El problema del dolor que conlleva la alta superdotación

Realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 14 de marzo de 2017

Muchos de los padres que llevan soportando durante años y en solitario las dificultades de sus hijos altamente superdotados, están desesperados, con gran dolor y necesitan compartir sus historias. La vida de los niños altamente superdotados y de sus familias puede ser realmente complicada. La mayoría de los padres suelen hablar de estar pasando un sufrimiento en general bastante intenso tanto ellos, como sus hijos. Se trata de un dolor psicológico y emocional. A mayor nivel de superdotación, mayor es el dolor y el nivel sufrimiento para las familias de los niños altamente superdotados. Va incluído en el propio pack.

Existe un dolor intrínseco único, que está reservado para el nivel más alto de superdotación.

La primera fuente de dolor más evidente para los excepcionalmente superdotados es que no se ajustan a las expectativas, normas e instituciones de nuestra cultura. Son diferentes en una cultura que repudia y teme la diferencia, en una cultura que define cada vez más la diferencia como una patología. El término “normal” se usa con demasiada frecuencia para significar y ser sinónimo de promedio. Eso lleva a la creencia de que “lo que no es promedio es anormal”. En este clima, ya sea porque un niño elija ser fiel a sí mismo lo que conlleva riesgo de ostracismo, o al contrario, porque niegue aspectos importantes de sí mismo y adopte un camuflaje protector para encajar en el grupo o cultura, es indudable que el dolor va a estar de un modo u otro involucrado en su elección.

Somos animales de grupo, nos necesitamos los unos a otros. Pero puede ser difícil o incluso imposible para los niños excepcionalmente superdotados encontrar otros niños con los cuales puedan compartir sus pensamientos más profundos y sus intereses más apasionados. Pueden llegar a sentirse como extranjeros en una tierra extraña. Además, su diferencia puede llevar a los ataques de otros. A veces, lo que se siente el niño como un ataque se trata de bromas ordinarias de la infancia, pero la sensibilidad inusual del niño altamente superdotado hace que se sienta mucho más grave, más intenso. Sin embargo, e incluso a menudo, el ataque es intencionado. Puede venir de otros niños, o puede venir de un adulto a la defensiva y amenazado por un niño cuyo vocabulario, conocimiento o comprensión de un tema particular o de las cosas, es más extenso que el suyo propio. Culaquier comportamiento que sea el que se esconda tras el ataque, éste produce y es fuente de dolor.

La sensibilidad inusual que es común a la población altamente superdotada puede causar dolor en una variedad de maneras. Los niños lo suficientemente brillantes como para ver a una edad temprana la forma en que el mundo es, y también para crear por sí mismos una imagen de la forma en que las cosas deben o deberían ser, deben llegar a una especie de acuerdo con la necesidad de vivir en un abismo entre un grado de depresión o de desesperación existencial, dolor que se mantiene en la vida adulta.

Algunos niños tienen una empatía tan fuerte con otras personas, que pueden interiorizar el dolor fuera de sí mismos sin saberlo y en ocasiones interiorizan más dolor del que el otro es realmente consciente o está sintiendo en ese momento la otra persona, ya que llegan a visualizar el sufrimiento integrando más variables que igualmente escapan del razonamiento que pueda llevar a cabo la persona con la que empatizan en primer lugar. Esto sucede igualmente de adultos.

Los padres, experimentan sin dudarlo, una cantidad inusual de dolor y sufrimiento cuyo origen está en la propia superdotación. Parte del mismo, viene de ver a sus hijos en dolor, algunos del dolor que por esta misma causa sintieron en la infancia, ya que reaccionan al ver que el mismo tipo de cosas que les pasaban a ellos le están pasando ahora a sus hijos. La injusticia nos llena a la mayoría de rabia y de dolor, y los superdotados deben afrontar regularmente la injusticia (a menudo sin remedio) y en muchas ocasiones se trata de una injusticia que no ven los demás o ante la que los demás no sienten, ni reaccionan con tal vehemencia e intensidad. El hecho es que la superdotación profunda en una familia, puede crear un nivel de dolor igual al de tener que lidiar con una discapacidad severa en el seno familiar.

En la mayoría de casos se trata de problemas que no se pueden solucionar, porque son realmente dilemas y tomemos la solución que tomemos, existen consecuencias negativas y la mejor solución es elegir la que menos daño cause. En estos casos, es necesario tener en cuenta que solo hablar con alguien que conozca en primera persona y haya profundizado e investigado tanto en esta forma de vivir y sentir la vida, es lo único que puede aliviar este dolor. El dolor se consigue aminorar cuando se empieza a conocer realmente como es ser superdotado, que características, sobre todo emocionales esto conlleva, y ver que no somos seres únicos y aislados, sino que hay más gente como nosotros.

Ese diálogo en el que se comparte emoción, sensación y cognición con un igual, es el que sirve de catarsis para una mente tan compleja, y el modo de dar normalidad a la sensación de sentirse diferente o de padres que se sienten incomprendidos.

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El bebé altamente superdotado

Ensayo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 27 de febrero de 2016.

Existen pocos estudios que se centren en los primeros meses de vida del bebé altamente superdotado. La creencia de que la superdotación se trata de una potencialidad en lugar de una condición de vida innata, nos induce a pensar que sólamente a través del rendimiento académico y de la consecución de hitos en edad y de tipo escolar, se puede identificar a los niños superdotados.

1. Estereotipos del bebé altamente superdotado

El bebé altamente superdotado muestra un comportamiento diferente y un elevado razonamiento abstracto desde sus primeros meses de vida. Invito a los padres e incluso a profesionales de distinto ámbito, a ser cautos cuando lean artículos sobre hitos de “bebés superdotados” o de “bebés genios”, ya que tal y cómo he estado comprobando por muchos sitios de la web y hasta en estudios serios, se incluyen con bastante frecuencia dentro de la categoría de infantes superdotados, testimonios de padres de niños con características dentro del espectro autista y con monomanías muy concretas desde muy temprana edad, a los que se los está calificando como superdotados, porque realizan ciertos hitos fácilmente detectables desde una medición en logro de tipo académico.

1.1. Autismo y Asperger

Aquí podríamos situar el caso de testimonios de padres de “niños superdotados” que memorizan antes de los tres años de edad todos los nombres y tipos de dinosaurios, o memorizan muchas canciones o cuentos de memoria, u horarios de trenes o de autobuses, o que se conocen todos los nombres de pájaros o de insectos. Esto suele ser un rasgo de monomanías del espectro autista donde existe la obsesión por un tema, y que conlleva a la gran acumulación de datos y de categorías completas por parte del niño con este trastorno.

Similiar es el caso de bebés que saben decir palabras en tres idiomas diferentes antes de los once meses de edad (repetir palabras fuera de contexto no significa que comprendan su significado, y menos aún que las integren en su propio proceso de aprendizaje del lenguaje), tratándose esto de un fenómeno que se conoce como “ecolalia” o “ecolalia retardada” típica en autistas.

Una gran cantidad de niños autistas repiten las palabras que han escuchado de otras personas o hasta de la televisión, antes de que sean capaces de hablar por sí mismos, y lo hacen sin comprender su significado o contexto, presentando incluso, un retraso en relación a los niños de igual edad cronológica, en la propia adquisición y uso del lenguaje.

Deseo hacer este inciso, porque veo que cada vez con más frecuencia, se mezcla la superdotación con los hitos de logros de niños con autismo o de niños asperger, porque en ocasiones sirven para llenar de más misticismo esto de los ”niños precoces” con unos relatos hechos a medida para poder fomentar el propio estereotipo.

Deseo mencionar que el 80% de los niños con autismo, presentan un CI por debajo de 70 según la literatura psiquiátrica. Y que el mito del niño Asperger “superdotado”, se debe en realidad a que el asperger suele presentar un CI más elevado que la media de los autistas, es decir, por encima de 70, y por eso se habla de alto funcionamiento, pero en ningún libro de psiquiatría se afirma que el Asperger tenga un CI por encima de 130, lo cual sí es condición del superdotado y queda recogido en este tipo de literatura.

Es importante que sepamos ver al bebé altamente superdotado fuera de las características o hitos típicos de los niños autistas o con asperger.

Conozco el caso de una madre de un niño con un alto grado de autismo, que en un principio no entendía cómo su bebé aparentemente normal, decía varias palabras en inglés antes del año de edad, aunque le hablaban solamente en sueco en casa. Creía incluso que su hijo podía “ser superdotado” al contar esto a otros padres. Su hijo presentaba “ecolalia retardada” y aún hoy casi no habla sueco con seis años de edad, y repite las mismas palabras de entonces en inglés. Hoy necesita de una persona de apoyo en el aula. De la mayoría de relatos de “niños o bebés genio”, nunca se nos cuenta lo que pasa de verdad cuando los años pasan y los niños se hacen adultos.

Entiendo que resulta muy duro para los padres, reconocer la discapacidad intelectual de algún hijo, ya que desgraciadamente sigue siendo un estigma social, y es por eso que se tienda en su lugar, ya sea por parte de expertos o por los propios padres, a potenciar los hitos positivos de estos niños, pero mezclarlos dentro de las características de los niños superdotados, está dificultando aún más la identificación real y la ayuda a estos últimos en sociedad, ya no sólo por parte de los progenitores, sino por parte de profesionales de distinta índole que trabajan en torno a la infancia de algún u otro modo.

1.2. El infante superdotado fabricado socialmente

La gran influencia casi exclusiva de la pedagogía, de la psicología con fines educativos, de la psicología positiva, junto con la ideología en torno a la inclusión educativa en el campo de la superdotación, han llenado el mismo, de otras categorías de niños con trastornos neurológicos, mezclándose conceptos en una especie de simbiosis que no beneficia a las familias de los niños superdotados, ya que finalmente, éstos no suelen cumplir ninguna de las características que los padres leen por casi todas partes, impidiendo así una detección mayor de los niños superdotados por su entorno más cercano, y de que sus necesidades emocionales y educativas, puedan quedar cubiertas y satisfechas.

Existe en esto del estereotipo del infante superdotado, influencias incluso de movimientos ideológicos, ya sean relacionados con el feminismo, o con el medioambiente, o con la defensa del mundo animal, o con ser vegetariano, y que se han vuelto sinónimos de una interpretación muy específica del significado de justicia social en la sociedad actual.

Existe en muchos textos y testimonios, el estereotipo del niño superdotado de tres o cuatro años que se niega a comer pollo en la cena, tras preguntar a sus padres “si lo que come es un animal vivo” y que acto seguido, se vuelve vegetariano.

El infante altamente superdotado sabe que “come animales” desde siempre, y sabe lo que es la carne y de dónde viene desde muy pequeño, y no presenta necesidad de reaccionar “cuando ve el hueso y el tendón del muslo de pollo en la cena”, y esto lo ha aprendido y deducido de manera autodidacta, porque entiende el que los animales se alimenten unos de otros, y que esto es parte de la vida, y también comprende, que los humanos son también animales, y es por ello que los infantes altamente superdotados, no realizan una manifestación en negativo ante el hecho de comer carne o animales, ya que lo ven como algo lógico.

Tristemente, esto último se está convirtiendo en sinónimo de “la alta moralidad del niño superdotado políticamente correcto”, cuando no se trata más que de otro estereotipo.

Lo normal, es que sean los progenitores, los que influencian incluso “a los niños supuestamente superdotados” en un sentido u otro, pretendiendo la obtención de un resultado predeterminado en el propio comportamiento del niño, para que parezca superdotado, o sea socialmente premiado.

El hecho de que los seres humanos sean omnívoros, no provoca mayor efecto en el niño altamente superdotado.

Se ha creado de este modo, un tipo de niño superdotado “a medida de las nuevas justicias sociales” y que parece adaptarse a todo tipo de moda ideológica o de presión o lobbying de colectivos muy concretos, que actúan incluso sobre los gobiernos de los distintos países. Todo esto es “un cómplot de los adultos” intentando “fabricar hijos superdotados”, ya que “el hijo inteligente” es otra moda social más, que está muy en voga actualmente, y sobre todo, de un década a esta parte.

Todo este tipo de hitos o ejemplos sacados de su verdadero contexto, “convierten” a casi cualquier bebé, en un “bebé superdotado” para el público “main stream”. En ocasiones se incluyen también ejemplos de logros de “niños savant”, con extraordinarias capacidades para memorizar datos o imágenes específicas, pero que son un tipo de autismo profundo y discapacidad neurológica, y que para nada se trata de proezas de infantes superdotados.

Todos estos estereotipos que menciono, producen una mayor confusión a la hora de identificar “a los verdaderos bebés superdotados”, hasta el punto de que la superdotación del infante existe sólo en función de lo que los adultos “han enseñado al bebé”, ya sea que a éste se le ha enseñado el alfabeto, y “que conozca todas las letras antes de los 20 meses”, o se le haya enseñado a contar hasta 20 con 15 meses, o hasta hay padres que se dedican a contar el número de palabras diferentes en el vocabulario de sus hijos, y se estilan en muchos artículos testimonios del tipo: ”mi hijo conoce 250 palabras con 19,5 meses”.

Nadie sabe hablar en ningún sitio, de los infantes altamente superdotados “reales”, fuera de estos clichés, porque simplemente, si quitamos los clichés, muchos de estos padres y hasta profesionales, ya no sabrían darnos ejemplos de las características “de un bebé genio de verdad”, y muchos se quedarían fuera, o al descubierto.

1.3. El mito de los problemas de sueño

Uno de los mitos que suelen escribirse de los “infantes y bebés superdotados” es que “duermen poco” porque son muy activos por culpa de su inteligencia. Esto de dormir poco, se puede dar tanto en un niño superdotado, como no superdotado, y no es una señal que nos ayude a detectar al bebé altamente superdotado.

El tema del sueño o su falta en bebés o infantes, se puede deber a muchos otros factores del entorno, e incluso a que no se les ha enseñado a dormir correctamente en casa. Es más, por la cantidad de energía que el cerebro de los bebés altamente superdotados quema al día, suelen ser niños que duermen bien y muchas horas, otra cosa diferente, es que no quieran ir a dormirse y “que nunca tengan sueño”, y que esto agote a los padres porque deben negociar con ellos desde muy pequeños, ya que cuestionan a sus padres a la hora de la siesta o de dormir por la noche, pero esto es un tema de rasgos de la personalidad de estos niños, no de problemas de hiperactividad o de falta de sueño.

El ser despiertos mentalmente, no es lo mismo que ser bebés que no duermen, o bebés con insomnio, situación ésta que afecta a muchos niños del mundo no superdotados.

2. El verdadero bebé altamente superdotado

La información sobre los infantes altamente superdotados es muy escasa y casi anecdótica. La identificación temprana es importante, pero hay que ser cautos con las afirmaciones por parte de los padres también estereotipadas, donde el infante “muestra diferencias sociales” o del comportamiento, o “no encaja”, o parecen encontrarse demasiado concentrados y poseer intereses demasiado inusuales, que parecen más distraídos de lo normal y que prestan menos atención que el resto de niños de su edad pareciendo ausentes, ya que de manera más certera, estos comportamientos esconden y son señales de problemas de adaptación social, y de trastornos nuevamente, como el autismo o el Asperger, y no son características propias de la superdotación.

2.1. Motricidad fina

En los bebés altamente superdotados, existe un desarrollo temprano de las habilidades motoras, pero esto no es sinónimo de que “anden más temprano” o “de que gateen antes que la media”, sino que se trata de aquéllas que incluyen una coordinación ojo-cerebro temprana, y de actividades que requieren de “una motricidad fina desarrollada” no de sólamente motricidad gruesa, como el caso de bebés que ensamblan piezas entre sí o pequeños objetos construyendo formaciones, y que incluso sin ayuda, puedan ensamblar las piezas pequeñas de un puzzle, al año y medio, porque existe esa coordinación motora precoz inlcuso en el movimiento de pinza del bebé (cierre del índice con el pulgar), en base a una mayor inteligencia.

Un niño superdotado o no, puede andar a los 10 meses de edad, pero un bebé no superdotado, “no puede hacer torres de piezas ensambladas de más de 17 piezas al año de edad”, o tampoco sabe “enroscar” la tapadera del potito correctamente, con doce meses. Dentro de ese desarrollo temprano motriz del bebé superdotado, se suelen incluir normalmente, ejemplos de motricidad gruesa, pero estos hitos del desarrollo, pueden igualmente darse en niños no superdotados, hablamos del caso de bebés que por ejemplo sujetan la cabeza solos casi a los pocos días de nacer, o el tronco a los tres meses si los ponemos de barriga, o que se dan la vuelta y se ponen boca abajo, alrededor de los tres meses de edad. Estos hitos no son clarificadores de la superdotación, pero sí es interesante por ejemplo y ya una vez que todos los niños andan, que el altamente superdotado pueda por ejemplo “dar vueltas en círculo y a pata coja con 4-5 años sin caerse”, cuando los niños promedios de seis años, aún no mantienen el equilibrio haciendo ese movimiento, porque esto requiere de una coordinación motora más madura.

Un ejemplo de esa “motricidad fina e inteligente”, sucedía ya con Daniel a los seis meses de edad, recuerdo que al ponerle el pañal, él se miraba el velcro y veía cómo se lo había pegado. “Si no estaba conforme”, al no estar completamente derecho o estar lo más mínimamente torcido, él sólo se lo despegaba nuevamente, y se lo ponía con total precisión para que la tira que pega, estuviera recta, con la tira que tiene papel.

Tras suceder esto, le ponía yo la tira del pañal “exacta”, y él hasta me miraba aliviado y sonreía de vuelta. Ese bebé sabía ya muchas cosas, y se fijaba en cosas, que ni un adulto hacía.

Este tipo de perfeccionismo y de observación de los detalles más sutiles e imperceptibles, no se da en ningún bebé, es más, es inimaginable que eso lo haga un bebé de seis meses. Su hito no era arrancar el velcro para que sonara y quitarse el pañal, cómo hacen muchos bebés pero ya cercanos al año, sino ponerlo correctamente, corrigiendo al adulto.

2.2. La sonrisa temprana y la mirada consciente

No es lo mismo un bebé que sujeta la cabeza con pocos días o lo intenta, lo cual aunque un hito temprano del desarrollo motor, no tiene por qué ser señal de superdotación, que un bebé que sonríe de vuelta a los pocos días de nacer a los adultos, porque es consciente de que se está produciendo una interacción con ellos.

No hablo de sonreir en la cuna o durante el sueño de manera autómata, sino de sonreir cuando le hablan o se comunican con él.

Lo normal, es que esta sonrisa por causa de la interacción social, aparezca alrededor de los 4 meses de edad en el bebé. Los bebés altamente superdotados “siguen y mantienen la mirada a los adultos” durante bastante tiempo y casi desde su nacimiento. Ejemplos de este tipo de desarrollo precoz, suceden a menudo en el contacto con el bebé recién nacido en el cambiador, o hasta a la hora de mirar y ver venir el biberón, o el pecho de la madre, y que “se encuentren a la espera” y mirando, sin que se hayan estimulado sus labios con la tetina del chupete o con el pecho, porque el bebé de cuatro semanas “comprende” qué está sucediendo a su alrededor y ya observa y deduce.

Son bebés que nos hacen sentir incómodos, porque nos sentimos hasta observados por un individuo de menos de 4 semanas, que mira ya con sus ojos todo lo que sucede a su alrededor, y nos hace cuestionar, si será cierto que los bebés altamente superdotados no puedan enfocar la mirada correctamente hasta los tres meses, como hace el bebé promedio, y que a más de 20 cm de distancia, sólamente vean bultos, cómo nos dicen los pediatras. Los bebés altamente superdotados, no son promedios, en nada.

Recuerdo el caso de mi hijo menor, que con tres meses de edad lo tumbamos boca arriba en el sofá, junto a la hija de una conocida que nació el día después de Daniel, como si los dos se cogieran de la mano, para hacerles una foto. Recuerdo cómo Daniel me seguía con la mirada cuando fui a coger la cámara, y cómo desde la primera vez que le llamé por su nombre, miró fijamente a la cámara, y lo hizo durante todo el tiempo que los otros padres intentaron por todos los medios que su hija mirase a la cámara, llamándola por su nombre y hasta con palmadas y aspavientos de todo tipo, pero esto fue imposible. Su bebé “no era consciente” del entorno, y finalmente hicimos la foto con Daniel mirando intensamente a la cámara con tres meses, y el otro bebé con igual edad, con la cabeza girada hacia un lado.

2.3. Gran memoria asociativa y memoria olfativa

Cuando se habla de que los bebés altamente superdotados poseen una gran memoria, no se trata de que se les enseñe a reterner información escolar, o la mera acumulación de datos, como puede ser el caso de repetir el alfabeto, o hasta de aprender a contar hasta el diez en inglés con dos años, sino que se trata de una memoria mucho más compleja y que requiere de una gran capacidad de asociación y de memoria a largo plazo. Es ésta un tipo de memoria peculiar y precoz en el bebé altamente superdotado, y que se manifiesta de modo espontáneo y sin intervención del adulto.

Un ejemplo de esta “memoria compleja”, sucedía cuando salíamos a pasear con el carricoche con mi hijo Niklas entre el año, y el año y medio de edad.

Aunque aparcásemos el coche lejos, él se memorizaba el camino de vuelta al mismo, y con aspavientos y señalando constantemente con el dedo, nos indicaba la siguiente calle en la que teníamos que girar para ir de vuelta al coche. A veces, se trataba de sitios dónde no íbamos a menudo, pero él recordaba las calles, y “jugaba” a llevarnos a papá y a mamá de vuelta. Además siempre nos llevaba correctamente al aparcamiento del parking en el centro comercial, yo aún me pierdo.

Esta memoria asociativa tan compleja, la presentaba también cuando visitábamos a los abuelos que vivían en otra localidad, y cuando el abuelo salía a pasear con el nieto en el carrito, siempre venía impresionado de la memoria del nieto, porque sabía llevarlo a casa de sus primos, o a comprar churros, o al cajero del banco para sacar dinero.

Esta memoria del infante altamente superdotado, “es además olfativa”, y estos niños recuerdan por ejemplo “el perfume que un día llevaba la abuela”, si a los meses se lo huelen a otra persona estando sentado en el carrito y paseando por el centro comercial, o si huelen una flor determinada al ir por algún parque, pues saben decirte, el lugar y la situación en la que olieron antes, aunque haga muchos meses de eso, o fuese el verano anterior, y todo esto, lo hacen antes de los tres años de edad.

2.4. Insólita capacidad de observación de los detalles

Mi hijo menor Daniel, observaba todo a su alrededor, y en esa observación, se fijaba también en toda la ropa que llevásemos puesta en la calle y para estar por casa, cosa que no hacen para nada, los niños al año de edad.

Si por ejemplo había comprado recientemente calcetines, camisetas y pijamas, para los tres niños en el H&M, y era la primera vez que lavaba esas prendas en la colada familiar, con tan sólo un año, podía Daniel identificar cada calcetín nuevo, camiseta, pantalón, o ropa interior, de una bolsa de las azules grandes del IKEA llena de toda la colada de una familia de cinco personas, y que habíamos sacado de la secadora.

Su padre lo llamaba para que le ayudase cuando tenía dudas de a quién pertenecía cada prenda, y él con un año, le decía “de Niklas”, “de Felix”, “de mamá”. Podía identificar sin equivocarse ni una sola vez, más de 50 prendas seguidas de la bolsa azul grande de IKEA.

2.5. Gran capacidad de razonamiento lógico-abstracto

Además los niños altamente superdotados poseen una capacidad de razonamiento lógico-abstracto varios años por delante de su edad cronológica, y esto no se puede apreciar en la lectura precoz, o en que conozcan el nombre de las banderas de los países. Hablo de una verdadera capacidad asociativa para la resolución de problemas muy por encima de la capacidad esperada en un niño de esa edad.

Un ejemplo de este elevado y adelantado razonamiento, sucedió con Daniel con 20 meses de edad. Estuvimos de barbacoa en casa de unos amigos en Suecia, pero era abril y aún hacía frío. Le habían regalado unas zapatillas crocs de “Ray Mac-Queen” a Daniel que no se quitaba en casa ni un segundo, pero con las que hacía aún frío para ir por la calle. Ese día se las llevó a la barbacoa, y no se las quería quitar. De camino a casa, yendo dormido en el coche con las zapatillas puestas, éstas se le cayeron en el suelo de la parte de detrás del coche. Lo subimos dormido a su cama, y le dije a su padre que dejase ahí las zapatillas, que las iba a guardar hasta que llegase el verano, porque no hacía tiempo aún para ponérselas. A la mañana siguiente, Daniel se levantó y lo primero que preguntó fue por sus zapatillas. Yo y su padre le dijimos “que no sabíamos dónde estaban”, pero él no paró ahí.

Normalmente, un niño con veinte meses, y aún los niños no superdotados, hasta cumplidos los 5 años de edad, no son capaces de comprender que siguen existiendo las cosas u objetos que no tienen al alcance de la vista. Pero al decirle a Daniel que las zapatillas ya no estaban, me miró diciendo, “ya sé”.

Acto seguido, se fue al salón y cogió una trona negra de madera que usaba para sentarse a comer, y la arrastró hasta la puerta de la entrada a nuestra casa. Una vez allí, la colocó debajo de la caja de las llaves que teníamos en la pared de la entrada, se subió a la trona, y abrió la caja cogiendo la llave de casa y la del coche, que estaba aparcado en la puerta de la casa. Había muchas otras llaves y llaveros en esa caja.

Después se bajó de la trona, y metió la llave de casa en la cerradura, y giró la llave abriendo la puerta de entrada. Luego cogió la llave del coche, y lo abrió con el mando, abrió la puerta de atrás de la parte de atrás por el manillar, cogió sus zapatillas, pero lo mejor de todo, es que cerró de nuevo la puerta de atrás del coche, y que cuando salimos al porche, estaba ahí de pie, con sus zapatillas en los brazos, y dándole al botón del mando de la llave del coche, para dejarlo todo perfectamente cerrado. Nos quedamos sin palabras al observarlo. Daniel había entrado ya dormido en el coche de casa de los amigos, pero él “podía deducir” lo que había pasado, y fue capaz de trazar un plan propio que requería de gran destreza mental para poder recuperar sus zapatillas.

A los dos años, las cosas que no estaban a la vista, él sabía que sí existían, y razonó sin ayuda cómo resolver una situación llena de trabas.

2.6. Son infantes autosuficientes

Los niños altamente superdotados en su comportamiento son niños muy autosuficientes y que se deselvuelven muy bien en situaciones nuevas o espontáneas, y que requieren de gran flexibilidad.

En el caso de mi hijo Niklas, siendo aún muy pequeño, alrededor de los uno a los dos años, ya se deselvolvía por sí solo de un modo “más mayor” en situaciones en las que los niños de su edad aún necesitaban la ayuda y consuelo de sus padres.

Cuando jugaba en el parque, si se caía al suelo y se hacía daño, no venía llorando a abrazarse a mí o a su padre buscando consuelo por el dolor, cómo sí hacían los niños de su edad, en su lugar, y para sorpresa de ambos, se levantaba sólo del suelo, se rascaba un poco las doloridas rodillas, nos buscaba con la mirada, y de repente ¡levantaba desde lejos en alto su brazo, con el pulgar hacia arriba, para que supiésemos que estaba bien! Esto lo hacía constantemente. No se lo habíamos enseñado nosotros, y era increíble ser testigo de esa capacidad de empatizar incluso con la preocupación del adulto, para darnos cónfort a nosotros, en lugar de buscar él, el cónfort a su dolor en sus padres.

Además, en esto de ser autosuficientes y de aprender de manera muy rápida, el bebé altamente superdotado es diferente al dejar el pañal, esto no es que el bebé altamente superdotado deje el pañal muy pronto, lo cual es otro mito más, ya que pueden dejarlo a una edad promedio, si los padres muchas veces por falta de tiempo no han podido hacerlo antes, lo cual sucede más a menudo incluso, cuando ya no es el primer hijo.

Aquí el tema no es lo temprano, sino que con diferencia al resto de niños que intentan dejar el pañal, el bebé altamente superdotado, lo entiende a la primera, y no vuelven a mojar la cama nunca más desde el primer día que duermen sin pañal.

No hay “escapes a menudo” ni sopresas, cómo sí les sucede a muchos niños promedio, que aunque no usen ya pañal, tienen a veces y hasta los 8 años de edad, “varias noches al año”, en las que mojan la cama.

Existe un estudio logitudinal de investigación realizado a más de 1200 niños en Inglaterra, en los que se relaciona el mojar la cama con un menor nivel cognitivo.

2.7 Desarrollo temprano del lenguaje

El desarrollo temprano del lenguaje sí puede ser tomado como una señal de alta superdotación. Hablamos de un desarrollo inusualmente temprano, y no de que el infante por la intervención de los adultos en su día a día, adquiera un lenguaje más elaborado o pomposo, cuando ya ha aprendido a hablar, esto son dos cosas distintas.

En el caso del algunos bebés altamente superdotados, no se trata de niños que hablen más o menos a la edad del año, sino de niños, que “son realmente precoces en la adquisición del habla”. El bebé altamente superdotado y casi desde el mes de edad, intenta copiar los sonidos y las palabras de los padres y adultos que le hablan, e intenta “balbucear sonidos para comunicarse con los adultos moviendo los labios activamente”, cuando el bebé promedio no mantiene esa interacción tan consciente y en ocasiones tiene poca interacción con sus progenitores a los tres meses de edad.

Recuerdo a Daniel con seis semanas en las faldas de su abuela, y esta hablándole con cariño.

Daniel movía ya los labios cómo si quisiese hablar y miraba fijamente a su abuela. Daniel balbuceaba y hacía gorgoritos con sentido y hasta mantenía el mismo tono de voz de vuelta. A cada intervención que le hacía su abuela, él contestaba. Al ver esta secuencia que tengo grabada en video, aún se me eriza el vello, porque se trataba de un bebé recién nacido.

El tema del desarrollo temprano del lenguaje en el bebé altamente superdotado, se produce “una adquisición precoz real del lenguaje”, hasta el punto de que “el bebé dice palabras entendibles” con tres meses de edad, y en el caso de mi hijo Daniel, a los nueve meses ya hablaba, aunque hablábamos tres idiomas en casa.

Con nueve meses recién cumplidos decía más de 15 palabras diferentes sin que lo hubiésemos estimulado de ninguna manera, es más al ser el tercer hijo, poco tiempo o nada, teníamos para prestarle más atención de la necesaria. Daniel sabía ya decir en el contexto correcto y señalando con el dedo, “sí y no”, “papá y mamá”, “el gato”, “este”, “ese”, “ahí”, “aquí”, “sol”, esto lo decía en sueco; pero “nene”, “pupa”, “dolor”, “bien” y “chupete”, lo decía en español. Luego decía tambíen “iklas” y “elix” cuando quería llamar a sus hermano.

Cuando tenía un año, ya se conocía sin equivocarse, todas las etiquetas con los nombres de todos los compañeros de la guardería. Las etiquetas estaban por distintos sitios, en el suelo, en la puerta de la clase, en la pared, o en las taquillas de la ropa, pero él se las había aprendido todas a una edad en la que aún el personal del centro no insiste tanto en hacer hincapié en el nombre de todos los bebés.

Espero que este artículo pueda servir de guía y de ayuda a padres y profesionales que necesiten conocer las características reales de los bebés altamente superdotados.

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La dopamina y la superdotación

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 15 de febrero de 2017

Un estudio reciente del Instituto Karolinska de Suecia, nos muestra cómo las personas sanas y altamente creativas con elevada inteligencia, tienen comportamientos de los niveles de dopamina cerebrales similares a las personas con esquizofrenia. La dopamina es la sustancia causante de la sensación de cierta euforia, o de la no necesidad de sentir sueño u hambre. Se han encontrado grandes concentraciones de dopamina en el dorso lateral prefrontal y córtice cingulado anterior, y que juegan un papel muy importante en la memoria de trabajo, en el esfuerzo mental, y en las funciones cognitivas ejecutivas.

El sistema de funcionamiento de la dopamina en el individuo sano y altamente creativo, es parecido en algunos puntos al de las personas con esquizofrenia,  cómo por ejemplo en la capacidad de poder realizar asociaciones divergentes. Aunque no se sabe aún con certeza cuáles son los mecanismos que dan a lugar a este suceso, sí se conoce que los genes receptores de la dopamina, son en los que reside esa habilidad del pensamiento divergente para poder dar numerosas soluciones a un problema.

El estudio demostraba que las personas con muy alta creatividad poseían una menor densidad de los receptores D2 en el tálamo, que las personas menos creativas.

El tálamo sirve como un centro de filtración antes de llegar a otras áreas del córtex, el cual es responsable de la cognición y del razonamiento.

Una menor cantidad de receptores de D2 en el tálamo, supone un menor nivel de filtración de las señales, y por lo tanto, de un mayor flujo de información en el tálamo. Esto podría ser una explicación de por qué las personas sanas con muy elevada creatividad e inteligencia, podrían ver numerosas e inusuales conexiones en situaciones que requieren de una gran capacidad de resolución de los problemas. El pensar fuera de la caja (Thinking outside the box) se produce realmente al tener ”una caja” que se mantiene más intacta.

Se trata de individuos que en los tests demuestran una mayor inteligencia fluida y de capacidad asociativa.

Las conexiones neuronales con relevancia para el pensamiento divergente, se sitúan en las conexiones y procesos relacionados con el tálamo, y la dopamina influencia estos procesos y produce alteraciones en las funciones dopaminérgicas, y esa actividad de densidad diferente en los receptores D2, ha sido conectada a síntomas de carácter positivo, cómo negativo.

Basándose en los datos recogidos del estudio, se sugiere que un menor nivel de D2BP en el tálamo, podría ser un factor que facilitase el logro conseguido en las tareas que requieran de pensamiento divergente.

El pensamiento divergente ha sido estudiado a través del estudio de la fluidez en el número de respuestas válidas, la originalidad en base a con qué frecuencia las respuestas de los participantes se repetían entre las respuestas obtenidas por el resto de participantes, la flexibilidad en relación al número de categorías semánticas obtenidas, la variación entre el número de cambios de las categorías semánticas y la elaboración, entendida ésta como la extensión de la propia respuesta.

Importante es destacar, que todas estas medidas y capacidades se encuentran profundamente interrelacionadas, por lo que alguien que posee una elevada fluidez, es al mismo tiempo aquel que muestra mayor flexibilidad de pensamiento, y el que produce unas soluciones menos usuales y con mayor nivel de elaboración, es decir, más inteligente.

Existe una teoría de la evolución de la inteligencia humana elaborada por Fred Previc que está basada en unos ”provocativos” niveles de dopamina, que es el neurotransmisor más estudiado, y que es el responsable de la mayoría de características de la conducta humana.

Se trata de una teoría general que propone que los orígenes de la inteligencia humana son el resultado de una expansión de los sistemas dopaminérgicos (CNS systems). Se postula a la dopamina como el neurotransmisor clave, que regula de manera crítica las capacidades cognitivas predominantes en el hemisferio izquierdo sobre el lenguaje y el pensamiento, es decir: la planificación motora, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, el razonamiento abstracto, el razonamiento analítico y secuencial, y la generación de ideas. Existiría entonces un papel muy importante del sistema dopaminérgico en la memoria de trabajo, la cual es fundamental para la comprensión del lenguaje, y sustrato base de la capacidad de razonamiento humana y de la inteligencia analítica. La dopamina sería entonces el principal neurotransmisor responsable de la capacidad de razonamiento abstracto en el individuo.

Conclusiones:

Vemos como la dopamina parece tener un papel esencial en el desarrollo de la inteligencia y en la existencia de un elaborado pensamiento abstracto y divergente de los individuos con elevados niveles de creatividad y de inteligencia, y por esta causa desempenaría un papel esencial en los individuos excepcionalmente inteligentes.

Referencias:

Dopamine system in highly creative people similar to that seen in schizophrenics, study finds

https://www.sciencedaily.com/releases/2010/05/100518064610.htm

Thinking Outside a Less Intact Box: Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0010670

Previc FH. Dopamine and the origins of human intelligence. Brain Cogn 41: 299-350

https://www.researchgate.net/publication/12716554_Previc_FH_Dopamine_and_the_origins_of_human_intelligence_Brain_Cogn_41_299-350

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Epigenetic, soft inheritance and intelligence

Paper made by Maria Rydkvist, Stockholm (2017/02/02)

Introduction

Florence Goodenough was an American psychologist and professor at the University of Minnesota who spent a good portion of her intellectual life developing tools for assessing intelligence in young children. Goodenough confronted the most controversy of her career by taking a strong position on the classic nature vs. nurture debate surrounding intelligence. Goodenough maintained that intelligence is a stable entity and challenged the assertion that the environment plays a key role in children’s intelligence scores.

At Columbia she studied under Leta Stetter Hollingsworth best known for her work with exceptional children. At Stanford, Lewis Terman was beginning a study on gifted children and was selecting prospective researchers for his work. Goodenough was noticed by Terman because of her own IQ score.

The heritability or the degree of inheritance of a trait is an important parameter, which shows how much of the trait is caused by genetical effects. Generally it is a fact that the phenotype of an animal is determined by its genotype and its environment. The genotype is the sum total of genes transmitted from parent to offspring. The genotype is the part (DNA sequence) of the genetic makeup of a cell, and therefore of an organism or individual, which determines a specific characteristic (phenotype) of that cell/organism/individual.

The phenotype of an organism is the whole set of characters (or traits) of that organism. Phenotypes are determined mainly by genes and are influenced by environmental factors.

Environmental factors are determined by natural environment and built environment.

By Natural environment means all living and non-living things that are natural. The universe is natural, but often the term “natural environment” only means nature on Earth. Two aspects are usually included:

  • Ecological units which are natural systems without much human interference. These include including all vegetation, microorganism, soil, rocks, atmosphere, and natural events.
  • Universal natural resources and physical phenomena which lack clear-cut boundaries. These include climate, air, water, energy, radiation, electric charge, and magnetism.

In contrast to the natural environment is the “built environment”. There, man has changed landscapes to make urban settings and agricultural land. A simpler human environment largely replaces the complex natural environment as family, education, enriched social environments and peer groups.

Often it is assumed that the phenotype is the sum of the genotype and the environment.

The phenotype can also be seen as the interaction between genetics and environmental factors, some genotypes are better in one environment and others are better in another environment . The three factors that determine phenotype are genotype, inherited epigenetic factors, and non-inherited environmental factors

If a genotype results in a good phenotype in one environment, the same genotype will not necessarily result in a good phenotype in another environment. A particular genotype produces a recognizable phenotype.

What is Epigenetics?

The external environment’s effects upon genes can influence disease, and some of these effects can be inherited in humans. Epigenetics often refers to changes in a chromosome that affect gene activity and expression. Many biologists are skeptical of any form of soft inheritance, Epigenetics should be considered a form of soft inheritance. Epigenetic mechanisms leave DNA sequence unaltered but can affect DNA by preventing the expression of genes thinking that the environment could be pushing the epigenetic information in a direction that is beneficial. These so-called epigenetic modifications are known to be important for “turning genes on and off” during the course of an organism’s life, but their importance in controlling inheritance has been debated. Epigenetically induced beneficial has an epigenetic inheritance.

Lamarck, and more recent neo-Lamarckian researchers, believed that the environment plays a key role in a species acquiring inherited characteristics that drive variation and evolution. Lamarck, for instance, believed that shore birds acquired their long legs by constantly stretching their legs to lift themselves out of the water and that generations later that kind of environment gave rise to birds with long legs. Neo-Lamarckian views of evolutionary change stress the importance of the environment in altering inheritance. The epigenome regulates gene expression in several ways but its source is inheritated.

“When most biologists hear the name Lamarck or the term soft inheritance, the reaction is, ‘Oh my God, here we go again’,”

Unlike the DNA sequence, epigenetic processes are dynamic and not fixed, although some can persist for long periods of time, up to several years or a lifetime. They help a better understanding of human diseases and possibly provide new approaches to curing them further, they are strongly influenced by the environment and by exposure to external factors like diet, living conditions, exercise, stress, chemicals, drugs, and toxins.

Both positive and negative factors can modulate the epigenome. For instance, positive factors such as enriched living conditions, like social interactions, physical activity, and changing surroundings, can promote beneficial epigenetic marks, while severe stress or agricultural chemicals can permanently alter some marks. These modifications can impact various aspects of an organism’s life during any phase of development, and can increase the susceptibility to diseases. For example, traumatic events and severe chronic stress in early life can alter the epigenome in a persistent and sometimes heritable fashion.

For example, Swedish scientists recently conducted investigations examining whether nutrition affected the death rate associated with cardiovascular disease and diabetes and whether these effects were passed from parents to their children and grandchildren (Kaati et al., 2002). These researchers estimated how much access individuals had to food by examining records of annual harvests and food prices in Sweden across three generations of families, starting as far back as the 1890s. These researchers found that if a father did not have enough food available to him during a critical period in his development just before puberty, his sons were less likely to die from cardiovascular disease. Remarkably, death related to diabetes increased for children if food was plentiful during this critical period for the paternal grandfather, but it decreased when excess food was available to the father. These findings suggest that diet can cause changes to genes that are passed down though generations by the males in a family, and that these alterations can affect susceptibility to certain diseases.

How Do Epigenetic Changes Affect Genes?

Epigenetics involves genetic control by factors other than an individual’s DNA sequence. Epigenetic changes can switch genes on or off and determine which proteins are transcribed. While epigenetic changes are required for normal development and health, they can also be responsible for some disease states. Disrupting any of the three systems that contribute to epigenetic alterations can cause abnormal activation or silencing of genes. Such disruptions have been associated with cancer, syndromes involving chromosomal instabilities, and mental retardation.

Epigenetics and Mental Retardation

Fragile X syndrome is the most frequently inherited mental disability, particularly in males. Both sexes can be affected by this condition, but because males only have one X chromosome, one fragile X will impact them more severely. Indeed, fragile X syndrome occurs in approximately 1 in 4,000 males and 1 in 8,000 females. People with this syndrome have severe intellectual disabilities, delayed verbal development, and “autistic-like” behavior (Penagarikano et al., 2007).

People who do not have fragile X syndrome have 6 to 50 repeats of the trinucleotide CGG in their FMR1 gene. Too many CGGs cause the CpG islands at the promoter region of the FMR1 gene to become methylated; normally, they are not. This methylation turns the gene off, stopping the FMR1 gene from producing an important protein called fragile X mental retardation protein. Fragile X syndrome is not the only disorder associated with mental retardation that involves epigenetic changes.

Are intelligence and/or education connected to epigenetics?

Many think about the question if a man with average intelligence genes during his life time educates and studies, and therefore “sharpens” his mind. Is his child is likely to be more intelligent than his father was genetically because his father sharpened his mind during his lifetime up to having his child? Or if the same process can be made to the child in order to sharpen his own intelligence?

There is a research with worms and with mices regardin a genetic defect from the enriched mother to her offspring during embryogenesis (transgenerational transmission) but nothing related to humans and because epigenetic changes. The precise mechanisms for how changes in the epigenenome affect intelligence have not yet been established.

Behavioral epigenetics

The first documented example of epigenetics affecting behavior was provided by Michael Meaney and Moshe Szyf. While working at McGill University in Montréal in 2004, they discovered that the type and amount of nurturing a mother rat provides in the early weeks of the rat’s infancy determines how that rat responds to stress later in life. This stress sensitivity was linked to a down-regulation in the expression of the glucocorticoid receptor in the brain. In turn, this down-regulation was found to be a consequence of the extent of methylation in the promoter region of the glucocorticoid receptor gene. Immediately after birth, Meaney and Szyf found that methyl groups repress the glucocorticoid receptor gene in all rat pups, making the gene unable to unwind from the histone in order to be transcribed, causing a decreased stress response. This pioneering work in rodents has been difficult to replicate in humans because of a general lack of availability human brain tissue for measurement of epigenetic changes.

Regarding stress, studies in rats have shown correlations between maternal care in terms of the parental licking of offspring and epigenetic changes. A high level of licking results in a long-term reduction in stress response as measured behaviorally and biochemically in elements of the hypothalamic-pituitary-adrenal axis (HPA). The opposite is found in offspring that experienced low levels of licking, and when pups are switched, the epigenetic changes are reversed.

In psychopathology and mental health environmental and epigenetic influences seem to work together to increase the risk of addiction. For example, environmental stress has been shown to increase the risk of substance abuse. Similar influences seem to happen in Major depressive disorder, Suicide, Psychopathy, Bipolar disorder, Schizophrenia, Major depressive disorder were much of the work in animal models has focused on the indirect downregulation of brain derived neurotrophic factor (BDNF) by over-activation of the stress axis. Studies in various rodent models of depression, often involving induction of stress, have found direct epigenetic modulation of BDNF as well.

Some researchers note that epigenetic perspectives will likely be incorporated into pharmacological treatments and to reprogram epigenetic changes to help with addiction, mental illness, age related changes, memory decline, and other issues.

This is the kind of soft inheritance related to a previous epigenetic inheritance.

Conclusion

That DNA is not everything it does not mean that DNA can be changed by education or by the environment. The nurture debate of intelligence and that the environment plays a key role in children’s intelligence scores, it can not be supported by epigenetics. It is important to understand the origin and real meaning of nature vs. nurture in Genetics, and to comprehend the meaning of the environment influence once talking within this field of biology. The future research by epigenetics, it could be useful with the next generation of tests and treatments for mental disorders.

References

Does Environment Influence Genes? Researcher Gives Hard Thoughts On Soft Inheritance

https://www.sciencedaily.com/releases/2006/08/060807154715.htm

wikipedia

https://en.wikipedia.org/wiki/Epigenetics

Florence Goodenough (1886-1959), American Psychologist

http://www.indiana.edu/~intell/goodenough.shtml

Article Title: The Pioneering Work of Leta Hollingworth in the Psychology of women

http://www.nebraskahistory.org/publish/publicat/history/full-text/NH1975Hollingworth.pdf

Inherited epigenetic variation — revisiting soft inheritance

http://www.nature.com/nrg/journal/v7/n5/full/nrg1834.html

The behavior of a person’s genes doesn’t just depend on the genes’ DNA sequence – it’s also affected by so-called epigenetic factors. Changes in these factors can play a critical role in disease.

http://www.nature.com/scitable/topicpage/Epigenetic-Influences-and-Disease-895

The transgenerational inheritance of autism-like phenotypes in mice exposed to valproic acid during pregnancy.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27819277

Transgenerational rescue of a genetic defect in long-term potentiation and memory formation by juvenile enrichment.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19193896

Stable inheritance of an acquired behavior in Caenorhabditis elegans

http://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822(10)01003-1

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El superdotado es ateo

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 29 de enero de 2017

“Con seis años de edad comencé a leer algunos fragmentos de la biblia que nos contaban en el colegio religioso al que asistía, y me aterrorizaba ya la mera idea de que hubiera personas que pudiesen creer en lo que allí se contaba. Algunos pasajes hablaban incluso de acuchillar al primogénito, y por otra parte, si existían los dinosaurios y habían vivido millones de años en el planeta, entonces la tierra no podía haberse creado en siete días. Creo que en mi caso he sido atea desde siempre, y jamás creí en la existencia de Dios. Al plantear estas preguntas a mi madre, me di cuenta de que habría mucha más cosas en las que ella jamás podría ayudarme…”

De una investigación en 1921 de Lewis Terman, psicólogo de la universidad de Standford, y realizada a 1500 niños con un CI que superaba el 135 a la edad de 10 años, se llegó a la conclusión de que estos niños eran mucho menos religiosos, y lo que más llamaba la atención de la información recogida además de su ateísmo, es que esta falta de religiosidad se daba aún cuando el 60 % de los niños del estudio, habían sido criados en hogares “estrictamente religiosos”.

Desde muy temprana edad comienza el cuestionamiento de la existencia de dios en el superdotado. Alrededor de los 7-8 años, muchos de los niños altamente superdotados han tenido “una crisis de fe” y han cuestionado no solamente la religión, sino la fe y la creencia en dios de sus propios progenitores o compañeros, en el caso de que estos sean creyentes.

Un nuevo estudio realizado por los psicólogos Miro Zuckerman y Jordan Silberman de la Universidad de Rochester donde han publicado sus análisis sobre más de 63 studios sobre la personalidad y la psicología social comprendidos de 1928 a 2012, se ha llegado a la conclusión de que cuanto mayor es la inteligencia de una persona, menor es la probabilidad de que crea en Dios. Estos científicos se adentraron en casi 100 años de estudios para llegar a confirmar que el ateísmo es más común entre las personas con mayor inteligencia. Cuanto mayor es el nivel de conocimiento de una persona, mayor es la probabilidad de que sean ateos.

Definieron la inteligencia como la capacidad de razonar, de planear, de resolución de problemas, de pensar de manera abstracta, la comprensión de ideas y conceptos complejos, junto con el aprendizaje rápido y el aprendizaje a través de la experiencia, es decir, la inteligencia entendida como razonamiento analítico.

Por otra parte la religiosidad quedaba definida como una creencia en lo sobrenatural, con la ofrenda de presentes a esta fuerza sobrenatural, y llevando a cabo rituales que reafirman las propias creencias. La religión se trata de un sistema organizado de creencias que se promulgan y se sostienen a través de una institución organizada, de un grupo étnico o de una cultura en concreto.

El individuo superdotado es individualista y tiene menor necesidad del grupo para poder resolver los problemas que le rodean en su día a día, además de ser menos conformistas, y de ahí que muestren una mayor resistencia al dogma religioso.

La religión se conforma de rituales, prácticas, reglas de comportamiento y clasifica a unos individuos de manera jerárquica (sacerdotes, ministros religiosos o incluso gurus) con la finalidad de mantener la propia estructura, además de enseñar, interceder y mediar, entre las creencias de los individuos y la religión en ese dios, en esos dioses, o en esos principios que se promulgan.

A la edad de siete años mi hijo mayor afirmaba que “el mundo se había creado a través del Big Bang, y que no podía ser de otro modo”. A los ocho, afirmaba rotundamente que “no creía en Dios”. Existen niños superdotados que con seis años, cuando algún abuelo aún lo amenaza con que “Dios le puede castigar si no se portan bien” que contestan de vuelta, que “Dios no existe” y que “los libros de ciencia no pueden estar equivocados”.

Los niños superdotados no solamente tienen estas crisis de fe, sino que su espiritualidad se orienta hacia cuestiones de tipo existencial, que no es lo mismo que religiosas. Estos términos se confunden con frecuencia. La espiritualidad no significa creencia alguna, pero como en el caso de mi hijo mediano les lleva con nueve años a plantearse cuestiones existenciales como “¿Qué es lo que estoy haciendo con mi vida?”, o por ejemplo “¿cuál es el sentido de la vida?” y a llorar desconsoladamente ante estos planteamientos.

Es decir, se trata de “cuestionamientos del espíritu” en torno a conceptos abstractos y de gran complejidad como lo son la vida, la muerte, la moralidad de las personas, o el sentido de la vida.

Stenberg y Davidson (1985) ya concluyeron que la manera de procesar la información de los niños superdotados es similar a la de los adultos para entender patrones de conducta usando la información del ambiente, con una capacidad excepcional para la resolución de problemas y para concebir asociaciones de orden superior.

Existen diferencias entre los distintos niveles de superdotación, que afectan a la creencia o no en Dios. Silverman nos describe un número de características de la personalidad y de la capacidad intelectual en los niños superdotados que se encuentran a tres desviaciones estándard de la media, con una mayor necesidad de precisión y de capacidad para visualizar modelos y sistemas, y con una conciencia de lo moral muy temprana, respecto al resto de superdotados.

Los niños excepcionalmente inteligentes pueden razonar de modo abstracto a una edad mucho más temprana que la de los superdotados moderados. Por lo que su nivel de abstracción, es mayor que el de éstos.

En un segundo estudio llevado a cabo en el New York’s Hunter College Elementary School para alumnos superdotados, se estudió a antiguos alumnos graduados de este centro, en el tramo de edad de 30 a 50 años. Todos habían excedido por encima de un CI 140 en los tests, y el estudio encontró que sólo el 16 % de ellos sentía algo de satisfacción en la religión.

El superdotado no cree en nada que no tenga pruebas experimentales, y la religión se basa en hechos y sucesos ajenos a la razón que confrontan con el alto nivel de razonamiento que poseen. En muchas ocasiones la religión se convierte en una inercia que hace todo el mundo en un grupo, y es mucho más fácil que el niño superdotado se cuestione los comportamientos en grupo, y deja de seguirlo.

La religión aporta a la gente una sensación de control que les reconforta, las personas inteligentes poseen una mayor autonomía y control, y no necesitan de la creencia religiosa para encontrar ese cónfort.

Los superdotados no necesitan un sistema predeterminado de valores morales, ya que el cuestionamiento moral y la reactibilidad a las injusticias se suceden en los mismos de manera natural sin la necesidad de la religión, ni de la creencia religiosa.

Una persona inteligente podrá o no creer en Dios, pero difícilmente un altamente superdotado dejará de ser ateo a lo largo de su vida.

Ser ateo es parte de la personalidad del altamente superdotado.

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Acerca de la lectura precoz del niño altamente superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 29 de enero de 2017

Con siete años estando en segundo de primaria, me castigó la profesora. Me puso de pie en una de las esquinas de la clase que estaba al lado de la puerta de entrada, y me dijo que me quedara ahí sujetando el libro de lectura.Me castigó porque estaba hablando con una de las niñas de mi clase, con la que estaba sentada en un grupo de seis, mientras estábamos en la hora de lectura en voz alta. Estuve de pie más de una hora, hasta que llegó el momento de salir al recreo.

Durante la lectura en voz alta en clase, cada niña tenía que leer unas líneas de un libro, cosa que hacíamos a diario, ya que así nos entrenaban en la lectura, y finalmente, aprendíamos a leer. Recuerdo que ese libro de segundo se llamaba “Arco Iris”. Yo odiaba esas clases en las que leíamos por turnos del libro de texto, porque sabía leer y sobre todo porque entendía ya muchas cosas, pero lo que no entendía, era el por qué muchas de mis compañeras de clase aún se atrancaban al leer, y todavía tartamudeaban al decir las palabras.

El tener que esperar a que llegase mi turno, me ponía muy nerviosa, ya que la espera se hacía interminable y tediosa. Esto no siempre fue así, al principio, yo quería demostrar que sabía leer y me enorgullecía de mostrárselo a la profesora cuando por fin llegaba mi turno. Pero recuerdo, que tras un breve comentario por su parte que indicaba que lo estaba haciendo muy bien, el tiempo de clase y todas las demás indicaciones de la maestra, se concentraban nuevamente en las otras 30 niñas de la clase que aún no sabían leer bien, y que tenían que seguir aprendiendo a leer. De ahí que empecé a odiar el tiempo de lectura en clase, porque me aburría muchísimo.

La profesora me veía como a cualquier niña de esa edad, y creía que su comentario al decirme que leía bien, calmaría en mí y por todo el día, las enormes ganas de aprender cosas que tenía, y la velocidad con la que aprendía en todo momento. Era una niña muy despierta y necesitaba alimentarme de saber, pero al ver cómo funcionaban las cosas realmente en el colegio, al llegar a segundo de primaria, ya no sentía la misma pasión que antes por mostrarme a la clase y a la maestra, y la lectura en voz alta que en primero tanto me gustaba, se había convertido en un absoluto martirio. Es por ello que decidí tomar cartas en el asunto.

Recuerdo, que una de las niñas que se sentaban en mi grupo, era de las que leían aún bastante mal. Le costaba mucho pronunciar las palabras, y yo sabía que se despistaba y que se perdía en la lectura fácilmente, y que también “le resultaba sencillo perderse hablando” con las compañeras. Aunque sentadas en el mismo grupo, no solía hablar con ella a menudo, pero en la hora de lectura, ahí sí me apetecía de su compañía, ya que su distracción y nerviosismo eran presa fácil para poder encontrar escape a mi enorme aburrimiento e incluso, hasta sensación de soledad. Hablar con esta compañera mientras las otras niñas leían, distraía a la profesora y a las otras compañeras que en ese momento leían. Ese era el reto que me había fijado, charlar y molestar en clase, para que tanto la profesora cómo el resto de niñas, perdiesen el hilo al tener que llamarnos la atención. Así por lo menos, se creaba algo de tensión, y el ambiente se crispaba y todo se volvía más emocionante, aunque yo terminaba de pie en una esquina.

Recuerdo que con cuatro años, “leía” todo lo que veía a mi alrededor y que “urgase” en mi curiosidad. Se trataba de una especie de proceso lector que se producía de una manera instintiva.

Una de las palabras que me fascinaban, era leer una y otra vez la marca del lápiz que usábamos en el colegio para dibujar. Se llamaba “Staedler” y fue la primera palabra larga que aprendí a leer sola, incluso antes de cumplir los cuatro años. Me llamaba la atención que se pudiera escribir una palabra así en un lápiz, que sonaba a desconocida, y que era una palabra “extranjera”, y me preguntaba ya, si ese era el nombre de un señor que tenía una fábrica de lápices.

Me imaginaba a “Staedler” mirando la línea de montaje en su fábrica, viendo todos esos lápices salir en línea uno detrás del otro con sus listones brillantes de color amarillo y negro que me resultaban tan bonitos…¡Millones de lápices sin parar!

Podía pasar largo rato recorriendo con mi mente “la fábrica de Staedler”, viendo cómo todos esos lápices, viajaban en mi cabeza y esa palabra finalmente se leía sola. “Staedler”

La lectura no se trataba de poder juntar las letras, para mí era un reto diferente, quería encontrar el significado de las palabras con las que me cruzaba y que me llamaban la atención, precisamente porque eran distintas a lo que había visto hasta ese momento, y no al contrario. Recuerdo odiar las palabras como”papá” y “mamá” en infantil. Eran aburridísimas, y sabía “quién” escondían tras sus letras. Sabía que las aprendíamos porque eran sencillas de pronunciar, y eso era precisamente lo que no me gustaba, pero lo que quería la profesora, a la cual ya cuestionaba, ya que yo quería palabras con otra exquisitez, como ” el Sr. Staedler”

Cuanto más difícil se volvía el significado de la palabra, más me esforzaba yo por “leerla”, y verla, y memorizarla en mi mente, para poder así imaginarme su sentido. Porque con cuatro años, no solamente aprendía a leer sola, sino que me resforzaba en conocer el significado real más allá, que las propias palabras escondían.

Había que encontrar lo que las palabras realmente decían, más allá de las letras. “Yo sabía” que Staedler tenía dinero, y que poseía una fábrica, y que seguramente muchos otros niños del mundo usaban sus lápices, y que en su fábrica trabajaban muchas personas, y sabía que eso era una gran proeza, y me producía admiración, me sentía orgullosa de Staedler. Sentía el significado más allá que la propia palabra escondía.

Staedler no era solamente una palabra, era todo un concepto concatenado de hechos y de asociaciones abstractas, que aportaban sentido a un pensamiento razonado y elaborado de manera propia y precoz, para tan temprana edad.

El “señor Staedler” parecía ser alguien “realmente intrigante”, y lo imaginaba con un abrigo largo y hasta con bastón en su fábrica de lápices. Aún recuerdo la impresión que esa palabra que sujetaba a diario con mis manos causaba en mi, no solamente su lectura, sino su significado, y cómo el aroma que sus lápices despedían al sacarles punta, seguramente olerían igual que el abrigo de Staedler, a baúl de madera.

Otra palabra que recuerdo haber leído a los cuatro años, era una que estaba escrita en la pizarra de las niñas de la clase de segundo de primaria, y que ví de pasada por el pasillo estando yo aún en parvulario, en segundo de infantil. Mi desarrollo lector autodidacta, se trataba de un reto silencioso, de unas palabras que tenían una belleza diferente por su complejidad o sentido, y que sentía como algo mío cuando se cruzaban en mi camino. Son de esas de las que aún me acuerdo, de las propias.

Recuerdo que en esta ocasión, alguien había dejado sin borrar la palabra “esdrújula” en la pizarra. Me pareció una palabra llena de misterio, estaba allí, sola y escrita en medio de la pizarra verde, su forma, así como su sonido en mi mente al leerla, eran algo singular, diferente. Recuerdo con mucha alegría, el día que estando en segundo de primaria, finalmente la profesora nos explicó su significado y entendí por fín lo que realmente era una palabra esdrújula, lo más fascinante de todo, es que la propia palabra lo era, ahí erradicaba su misterio de aquel día, el jeroglífico se resolvía.

En la calle cerca de casa, había un cartel luminoso en color naranja de un bar que se llamaba “Los almendros”. Al igual que me sucedía con el “Sr. Staedler”, mi mente imaginaba qué podía significar esa palabra, “almendros”, yo sabía que se trataba de árboles, pero no sabía aún qué aspecto tenían, tenía igualmente cuatro años.

Cada día que pasaba por allí miraba la palabra “almendros” escrita en grandes letras y sabía que tenía que descifrarla. En una serie de dibujos japoneses que echaban en televisión en esa época y que se llamaba “Candy Candy”, había visto unos árboles preciosos de color rosa que se doblaban al viento al mismo tiempo que perdían sus pétalos y hojas, y que yo pensaba debían de tratarse de almendros, por lo menos parecían almendros. Recuerdo un viaje en coche con esa edad de camino al pueblo, y ver unos preciosos árboles llenos de flores rosas y blancas en la carretera. Le pregunté a mi padre qué árboles eran, y me dijo que eran almendros. Recuerdo aún esa sensación de descubrimiento autodidacta y el vuelco en el corazón, era una sensación empoderadora, donde yo ya experimentaba un rico mundo interior al leer y entender cosas, que no compartía con mis padres, porque de todos modos, no me entenderían, o con mis hermanas mayores, ya que se reirían de mí, porque al ser la más pequeña, mi voto contaba poco o nada, aunque yo ya supiese, que sabía más que ellas, y eso que me sacaban varios años.

Con cinco años le dije a mi madre mientras limpiaba el pescado en la cocina, y yo la observaba meticulosamente a cada paso, que quería ser “cirujana”. Mi madre se rió de mí, y me dijo que no sabía de lo que hablaba. Por eso mismo, leía cosas en mi mente, sin que mis padres lo supiesen. En esta ocasión yo sabía perfectamente el significado de la palabra “cirujana”, simplemente lo entendí sin que me lo explicara nadie, estaba grabado ahí en mi cabeza, y apareció espontáneamente. Mi madre se sorprendió mucho con mi comentario, y no entendía, que yo sí entendía lo que estaba diciendo, y que mi curiosidad por ver cómo eran las cosas por dentro y por cómo funcionaban realmente (en este caso, las vísceras del pescado o del pollo que yo adoraba sujetar con mis manos y “estudiar” al detalle), pues que eran algo intrínseco a mí, y que aún hoy esa sensación de búsqueda es la que me ayuda a descifrar todo lo que aprendo.

La lectura a los cuatro y cinco años en el superdotado profundo, se desarrolla en un plano muy diferente al del resto de niños, es un proceso experimental, fenomenológico, donde la necesidad que desarrollan no es la de leer, sino que la lectura se produce de manera incluso autodidacta, por la gran necesidad de sentido que buscan los niños superdotados profundos en las cosas que les rodean, cómo puede ser en palabras que llamen la atención a sus ganas de saber.

Con estos niños, el proceso se invierte, ya que es la necesidad de significado la que los arrastra a leer o comprender las palabras. En mi caso, jamás recibí estimulación alguna por parte de mis padres, al contrario. Las palabras me buscaban a mí, y al “intentar resolverlas”, es cuando aprendía su significado de verdad, y a leerlas. El niño altamente superdotado “descifra” el significado de las cosas, y no solamente lee.

Incluso aún sin saber leer, el conocer el sentido real, de palabras complicadas como el caso de la palabra “cirujano” y a tan temprana edad, se trata ya de un proceso de lectura avanzada, y que es el paso siguiente a la misma, es decir, estamos ante lectura comprensiva.

En los niños altamente superdotados esta comprensión innata se da incluso antes de leer la palabra en sí. Existen niños que leen a los cuatro y cinco años, pero que no son capaces de razonar el sentido de las palabras que leen u observan, esto es lo que normalmente le sucede al principio, a la mayoría de niños que aprenden a leer en edad escolar.

Los niños altamente superdotados, independientemente de que lean o no a esas edades, entienden lo que las cosas significan sin necesidad de leer su significado por escrito, a veces “lo leen en su mente” y han descifrado mentalmente el sentido de las mismas desde hace tiempo.

En el niño altamente superdotado, es la propia necesidad de comprensión del mundo, la que lo lleva a buscarse en ciertas palabras o situaciones singulares, para dar significado a un razonamiento lógico-abstracto que se presenta de manera temprana, muy elaborado e innato en estos niños.

“La lectura real” con o sin capacidad lectora del altamente superdotado, se produce porque estos niños son capaces de realizar interesantes conexiones “holísticas” con poca o escasa información del entorno desde muy pequeños, mirando y “leyendo” dónde no leen otros, para darle sentido a las palabras o situaciones que observan, ya que diseccionan mentalmente y al milímetro, el significado de las cosas, gracias al afilado bisturí de su inteligencia.

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