chicas y chicos, aunque algún año haya tenido a dos chicas y un chico, y otro a dos chicas y tres chicos al tener más alumnos pero el promedio final es equitativo.

Alumnas superdotadas de esos aprox. 700 alumnos: una de dieciséis, una de quince, dos de catorce, una de trece y una de doce años. Total 6.

Alumnos superdotados de esos aprox 700 alumnos: uno de dieciséis, uno de quince, uno de catorce, uno de trece, uno de doce y uno de nueve (hermano de una de las chicas de catorce)

Un caso práctico:

Una de las chicas, la de 12 años, recuerdo que se sorprendió de que yo la dejase estar dibujando en la libreta mientras explicaba algo en la pizarra, si eso a ella le entretenía y aún así seguía atendiendo. Recuerdo que me dijo que los otros profesores le tiraban las hojas y no la dejaban dibujar en la libreta y le regañaban, pero que así no se aburría tanto en clase. Esta chica dibujaba a modo ”doodle” sin mirar ninguna foto (el dibujo de este hilo es de un dibujo que hizo durante una de mis clases de español) recuerdo que yo le comenté que también me gustaba dibujar y le enseñé con el móvil alguno de mis dibujos. Uno de ellos era de una insecto surrealista. Esto apresuró a que esta chica me contase más sobre su interés por el dibujo y que le gustaban los insectos porque a su padre (que había fallecido hacía dos años) le gustaban y compraba insectos palo, y que cogían juntos escarabajos y que ahora tenía uno en casa, pero que a su madre no le gustaba, y decía que tenía que estudiar y dejarse de tonterías.

El primer día de clase de español apareció esta alumna con un listado de cuatro hojas escritas hasta los márgenes con frases y vocabulario en español y con la traducción al lado al sueco. Me dijo que había estado varias horas viendo videos de youtube en el ordenador y que había copiado material y había aprendido muchas cosas de español y que le encantaba.

Me quedé poco más que paralizada al ver el gran esfuerzo realizado de manera autodidacta antes incluso de la primera clase de español, al contar con un nivel de motivación que no había visto antes en ningún alumno principiante. Por respeto y bajo su iniciativa tras preguntarle que qué quería que hiciésemos con esas hojas, hice tal y como ella me pidió y fotocopié sus hojas y repartí una copia a cada alumno de su clase.

Esta chica no entendía que los demás no estaban aún ahí, y que el contenido era demasiado ”denso” para los otros, pero era justo darle espacio a esta producción maravillosa y al mismo tiempo ingénua para y con sus contemporáneos en edad y curso.

A este tipo de alumnos con esta capacidad de aprendizaje y producción divergente, es muy difícil mantenerles en la ilusión de la clase y de la asignatura por mucho tiempo, ya que ”despiertan rápido” y esta chica lo que necesitaría sería aprender directamente español ”a trompicones” sin seguir las pautas del libro de texto, retándola incluso a comenzar con audiciones a ver si puede deducir algunas palabras sin gran base inicial, y saltándonos verbos para darle textos escritos, y que de los verbos conjugados pueda ir aprendiéndolos de ver cuándo y cómo se usan, y no al revés.

Es decir, se trata de un alumno que debe comenzar a aprender el idioma ya desde las composiciones completas y hacia atrás. Para esto no hay escuela.

Este método de aprendizaje es incompatible con el resto de la clase y finalmente a este alumno que los demás docentes ni detectan en ese primer arranque del que yo tuve el lujo de despertar, lo terminan por ”apagar”, en la necesidad y vorágine de los otros 24 alumnos donde se incluyen a los talentosos.

Aunque esta chica haya comenzado llena de ilusión y de incluso ”contenidos extras”, en ” la nueva asignatura favorita de dos horas a la semana donde iba a aprender y tenía ilusión de que fuese diferente”, pasa rápidamente a meterla en un cajón desastre con el resto de asignaturas, ya que esta chica va a seguir aprendiendo las cosas a su modo y sobre todo, a un ritmo donde no puede convivir con la clase normal porque necesita de un aprendizajea un ritmo abierto y multidisciplinar. Para cubrir esta “necesidad invertida de apredizaje no lineal”, necesitan los superdotados de un adulto en el centro escolar que se dedique sola y exclusivamente a los alumnos superdotados.

Las bondades de esta chica, que en su conjunto solamente aprecía como una estudiante promedio-bajo para el resto de docentes, no acababan aquí, la escuela tenía un programa especial de música, y para mi sorpresa, esta alumna era solista del coro, pero no era como los tres otros alumnos solistas del coro, o como suelen ser todos los niños que son solistas en los coros de los colegios, donde se nota su carácter de principiantes, algo normal en estas cosas, en este caso, su voz y el control de la misma, hacía que todo el mundo se quedara en silencio cuando ella cantaba y que su belleza llegase al alma tras también recibir un enorme estruendo de aplausos por  parte sus compañeros y profesores.

No había escuchado a una alumna cantar así antes porque esta chica era diferente, una joven artista llena de intimismo, y que ocupaba el escenario con su carisma.

La verdad es que esta alumna había sido diagnosticada con TDAH hacía algunos años, sobre todo porque decían que no se llevaba bien con las chicas y se ”desconectaba” de las clases, aunque los compañeros afirmaban que ya no se le notaba nada, y que ahora estaba bien socialmente, pero nadie a estas alturas de la película y ya en el comienzo de la adolescencia, la barajaban en mente como alumna superdotada, sobre todo, porque incluso no era como las otras chicas y a veces le sacaban de quicio sus compañeros, en parte por la lentitud en la que todo sucede en esas edades, y en parte porque sus intereses y cuestionamientos vitales no eran los de una niña de 12 años, ya que ella estaba en otra onda.

Las alumnas superdotadas ”aparecen como alumnas o chicas raras” y si se rebelan, lo cual sucede a menudo, pues se les atribuye un diagnóstico equivocado.

Recuerdo un día verla en el patio, gritándole firmemente a unos chicos de quinto de primaria que estaban escupiendo en el suelo a unas hormigas mientras el resto sólamente miraba. Ella les gritaba que  “dejasen de hacerlo, que era asqueroso y que además estaban matando hormigas”.

Otro elemento más de los alumnos superdotados, es la ”reactibilidad a la injusticia”, es decir, la mayoría de alumnos se ven afectados o incomodados por aquello que consideran injusto, pero el superdotado ”reacciona ante la injusticia”, porque no puede no hacerlo.

Los superdotados son alumnos que reaccionan cuando algo es injusto, no sólo observan, saltan y cuestionan, y eso debe ser ya un motivo para que a los docentes les salten las alarmas, ya que son alumnos que cuestionan a sus compañeros y a los docentes cuando consideran que algo es injusto o inmoral, nos guste o no la causa o el motivo y que nos cuestionen.

Se trata también de alumnos con gran ascendencia en el grupo y liderazgo que incomoda al docente en las clases y en el pasillo. Son alumnos astutos, y que sólamente ”se domestican” si se les escucha y ve de verdad, y para ellos no nos sirven los protocolos escolares ni las relaciones superficiales, ya que ellos se dan cuenta y entonces irán ”a su rollo” sin que tengamos la oportunidad de conectarnos a su realidad.

En muchos casos en estos alumnos se repiten una serie de síntomas en la adolescencia como son: el insomnio, la caída de cabello por estrés, dolores y úlceras de estómago, ansiedad, sensibilidad alimenticia, problemas dermatológicos o respiratorios, pero al mismo tiempo, con analíticas que muestran una y otra vez nivels normales en los marcadores. En muchos de los casos, y casi sin darnos cuenta, las faltas de asistencia del antes niño y ahora adolescente van aumentando poco a poco de ritmo conforme van cumpliendo años e indican de un patrón disturbado que no nos permite encajarlos en un casillero exacto y de que algo no funciona cómo debería.

Se trata esto de una serie de somatizaciones y de comportamientos que van además bormalmente de la mano de un rendimiento normal o bajo, y que por esto mismo, se los desplaza de la lupa de los superdotados, y de que se sospeche en esa vía.

Tengo un relato personal e individualizado para cada uno de mis alumnos superdotados reales, pero aún invisibles para el sistema. Sólamente con mucho esfuerzo y tesón podremos llegar algún día a verlos entre el resto.

foto doodle

 

 

De la buhardilla al ático del superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 9 de agosto de 2017

“Desde entonces mi obsesión fue comenzar de nuevo pintando las cosas tal y como yo las veía, con mi propio ojo y nada más” Frida Kahlo.

La pintura blanca de la foto que encabeza este artículo intenta ocultar un mensaje subliminal, tal vez obsceno o incluso disidente y que ha sido dirigido hacia la sociedad civil.

La pintura blanca aparece cubriendo un color azul, original y más bello, y del que ya no se desea que deje más huella en el paisaje, marcado éste por los contornos de un graffitti provocador y ahora ciego del que sigue siendo evidente su existencia y reciente actividad que aún casi se aprecia en continua ebullición.

Al superdotado siempre se le termina “pintando encima” para que no se pasee con su color propio, y siempre se le define como lo que no es, o como lo que es conveniente para este o para aquel otro experto, político, profesional o qué sé yo. La cuestión es que lo han convertido en un dogma más al que se le desgarra de su rebeldía y de su personalidad.

El individuo superdotado distorsiona el paisaje y estresa el hábitat, además en esta marea de sinsentidos, reflexiona constantemente lo siguiente cuando se le niega o se le define a capricho y según la moda social, política o cultural del momento, ante una cabalgata de expertos y de académicos de todo tipo que siguen sin ver su luz y dicen saber la verdad:

“…si se diesen cuenta de que nos damos cuenta de todas las tonterías que dicen de nosotros y de que realmente nos aparecen como verdaderos necios…realmente piensan que ciertamente podemos serles clientes, pacientes, alumnos, colegas, o público comprometido, pues entiendo yo, que si de verdad fuesen conscientes de lo mucho que vemos y conocemos de cada milímetro de su rostro donde se nos muestran totalmente indefensos, y del contenido de cada letra que espiran sus labios en sus discursos del que ya conocemos de antemano la siguiente sílaba, y precisamente por esto de que “sí somos superdotados”, pues que entiendo que “ninguno de ellos y de ellas” se atrevería jamás a seguir en este juego de falacias, ya que serían verdaderamente conscientes del ridículo que hacen ante las personas extremadamente inteligentes, y que todos, pero absolutamente todos, tanto charlatanes como vendedores de humo, terminarían por colgar sus hábitos y cerrar sus libros para siempre, y se dedicarían a otra cosa, dejando al superdotado las cosas y las causas que pertenecen a los superdotados.Entiendo que no podría ser de otro modo.”

En la conciencia está siempre la línea divisoria y es a su vez la flecha que los abate ante nuestros ojos y nos confirma una vez más de la existencia de “un nosotros y un ellos” y que nos separa eternamente.

Es el atrevimiento del necio la enfermedad milenaria de la historia de la humanidad que siempre cubre de insuso blanco aquello que no entiende o que se le escapa al entendimiento, mientras unos pocos, muy pocos individuos, adolecen de su lucidez y siempre han entendido todo, hasta de su incomprensión.

Y aquí comienza mi otra parte del relato, la de la altura de un ascensor en un “rascacielos mental” y que hoy comparto a mi capricho para que el que desee entienda algo más, y el que siga haciendo el indio sepa que los vemos a la legua y desde arriba.

Al igual que las palabras que pronunciaba Frida Kahlo, paso a pintar mi historia como superdotada con los colores y matices que ven mis ojos y mis emociones, sin intermediarios.

Besos…..

Gustave Eiffel, ingeniero y arquitecto creador de la Torre Eiffel edificada para la exposición universal de 1889, decidió crear un pequeño apartamento en lo más alto de la misma a 300 metros del suelo. En esta pequeña habitación pasaba gran parte de su tiempo en aislamiento ya que le ayudaba a relajarse. Os podéis imaginar esa sensación de “vértigo intelectual” al verse alejado de la sociedad y pudiendo encontrar un lugar para el recogimiento espiritual y del pensamiento del que tanto necesitaba.

Pues a modo de símil la superdotación tiene su propio ático, un lugar que denominaría “buhardilla cognitiva” al que se accede a capricho y a modo de botón de ascensor que se pulsa a gusto y conveniencia del superdotado y que nos lanza a lo más alto del rascacielos.

Esta “función de catapulta”, es una función de la que los superdotados conocemos muy bien su funcionamiento, venga, no nos engañemos,… que no somos tan inocentes como aparentamos ser…siempre que se quiere, se puede,…se presiona el botón, y ¡Pum! ¡ejecutamos!, nunca falla. Sabéis que tenemos truco.

Sonrisa…

Si bien es cierto que la superdotación es innata al individuo superdotado y que entre otras cosas nos produce sobrexcitabilidades a los estímulos de todo tipo, con las reacciones que esto conlleva tanto emocionales como cognitivamente hablando, tratándose la superdotación de un estado ampliado de la conciencia, y si que es cierto, que aunque “la superdotación no se puede apagar nunca” y nos perfila en nuestra personalidad y en nuestro diario, pues que existe otra característica intrínseca a la misma, y es que ésta “se puede poner en marcha a distintas alturas y velocidades” según antojo del individuo superdotado.

Esa es la verdad de la que nunca hablamos los superdotados ni confesamos ante los demás, pero sabemos que pasa así, aunque hay que vivirlo para entenderlo, ¿a que sí?

Consciente…

Cuando salgo a pasear o realizo alguna lectura o estudio de algún tema, puedo mirar o leer sólo como superdotada, o puedo pasar a “activar mi superdotación” directamente. Estos son dos estados diferenciados tratándose de dos modos diferentes de actuación, de conciencia y hasta de percepción de los estímulos. Podemos aumentar la intensidad de superdotación con la que interpretamos una información determinada, a veces esto depende en gran medida del propio estado de ánimo, pero activando la superdotación entramos en un estado de gran equilibrio que es bastante sanador y necesario.

Es decir, a petición puedo “pulsar el botón de mi ascensor para subir a 300 metros en 1 segundo por encima de mi altura normal”, haciendo que la apreciación de luces, matices, colores, olores, sonidos y hasta imágenes que perciben mis sentidos, se procesen de manera compleja y se conviertan en un verdadero placer o juego recreativo y catalizador de una enorme capacidad productiva, y que llega aumentar incluso y de manera física, mi propia secrección salivar y acelera las palpitaciones de mi corazón.

Del mismo modo al concentrarme activando mi superdotación a voluntad, aprecio el contenido y el detalle más insignificante de todo lo que observo o percibo, pues puedo incluso entrar en un estado continuado de “arousal” por la intensidad en la percepción e introspección de lo que estoy procesando cognitiva y sensorialmente, que me lleva a mantener el vello erizado de brazos y piernas durante largos periodos de tiempo, y durante ese estado de activación voluntaria de la superdotación, se produce en mi ser una conjunción del pensamiento y de la emoción simultánea a esos 300 metros de altura tan valiosos y que dan lugar a un nivel de conciencia excepcional.

Como Frida, me da igual lo que digan y piensen de mi, y pinto desde años con mi propio ojo interior, pero si que es cierto que el superdotado tiene ciertos “super-poderes” que puede poner en modo “on” y “off” según se le antoje en los distintos momentos del día, de eso no tengo la menor duda, y de que de este “secreto” no solemos hablar los superdotados porque nos pueden acusar de arrogantes, mesiánicos , soberbios y vernos en instantes completamente aislados e incomprendidos por el grupo o sociedad, pero “nosotros”, los de casa, no nos culpamos por saber elevarnos, y sabemos de esa capacidad magistral con tan sólo quererlo, y que siempre nos eleva a la planta más alta del rascacielos, de esos que diseñamos en nuestros pensamientos. No se trata de castillos de naipes, sino de construcciones reales y experiencias bellamente enriquecedoras.

Saber volar…

Podría definirlo como que nuestro ascensor se detiene normalmente en la planta 75 de un edificio de 100 plantas. En el mismo también se encuentran nuestros vecinos más cercanos que se bajan siempre en la planta 50, planta a la que bajamos de visita en muchas ocasiones y en la que siempre sentimos como nuestra polea se encuentra tensada y forzada porque nos impulsa involuntariamente para arriba.

Mantenerse en la planta 50 es un ejercicio de riesgo que requiere de verdadero esfuerzo y sacrificio, a veces lo realizamos en contra de nuestra propia salud y voluntad, produciendonos severas secuelas de por vida hasta en nuestra autoestima, y todo por no catapultarnos hacia la planta correcta de nuestra superdotación intelectual, siendo esto encargo de nuestra responsabilidad y de nadie más, el ascenso natural.

Si tenemos ante nosotros un reto, siempre podemos “pulsar nuestro botón del ascensor” y tomar impulso de manera voluntaria, por lo que la superdotación es una fenomenología que encierra enigmas en su modo de engranaje en el individuo superdotado, y que se convierte en algo imposible de imaginar y aún menos de descifrar para el no sobredotado.

Cuando miras al cielo ¿cómo lo haces? ¿Puedes “darle al botón del ascensor” y pasar a ver de manera instantánea los perfiles y dirección de las nubes, el número exacto de pájaros dentro de tu campo de visión o percibir un número bastante molesto de insectos que hace un segundo no existían ante tí?

¿Imaginas lo que es poder enfocarse y conectarse a la superdotación a capricho para ampliar la cantidad de información que necesitas y que la producción creativa e intelectual entre en un formato que puede ser dirigido a voluntad desde una altura de 300 metros?

Continua…

Esto de “darle al botón del ascensor” para elevarse, es algo que sólo lo entendemos los que somos de verdad, y no los que se dedican a predicar sobre los de nuestra especie.

Si supieran de la cantidad de luz que existe en esta nuestra buhardilla mental desde el piso 100 y a 300 metros del suelo, silenciarían su voz. Pero desde arriba hay soledad, mucha, la altura tiene sus riesgos, pero son necesarios para crecer.

Si supieran que desde la soledad camarada y cálida de nuestro ático se aprecian a lo lejos como pequeñas partículas aglomeradas en la planta 50 que han aprendido a organizarse para que nadie pueda subir al ático, taponando todas las puertas de acceso al mismo.

Ignorantes….

Si supieran que no pueden conseguirlo, y que siempre podemos viajar sin ellos y sin su aprobación porque contamos con robustas “lianas cognitivas” capaces de trepar hasta la planta 100 cuando nos de la real gana, mientras nos aderezan una y otra vez en esa espesa capa de pintura blanca que pretende controlar la cantidad de vértigo al que desean someternos.

Jodidos necios.

casa

 

Seminario presencial de Superdotación Intelectual

Seminario presencial de Superdotación Intelectual destinado a padres, docentes, profesionales y adultos superdotados. 

Ponentes: Maria Rydkvist y José Manuel Serrano Díaz. Expertos en superdotación intelectual y fundadores del blog Mom to Gifted http://www.momtogifted.wordpress.com

TEMARIO

  • ¿Cuándo es un individuo superdotado?
  • Aprende a detectar al niño superdotado en casa y en la escuela
  • Entendiendo la sobreexcitabilidad e intensidad emocional del superdotado
  • Neurobiología del superdotado
  • Cuando el superdotado se hace adulto. Problemas y retos

Para inscribirte manda un correo a: momtogifted@gmail.com

Lugar: “Peña la Comparsa”, Recinto Ferial Permanente nr. 12, Fuengirola, C.P. 29640

Fecha: Lunes 3 de julio a las 18:30 de la tarde

Duración: dos horas con turno de preguntas

Aforo límitado. Precio: 20 €

(La “Peña la Comparsa” es una entidad recreativa que no desarrolla actividades con ánimo de lucro para ella misma)

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NUEVO SERVICIO DE ASESORAMIENTO

En Estocolmo a 16 de enero de 2017

Me llamo Maria Rydkvist, soy mujer superdotada y madre de tres niños superdotados de 15, 9 y 5 años de edad. Además trabajo como docente y soy emprendedora social en temas de superdotación y creadora del blog Mom to Gifted.

Entre otras cosas, he invertido los últimos años ayudando y formando de manera desinteresada sobre este campo de la superdotación a padres de niños superdotados, a adultos superdotados y a orientadores y docentes de distintos centros educativos.

Reconozco que esta ha sido una experiencia muy enriquecedora y reconfortante, pero por falta de tiempo a día de hoy no doy abasto a responder tantas peticiones particulares que recibo a diario. Es por ello, que para que la atención lo pueda ser de calidad y a medida, que he decidido crear un servicio personalizado de apoyo a madres/padres de hijos superdotados, para cualquier maestro o pedagogo y para adultos superdotados o profesionales interesados en este campo y que deseen resolver dudas o recibir información sobre la superdotación intelectual.

Aprovecho la oportunidad para mencionar que este servivio no será nunca considerado como terapia, pero si lo será de consultoría en temas relacionados con la superdotación y los hijos, alumnos y adultos superdotados. Este servicio consta de dos partes:

Charlas de asesoramiento personal a modo individual

-Charlas en grupo para centros educativos, colectivos de padres e incluso organizaciones en torno a la superdotación intelectual.

El servicio será llevado por Skype o Whatsapp, previo pago a mi cuenta de PayPal.

Está indicado sobre todo para personas que se hagan estas preguntas:

  • ¿Eres padre/madre y sospechas que tu hijo puede ser superdotado?
  • ¿Sospechas en tu escuela que un estudiante puede ser superdotado?
  • ¿Eres estudiante universitario y quieres aprender más acerca de los niños superdotados?
  • ¿Tienes sospechas de ser adulto superdotado y necesitas información?
  • ¿Necesitas asesoramiento en tu organización o lugar de trabajo para poder atender y conocer las necesidades educativas, emocionales o de aprendizaje de estos niños?

Es mi mayor deseo el poder aportar información veraz en este tema, para cambiar los estereotipos y prejuicios que existen alrededor de la superdotación y de los individuos y niños superdotados.

Mi aproximación al tema se presenta desde una nueva perspectiva multifacética, multicultural y con base en las últimas investigaciones internacionales sobre la superdotación.

Para consulta de tarifas y reserva de día y hora del servicio personalizado se pueden poner en contacto Maria Rydkvist por privado en Facebook. 

O con José Manuel Serrano Díaz en: jmserr@hotmail.com o también por privado en Facebook

Un cordial saludo,

Maria Rydkvist