Acerca de momtogifted

Social entrepreneur and Gifted Advocate. Blog about giftedness, gifted pupils & neuroscience of giftedness. Middle school educator. PhD in Politics and further studies in export and marketing. Profoundly gifted adult and mother of three profoundly gifted children. Inspirational lecturer. Offers lectures, workshops and coaching to groups or private individuals in the area of gifted education. Fluent in Swedish, Spanish and English. E-mail: mariarydkvist@gmail.com

Los superdotados en los centros escolares

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 20 de agosto de 2017

A lo largo de mis años como docente para alumnos de 12 a 16 años edad, me he encontrado con la misma problemática en los distintos colegios en los que he trabajado, y es que casi el completo de los centros escolares, no realizan el esfuerzo ni la inversión necesaria en la formación de su personal docente y educativo para que puedan ser capaces de detectar a los alumnos superdotados.

La terminología AACC en los países hispanohablantes no ayuda para nada en este esfuerzo a los docentes, ya que desvía la atención y las herramientas hacia los alumnos equivocados y hacia unos esfuerzos pedagógicos, que no dan resultado ni atienden de ningún modo a los alumnos superdotados.

Lo que no se les dice a los docentes es que a los superdotados hay que ”resolverlos”, como el que resuelve un puzzle o un enigma, porque no están a simple vista y son verdaderos jeroglíficos, y que la clave se encuentra en las relaciones cercanas con ellos y en el análisis del alumno de un modo holístico, viendo el comportamiento en el aula y fuera de ella, y evaluando el tipo y modo en el que realizan producciones para expresarse tanto académicas y como no académicas. Todo cuenta.

Haciendo este laborioso trabajo de campo, es donde podremos tras mucho esfuerzo recomponer las piezas y ver finalmente al alumno superdotado.

En muchas ocasiones se trata de piezas ”negativas” o ”neutras” ya que estos alumnos normalmente sobresalen en el colegio de maneras diversas que no son puntuables en lo positivo de la rutina del aula, y de las que hago mención con algunos ejemplos más abajo.

Creo que en cierto modo, esta dejadez en la atencióna al superdotado, viene de la mano de que los adultos que trabajan en los centros escolares, no llegan realmente a entender de la dificultad en la detección de estos alumnos superdotados, y basados en mitos heredados, sobreentienden y se reafirman la mayoría en la teoría de que ”cuando se topen con alguno lo detectarán académicamente hablando y podrán así recurrir entonces, a los enlaces y a la literatura al respecto”. Se trata de un proceso bastante ingenuo con una actitud ”pasiva-reactiva”, en lugar de una actitud ”proactiva-efecto”.

En cierto modo, se confían en que al igual que detectan a los alumnos con dificultades en el aprendizaje, pues que ”su condición de adultos y de docentes” les aportará el sexto sentido de poder ver al superdotado cuando llegue el momento, porque esto ”no debe de ser muy difícil tratándose de niños y jóvenes”. No entienden, que ni el ser adulto, ni el ser docente, les aporta de nada específico para poder tener éxito en la detección de los superdotados, y que esto depende de otros muchos parámetros, que incluso tienen mucho más que ver con ”ese pellizco en el estómago” que luego no es totalmente justificable desde una versión en logro ante compañeros y superiores que nos piden otro tipo de pruebas computables.

No se llega a entender, este de que el alumno superdotado presenta una fenomenología muy complicada, y que en su detección se hace necesario de un conocimiento muy complejo que requiere de muchas horas de formación, y sobre todo, de la existencia 24/7 de un asesoramiento continuado a los docentes solamente, para que puedan tener a una persona de apoyo y experta en la temática, con la cual discutir posibles dudas sobre los superdotados.

A día de hoy, tal y cómo veo el panorama, los psicólogos educativos o pedagógicos, los psicopedagogos y los profesores de educación especial, cuentan con poca o ninguna experiencia necesaria en este campo para poder detectar a un superdotado, ya que si ellos mismos no son superdotados, se requiere de haber estado en esto de la detección o por lo menos intentándolo durante un periodo mínimo de casi una década para coger un bagage real de experiencia, debido al escaso número real de alumnos superdotados con los que finalmente van a encontarse los expertos a lo largo de su carrera profesional.

Otra de las cosas que vengo notando, es que en caso de que exista detectado un alumno superdotado por parte del centro escolar, pues que al estar en contacto con ellos, me doy cuenta de que se trata de alumnos talentosos, y de hasta algún alumno con TEA.

Durante los últimos cinco años he trabajado con aproximadamente 750 alumnos diferentes, en 4 centros escolares distintos.

De toda esta cantidad de alumnos, solamente en dos ocasiones y cada una en un colegio diferente, tenían detectado a un sólo alumno superdotado por centro en el tramo de edad de 12-16 años, cuando además, cada uno de los colegios tenía una media de unos 400 alumnos dentro de ese tramo de edad por lo que si sabemos que el superdotado se trata del 2% de los alumnos, deberían de haber tenido detectados aproximadamente a 7 u 8 alumnos. De esos dos superdotados, ninguno era correcto.

Cuando comienza el curso académico, los docentes se reúnen para planificar con los directores de los colegios el nuevo curso escolar, y hasta ahora, jamás he oído lo siguiente, lo cual sería una cuestión no ya educativa, sino de ética cívica y parte indispensable de la rutina de la docencia, y es que les indiquen a los docentes, que cuenten el número total de alumnos que tienen ese año y que hagan el cálculo basado en el 2% para saber a cuántos alumnos superdotados deberían detectar en este curso, porque tener, los tienen, y la proporción al 2% desde mi experiencia, suele no fallar demasiado.

Es decir, si por ejemplo soy profesor de matemáticas y doy clases a 150 alumnos en un colegio, pues la estadística me dice que tengo la probabilidad de tener 3 alumnos que sí son superdotados este curso, y no me puedo pasar el curso entero sin encontrarlos, y haberlo hecho así, año tras año, los últimos 15 años que llevo dando clase, ya que contradigo incluso, los propios principios de la asignatura de matemáticas que imparto.

Visto así me parece un ejercicio muy sencillo y nada costoso, y no entiendo por qué no se hace esta reflexión tan sencilla y en alto, a todo el personal de todos los colegios del mundo, antes de que se inicie cada nuevo curso escolar. Es más, casi todos los centros exigen a su personal educativo que se propongan una serie de objetivos personales y educativos para el curso académico, de los que se hace más tarde un seguimiento, y una reflexión de resultados al finalizar el curso.

Un objetivo obligatorio debería de ser el de la localización de alumnos superdotados en proporción al número total de alumnos que asistan al centro escolar. Es decir, un colegio que tiene entre primaria y secundaria 800 alumnos, puntuaría en negativo al responsable educativo correspondiente año tras año, si tan sólo pudiera indicar de un alumno en todo el colegio que es superdotado, ya que por probabilidad estadística en este caso, tendría 16 alumnos superdotados repartidos entre los distintos cursos.

Cuando planteo esta reflexión con otros docentes, veo que ninguno está atento a que debe de encontrar a ”sus superdotados” en sus clases cada año, y da la sensación de que el superdotado, ”aparece en el colegio”, pero por una serie de causísticas que no se tienen aún claras, ni están indicadas en ningún protocolo, y que en ocasiones sucede porque incluso el docente con más autoridad o peso en el grupo o claustro, suele iniciar la voz de alarma y suele ser el “detectador”.

Casos típicos ”aparecen” en alumnos que destacan en asignaturas clásicas, como por ejemplo con el docente de matemáticas y por eso es por lo que en un primer lugar se les pone en el ojo de mira, o porque realizan producciones en literatura de calidad, y que llaman la atención del profesor de lengua y literatura, tratándose a menudo de producciones en logro fácil de entender e interpretar para el grupo de docentes. Casi nunca se da espacio al docente de pretecnología o dibujo, o incluso al de idiomas extranjeros o sociales, entre otras materias, para ver si entre esos contenidos encontramos una prestación innovadora o transgresora. Todo vale y hay que mirar en todos los lugares.

Lo que no sabe el docente de matemáticas, ni el de lengua, es que la detección no viene precisamente de la mano de la calidad del texto literario o de una resolución metódica y correcta de los problemas, sino que a estos alumnos superdotados ”hay que resolverlos” siempre, pero que se trata de un nosotros a ellos, y no al revés, y el superdotado no queda resuelto porque existan alumnos con buen rendimiento que resuelvan bien nuestra asignatura determinada. El reto es de nuestra lupa personal.

Recuerdo a una profesora de lengua soltar indignada un texto literario de un chico de 15 años en la mesa de su tutora diciendo ”que no sabía que hacer con esto, que si llamaba a los padres, porque no sabía cómo evaluarlo y que era una oscenidad”.

Los alumnos tenían que hacer una pequeña novela, y el problema aquí no estaba en la calidad del texto, si no en lo arrojador y la ruptura moral que realizó este chico de 15 años según los ojos de su profesora de lengua, al escribir una corta novela que trataba de cómo dos hombres compañeros de oficina se enlazaban en una ola de romance y de amor (con descripción de escena sexual incluída) y de cómo uno de ellos se encontraba en la tesitura moral de abandonar a su mujer y a su familia para darlo todo, por la persona que más amaba.

La profesora sólamente veía al adolescente que “se reía en su cara y la retaba”, además de que el alumno era un clásico de los pasillos y del suspenso en varias asignaturas. Tenía su ”propia etiqueta desde el prejuicio de los propios docentes”.

Cuando todos dejaron la habitación, cogí los folios que había escrito este chico que ya me había puesto el vello de punta alguna vez en los pasillos pero al que no tenía como alumno, y me adentré en la lectura retadora.

De repente, me vi inmersa en un texto sublime, me erizó el vello la sensibildad con la que contaba y describía la emoción de los personajes sin caer para nada en la vulgaridad, el ritmo que te trasladaba al aliento entre el beso de ambos, la descripción de cada uno de los personajes y sus complejos, y una escena sexual contada con gusto, de un modo profesional, en una edad en la que no le correspondía ser así, y narrada desde la voz y la emoción de un adulto. Me quedé en silencio tras la lectura, sabía que ese chico era un superdotado, ya no tenía duda.

La profesora no llegaba a entender que el chico estaba rompiendo mitos, y que se adentraba en un cuestionamiento existencial de una minoría de adultos sobre la identidad verdadera a la que se deben, y el papel para el que han sido destinados en este mundo, con una obligaciones morales y sociales a las que la mayoría se ven adscritos.

Al leer el texto, lloré, no había edad ni rostro en las palabras del autor, solamente una prosa exquisita y elegante, ese chico rebelde en los pasillos y de pelo largo se convertía en escritor sin haber completado ningún tipo de formación literaria.

Finalmente, al alumno sólo se le puso un aprobado raspado por este trabajo, y no se llamó a los padres. Desde mi prisma, toda la clase debería de haber leído una copia de su texto y entendido a su vez, que la edad no implica ningún tipo de tabú o constructo social y que así es cómo nace el buen novelista, con un relato rompedor.

Este alumno, volvió a seguir a ”su rollo” y ni de lejos entraría a formar parte de esa lista inexistente de alumnos superdotados que hacen y discuten los docentes del colegio, pero ”su rollo”, era el mío, y sinceramente, era el de mejor calidad. Este chico contaba con una capacidad excelente en literatura, sin duda, pero necesitaba un feedback adecuado a su ”nivel de performance” que no iba a encontrar jamás en la escuela ni en la profesora de literatura de secundaria.

Los superdotados son alumnos que se preceden a su edad, podigios a su modo, y por esto mismo se les malinterpreta y se les juzga en negativo, hay precocidad, pero el abservador no sabe verla.

Como vengo indicando, tengo una media de unos 150-200 alumnos por curso escolar y mi objetivo personal es descubrir a estos alumnos ”superdotados reales”, independientemente de lo que hayan descubierto o no los demás. Esto es un reto muy motivador y que me ha llevado a muchas conclusiones.

Curiosamente, si se baraja algún alumno superdotado en estas edades en los colegios, muchas veces suele ser “un chico”, ya que como he dicho antes, no se sabe muy bien aún cómo ”aparecen”estos alumnos en el centro y en las charlas de los docentes, el cómo detectar a una chica superdotada, es algo ya de lo que nadie sabe absolutamente nada.

El objetivo no sería solamente encontrar la proporción exacta de alumnos superdotados por número de alumnos matriculados, sino que esta detección debe ser a su vez proporcional en número de chicos y de chicas.

Esta cuestión de ir al 50/50 de chicos y chicas superdotad@s, abre aún más en canal las grietas del sistema educativo en este campo.

Siempre que comienzo un curso escolar, tengo el detector de superdotados encendido, en igualdad de género, porque sé que así llego a la realidad del superdotado, y lo interesante es que mirando bien, chicos y chicas superdotado@s llegan a ser individuos con bastantes características similares.

Suelo detectar una media de 3-4 alumnos superdotados por año escolar entre todos mis alumnos y de unos 600-700 con los que he tratado en los últimos años, recuerdo a unos 12 como superdotados y en total me salen a misma proporción de chicas y chicos, aunque algún año haya tenido a dos chicas y un chico, y otro a dos chicas y tres chicos al tener más alumnos pero el promedio final es equitativo.

Alumnas superdotadas de esos aprox. 700 alumnos: una de dieciséis, una de quince, dos de catorce, una de trece y una de doce años. Total 6.

Alumnos superdotados de esos aprox 700 alumnos: uno de dieciséis, uno de quince, uno de catorce, uno de trece, uno de doce y uno de nueve (hermano de una de las chicas de catorce)

Un caso práctico:

Una de las chicas, la de 12 años, recuerdo que se sorprendió de que yo la dejase estar dibujando en la libreta mientras explicaba algo en la pizarra, si eso a ella le entretenía y aún así seguía atendiendo. Recuerdo que me dijo que los otros profesores le tiraban las hojas y no la dejaban dibujar en la libreta y le regañaban, pero que así no se aburría tanto en clase. Esta chica dibujaba a modo ”doodle” sin mirar ninguna foto (el dibujo de este hilo es de un dibujo que hizo durante una de mis clases de español) recuerdo que yo le comenté que también me gustaba dibujar y le enseñé con el móvil alguno de mis dibujos. Uno de ellos era de una insecto surrealista. Esto apresuró a que esta chica me contase más sobre su interés por el dibujo y que le gustaban los insectos porque a su padre (que había fallecido hacía dos años) le gustaban y compraba insectos palo, y que cogían juntos escarabajos y que ahora tenía uno en casa, pero que a su madre no le gustaba, y decía que tenía que estudiar y dejarse de tonterías.

El primer día de clase de español apareció esta alumna con un listado de cuatro hojas escritas hasta los márgenes con frases y vocabulario en español y con la traducción al lado al sueco. Me dijo que había estado varias horas viendo videos de youtube en el ordenador y que había copiado material y había aprendido muchas cosas de español y que le encantaba.

Me quedé poco más que paralizada al ver el gran esfuerzo realizado de manera autodidacta antes incluso de la primera clase de español, al contar con un nivel de motivación que no había visto antes en ningún alumno principiante. Por respeto y bajo su iniciativa tras preguntarle que qué quería que hiciésemos con esas hojas, hice tal y como ella me pidió y fotocopié sus hojas y repartí una copia a cada alumno de su clase.

Esta chica no entendía que los demás no estaban aún ahí, y que el contenido era demasiado ”denso” para los otros, pero era justo darle espacio a esta producción maravillosa y al mismo tiempo ingénua para y con sus contemporáneos en edad y curso.

A este tipo de alumnos con esta capacidad de aprendizaje y producción divergente, es muy difícil mantenerles en la ilusión de la clase y de la asignatura por mucho tiempo, ya que ”despiertan rápido” y esta chica lo que necesitaría sería aprender directamente español ”a trompicones” sin seguir las pautas del libro de texto, retándola incluso a comenzar con audiciones a ver si puede deducir algunas palabras sin gran base inicial, y saltándonos verbos para darle textos escritos, y que de los verbos conjugados pueda ir aprendiéndolos de ver cuándo y cómo se usan, y no al revés.

Es decir, se trata de un alumno que debe comenzar a aprender el idioma ya desde las composiciones completas y hacia atrás. Para esto no hay escuela.

Este método de aprendizaje es incompatible con el resto de la clase y finalmente a este alumno que los demás docentes ni detectan en ese primer arranque del que yo tuve el lujo de despertar, lo terminan por ”apagar”, en la necesidad y vorágine de los otros 24 alumnos donde se incluyen a los talentosos.

Aunque esta chica haya comenzado llena de ilusión y de incluso ”contenidos extras”, en ” la nueva asignatura favorita de dos horas a la semana donde iba a aprender y tenía ilusión de que fuese diferente”, pasa rápidamente a meterla en un cajón desastre con el resto de asignaturas, ya que esta chica va a seguir aprendiendo las cosas a su modo y sobre todo, a un ritmo donde no puede convivir con la clase normal porque necesita de un aprendizajea un ritmo abierto y multidisciplinar. Para cubrir esta “necesidad invertida de apredizaje no lineal”, necesitan los superdotados de un adulto en el centro escolar que se dedique sola y exclusivamente a los alumnos superdotados.

Las bondades de esta chica, que en su conjunto solamente aprecía como una estudiante promedio-bajo para el resto de docentes, no acababan aquí, la escuela tenía un programa especial de música, y para mi sorpresa, esta alumna era solista del coro, pero no era como los tres otros alumnos solistas del coro, o como suelen ser todos los niños que son solistas en los coros de los colegios, donde se nota su carácter de principiantes, algo normal en estas cosas, en este caso, su voz y el control de la misma, hacía que todo el mundo se quedara en silencio cuando ella cantaba y que su belleza llegase al alma tras también recibir un enorme estruendo de aplausos por  parte sus compañeros y profesores.

No había escuchado a una alumna cantar así antes porque esta chica era diferente, una joven artista llena de intimismo, y que ocupaba el escenario con su carisma.

La verdad es que esta alumna había sido diagnosticada con TDAH hacía algunos años, sobre todo porque decían que no se llevaba bien con las chicas y se ”desconectaba” de las clases, aunque los compañeros afirmaban que ya no se le notaba nada, y que ahora estaba bien socialmente, pero nadie a estas alturas de la película y ya en el comienzo de la adolescencia, la barajaban en mente como alumna superdotada, sobre todo, porque incluso no era como las otras chicas y a veces le sacaban de quicio sus compañeros, en parte por la lentitud en la que todo sucede en esas edades, y en parte porque sus intereses y cuestionamientos vitales no eran los de una niña de 12 años, ya que ella estaba en otra onda.

Las alumnas superdotadas ”aparecen como alumnas o chicas raras” y si se rebelan, lo cual sucede a menudo, pues se les atribuye un diagnóstico equivocado.

Recuerdo un día verla en el patio, gritándole firmemente a unos chicos de quinto de primaria que estaban escupiendo en el suelo a unas hormigas mientras el resto sólamente miraba. Ella les gritaba que  “dejasen de hacerlo, que era asqueroso y que además estaban matando hormigas”.

Otro elemento más de los alumnos superdotados, es la ”reactibilidad a la injusticia”, es decir, la mayoría de alumnos se ven afectados o incomodados por aquello que consideran injusto, pero el superdotado ”reacciona ante la injusticia”, porque no puede no hacerlo.

Los superdotados son alumnos que reaccionan cuando algo es injusto, no sólo observan, saltan y cuestionan, y eso debe ser ya un motivo para que a los docentes les salten las alarmas, ya que son alumnos que cuestionan a sus compañeros y a los docentes cuando consideran que algo es injusto o inmoral, nos guste o no la causa o el motivo y que nos cuestionen.

Se trata también de alumnos con gran ascendencia en el grupo y liderazgo que incomoda al docente en las clases y en el pasillo. Son alumnos astutos, y que sólamente ”se domestican” si se les escucha y ve de verdad, y para ellos no nos sirven los protocolos escolares ni las relaciones superficiales, ya que ellos se dan cuenta y entonces irán ”a su rollo” sin que tengamos la oportunidad de conectarnos a su realidad.

En muchos casos en estos alumnos se repiten una serie de síntomas en la adolescencia como son: el insomnio, la caída de cabello por estrés, dolores y úlceras de estómago, ansiedad, sensibilidad alimenticia, problemas dermatológicos o respiratorios, pero al mismo tiempo, con analíticas que muestran una y otra vez nivels normales en los marcadores. En muchos de los casos, y casi sin darnos cuenta, las faltas de asistencia del antes niño y ahora adolescente van aumentando poco a poco de ritmo conforme van cumpliendo años e indican de un patrón disturbado que no nos permite encajarlos en un casillero exacto y de que algo no funciona cómo debería.

Se trata esto de una serie de somatizaciones y de comportamientos que van además bormalmente de la mano de un rendimiento normal o bajo, y que por esto mismo, se los desplaza de la lupa de los superdotados, y de que se sospeche en esa vía.

Tengo un relato personal e individualizado para cada uno de mis alumnos superdotados reales, pero aún invisibles para el sistema. Sólamente con mucho esfuerzo y tesón podremos llegar algún día a verlos entre el resto.

foto doodle

 

 

De la buhardilla al ático del superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 9 de agosto de 2017

“Desde entonces mi obsesión fue comenzar de nuevo pintando las cosas tal y como yo las veía, con mi propio ojo y nada más” Frida Kahlo.

La pintura blanca de la foto que encabeza este artículo intenta ocultar un mensaje subliminal, tal vez obsceno o incluso disidente y que ha sido dirigido hacia la sociedad civil.

La pintura blanca aparece cubriendo un color azul, original y más bello, y del que ya no se desea que deje más huella en el paisaje, marcado éste por los contornos de un graffitti provocador y ahora ciego del que sigue siendo evidente su existencia y reciente actividad que aún casi se aprecia en continua ebullición.

Al superdotado siempre se le termina “pintando encima” para que no se pasee con su color propio, y siempre se le define como lo que no es, o como lo que es conveniente para este o para aquel otro experto, político, profesional o qué sé yo. La cuestión es que lo han convertido en un dogma más al que se le desgarra de su rebeldía y de su personalidad.

El individuo superdotado distorsiona el paisaje y estresa el hábitat, además en esta marea de sinsentidos, reflexiona constantemente lo siguiente cuando se le niega o se le define a capricho y según la moda social, política o cultural del momento, ante una cabalgata de expertos y de académicos de todo tipo que siguen sin ver su luz y dicen saber la verdad:

“…si se diesen cuenta de que nos damos cuenta de todas las tonterías que dicen de nosotros y de que realmente nos aparecen como verdaderos necios…realmente piensan que ciertamente podemos serles clientes, pacientes, alumnos, colegas, o público comprometido, pues entiendo yo, que si de verdad fuesen conscientes de lo mucho que vemos y conocemos de cada milímetro de su rostro donde se nos muestran totalmente indefensos, y del contenido de cada letra que espiran sus labios en sus discursos del que ya conocemos de antemano la siguiente sílaba, y precisamente por esto de que “sí somos superdotados”, pues que entiendo que “ninguno de ellos y de ellas” se atrevería jamás a seguir en este juego de falacias, ya que serían verdaderamente conscientes del ridículo que hacen ante las personas extremadamente inteligentes, y que todos, pero absolutamente todos, tanto charlatanes como vendedores de humo, terminarían por colgar sus hábitos y cerrar sus libros para siempre, y se dedicarían a otra cosa, dejando al superdotado las cosas y las causas que pertenecen a los superdotados.Entiendo que no podría ser de otro modo.”

En la conciencia está siempre la línea divisoria y es a su vez la flecha que los abate ante nuestros ojos y nos confirma una vez más de la existencia de “un nosotros y un ellos” y que nos separa eternamente.

Es el atrevimiento del necio la enfermedad milenaria de la historia de la humanidad que siempre cubre de insuso blanco aquello que no entiende o que se le escapa al entendimiento, mientras unos pocos, muy pocos individuos, adolecen de su lucidez y siempre han entendido todo, hasta de su incomprensión.

Y aquí comienza mi otra parte del relato, la de la altura de un ascensor en un “rascacielos mental” y que hoy comparto a mi capricho para que el que desee entienda algo más, y el que siga haciendo el indio sepa que los vemos a la legua y desde arriba.

Al igual que las palabras que pronunciaba Frida Kahlo, paso a pintar mi historia como superdotada con los colores y matices que ven mis ojos y mis emociones, sin intermediarios.

Besos…..

Gustave Eiffel, ingeniero y arquitecto creador de la Torre Eiffel edificada para la exposición universal de 1889, decidió crear un pequeño apartamento en lo más alto de la misma a 300 metros del suelo. En esta pequeña habitación pasaba gran parte de su tiempo en aislamiento ya que le ayudaba a relajarse. Os podéis imaginar esa sensación de “vértigo intelectual” al verse alejado de la sociedad y pudiendo encontrar un lugar para el recogimiento espiritual y del pensamiento del que tanto necesitaba.

Pues a modo de símil la superdotación tiene su propio ático, un lugar que denominaría “buhardilla cognitiva” al que se accede a capricho y a modo de botón de ascensor que se pulsa a gusto y conveniencia del superdotado y que nos lanza a lo más alto del rascacielos.

Esta “función de catapulta”, es una función de la que los superdotados conocemos muy bien su funcionamiento, venga, no nos engañemos,… que no somos tan inocentes como aparentamos ser…siempre que se quiere, se puede,…se presiona el botón, y ¡Pum! ¡ejecutamos!, nunca falla. Sabéis que tenemos truco.

Sonrisa…

Si bien es cierto que la superdotación es innata al individuo superdotado y que entre otras cosas nos produce sobrexcitabilidades a los estímulos de todo tipo, con las reacciones que esto conlleva tanto emocionales como cognitivamente hablando, tratándose la superdotación de un estado ampliado de la conciencia, y si que es cierto, que aunque “la superdotación no se puede apagar nunca” y nos perfila en nuestra personalidad y en nuestro diario, pues que existe otra característica intrínseca a la misma, y es que ésta “se puede poner en marcha a distintas alturas y velocidades” según antojo del individuo superdotado.

Esa es la verdad de la que nunca hablamos los superdotados ni confesamos ante los demás, pero sabemos que pasa así, aunque hay que vivirlo para entenderlo, ¿a que sí?

Consciente…

Cuando salgo a pasear o realizo alguna lectura o estudio de algún tema, puedo mirar o leer sólo como superdotada, o puedo pasar a “activar mi superdotación” directamente. Estos son dos estados diferenciados tratándose de dos modos diferentes de actuación, de conciencia y hasta de percepción de los estímulos. Podemos aumentar la intensidad de superdotación con la que interpretamos una información determinada, a veces esto depende en gran medida del propio estado de ánimo, pero activando la superdotación entramos en un estado de gran equilibrio que es bastante sanador y necesario.

Es decir, a petición puedo “pulsar el botón de mi ascensor para subir a 300 metros en 1 segundo por encima de mi altura normal”, haciendo que la apreciación de luces, matices, colores, olores, sonidos y hasta imágenes que perciben mis sentidos, se procesen de manera compleja y se conviertan en un verdadero placer o juego recreativo y catalizador de una enorme capacidad productiva, y que llega aumentar incluso y de manera física, mi propia secrección salivar y acelera las palpitaciones de mi corazón.

Del mismo modo al concentrarme activando mi superdotación a voluntad, aprecio el contenido y el detalle más insignificante de todo lo que observo o percibo, pues puedo incluso entrar en un estado continuado de “arousal” por la intensidad en la percepción e introspección de lo que estoy procesando cognitiva y sensorialmente, que me lleva a mantener el vello erizado de brazos y piernas durante largos periodos de tiempo, y durante ese estado de activación voluntaria de la superdotación, se produce en mi ser una conjunción del pensamiento y de la emoción simultánea a esos 300 metros de altura tan valiosos y que dan lugar a un nivel de conciencia excepcional.

Como Frida, me da igual lo que digan y piensen de mi, y pinto desde años con mi propio ojo interior, pero si que es cierto que el superdotado tiene ciertos “super-poderes” que puede poner en modo “on” y “off” según se le antoje en los distintos momentos del día, de eso no tengo la menor duda, y de que de este “secreto” no solemos hablar los superdotados porque nos pueden acusar de arrogantes, mesiánicos , soberbios y vernos en instantes completamente aislados e incomprendidos por el grupo o sociedad, pero “nosotros”, los de casa, no nos culpamos por saber elevarnos, y sabemos de esa capacidad magistral con tan sólo quererlo, y que siempre nos eleva a la planta más alta del rascacielos, de esos que diseñamos en nuestros pensamientos. No se trata de castillos de naipes, sino de construcciones reales y experiencias bellamente enriquecedoras.

Saber volar…

Podría definirlo como que nuestro ascensor se detiene normalmente en la planta 75 de un edificio de 100 plantas. En el mismo también se encuentran nuestros vecinos más cercanos que se bajan siempre en la planta 50, planta a la que bajamos de visita en muchas ocasiones y en la que siempre sentimos como nuestra polea se encuentra tensada y forzada porque nos impulsa involuntariamente para arriba.

Mantenerse en la planta 50 es un ejercicio de riesgo que requiere de verdadero esfuerzo y sacrificio, a veces lo realizamos en contra de nuestra propia salud y voluntad, produciendonos severas secuelas de por vida hasta en nuestra autoestima, y todo por no catapultarnos hacia la planta correcta de nuestra superdotación intelectual, siendo esto encargo de nuestra responsabilidad y de nadie más, el ascenso natural.

Si tenemos ante nosotros un reto, siempre podemos “pulsar nuestro botón del ascensor” y tomar impulso de manera voluntaria, por lo que la superdotación es una fenomenología que encierra enigmas en su modo de engranaje en el individuo superdotado, y que se convierte en algo imposible de imaginar y aún menos de descifrar para el no sobredotado.

Cuando miras al cielo ¿cómo lo haces? ¿Puedes “darle al botón del ascensor” y pasar a ver de manera instantánea los perfiles y dirección de las nubes, el número exacto de pájaros dentro de tu campo de visión o percibir un número bastante molesto de insectos que hace un segundo no existían ante tí?

¿Imaginas lo que es poder enfocarse y conectarse a la superdotación a capricho para ampliar la cantidad de información que necesitas y que la producción creativa e intelectual entre en un formato que puede ser dirigido a voluntad desde una altura de 300 metros?

Continua…

Esto de “darle al botón del ascensor” para elevarse, es algo que sólo lo entendemos los que somos de verdad, y no los que se dedican a predicar sobre los de nuestra especie.

Si supieran de la cantidad de luz que existe en esta nuestra buhardilla mental desde el piso 100 y a 300 metros del suelo, silenciarían su voz. Pero desde arriba hay soledad, mucha, la altura tiene sus riesgos, pero son necesarios para crecer.

Si supieran que desde la soledad camarada y cálida de nuestro ático se aprecian a lo lejos como pequeñas partículas aglomeradas en la planta 50 que han aprendido a organizarse para que nadie pueda subir al ático, taponando todas las puertas de acceso al mismo.

Ignorantes….

Si supieran que no pueden conseguirlo, y que siempre podemos viajar sin ellos y sin su aprobación porque contamos con robustas “lianas cognitivas” capaces de trepar hasta la planta 100 cuando nos de la real gana, mientras nos aderezan una y otra vez en esa espesa capa de pintura blanca que pretende controlar la cantidad de vértigo al que desean someternos.

Jodidos necios.

casa

 

Seminario presencial de Superdotación Intelectual

Seminario presencial de Superdotación Intelectual destinado a padres, docentes, profesionales y adultos superdotados. 

Ponentes: Maria Rydkvist y José Manuel Serrano Díaz. Expertos en superdotación intelectual y fundadores del blog Mom to Gifted http://www.momtogifted.wordpress.com

TEMARIO

  • ¿Cuándo es un individuo superdotado?
  • Aprende a detectar al niño superdotado en casa y en la escuela
  • Entendiendo la sobreexcitabilidad e intensidad emocional del superdotado
  • Neurobiología del superdotado
  • Cuando el superdotado se hace adulto. Problemas y retos

Para inscribirte manda un correo a: momtogifted@gmail.com

Lugar: “Peña la Comparsa”, Recinto Ferial Permanente nr. 12, Fuengirola, C.P. 29640

Fecha: Lunes 3 de julio a las 18:30 de la tarde

Duración: dos horas con turno de preguntas

Aforo límitado. Precio: 20 €

(La “Peña la Comparsa” es una entidad recreativa que no desarrolla actividades con ánimo de lucro para ella misma)

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(OEQ) Cuestionario de Sobreexcitabilidades de Superdotados

Traducción realizada por Maria Rydkvist del “Overexcitability Questionaire-Revised (OEQ-REV) (1997 Revision of the 21-Item OEQ) (M.M. Piechowski, 2006)

Para poder aprehender el amplio contenido y campo en el que afecta e influye la superdotación en el individuo superdotado, debemos acercarnos a un enfoque fenomenológio de la superdotación basado en las experiencias y en las manifestaciones de la realidad de los sujetos superdotados.

Las sobreexcitabilidades de Dabrowski son parte indispensable e indivisible de cómo perciben los superdotados el mundo y de su parte emocional e introspección por su elevada reactibilidad a los estímulos endógenos y exógenos. Es por ello, que para poder hacer una detección cualitativamente mayor de la superdotación en el individuo y que nos permita ver las manifestaciones fenomenológicas de esta percepción elevada de las personas superdotadas, que sea de muy útil aplicación lo que se conoce como el “Cuestionario de sobreexcitabilidad”.

La persona superdotada que realiza una lectura y reflexión en profundidad de las 24 preguntas que se  van a enunciar un poco más abajo, entenderá con facilidad el objetivo y misión del propio test como herramienta para identificar la superdotación en el individuo, pero lógicamente la interpretación de las respuestas y de los datos obtenidos a partir de este cuestionario, necesitan de la intervención y el análisis de personas con gran experiencia en la parte emocional y fenomenológica de los superdotados y en superdotación.

Hoy en día, son muy pocos los expertos en la aplicación y análisis del cuestionario en el mundo y en su mayoría sólo se realiza en el mundo anglosajón, ya que nadie o casi nadie, lo realiza hoy en día en los países hispanohablantes al desconocerse su existencia, y al identificarse incorrectamente la superdotación desde un enfoque meramente basado meramente en el logro y el talento académico, y por la extensión de las AACC (altas capacidades intelectuales) a hasta un 15% de la población de alumnos, y que no se trata de personas superdotadas ni presentan las sobreexcitabilidades de los superdotados. El test está pensado para la detección del 2% de individuos superdotados.

Antes de dar lugar al cuestionario en sí, veo apropiado incluir varias definiciones de superdotación desde un enfoque fenomenológico para que nos alejemos cada vez más del enfoque meramente en logro y que poco o nada nos llega a decir de cómo aprende, siente y reflexiona sobre el mundo, la persona superdotada.

La superdotación es un desarrollo asíncrono en el que la combinación de unas habilidades cognitivas avanzadas, junto con una elevada intensidad, crean experiencias interiores y un nivel de conciencia que son cualitativamente diferentes de la norma.” (1)

“La superdotación es una mayor conciencia, una mayor sensibilidad y una mayor capacidad de entender y transformar las percepciones y los estímulos en experiencias intelectuales y emocionales” (2)

“La superdotación es una denominación que se aplica a aquellos que demuestran una inusual inteligencia y capacidad, definida como la suma del funcionamiento cognitivo, intuitivo, afectivo y neurológico, lo cual indica un desarrollo avanzado y acelerado de la función cognitiva comprendida en el cerebro, expresada con altos niveles de complejidad emocional, a través del procesamiento de lo físico, y de capacidades intuitivas tales como la habilidad académica, la introspección e innovación, la creatividad, la expresión artística, el liderazgo y la consciencia personal e intrapersonal”(3)

“La superdotación es un estado elevado de la cognición del ser humano cuyo origen es una configuración interior distintiva y propia de carácter biológico y congénito, caracterizada por una organización cerebral diversa del córtex prefrontal y sus funciones ejecutivas que se expresa en forma de particularidades emocionales, psicológicas, cognitivas y sensitivas. La alta moralidad y un elevado sentido de la justicia son manifestaciones fenomenológicas de la superdotación junto con una capacidad sensorial innata más elevada a la percepción de los estímulos.”(4)

(OEQ) CUESTIONARIO DE SOBREEXCITABILIDADES

  1. Describe cómo te sientes cuando estás muy alegre, en éxtasis o increíblemente feliz.
  2. ¿Qué experiencia te ha provocado el más intenso placer?
  3. ¿Cómo de vívidos son tus sueños, tus imaginaciones y fantasías?
  4. ¿Qué tipo de cosas son las que ponen tu mente en funcionamiento?
  5. Describe cómo te sientes cuando estás llena de energía.
  6. ¿Qué te atrae de la gente que te gusta y qué de aquéllos con los que se produce un acercamiento mayor?
  7. ¿Cómo actúas cuando te emocionas?
  8. ¿Cómo conceptualizas los sucesos, las personas y las cosas? Da ejemplos
  9. ¿En qué te gusta más concentrarte?
  10. ¿Qué actividad física (o inactividad) te produce una mayor satisfacción?
  11. ¿Qué placer se deriva de observar las cosas?
  12. ¿Qué deleite o sensaciones percibes de los distintos sabores?
  13. ¿Qué deleite o sensaciones percibes de los distintos olores?
  14. ¿Qué placeres o sensaciones experimentas a través del tacto?
  15. ¿Qué placeres o sensaciones experimentas de los distintos sonidos?
  16. ¿Te encuentras a tí mismos en ocasiones viendo, oyendo o imaginando cosas que no están a tu alrededor en ese momento? Da ejemplos
  17. ¿Qué opinas sobre tu propia manera de pensar? Descríbelo
  18. ¿Qué es lo que te provoca el mayor de los ímpetus para que te decantes por hacer algo? Por favor elabora y especifica la respuesta.
  19. ¿Te da la sensación de que las cosas alrededor de tu vida tienen su propio proceso vital y que los animales, plantas o las cosas de la naturaleza parecen tener y transmitir sensaciones propias que las caracterizan de algún modo? Da ejemplos
  20. Cuando te encuentras ante una idea o concepto difícil, ¿qué haces para aclararla o resolverla?
  21. ¿Qué haces cuando te sientes nostálgido o afligido? Descríbelo
  22. ¿Con qué frecuencia te encuentras elaborando discusiones y argumentaciones mentales en tu cabeza? ¿De qué cosas tratan?
  23. Cuando te preguntas a tí mismo ¿“quién soy yo?” ¿Cuál es la respuesta?
  24. Cuándo eras pequeño/a, ¿tenías algún tipo de amigo imaginario o incluso varios? Por favor especifica la respuesta.

Referencias:

The Columbus Group (1)

http://www.gifteddevelopment.com/isad/columbus-group

Giftedness Define, A simple definition, Annemarie Roeper (2)

http://migiftedchild.org/wp-content/uploads/file/resources/Giftedness%20Defined.pdf

The Daimon Institute for the highly gifted, by Susan P. Jackson (3)

http://daimoninstitute.com/

The Rydkvist Group, Maria Rydkvist (4)

https://momtogifted.wordpress.com/2016/08/16/la-vision-mision-y-objetivos-the-rydkvist-group/

Susan Daniels, Ph. D & Michael M. Piechowski, Ph. D.(2009) Living with Intensity, GPP, pág 269-270 (OEQ)

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El estrés y los niños superdotados

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 4 de junio de 2017 del capítulo “The Emperor has no clothes: Exquisite perception, stress and the gifted child” de Anemarie Roeper, Ed.D.

Qué es el estrés?

En su sentido más elemental estrés significa presión, un impacto. Para que pueda existir estrés, debe haber un algo que lo recibe, un algo, al que otro algo le produce un impacto.

El estrés existe, solamente si existe algo que pueda ser estresado. Decimos que una persona “recibe” estrés o que “experimenta” estrés. Lo que es estresante para una persona puede no serlo para otra, depende de uno mismo, del “self”. El estrés en sí no es ni negativo ni positivo, depende de cómo el “self” lo reciba, y del estado del “self”. El estrés puede ser algo positivo bajo las condiciones adecuadas, y nos puede ayudar a buscar nuevas ideas y soluciones, que de otro modo no hubiéramos encontrado.

Algunos niños superdotados parecen mucho más resistentes al estrés que los demás. Otros incluso parecen disfrutar con él, y otros lo evitan. El caso es que los niños superdotados ven y sienten mucho más extremadamente que el resto. Esto, que es una parte inseparable de su propia superdotación, al mismo tiempo puede ser una fuente de gran estrés, ya que desgraciadamente, sus percepciones y comprensiones no son siempre percibidas de un modo positivo ni por la familia, ni por el entorno que los rodea, y esto en sí, ya crea una fuerte sensación de estrés en los niños superdotados.

Los niños superdotados experimentan presión y estrés desde el ambiente, y desde ellos mismos.

Vivimos en un mundo donde la mayoría de las cosas son el resultado de actitudes y acciones que “se aceptan de un modo simple” basándose en aquello de que “esta es la manera en la que siempre se ha hecho, y suceda lo que suceda, debemos seguir con lo mismo”. Se trata de un mundo basado en clasificaciones sencillas y de contrastes simplificados. Los niños superdotados sin embargo, reaccionan ante los detalles y la complejidad de los problemas que les rodean y actúan en concordancia. Ven las tonalidades grises, los pliegues, las excepciones y las contradicciones, y como consecuencia, hace que los niños superdotados estén fuera de lugar con el entorno y esta mera diferencia por su mera presencia, es ya en sí un elemento que produce estrés y por distintas razones.

Los niños no superdotados y que tienen un pensamiento menos complejo, casi siempre reciben un feedback adecuado a su intercambio de ideas y de reacciones, al feedback que esperan recibir. En cambio, debido al complejo sistema de pensamiento del niño superdotado, estos suelen verse malinterpretados o ni siquiera entendidos. Los niños superdotados reciben un feedback negativo y críticas, o experimentan una reacción de perplejidad, o ni tan si quiera reciben ningún tipo de feedback.

En el caso de los niños superdotados, casi no existe el intercambio de ideas con el mundo que les rodea, y que además no se encuentra a su nivel y esto fuente de necesidades insatisfechas y de estrés. Estos niños se ven con frecuencia abocados a trabajar en sus propios proyectos o pensamientos, solos, faltándoles el intercambio intelectual y creativo, porque no les ven concordancia a sus ideas, y esto los aburre y los frustra y este aburrimiento y frustración les hace que experimenten gran estrés.

Si por ejemplo, su superdotación es entendida porque “produce un producto identificable”, seáse que aprenden a leer a una edad temprana o tienen una temprana capacidad matemática, distintos modos de estrés pueden sucederles, el estrés de los padres o el de los profesores para que siga rindiendo. Pero en este caso es el “don” el que recibe la atención y no la persona, el niño. Y esto a su vez crea estrés, por ejemplo, ya que seguramente les llamarán en público para que lean en voz alta en la guardería y se darán cuenta de que es “la lectura” la que recibe los cuidados y la atención, pero no ellos mismos como individuos.

Otras presiones que los niños superdotados pueden experimentar son producto de su propia superdotación.

El darse cuenta del estado del mundo y de los peligros que nos rodean y el no poder hacer nada contra ellos. O tal vez sintiendo la necesidad de hacer algo pero experimentando gran ansiedad por cómo sus ideas y sentimientos serán percibidos por los demás.

El darse cuenta de que los adultos les fallan y de que son incapaces de arreglar las cosas y lo que sucede en el mundo. Pueden sentir un gran compromiso por desarrollar un mayor entendimiento de problemas complejos y al mismo tiempo verse superados por sus profundas emociones y avanzada conciencia sobre las cosas o temas.

Reconocen la injusticias de la vida y ven cómo la sociedad en sí y su funcionamiento les crea un gran número de emociones intensas y de estrés y frustración que les empuja a hacer algo. Pero sin la ayuda del entorno, se ven indefensos e incapaces de hacer un impacto o cambio. Se sienten y ven solos en la profundidad por la que les importan las injusticias. Los niños promedio, sobre todo a edades muy tempranas,  generalmente no son conscientes de esto, ni sienten con tanta profundidad sobre los problemas o las injusticias del mundo, mientras que el niño superdotado seinte gran afinidad y hace de los problemas un conflicto propio.

Las presiones personales no siempre se trata de cosas “de aquí y ahora” o de sucesos del presente, sino que además se preocupan y sienten responsabilidad sobre el futuro. El futuro es algo real para los niños superdotados, y reaccionan a las situaciones de futuro desde edades tempranas.

Además les preocupan desde muy pequeños la muerte u otros temas existenciales, pero no tiene aún las herramientas para manejar esta conciencia que está emocional e intelectualmente ampliada.

Se dan cuenta de que son “pequeños Selfs” con una gran conciencia de las cosas. Y sienten y padecen profundamente de su incacidad por este mismo motivo del que son conscientes.

Los niños superdotados experimentan también estrés de todas estas complejidades de las que son conscientes y a veces no saben cómo categorizar las cosas tan fácil como el resto, porque son conscientes de los distintos caminos en los que las cosas pueden ser categorizadas.

A veces no pueden completar sus objetivos como les gustaría porque ven las consecuencias asociadas a ciertas actitudes o acciones, lo cual les crea gran dificultad para el compromiso total y les deja fuera de los grupos. Los niños promedio que razonan de un modo más común, pueden aceptar los objetivos como propios sin mayor problema, mientras que los niños superdotados lo entienden como que puede ser relativo y encuentran gran dificultad para comprometerse en cuerpo y alma con una opción o postura concreta, mientras que sienten la presión de posicionarse y de seguir un objetivo concreto. Esto les crea gran fricción e irritación.

Otra fuente más de tension proviene de que el estrés del superdotado no lo entienden los demás o de que lo malinterpretan, o de que no le den legitimidad alguna ni por parte de los padres ni de los docentes. Por lo que estos niños ya de por sí tan sensibles no reciben reconocimiento alguno, ni apoyo o ayuda, pero igualmente necesitan quitarse de estrés, un estrés que experimentan y que no se trata de cualquier estrés.

A veces se encuentran con esta dicotomía de estrés interior con el estrés exterior, por ejemplo la desesperación por tener que hacer unos deberes aburridos de cosas que ya saben, pero que al mismo tiempo les exigen que hagan porque es lo que se espera de ellos.

Los niños superdotados necesitan más feedback incluso que los propios adultos. Pero a menudo, sus expectativas, objetivos y deseos no reciben el reconocimiento adecuado mientras que los demás con sus objetivos promedio se ven aplaudidos constantemente. Esto deja a los niños superdotados abandonados a sus sueños y goles. Y por esto mismo crece otra capa más de estrés. Existe la necesidad indispensable en cada individuo de poder cuantificar sus logros o capacidades con la norma o con lo establecido, los niños superdotados a menudo tienen objetivos o logros para los que no hay una estandarización que los cuantifique alrededor de una norma establecida, por lo cual estos deseos, capacidades u objetivos nunca llegan a ser reconocidos por los demás. Muchos niños superdotados nunca reciben un feedback positivo adecuado a sus logros porque en ocasiones su rendimiento es difícil de medir o de ser considerado por los demás.

Cómo se puede medir un razonamiento que es más complejo que el del resto? Y cómo pueden los niños superdotados seguir manteniendo la sonrisa en el rostro o mostrando indiferencia ante esta situación?

Otra fuente de estrés es la falta de “role models” o de “tutores” para los niños superdotados, ya que estos se mueven en muchas direcciones y no hay modelos a seguir para estos niños. Muchos individuos superdotados tienen ideas y pensamientos originales, y crean producciones innovadoras que no llegan a ser aceptadas, porque poseen un potencial que no se ve valorado por el entorno del presente. Esto mismo lleva a la persona superdotada a verse sin amistades sinceras, y a una sensación de aislamiento y de soledad.

Una última dimensión de cómo el estrés afecta a los niños superdotados, es que no sólo reciben estrés, sino que también lo crean. Los niños superdotados crean una especie de incomodidad a su alrededor por su mera existencia porque “detectan fallos”. Cuestionan y retan las tradiciones y estatus quo y no se sienten cómodos haciendo las cosas porque todo el mundo las haga. Sus experiencias son poco convencionales y sus necesidad no son comunes, y la sociedad (muchos colegios e instituciones de todo tipo), son incapaces de cubrírselas.

Los superdotados esperan que la sociedad se mire de un modo sincero a sí misma y que perciban las cosas que ni quieren, ni desean ver. Es impresionante el ver lo bien que los niños superdotados conocen a sus profesores y progenitores, y esperan que los comportamientos de los adultos sean consecuentes a sus actos. Los niños superdotados son plenamente conscientes de las debilidades y de las fortalezas de los adultos que forman parte de sus vidas y sienten cuando los adultos se sienten inseguros o amenazados, incluso cuando intentan pretender lo contrario. En este caso, los niños superdotados ven traicionado su sentido de la justicia y de lo moral, e interpelan y cuestionan la autoridad y la superioridad del adulto. Esta tensión es otra fuente de estrés tanto interior como del entorno.

Pero el estrés puede llegar a ser positivo, se trata del estrés que conlleva un esfuerzo creativo en intentar resolver un problema difícil que soprepasa las capacidades actuales.

La mayoría de padres y de profesores se concentran en el desarrollo intelectual de los niños superdotados, pero la mejor manera de apoyarlos en su crecimiento emocional y personal es empatizando con ellos, con quiénes son, ya que el desarrollo intelectual descansa en el desarrollo del “self” del niño superdotado, en sus instrospecciones y en su profunda emocionabilidad. Es la separación de ambas la que crea experiencias negativas de estrés en los niños superdotados y hace del estrés una fuerza muy negativa.

El empatizar, la comprensión, y el apoyo emocional, son los “apoyos esenciales” en el desarrollo del niño superdotado.

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Los padres “bienintencionados pero ignorantes” de superdotados

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 27 de mayo de 2017

En ocasiones, algunas terminologías en lengua anglosajona, aportan una comprensión más amplia del significado de aquello que desean expresar, que en su traducción al castellano, así que antes de proseguir con este hilo tan controversial de la falta de capacidad de muchos progenitores de superdotados para darles una correcta crianza y desarrollo armónico en el hogar, y que se convierten en parte principal del “verdadero problema vital” de sus propios hijos superdotados y de su malestar emocional, deseo que se recoja la frase original en inglés y que tanto significado aporta en tan pocas palabras:

“My ignorant yet loving parents”

Cuando se trata del tema de la necesidad de consultas o de asesoramiento por parte de expertos para ayudar a niños y adolescentes superdotados que se encuentran mal emocionalmente hablando, de lo que siempre se ha hablado hasta ahora, es de que el problema o foco de la dificultad se centra y se origina principalmente en el niño o joven superdotado, pero no se ha llegado a hablar de la gran parte de culpa que los propios progenitores tienen en el bienestar o no de sus hijos superdotados tanto en el hogar como en el colegio, y ello en base a llevar a cabo una crianza inadecuada para ellos y que es en realidad la causa de por qué se encuentran mal y no al revés, por ser superdotados.

Deseo traer a escena esta problemática que gira en torno a que “un progenitor ignorante pero bien intencionado” pues puede llegar a hacer mucho daño en el desarrollo y autoestima de su hijo superdotado, y cuanto no repercutir en la misma, y hasta en su rendimiento escolar e integración social.

El modo de crianza de los niños superdotados es un tema esencial que debería tratarse más en un primer plano, antes incluso, que intentar concentrar los esfuerzos en tratar al niño superdotado y concentrarnos en sus dificultades tanto emocionales como del desarrollo o del aprendizaje en base a su asincronía con el grupo de igual edad cronológica, ya que son los padres en muchos casos, el foco del verdadero malestar de sus hijos superdotados.

No se ha hablado de esto antes, de que uno de los principales motivos en el malestar de los hijos superdotados y de la necesidad de ayuda de expertos, proviene de una crianza inadecuada por sus padres, que son los realmente y me atrevería a decir que hasta en el 90% de los casos de los superdotados que se encuentran mal, los verdaderos culpables de los problemas por los que deben pasar sus hijos superdotados que los pueden conducir a la depresión, a ideas suicidas y a la acumulación de una gran cantidad de ansiedad que se pone de manifiesto de diversas maneras o en somatizaciones de distinta índole.

Entre la tipología de lo que se podría denominar como padres que muestran torpeza en la crianza apropiada de sus hijos superdotados, encontraríamos un tipo de padres “helicóptero”, tan extendido en la sociedad de nuestros días, y donde al superdotado, que necesita ya de por sí de mayor independencia y libertad que el resto de niños, se le sobreprotege impidiendo su desarrollo adecuado y hasta convirtiéndolo en presa sencilla de bullying y de acoso escolar, por culpa de unos padres “ignorantes pero bienintencionados” que son los que con su crianza inadecuada, los arrojan hasta estas situaciones por falta de herramientas en sus hijos superdotados para gestionar las mismas.

Es hora de reconocer que muchos niños o adolescentes superdotados que puedan haber sufrido de bullying o de acoso en el colegio, pueda deberse en realidad a una crianza sobreprotectora por parte de los padres y que aumenta la probabilidad de que estos niños se muestren en lo sútil aún más diferentes al grupo de lo que ya se puedan sentir y ser vistos, en un primer lugar. Esto podría incluso dar lugar a un tipo de crianza con cursilería donde a los niños superdotados se les rodea de todo un lenguaje y entorno que los infantiliza aún más y donde se les reconoce como “peques”, o que se les justifica y explica desde unos parámetros bastante estereotipados sobre lo que significa ser madre o padre de un hijo pequeño. Este tipo de crianzas pueden dar lugar a tensiones de diverso tipo entre los progenitores y sus hijos superdotados, que siempre necesitan de mayor autonomía y respeto como individuos que el resto de niños o adolescentes.

No debemos olvidar el tema de que los niños superdotados poseen una maduración mental por encima de su edad cronológica y que es desde ese límite de la verdadera edad mental más adelantada, desde el que deben de partir y avanzar los lazos de nuestra relación con nuestros hijos superdotados, y no intentar que no crezcan demasiado rápido en base a unos parámetros promedio, que no nos son útiles para cuantificar lo que es normal o no en el desarrollo de nuestros hijos superdotados o en los comportamientos más elaborados que puedan necesitar incluso de sus progenitores para recibir un cariño apropiado como individuos en su conjunto, y no como la edad que representan o tienen de verdad.

Además los niños superdotados necesitan de retos y de unos progenitores que los animen a arriesgarse y a vencer posibles miedos para que se crezcan y puedan nuevamente adquirir un mayor nivel de autonomía de la que tanto necesitan constantemente, al ser niños o jóvenes muy independientes y que necesitan por este motivo de un mayor grado de libertad y de ser responsables de sus propios errores o decisiones. La crianza en la que los progenitores se dedican a impedir que sus hijos superdotados se equivoquen o que sufran, es igualmente perjudicial para y con sus necesidades intelectuales y de maduración emocional.

Los niños superdotados deben verse solos ante muchos de los problemas que los rodean para poder poner en marcha su capacidad de resolución de problemas que es una de sus características innatas como superdotados, y en muchas ocasiones además, porque esto les hace sentirse mejores en su autoestima al ver que superan los mismos por sí solos, esto le viene bien a cualquier niño. El pretender impedir que los niños superdotados se frustren o se equivoquen, no es nada beneficioso para su conformación del “self”, ni del autoconcepto personal.

El cómo se gestione la crianza del niño o adolescente superdotado por parte de sus progenitores, dejará una huella de por vida en su bienestar o malestar incluso en su vida de adulto, y la verdad es que hay muchos padres que lo están haciendo mal, y por ello es por lo que realmente sufren sus hijos superdotados, no por el colegio, o por la falta de motivación o por la falta de aprendizaje, sino por unos padres que no les son suficientes a sus necesidades emocionales y de crecimiento, como hijos superdotados en el hogar.

Sobre todo, en el caso de los niños o adolescentes que son excepcionalmente inteligentes y que necesitan de una crianza diferente y muy moral, llena de cercanía y de respeto como individuos que son, y donde la espontaneidad y la confianza son la verdadera antesala a relaciones saludables entre los padres y sus hijos altamente superdotados, donde aporten lazos de verdadera profundidad, y no de “relaciones parentales promedio similares a las del resto de familias”.

Los hijos superdotados necesitan de hogares donde el enjuiciamiento moral y el darse a los hijos sin miedo a que vean a través de nuestras propias imperfecciones como adultos que les mostramos y compartimos con sinceridad y de buen gusto, son el mejor ingrediente para poder entablar unos pilares firmes en los que se pueda construir una relación sólida y estable.

De ahí que un error en la educación de los niños y adolescentes superdotados, es opinar que se encontrarán mejor si los apuntamos a todo tipo de actividades del aprendizaje, pero nos mostramos inseguros y sin ser nosotros mismos en casa, dibujando una caricatura del adulto y del individuo de verdad, que los lleva a enfermar por la falta de sentido que encuentran entre las personas más cercanas a ellos y que se suponen son las que más les aman.

La crianza del superdotado no se trata de adherirse a “un pack de crianza concreto” lleno de directrices que pueden en mayor o menor medida ser útiles para el niño promedio, con un niño superdotado, no nos podemos adherir a los movimientos generalizados o bien “en contra del uso de redes sociales”, “o del consumo de golosinas”, “o de un controlado horario de uso de videojuegos”, ” o de la obligación de atender a un cierto número de actividades deportivas o de cursos o talleres de distinta índole por semana”, o de que se sigan unas reglas rígidas en uno u otro sentido dentro de estos packs parentales que tan de moda están en nuestros días, y de los que no necesitan estos niños ni adolescentes superdotados, porque dan lugar incluso a crianzas superficiales y con falta de complejidad y de profundidad, elementos ambos, sin los cuales, estos niños no tendrán las herramientas suficientes para enfrentarse al mundo, ya que se seguirán viendo “traicionados por el sistema” y hasta en casa y por sus padres, padres “que no ven nada”, progenitores incapaces de comprender a sus hijos superdotados, porque llevan toda una vida mirando al lugar equivocado y realizando las acciones incorrectas, y al final son ellos, los niños y adolescentes superdotados los que finalmente deben de pagar el precio de un hogar y de unos padres insuficientes para estos niños y jóvenes.

Esto es algo políticamente incorrecto de decir y de lo que discutir, el mero tema de reconocer en público y en voz alta que los padres pueden llegar a ser los mayores culpables del malestar e inadaptación de sus hijos superdotados. De todos es conocido, que los niños y adolescentes superdotados son más inteligentes que los adultos que los rodean, o en este caso, de los padres que tienen la tarea de criarlos, y este conflicto de la falta de entendimiento de unos padres que aunque adultos entienden menos que sus hijos superdotados, puede dar lugar a situaciones difíciles, y donde en muchas ocasiones la solución para cambiar la conducta de sus hijos superdotados, pasa por llevarlos al psicólogo o a que hagan terapia, cuando el origen a tratar son los padres de estos niños, ya que son los que los han abocado a sentirse como se sienten, y a actuar como están actuando. No siempre, pero sí en muchos casos.

Si hay algo que me interesa desde el punto del desarrollo de la personalidad en las teorías de Dabrowski, es que este se desliga totalmente de un desarrollo lineal del individuo en base a la edad, y donde primero se es niño, más tarde adolescente y posteriormente adulto y anciano, sino que Dabrowski hace referencia en su lugar, a que en el caso de los superdotados, este desarrollo y crecimiento de la personalidad, no se produce de este modo, y se encuentra totalmente desligado del ciclo temporal, ya que el crecimiento interior y la maduración a lo largo de la vida del superdotado, no está relacionada con la edad sino con el desarrollo de las emociones y de las conductas, por lo tanto, independientemente de la edad, es muy posible para una persona superdotada joven o adolescente operar en un nivel más elevado emocional, que personas que se encuentren en el estado que comúnmente denominados “de madurez adulta”.

Los conflictos interiores del niño o adolescente superdotado por un crecimiento interior y hasta moral más avanzado y de nivel superior que el de los propios progenitores o adultos que los rodeen, puede llevarlos a conflictos existenciales de gran importancia afectando en su conducta y bienestar mental y físico.

Una crianza “tóxica” de unos padres “tóxicos”, no ya porque se trate de situaciones de abuso o maltrato en el hogar, sino por crianzas inadecuadas para los superdotados, llenas de superficialidad y de falsas expectativas, y donde el hogar se vuelve en un centro extraño del que no se sienten partícipes ni integrados, es un motivo de explosión emocional y mental para estos niños o jóvenes superdotados.

Sólamente por el hecho de ser padres, esto no significa que se pueda ser buenos padres para un superdotado, y creo que la reflexión en este punto sobre lo que se puede estar haciendo mal y lo que se puede mejorar en la crianza de nuestro hijo superdotado, es una tarea que deberían llevar a cabo muchos progenitores antes de exponer sus hijos a situaciones en las que se ven convertidos “en los pacientes” y “en el problema”, ante los profesionales y los padres, por culpa en realidad, de unos hogares y unos progenitores que lo llevan haciendo mal con ellos desde hace mucho tiempo.

Hay jóvenes superdotados con una profundidad y madurez emocional que sobrepasan a la de sus adultos padres, y de esto no se habla en ningún sitio, de que los adultos lo hacen mal con sus hijos superdotados, y de que estos chavales se encuentran atrapados en unos hogares con unos conflictos morales en los que a veces la única salida puede llegar a ser la de dejar de existir para poder encontrar un cónfort duradero, ya que sus adultos padres, no han sido capaces de crear para estos hijos superdotados el cónfort del hogar y de poder ser ellos mismos en el mismo que realmente necesitan.

Debemos reconocer que los niños superdotados no eligen el hogar en el que nacen ni el tipo de progenitores o crianza que perciben, pero creo que es necesario decir en voz alta que muchos de los niños y adolescentes superdotados que se encuentran mal emocionalmente o con conductas inadecuadas en casa o en el colegio, que podrían encontrarse emocionalmente estables y felices, si sus progenitores fueran otros, y así de otro modo, la crianza percibida por los mismos.

Un último matiz en esto de la “ignorancia” es que como ya he indicado no siempre va asociada a la falta de conocimiento o nivel educativo de los padres, aunque igualmente también nos podemos encontrar el caso de niños superdotados que se crían en hogares con padres que son considerados bastantes ignorantes por su falta de nivel educativo, y que esto, pueda afectar al desenlace de su bienestar en el hogar o no, o darse el caso opuesto, en el que los padres posean una sobre-formación en lo educativo y lo académico, y que esto mismo, se pueda llegar a convertir en el motivo de una crianza “ignorante” con el superdotado, porque repito, de lo que de verdad necesita el superdotado, es de relaciones transparentes y humanas, y ante todo honestas, donde exista una amplitud y profundidad sincera entre las personas que la conforman, porque es imposible engañar a estos niños y adolescentes superdotados.

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Viviendo la intensidad del superdotado desde la normalidad

Síntesis realizada por Maria Rydkvist en Estocolmo a 26 de mayo de 2017 de la lectura del libro “Living with intensity” de Susan Daniels, ph. D. & Michael M. Piechowski, Ph. D., 2009.

Una cantidad extraordinaria de energía, de interés intelectual y de excitación emocional aparece a menudo en los individuos con una extraordinaria inteligencia. Intensidad que a la vista de otros, puede llegar a ser ignorada o malinterpretada.

La intensidad puede aparecer como una fuente de manifestación externa a a través de una pasión visible, de una gran efusividad y de una actividad y energía que pueden ser fácilmente observadas al encontrarse como en “la superficie”, pero existe a su vez una intensidad que sólo siente el individuo superdotado, y que no se ve.

Los superdotados ven y sienten más extremadamente que el resto. Ser superdotado significa experimentar una sensibilidad extraordinaria, ser intenso.

Las sobreexcitabilidades son “una equipación única” de las personas superdotadas y se trata de una predisposición innata. Nacen con ellas. La sobreexcitabilidad es permeable a la propia existencia de la persona superdotada y le aporta energía a su propia inteligencia y a sus capacidades intelectuales. Además moldean el desarrollo de su personalidad. La sobreexcitabilidad se trata de una lente que apertura, amplía y profundiza, la propia perspectiva y experiencia personal del individuo superdotado.

Para el psiquiatra y psicólogo polaco Dabrowsky el “desarrollo auténtico del individuo” requiere del compromiso a la verdad interior de uno mismo. Existen indicadores desde una edad temprana en el desarrollo del potencial de los superdotados, con elevados niveles de sobreexcitabilidad, intensidad, sensibilidad y conciencia moral y ética, que les hacen tender hacia la perfección y que les caracterizan tanto al niño, como al adolescente y al adulto superdotado.

La sobreexcitabilidad es la tendencia natural de responder de manera intensificada a los varios modos de estímulos, tanto externos como internos. Significa que la persona necesita de menor cantidad de estímulo para producir una respuesta, que a su vez es más fuerte y de mayor duración al propio estímulo. Se trata de un brío o ímpetu del espíritu donde se es más intenso, sensitivo, perceptivo, persistente y enérgico.

La sobrexcitabilidad significa experimentar la vida con más profundidad, más vívidamente y sentirla más extremadamente, pero se trata de una experiencia que es diferente al resto, y que posee de una mayor complejidad en lo cualitativo y de una rica textura en su composición.

Las sobreexcitabilidades suelen a menudo ser interpretadas por los demás como un sobreactuar o como una conducta inapropiada que necesita ser modulada. Cuando los adultos se encuentran con elevados niveles de intensidad y sensibilidad en los niños superdotados, no saben cómo responder ni asistir a los mismos.

En la mayoría de los casos, el aspecto de la intensidad se confunde con indicadores de una potencial patología en el individuo, más que como indicadores del potencial existente y de un fuerte desarrollo personal.

Aquello que parece “anormal” comparado con un desarrollo típico, lleva a los profesionales de la salud mental a verlo como algo que debe ser tratado, más que a considerarlo un añadido extra para un desarrollo óptimo.

Pocos padres, profesores, asesoradores, psicólogos o psiquiatras reciben formación específica para el apoyo y ayuda de estos niños y jóvenes con intensa carga emocional e intensa necesidad intelectual. Los niños superdotados sienten y ven con más precisión e intensidad que los demás niños y es por ello, que también la crean a su alrededor por su mera existencia, ya que cuestionan y retan las tradiciones y el estatus quo y no aceptan las categorías simplificadas, ya que esperan que la sociedad piense en un modo complejo cómo lo hacen ellos. Sus necesidades no son típicas, y la sociedad es incapaz de cubrirlas y darles respuesta.

La sobreexcitabilidad y la hiperestimulación se observan con frecuencia en los niños superdotados.

“La sensitividad y capacidad de ser y permanecer intensamente estimulado, es el combustible necesario para el desarrollo de los niños y de los adultos superdotados.”

Los niños superdotados pueden ser agotadores, demandan mucho y llegan a confundir realmente por este motivo a los adultos que los conocen, los aman o les tienen que les enseñar. Los profesores de niños superdotados poseen una comprensión muy limitada de los rasgos de la personalidad del superdotado, y al ser tan sensibles, suelen frenar la recomendación de adelantarlos incluso de curso en base a que no los ven maduros y a que son tan emocionales, que según ellos son aún inmaduros, diciendo “que aunque sean muy inteligentes, no están socialmente maduros”, lo cual es un gran error que proviene por esta gran falta de conocimiento sobre la intensidad emocional del superdotado.

Estos adultos se ven frustrados ante la intensidad de los niños superdotados y lo normal es que no sepan cómo responder a la misma. La sobreexcitabilidad tiene una correlación directa con la alta inteligencia. Los niños superdotados tienden a mostrar mayores niveles de energía física, intelectual y emocional.

Además Dabrowski nos habla del “positive maladjustment” (un mal ajuste positivo) que se basa en lo siguiente, en que un individuo pueda experimentar un conflicto por las acciones injustas y abusivas de la sociedad y que se mantenga firme y fiel a su postura de lo que considera que es lo correcto.

El ajuste sería el permanecer de la mano del grupo o del conjunto de la sociedad, aunque este viole los principios éticos y morales, lo cual se trataría realmente de algo negativo en sí. La oposición a esto mismo, sería entonces algo positivo, incluso aunque dé lugar al nacimiento de un conflicto.

Hace falta coraje para enfrentarse y examinar con detenimiento los motivos y principios que le dan valor a uno mismo. El autoconocimiento, la determinación, el coraje y el crecimiento interior por este mismo motivo del “positive maladjustment”, una vez que comienza, ya no para nunca, y las fuerzas interiores del individuo superdotado le llevan a buscar nuevos retos que le aporten un mayor crecimiento, y para ello es siempre necesario la intensidad y la sobreexcitabilidad emocional.

Los niños y adolescentes superdotados se mantienen firmes a sus principios para defender a los compañeros de clase cuando perciben que han sido tratados injustamente demostrando “un mal ajuste positivo”, lo cual se vuelve en una fuente de estrés para los adultos que tratan con estos alumnos.

Para poder realizar un asesoramiento de niños y adultos superdotados es condición indispensable tener un amplio conocimiento de los niños y los adultos superdotados (que no de alumnos de AACC o alumnos con talentos simples o complejos al no tratarse de individuos superdotados ni así la instrucción recibida sin parte emocional).

De todas formas, “las sobreexcitabilidades no son patologías que necesiten terapia ni prescripción alguna, ni ningún tipo “de cura”, ya que lo que realmente representan son cualidades de la personalidad y del desarrollo emocional que caracterizan al niño superdotado y que contribuyen a su total desarrollo” (Susan Daniels, ph. D. & Michael M. Piechowski, Ph. D., 2009, pág. 55)

Las sobreexcitabilidades son una parte integral del niño y adulto superdotado y vitales para la conformación de su propio “self”.

La expresibilidad del niño a través de sus sobreexcitabilidades no debería ser simplemente vista como una conducta preocupante, aunque pueda dar lugar a dificultades extras en casa, en el colegio, o en otro tipo de situaciones y ambientes.

Sólamente deberíamos acudir al psicólogo o recibir asesoramiento para el niño o adolescente superdotado si: (Susan Daniels, ph. D. & Michael M. Piechowski, Ph. D., 2009, pág. 102)

-La intensidad, su duración o frecuencia de las conductas en cuestión (por ejemplo: berrinches, ataques de llanto, agresividad o retraimiento) interfieren de un modo muy significativo en el colegio, en casa o en otros ambientes.

-¿Están las conductas provocando dificultades familiares? ¿Existe un incremento de la rivalidad entre hermanos, las contestaciones de vuelta, o de otro tipo de angustias? ¿Han desembocado estos comportamientos en un incremento de la tensión entre usted y su esposo/-a?

-¿Tiene sospechas del posible abuso de alcohol o de drogas?

Consejos para encontrar un buen profesional o experto de superdotados: (Susan Daniels, ph. D. & Michael M. Piechowski, Ph. D., 2009, pág. 102)

Lo que es de vital importancia en estos casos es el saber encontrar un experto que entienda muy bien la superdotación.

Para poder determinar si el experto entiende de superdotación y de las dificultades de esta condición, debemos considerar realizar a priori las siguientes preguntas al mismo, y reflexionar sobre la respuesta recibida para poder valorar si es o no un buen experto en superdotación y en superdotados:

-¿Tienen los niños superdotados necesidades especiales? ¿Cómo los diferencia de los niños no superdotados (AACC, talentosos o demás alumnos)?

-¿Podría decirme de algunos problemas o conductas particulares de estos niños superdotados que haya observado usted en su trayectoria con estos niños?

-¿Cuáles son las necesidades particulares y específicas sociales y emocionales que ha notado usted en los niños superdotados?

-¿Cómo lo hace en la actualidad para distinguir entre las conductas asociadas con el TDAH y las características de los superdotados?

-¿Cuál es el porcentaje de superdotados al que atiende en su consulta entre el total de todos sus clientes?

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