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Neurociencia pseudocientífica: Elaine Aron, PAS y su efecto contagio en la superdotación intelectual

Artículo realizado por Maria Rydkvist y José Manuel Serrano Díaz en Estocolmo a 16 de febrero de 2018

“La gente aún insiste en cosas como la curación holística y en cosas que no tienen ninguna base real en la evidencia, simplemente porque quieren que sea verdad, es tan sencillo como eso” Stephen Fry (Cómico inglés)

El periódico sueco de tirada nacional ”Svenska Dagbladet”, publicaba este 8 de febrero un artículo del Catedrático de Filosofía Fredrik Svenaeus donde se mostraba completamente escéptico a los fundamentos del PAS (personas con alta sensibilidad). Denominando al fenómeno PAS como un ”fascinante efecto contagio”.

En el inicio de su artículo nos indica que se trata ”de una búsqueda de indentidad y de la liberación de la culpa”, y que en cierto modo, aunque siendo estos postulados inciertos, que veía efectos beneficiosos en que la gente se ”autoidentifique con esta especie de descripción-diagnóstico” porque en la sociedad actual al igual que a lo largo de la historia, siempre ha existido esta enorme necesidad de categorizar las personalidades.

Comenta en el artículo, que uno de estos intentos sucedió también en el año 2000 cuando se intentó explicar el carácter de las personas en función de las secreciones corporales.

En el libro denominado ”Rethinking Psychology: Good Science, Bad Science, Pseudoscience” Brian Hughes (2016), nos hace hincapié en el equilibrio entre la realidad y el rigor intelectual, en un tiempo en el que los datos no empíricos y la evidencia se presentan cada vez más como una justificación para afirmaciones científicas en la conciencia pública, sin serlo.

En Brasil existen en la actualidad alrededor de cincuenta ”Hospitales psiquiátricos espirituales”. En estos hospitales se ofrecen servicios tanto a sus pacientes internados, como una atención ambulatoria, utilizando un enfoque integrador para la recuperación enfatizando lo espiritual junto con terapias físicas y emocionales. Pocas personas fuera de Brasil saben de la existencia de estos centros que dicen ser un recurso valioso para ”personas sensibles, creativas y visionarias”. Hay planes para su expansión a zonas angloparlantes. En sus centros son excépticos al uso de medicamentos y nunca usan TEC.

Qué es el PAS o HSP (High Sensitive Person)

PAS es un término creado a mediados de la década de los 90 por la psicóloga americana Elaine Aron. Según ella y su marido Arthur Aron, este rasgo PAS afecta alrededor del 15-20% de la población. Ellos afirman que los PAS procesan los datos sensoriales más profundamente debido a la naturaleza biológica de su sistema nervioso. El matrimonio se ha especializado en la psicología del amor y las relaciones personales.

De acuerdo con el rasgo, esta profundidad de procesamiento, es la responsable de una mayor proclividad a la sobre-estimulación, la reactividad emocional, la empatía y la sensibilidad a los estímulos. Es decir, estas personas poseen ”el don de la sensibilidad”.

Para la detección de las personas altamente sensitivas se realiza un Test PAS basado en 22 preguntas que pretenden determinar el grado de sensitividad de una persona. Se contabiliza como más sensitivo aquel individuo que contesta positivamente a más preguntas.

Realmente el término PAS no posee ningún elemento que acerque este término a la psicología, y sólo usa concepciones poco serias de los enfoques de las teorías que tratan sobre la personalidad. Recuerda mucho al enfoque de tipologías A, B y C de la personalidad.

Estos tests son muy parecidos a los de escalas de ansiedad. Cualquier persona que puntúe alto en los test de escala de ansiedad, también puntuaría alto en el los de PAS, sin existir ningún tipo de relación de causalidad ni de correlación. Simplemente porque las preguntas que se hacen son muy similares.

Quizás lo que encontramos hoy en día son muchas personas con necesidades emocionales insatisfechas, y que no cubren su necesidad con los expertos adecuados,  que serían en este caso, psicólogos clínicos y/o psiquiatras.

Acudiendo en su lugar y beneficiándose de un modo efecto placebo, con la existencia de ”coachs”, terapeutas, y demás, lo cual es fruto del alejamiento cada vez más evidente, entre la sociedad y la ciencia.

Se huye de lo complejo, de las explicaciones complicadas de entender, y la gente busca explicaciones ”mágicas” a las cosas.

La pseudociencia gana a la ciencia en este terreno. Sus explicaciones ante ciertos fenómenos son muy sencillas, entendibles por cualquier persona, mientras que la ciencia tiene explicaciones complejas para los fenómenos, como es el caso de la Teoría de la Relatividad General para la gravitación universal, o la mecánica cuántica para el caso del estudio de la realidad a niveles subatómicos.

Entender que la realidad tiene explicaciones muy complejas crea malestar al individuo y en esta línea ”de lo sencillo en la explicación y fenomenología” encontraríamos la razón del ”efecto contagio de PAS” en la sociedad del postmodernismo en la que nos encontramos.

Intrusismo del PAS en la superdotación intelectual

El término PAS no se elaboró como una teoría para el análisis de la cognición humana ni mucho menos de la inteligencia. Estos rasgos PAS no se basan en ningún tipo de estudio o investigación que tenga como punto de partida el campo de la sobredotación intelectual.

En cambio, en el caso de las sobreexcitabilidades de Dabrowski cuyo cuestionario se utiliza para la detacción de la superdotación inteectual, sí que se trata de estudios e investigaciones con el objetivo y base de estudio de ”que un mayor desarrollo en el individuo, se produce en base a la mayor capacidad innata y la inteligencia”, y que junto a este fenómeno debe darse esa sobreexcitabilidad a los estímulos.

La teoría de Dabrowski se aplica dentro del campo del desarrollo cognitivo, mientras que Elaine Aron hace referencia a la parte emocional de los seres vivos, ya que según su enfoque, el 20% de los individuos e incluso de los seres vivos de la naturaleza, muestran mayores niveles de sensibilidad emocional.

Qué es la sensibilidad emocional

La sensibilidad emocional está relacionada con las emociones del sistema límbico como forma de mecanismo de supervivencia de los organismos vivos, tratándose de ”reacciones heredadas de forma estructural” con las que cuentan todos los seres vivos.

Se trataría entonces de emociones como por ejemplo el llanto, el emocionarse cuando se es testigo de un episodio trágico, o por ejemplo cuando vemos una escena de una película que nos afecta.

El estudio sobre PAS de lo que vendría a hablar es de que las personas tienen un componente genético que hace que en caso de situaciones de adversidad, se de incluso el efecto contrario, y se reaccione con más debilidad que el resto de las personas o seres vivos de la misma especie, porque este componente genético, es lo que les induce a tener unde diferente percepción o una más intensa emoción de las emociones.

David G Amaral en su reciente libro ”Living wihtout Amygdala”, nos comenta la reacción de los seres vivos, y entre ellos de las personas, a estas situaciones de adversidad y que vienen determinadas por el funcionamiento de la amígdala, que es la que induce a que se produzca este ”circuito del miedo” en el cerebro.

Existe un miedo denominado interoceptivo que surge desde lo órganico, y se produce por el propio órgano. Esta línea de reacción ante la adversidad ”de una manera orgánica” sería en todo caso la de base a la explicación de la existencia de unos supuestos rasgos PAS en las personas por el funcionamiento de la amígdala, ya que presentarían un perfil más vulnerable dentro de la especie a los ataques externos o ante las adversidades de lo que se conoce tradicionalmente ”survival in the Wild”, es decir, la supervivencia en la jungla.

Volviendo a Dabrowski, de lo que nos habla en sus estudios en el caso de los individuos superdotados, es de la capacidad cognitiva elevada, y de que ”una capacidad cognitiva muy elevada, hace que los estímulos recibidos se filtren y canalicen de una manera diferente”.

Me remito nuevamente a los ”estudios sobre la longitud de onda P300 de los denominados potenciales evocados en los individuos y niños superdotados”, que concluyen con que las personas superdotadas son las que perciben los estímulos con la mayor rapidez en el cerebro, ya que el cerebro de los superdotados funciona de manera diferente al resto.

Precisamente de esta hiperactividad cognitiva y sensorial a los estímulos en base a una composición neurobiólogica diferente de los superdotados, nos habla John G. Geake en su artículo de investigación  “The Neurobiology of Giftedness” el cual podéis encontrar traducido al castellano en el blog.

Los estudios PAS tienen menos base científica que la investigación exhaustiva que sí existe desde el campo de la neurociencia, sobre los individuos superdotados y sus sobreexcitabilidades a los estímulos siempre de la mano de un ”hipersensibilidad intelectual y cognitiva” .

Pongamos un supuesto sencillo que delimite los rasgos PAS y los superdotados

El llorar o emocionarse viendo una película donde hay una escena de sangre le puede pasar a muchas personas y rompan a llorar, pues porque les disguste la imagen que están viendo.

Otra cosa distinta sería el mero proceso de que la información recibida en la escena de esa película, lleve cognitivamentea la persona, a una canalización multinivel desde lo cognitivo y a reflexiones profundas sobre cuestiones existenciales, sobre la fugacidad de la vida, sobre el abuso de poder en sociedad y las situaciones límites a las que se ven sometidas algunas personas…etc.

Ambas situaciones serían distintas para esas dos personas ante una misma escena de la película. En el segundo caso, se pondría en marcha un proceso cognitivo con un entendimiento mucho más amplio de lo que se está viendo, mientras que en el primer caso, la persona simplemente se emocionaría de un modo heredado porque le desagrada el contenido de lo que ve, o hasta porque le produce miedo e indefensión, tratándose de una reacción más automática del sistema límbico, que de una reacción emocional en lo cognitivo. Estaríamos incluso ante una especie de emoción límbica versus emoción cognitiva.

Conclusión

Evidentemente, el término PAS tampoco tiene nada que ver con el de superdotación intelectual ya que el mind-map de la percepción cognitiva y de los estímulos de los superdotados, es muy complejo y no encuentra explicación alguna bajo el encuadre de las personas PAS.

Aunque es cierto que los superdotados intelectuales poseen sobreexcitabilidad emocional y sensual, también es cierto que poseen una” sobreexcitabilidad intelectual” que les hace tener una inusitada pasión por el conocimiento, la cognición y una miriada de cuestiones existenciales.

Es ”conditio sine qua non” la sobreexcitabilidad intelectual para poder ser considerado como superdotado, con lo cual, al no aparecer nada de esto en los test de PAS no se es superdotado por ser PAS. El individuo superdotado ”asimila” ese dolor, y ”rumia” dentro de si esas explicaciones o cuestionamientos. El superdotado duda continuamente, y pone en tela de juicio las pseudociencias, como es lógico que haga también en este caso, con la pseudociencia que se ha creado en torno a este término del fenómeno PAS y de las personas con alta sensibilidad.

El conocimiento genera incertidumbre igualmente, pero como decía Feynman:

”Se puede vivir con dicha incertidumbre de que no todo puede ser controlado en el universo”. 

Los postulados de Elaine Aron y su marido, se tratan como entenderéis de un invento poco riguroso y sin evidencia científica real.

atardecer

Los niños superdotados no hacen muchas preguntas

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 2 de febrero de 2018

Lo de hacer preguntas es realmente algo que define al niño superdotado en su etapa infantil y escolar, o se trata de un cliché y mito más dentro de todo este campo del talento y la superdotación?

LLevo años trabajando de docente y lo normal es que los niños hagan preguntas. Todos los niños hacen preguntas e incluso existen niños que necesitan preguntar aún más que el resto, porque necesitan de más aclaraciones e indicaciones para poder comprender una instrucción, una idea o una tarea.

Entonces qué es eso de que los niños superdotados hacen preguntas? Pues la verdad es que el hecho de preguntar a menudo no es sinónimo ni indicativo alguno de superdotación intelectual.
Existen muchos niños que sacando buenas notas o no, pues hacen muchas preguntas en clase o en casa, sobre aquello que ven en el entorno para entender mejor las cosas, y porque es a través de la repetición de conceptos y de ideas, el modo en que nuestra memoria retiene la información y nuestro cerebro aprende y se desarrolla.

Es por ello, que con esto del mito de que los superdotados hacen muchas preguntas pues que pueda haber padres que se confundan al identificar a sus hijos como superdotados.

Los niños que incluso tienen buen rendimiento en la escuela y que preguntan a menudo, no son niños superdotados, a veces incluso, se trata de la inseguridad normal en el niño y que a través de la confirmación recibida y de la respuesta obtenida de los adultos o de otras personas de su entorno, incita a que la mente reconduzca y afiance sus ideas y pensamiento.

Las preguntas de los niños superdotados no son en sí preguntas, sino que se trata más bien de cuestionamientos complejos y elaborados sobre un tema o cuestión, y en el que ya llevan pensando un buen tiempo, hasta varios días.

Por eso hay que buscar lo que caracteriza realmente al niño superdotado, lo cual es una formulación del razonamiento abstracto compleja, el contar con un número variopinto de preguntas que el niño nos haga y que nos resulten anecdóticas, no es señal de superdotación.

En realidad, el niño superdotado en sus conversaciones se sitúa en un nivel más de elaboración del pensamiento, donde si reflexionamos con más datos, quizás muchos padres no conseguirán ver reflejados a sus supuestos hijos superdotados, porque en este nivel, el niño superdotado se distancia mucho del niño promedio.

El niño superdotado más que preguntar, afianza lo que ya sabe y ha deducido por sí mismo, y lo intenta explicar al adulto, casi para ampliarnosa nosotros en conocimiento o buscar el último dato que concluye su razonamiento final, y no al revés.
Sería casi un proceso invertido al mero hecho de los niños que hacen preguntas, ya que el niño superdotado no sigue un pensamiento lineal, y tampoco lo hace de este modo en el proceso de resolución de problemas o de dudas o en sus conversaciones o afirmaciones. La asociaciones del su razonamiento son muy diferentes.

En el pensamiento de los niños superdotados ”la pregunta origen” se realiza primero en la mente del niño, y no en voz alta a los adultos, y a partir de ahí es donde los niños superdotados comienzan a conectar otros datos que ya conocen o que creen intuir e intuyen, y comienza el proceso de elaboración de la hipótesis o cuestionamiento que posteriormente comparten con otras personas.
Lo que suele salir a la superficie en la conversación con estos niños, se trata ya de un producto elaborado y definido, pensado, donde las palabras o afirmaciones del niño, nos muestran a nosotros cuál ha podido ser su pregunta de origen para pensar, pero la pregunta en sí, no siempre aparece en el contexto.

Cuando el niño superdotado realiza un comentario, se trata ya de un pensamiento rico y multinivel donde incluso incluyen una parte emocional a sus ideas, o giros repletos de moralidad, que hacen que ese comentario sea más un modo de ”manifiesto” social-intelectual donde destapan los ”fallos del sistema”.

En ocasiones, la pregunta no es necesaria, porque son niños rotundos en sus palabras y no buscan que les lleven de la mano en el camino, deducen de manera autosuficiente, sin interferencias.

En ocasiones es durante esas afirmaciones propias y rotundas sobre sus reflexiones y evidencias donde pueden apacerer ”incrustadas” alguna pregunta, aunque más que preguntas, se trata de confirmar los cuestionamientos o conclusiones de las cosas a las que han llegado.

Cuando el niño superdotado realiza una de estas afirmaciones aparenta seguridad y confía en su pensamiento ya que sabe que se está acercando a la verdad porque lleva tiempo observando y pensando en esa dirección, está recolviendo un puzzle.

No se trata para nada de simples preguntas al aire, que surgen de la nada, sin una conversación previa o un contexto y sus detalles que les incite a moverse en busca del saber.

Cuando el niño superdotado tiene una pregunta en la línea de montaje no se la hace a la primera persona que pasa por delante, a los niños de su clase y de su misma edad. Los niños superdotados se agazapan y esperan al momento adecuado para encontrar un interlocutor adecuado a su necesidad. Los demás niños suelen preguntarse entre ellos mismos y no seleccionan con igual esmero la fuente donde reposar su conocimiento.
Los niños superdotados no dejan su curiosidad de la mano del mero azar, y van preguntandoa todo el mundo, todo los que se les ocurre cada día, como sí hacen la mayoría de los niños.

El proceso no es este, la curiosidad del niño superdotado es bastante más selectiva y elige una cuestión a medida del momento, no solo de paso. Se trata de un pensamiento más maduro y elaborado que el mero hecho de preguntar sobre las cosas que les pasan o que ven a lo largo del día.

Diría que más bien se trata de preguntas que ”corroboran” una hipótesis, basada en la observación de los detalles y en la experiencia, esto no es lo mismo que un niño que hace preguntas para conseguir información de lo que no sabe. Preguntas normales espontáneas de cualquier niño podrían ser por ejemplo:

Por qué llueve? Se mueren los animales? Por qué el cielo es azul? Por qué se murieron los dinosaurios? Por qué sale el arco iris? Qué vale más un coche o una casa? Por qué crecen las uñas?

Os dejo unos ejemplos de mi hijo de 6 años para que se pueda ver esto que comento de un manifiesto con moraleja moral incluída y detección del fallo. 

Cuentan con una visión ampliada de las cosas y su razonamiento se distancia muchas millas del pensamiento lineal de cualquier persona, ellos no aprenden como el resto y esto a su vez les marcará a la hora de ser valorados e identificados en el grupo social, porque siempre serán los que ven más allá y donde no ve el otro, haciendo de esto mismo más veces de un handicap de que una ventaja al verse siempre en absoluta minoría. Pero así están las cosas.

Daniel 6 años.

”Mamá mi amigo del colegio dice que le gustan los anuncios y la publicidad. Yo le dije que a mi no me gustan y se reía. No sé cómo pueden gustarle. Lo que quieren es que compremos más cosas y gastemos dinero. Los que hacen la publicidad tienen una habitación llena de cosas que quieren que compremos, pero eso mi amigo no lo entiende.”

”Mamá es todo una mentira. Para qué ponen en los coches que se puede correr hasta 240 km/h si la policía no deja ir tan rápido por la carretera y te detiene? Por qué hacen eso los adultos a los coches si saben que no se puede? Es una mentira. No sé para que se hacen coches así, qué es para parecer más ”cool”? Pues es una tontería.”

-Yendo en coche al colegio, a primera hora de la mañana se apagan de repente todas las farolas a la vez a las 7:45. En Suecia es obligatorio conducir siempre de día y de noche con las luces cortas del coche puestas. 

”Mamá mira! se acaban de apagar todas las farolas de la calle, pero los coches son capaces de producir su propia electricidad.”

-De vuelta a casa caminando por una acera empinada

”Mamá en este momento que estamos caminando cuesta arriba por la calle, al estar Suecia en lo alto del globo terráqueo, estamos también caminando en dirección hacia arriba, y así hacia el polo norte.”

El rango de CI de 180 a 200

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 1 de febrero de 2018

Es la realidad de aquellos individuos con puntuaciones por encima de 180 una evidencia de la imagen del ”genio superbrillante”? Desgraciadamente, no existe casi información sobre este tema.

Como muchas características, la inteligencia se teoriza siguiendo el pincipio de la curva de distribución normal. A día de hoy, existe una minoría de investigadores que han estudiado a los individuos de inteligencia extrema, y que nos confirman que hay más personas en los rangos superiores de la inteligencia de lo que cabría esperar en relación al ajuste de la curva normal y su relación a la distribución de las puntuaciones de la inteligencia.

Ya hace años, Linda Silverman comenzaba a extrañarse de que alrededor de un 4% de todos los niños que acudían a su centro en Colorado, obtenían puntuaciones por encima de un CI de 170. (Esto no es sinónimo de que el 4% de los niños son extremadamente inteligentes, sino que 4 de cada 100 niños que acudían a su centro, obtenían una puntuación de CI de 170 o superior). Silverman afirmaba que los resultados sumaban peso al cuerpo de estudio e investigación que había encontrado una frecuencia mayor de lo esperado para las puntuaciones que se situaban en el rango del extremo superior de la curva para la distribución del cociente intelectual. 

Claro que es cierto que hay relativamente pocos individuos con una puntuación tan alta, alrededor de uno en un millón según la distribución hipotética de puntuajes alrededor de la media, aunque es posible que se de con algo más de frecuencia en la práctica.

Una serie de estudios ((Gallagher & Moss, 1963; Stott & Ball, 1965) han demostrado una frecuencia inesperada en las puntuaciones que se sitúan a ambos extremos de la Curva de CI, aunque nadie ha estudiado realmente y de un modo sistemático las puntuaciones situadas en el rango de 180-200, pero esta afirmación queda cuestionada ya que es normal que se puedan producir pequeñas desviaciones en la distribución, lo cual no es sinónimo de que existan más individuos en el mayor rango de cociente intelectual de los que la propia curva prevee en su distribución normal. Se han analizado para ello, estudios realizados con individuos de grupos diferentes y de diferentes países y se concluye que lo recomendable es aplicar que la norma se cumple también para el caso de las puntuaciones más elevadas de la inteligencia.

Partiendo desde una definición consensuada de inteligencia por parte de los investigadores podríamos decir que:

La inteligencia es una capacidad mental general, que, aparte de otras cosas, requiere de la existencia de la capacidad de razonamiento, de planificación, de resolución de problemas, de un pensamiento abstracto, de la comprensión de ideas y de conceptos complejos, de un aprendizaje rápido y del aprendizaje en base a la experiencia. La inteligencia no se trata entonces del mero aprendizaje de libros, ni de una destreza académica en concreto, ni de ser bueno pasando exámenes. Más bien lo que refleja, es una capacidad mucho más amplia y más profunda para comprender nuestro entorno, se trata de ”saber captar” y de ”dar sentido” a las cosas, y de ”discurrir” qué hacer.

David Feldman en 1984, presenta los resultados del seguimiento realizado por el autor a aquellos individuos con un cociente intelectual por encima de 180 puntos y que fueron seleccionados como muestra para el estudio anterior de Terman titulado: ”Genetic studies of genius”.

De la muestra original de 1500 individuos utilizada por Terman en su estudio ”Genetic Studies of Genius” (1925-1959), solamente 26 individuos alcanzaron un CI de 180 o superior (7 mujeres y 19 hombres) en el test de Standford-Binet.

Usando los archivos de Terman, 26 de los individuos con puntuaciones por encima de 180 fueron comparados con 26 individuos más, elegidos al azar de la muestra utilizada por Terman. Los resultados mostraban que los puntos extra de CI producían diferencias y que los extremadamente superdotados no parecían ser indicativos de ”genio”, en el sentido de lo que la gente y el constructo social entiende por este término. 

La diferencia aritmétrica entre ”promedio” y ”genio” en un test de CI es de unos 40 a 50 puntos. Una puntuación de CI de100 se entiende como promedio, mientras que una puntuación por encima de 140 o más, se interpreta como dentro del ”nivel de genio o genialidad”.

Aunque han existido numerosos estudios que siguen la trayectoria de individuos con elevados CI (Goleman 1980) incluyendo a aquellos con puntuaciones en los 140 puntos, no existen casi estudios sobre aquellos que puntuan aún más alto en los tests de inteligencia, y tampoco se han realizado nuevos estudios en esta dirección en los últimos tiempos con nuevas muestras de individuos que nos ayuden a aclarar algunas cuestiones y a poder seguir investigando en esta línea de trabajo.

Aparte de algunos casos aislados entre sí, sólo hay un estudio (Hollingworth, 1942) en toda la literatura sobre el CI por encima de 180, y este estudio se publicó hace más de 60 años, y se hizo después de la muerte de su autora.

Hollingworth estudió a 12 niños, ocho chicos y cuatro chicas. Todos habían obtenido puntuaciones por encima de 180 en el test Stanford-Binet antes de los 12 años de edad. Hollingworth hablaba y estudiaba el desarrollo de los mismos y de sus distintos logros hasta cumplida ya la veintena, siempre dentro del sistema educativo americano para la época. Los logros de estos niños aparecían extraordinarios y sobrepasaban todas las previsiones y expectativas de los expertos.

Antes de cumplir 22 años, algunos habían realizado investigación en historia, en matemáticas, y uno en ajedrez, dos de ellos habían optado por la docencia como elección profesional y uno de ellos estaba en los puestos más altos del ranking nacional de ajedrez. Todos habían ganado numerosas medallas y premios de distinta índole.
Todos menos uno tras graduarse en la universidad, fueron elegidos para la Phi Beta Kappa Society, que es la organización de honor americana de las artes y las ciencias.

Pero el hecho más llamativo que se deduce de estos datos: es que los niños que puntuaron por encima de 180 conformarían el denominado ”top ”en la lista de los graduados universitarios y que serían por deducción los estudiantes de los que se podría anticipar que conseguirán más honores y premios en su trayectoria por su trabajo intelectual.

Sorprendentemente, no existe casi información sobre cómo fue la vida de los individuos sobre los que hablaba Hollingworth. Dos habían ya fallecido cuando su estudio sobre ”Children Above 180 IQ” vió finalmente la luz y fue publicado, y además los archivos del caso, fueron inaccesibles durante muchos años.

De todos modos, un grupo similar al obtenido en la muestra de Hollingworth, y que se ha utilizado en estudios posteriores, es el conocido estudio de Terman sobre 1500 niños con puntuaciones por encima de 140 de CI y que para el momento del estudio habían cumplido ya los doce años. (Sears, 1977; Sears & Barbee, 1978; Terman, 1925-1959).

Seguimientos y estudios posteriores sobre la muestra del estudio de Terman se han llevado a cabo durante un periodo de casi 100 años, uno de ellos se realiza a finales de los 70 por Robert and Pauline Sears (Sears, 1977; Sears & Barbee, 1978). The ”Termites” como fueron llamados los individuos del estudio de Terman, que ya en los ochenta, rondaban los setenta años de edad.

En otro de estos seguimientos al grupo de 26 individuos con puntuaciones por encima de CI 180 del estudio de Terman, se lo desglosó por separado para compararlo a su vez con el resto de individuos de la muestra (todos superdotados), ya que las comparaciones serían muy diferentes si se comparara el grupo por encima de CI 180 con un grupo de individuos de CI promedio, CI 100.

Hay un estudio de publicación reciente de David Lubinsky titulado ”From Terman to today: A century of findings on Intellectual precocity” y que nuevamente hace un seguimiento de la muestra de Terman y de la evolución de la superdotación como concepto académico y cultural desde el enfoque del talento.

Bajo mi opinión este último estudio dentro de la rama de la psicología que no de la neurociencia, sigue sin aportar luz actualizada al rango de las personas superdotadas profundas y a su manera de catalizar el mundo y de identificarlas, y vuelve a moverse dentro de los parámetros, literatura y clichés, de un enfoque meramente práctico basado en la línea del talento académico para su uso efectivo en sociedad.

Sabemos en la actualidad que neurológicamente hablando los superdotados profundos son muy diferentes de los superdotados moderados y que poseen una elevada respuesta neurológica a los estímulos, por lo tanto, reaccionan extremadamente a lo que sucede en el entorno. 

Es por ello que cabe afirmar que los extremadamente superdotados o superdotados profundos son una categoría especial dentro del grupo de individuos superdotados. Bajo estas premisas, el grupo de CI 180 debería por lógica que destacar sobre el grupo de CI 150 de un modo tan espectacular como este último lo hace sobre el grupo promedio, pero, es realmente este el caso?

En el caso de los superdotados profundos hayan podido o no ser detectados y atendidos por los sistemas educativos de sus países de origen durante los primeros años educativos, vemos que de todos modos y con el paso de la edad, se van reduciendo el número de recursos y apoyos que producían estímulo a estos alumnos superdotados profundos, ya que se supone que estos ya no deberían de necesitar de apoyo alguno educativo para encontrar estímulo o relacionarse con el entorno, todo esto en los casos excepcionales en los que estos niños hayan sido detectados en el sistema.

El adulto superdotado profundo además de ser un gran desconocido para la ciencia y la sociedad actual, haya o no sido detectado, vive sin un nivel de estímulo adecuado en su vida y en todos los ámbitos de la misma, tanto en lo profesional, como en lo social y familar, y es por ello, que a menudo sufren de ansiedad al verse solos e incomprendidos, y de todo tipo de somatizaciones que afectan a su salud y bienestar, al vivir en un entorno altamente hostil y que no les proporciona lo que su organismo e intelecto realmente necesita.

Las personas dentro de este rango de 180-200 de CI necesitan de un estímulo y apoyo socio-emocional e intelectual ”multinivel” y que abarque todos los aspectos de su desarollo y personalidad.

El colectivo de superdotados profundos lo conforman las personas que a su vez desarrollan el nivel más alto de conciencia, y que son conocedores de aspectos, matices y señales de su entorno que son imposibles de ser percibidas por el resto de individuos. 

Si a las personas en este rango de inteligencia se las desconoce pero al mismo tiempo se afirma que se diferencian incluso de aquellos con superdotación moderada, cómo son entonces de verdad los individuos del rango de CI 180-200?

Podrían estar los expertos e investigadores capacitados para interpretar los actos, emociones y acciones de los superdotados profundos desde un enfoque multinivel pero al mismo tiempo sabiendo que no pueden acceder a ese lugar máximo de conciencia y entendimiento del que sí disfrutan los superdotados profundos?

Por qué se cree que a través de estudios basados en los resultados académicos obtenidos, sabremos más y conoceremos mejor la inteligencia de las personas extremadamente inteligentes, si al mismo tiempo se afirma que ”la inteligencia es una capacidad mental general con implicaciones más profundas en el conjunto del funcionamiento biológico de los individuos que se sitúan en el rango extremo de la curva de inteligencia”?

Para qué seguir enfocando los casi inexistentes estudios sobre los superdotados profundos desde una perspectiva basada en el logro si su naturaleza es aún desconocida para los profesionales?

Por qué utilizar el mero convencionalismo del logro como medida para detectar a los ”genios más brillantes” si no sabemos cómo se comportan, ni quiénes son, aunque sí se sabe que estas personas con CI 180-200 no son indicativo de lo que en sociedad se entiende como ”genios” o sinónimo de genialidad?

Conclusión

Estas afirmaciones son una serie de irracionalidades que chocan de frente con la naturaleza del individuo superdotado profundo. 

Considero que aún no entiende casi nadie, de que llegado ese momento, pues que tendrán delante sí mismos, a las personas más inteligentes del planeta, y que entonces será imposible venir con eso de hacer ”calzadores a medida” para conseguir talentos que sean útiles y eficaces en nuestra cultura y poder así entretener al individuo y consumidor-promedio.

Ahora va a resultar que los estudios e investigaciones sobre los superdotados profundos se trata de ir en busca de una especie de ”nuevo Justin Bieber” para que así se calme la sed de éxito y de baile del pueblo… y mientras los días pasando, y ahí siguen, sin entender nada, de nada.


El potencial evocado P-300

En Estocolmo a 31 de agosto de 2017

Hola a todos, a continuación os dejo un artículo de colaboración que he realizado para la revista de Mensa Mexico “El Mensajero” en su última edición de agosto. Mi artículo está en la página 12. 

El Mensajero es una revista muy interesante con ensayos y artículos de miembros y de personas superdotadas de manera desinteresada.
Espero os pueda interesar. Aquí os paso el texto al completo.

El potencial evocado P300 como origen de las sobreexcitabilidades de Dabrowski y de los rasgos de la personalidad en el individuo superdotado

-En el tiempo libre disfruto haciendo investigaciones y estudios de manera autodidacta que alivien mi perpetua e inagotable necesidad de saber, y que puedan aportar luz a la naturaleza y detección del individuo superdotado. En estas breves líneas pretendo acercaros a algunas pinceladas de una de mis teorizaciones que en esta ocasión me atrevo a compartir con los lectores de “El Mensajero”.

La teoría de la desintegración positiva de Dabrowski (TPD) es una teoría sobre el desarrollo de la personalidad que afirma que la “tensión psicológica y la ansiedad” son elementos absolutamente necesarios para el desarrollo del individuo y de su personalidad. Estos procesos que Dabrowski denomina “de desintegración” tienen un efecto positivo en el propio desarrollo. El avance en el estado de desintegración, es lo que da lugar a un mayor nivel de desarrollo personal. El potencial como elemento indispensable para que se produzca este desarrollo, debe de incluir sobreexcitabilidades, es decir, unas reacciones específicas a los estímulos por encima de la media.

La personalidad no es un rasgo universal y se conforma como resultado de la acción en el individuo de su propio proceso de desarrollo, producido éste por las reacciones emocionales como la sobreexcitabilidad, que son las que guían al individuo en la creación de su personalidad ideal.

Un potencial evocado (PE) es una fluctuación de los potenciales eléctricos del cerebro provocada por la ocurrencia de un suceso o presentación de un estímulo.

Un PE se puede definir como las desviaciones en la amplitud de las ondas eléctricas que tienen lugar en nuestro cerebro, partiendo de la premisa de que el funcionamiento de nuestro encéfalo se basa tanto en una comunicación eléctrica (PE) como química (neurotransmisores), cuando recibe la información que llega hasta él por medio de las vías sensoriales, motoras o cognitivas.

La onda P300 (EP300, P3) es un potencial evocado, que puede ser registrado mediante electroencefalografía, y que se utiliza para conocer la función cognitiva a través de su presencia, magnitud, topografía y duración de la misma en los individuos. La P300 nos da información de cómo se desarrollan los correlatos neuronales y está relacionada con el nivel de inteligencia.

En el caso de las personas con un cociente intelectual superior suelen tener una latencia más corta y una amplitud mayor que en las personas con un CI bajo. Se puede afirmar que existe cierta correlación entre CI y velocidad de transmisión de información.

Las personas con un CI más bajo, presentan unos tiempos de respuesta más altos, ya que necesitan de más tiempo para acceder a la interpretación que hace su cerebro de la información proveniente del exterior en forma de estímulo. Cuanto más aumenta la cantidad de información a procesar, más se incrementa el tiempo de reacción.

Los individuos con trastornos en el espectro autista presentan los tiempos de respuesta más altos de potenciales evocados (Potenciales evocados cognitivos en niños autistas, J.R. Valdizán, B. Abril-Villalba, M. Méndez-García, O. Sans-Capdevila, M.J. Pablo, P. Peralta, Y. Lasierra, M. Bernal-Lafuente )

La investigación científica en torno al superdotado, nos va dando cada vez más pistas que nos acercan a que los individuos superdotados presentan diferencias significativas biológicamente hablando. Es por ello, que ya en el año 1993 se realizó un estudio sobre el potencial evocado P300 en niños superdotados (Long latency event-related potentials (P300) in Gifted Children, by Martin F, Delpont E, Suisse G, Richelme C, Dolisi C.) donde se apreciaba una diferencia en la frecuencia más corta de respuesta P300 a los estímulos a través del sistema nervioso para su recepción cerebral. Es decir, los niños superdotados presentaban una reacción más rápida a los estímulos y por consiguiente una respuesta más corta para la toma de decisiones que los niños promedio, lo cual nos sugiere que puede existir una asociación entre la inteligencia, los componentes negativos y el tiempo de respuesta motriz.

Estudios posteriores nos indican de la existencia de una manera biológicamente diferente de respuesta a los estímulos en las personas superdotadas, con respuestas más cortas a la hora de interpretar las sensaciones o estímulos que perciben, y que además les aportan una mayor cantidad de información, y que a su vez procesan en un menor tiempo de respuesta.

Esto vendría a confirmar la TDP de Dabrowski donde el superdotado sería el individuo con el mayor nivel de reacción a los estímulos tanto emocionales, cognitivos, sensoriales o motores, llegando a alcanzar un nivel de desarrollo más elevado de la personalidad que se produce en base a la existencia de una mayor sobreexcitabilidad (según Dabrowski: emocional, sensorial, psicomotriz, intelectual e imaginativa) a los estímulos.

El individuo superdotado sería aquel que contaría con el mayor potencial biológico indispensable para que se produzca este desarrollo de desintegración positivo de la personalidad, presentando mayores estados de tensión psicológica y de ansiedad en su estado vital en base a una percepción aumentada a los estímulos que tiene su origen en una función biológicamente diferenciada de sus potenciales evocados.

La correlación menor tiempo de respuesta a los estímulos de la onda P300, mayor nivel de CI y la existencia de las sobreexcitabilidades de Dabrowski, nos crearía un perfil bastante veraz para la identificación del superdotado en base a una prueba de PE donde sólo es necesario colocar sobre el cuero cabelludo unos electrodos y realizar a continuación un electroencefalograma (EEG) mientras se presenta una serie de estímulos.

Una prueba en base a estos parámetros podría realizarse de manera no intrusiva en cualquier centro de salud y a menor coste que los actuales test psicométricos realizados por psicólogos especializados pudiendo presentarse como un añadido o incluso sustitutivo del actual sistema de detección que sigue presentando problemas por su elevado coste, y por los sesgos en su aplicación e interpretación de resultados.

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Precocidad intelectual, talento y habilidad

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 6 de septiembre de 2017

El enfoque mayoritario en nuestros días en relación a los superdotados y talentos, se centra en el uso del capital humano seleccionándolo en base al nivel de logro o de rendimiento en una habilidad o talento específico que aporta una clasificación y valoración determinada en la pirámide de población.

Con el paso del tiempo se ha dado un giro a favor de la “funcionalidad del talento” en contra de “la necesidad educativa y emocional del superdotado”. Actualmente, estas teorías del talento defienden la postura de que lo interesante es el nivel del logro para tener valor en sociedad, por lo tanto, se puede estar el el top 1 % de la pirámide del éxito social en una habilidad o talento, sin ser superdotado, y el valor al individuo proviene únicamente de la mera destreza en esa habilidad o de su talento específico, pero no depende ya de sus propias aptitudes personales o capacidad intelectual. Ahora eso sí, se utilizan numerosas características de la personalidad y problemáticas de los superdotados en el sistema educativo, para crear una histeria en relación a la urgencia de realizar acciones que faciliten el desarrollo del talento y no al revés, ya que estas acciones en logro no nos sirven como garantía para la protección de una minoría de alumnos, que por su condición orgánica, sí son clasificados por la UNESCO en su Declaración de Salamanca como alumnos “Gifted”-(Superdotados), y considerados con necesidades educativas especiales, y no como alumnos con una necesidad que se suple con el talento.

El objetivo de los estudios y de los profesionales en el campo de la superdotación y el talento, no es promover que el superdotado pueda aprender y reciba una educación acorde a sus capacidades según lo que establecen en los tratados internacionales, sino conseguir un mayor colectivo de individuos, que rindan en el nivel más alto en sus estados nacionales en un talento o habilidad específica. Por lo tanto, en base a este razonamiento, no deberían seguirse este tipo de programas y proyectos para las AACC como una estrategia de apoyo y ayuda a los niños y jóvenes superdotados, ya que su finalidad no es este colectivo, y no están diseñadas ni en su forma ni en su atención educativa, para poder fomentar el aprendizaje de los alumnos superdotados, que no el talento, son dos cosas distintas.

Se desecha en la actualidad el enfonque orgánico y emocional de los superdotados en todo el mundo académico, para pasar a una fórmula político-económica-educativa basada simplemente en el talento académico y en el nivel de logro o éxito en una habilidad académica, no teniendo si quiera consideración a la capacidad intelectual de las personas, sus necesidades emocionales, y mucho menos las necesidades multidisciplinares tanto dentro como fuera de la escuela de los superdotados.

Desde el punto de vista de la psicología pedagógica centrada actualmente en la aplicación de metodologías, técnicas y teorías basadas exclusivamente el talento desde una perspectiva funcionalista, el objetivo de partida es el “consumo del talento” y es cliente final que surge de la necesidad de la propia sociedad el que dirije todo el proceso de selección del talento en las sociedades desarrolladas, jamás se piensa en el individuo y la necesidad particular del niño, no nos engañemos.

Este enfoque del logro o “achievement” se ha convertido desgraciadamente para los individuos superdotados en el único enfoque que prima y dirige todo el trabajo de campo que se hace en esta línea de toda la totalidad de los expertos que dicen serlo en superdotación y talento académico.

Poco o nada se relaciona la necesidad emocional, creativa y de aprendizaje multinivel del niño superdotado, si el proceso de ayudas y de apoyos se ha creado en su origen desde una finalidad última y organizada a un fin meramente económicoy político. Para estos fines y batallas de retórica han quedado nuestros hijos superdotados.

Creo que si muchos padres y docentes llegasen en realidad a entender el mensaje para el que son utilizados al apoyar el desarrollo del talento de las naciones, y no así las necesidades especiales de aprendizaje de sus hijos y de sus alumnos superdotados, pues que dejarían de seguir “adorando a este becerro de oro” y saltarían a las calles a manifestarse por los derechos que realmente les corresponden que no son los de las altas capacidades y las plataformas pro-talento.

Pero creo, que muchos de estos padres están perdidos en su buena voluntad y afán ”de servir al sistema” y de hacer algo, y que no son conscientes del efecto tan dañino que tienen sus apoyos en el lugar erróneo para los niños superdotados.

No nos engañemos, no se trata de inclusión en la escuela, se trata de funcionalidad económica aplicada a la escuela, que es la herramienta más poderosa de cualquier sistema económico y político, y para conseguir unos resultados determinados en sus países, y se utiliza a nuestros hijos y se les resta personalidad y valor, enmascarándoles bajo el lema del talento. Me parece una chapuza digna de ser reventada.

El niño superdotado se ha convertido en víctima de este engranaje macroeconómico, que encuentra fieles seguidores entre los profesionales y expertos que desean como objetivo final el que estos niños talentosos y superdotados ”produzcan el crecimento de las naciones”. En esta línea de trabajo del achievement pero de la negación de los superdotados, se concocen en España a Javier Tourón o en EEUU a Steven Pfeiffer que es su colega en varios trabajos. Muchos de los que se consideran expertos en el tema, se refierena su vez a otros expertos internacionales, y así la rueda de la ilógica para y con el superdotado sigue girando y se mantiene en el espacio.

En estos ámbitos academicistas, de lo que se habla es de un talento útil y medible, accesible a la sociedad de consumo y valorado en relación a que suplan las necesidades de la misma. Es por ello, que se hable y se defienda la postura de que la superdotación es una “etiqueta excluyente”, que “no existen los individuos superdotados”, y que el talento, “es lo que prima y no la capacidad innata del niñño superdotado”.

Lógicamente desde esta perspectiva, ”el superdotado no existe” ya que lo que existe es el nivel de logro en una categoría académica o social determinada, en muchas ocasiones se puede tratar incluso de categorías de destrezas como la música o el deporte, ignorando la necesidad y capacidad orgánica y emocional de los niños y jóvenes superdotados. Creo que a todos estos adultos que ondean el estandarte del talento, no les interesa esta reflexión, sino el situar a nuestros hijos y alumnos en lo alto del podium, a cualquier precio, aunque haya que “fulminar a los superdotados”.

Lógicamente como el podium se diseña en base a lo que la sociedad consume, no es de extrañar que lo que necesita la mayoría no suela coincidir con el camino e interés del superdotado que está “outside of the stream”, y que posee otro tipo de inquietudes de conocimiento y vitales, necesitando de un amplio margen de libertad en sus producciones y elecciones para que puedan dar paso a una vida armónica en la búsqueda del conocimiento, y que den lugar a creaciones únicas e innovadoras, dentro o fuera del valor o logro social.

En el caso del talento, el canal para su creación está ya creado y decidido de antemano en las bases estáticas del academicismo clásico, creyendo además que tras sus puertas normalmente endogámicas y con gran falta de irreverencia al sistema, pues que se van “a cocinar los mejores platos Michelín” para el logro de las naciones. ¡Qué dicotomía! (dicotomía=división de un concepto o una materia teórica en dos aspectos, especialmente cuando son opuestos o están muy diferenciados entre sí), más incoherente.

Si no se sabe entender cómo se lleva a cabo el verdadero proceso creativo y de aprendizaje del superdotado, poco o nada se va a poder hacer por darles acogida en un talento que lo que pretende es impulsar la grandeza de los estados, sin contar con los superdotados.

Pero creo que ya he comentado bastante sobre la falta de visión real de todos estos señores con bigote o capa, y que deciden y hablan de muchas cosas en sus congresos y conferencias, siempre “deslumbrados” por la trayectoria del éxito.

Todos estos expertos buscan ”galanes de cine” a los que hacerles un agradable póster que cuelgue bonito en el “paseo de la fama”, y mientras comparten cuenco de palomitas, como meros ”sicarios” del sistema.

Hace pocas semanas, un profesional de psicología me reenvió un enlace de un estudio que ha recibido numerosos premios en el 2017 y muy buena acogida entre los profesionales de estos temas y de este enfoque que menciono y que se titula: ”From Terman to Today: A Century of Findings on Intellectual Precocity” de David Lubinski (De Terman a la actualidad: Un siglo de precocidad intelectual). En su estudio, Lubinski nos concreta en sus primeras líneas que el objetivo que persigue con este trabajo divulgativo es el de realizar un estudio de la excelencia académica o talento porque este modelo es “más práctico” a nuestras sociedades. Las ovaciones a este trabajo son en la misma línea de tiro.

Me encuentro una vez más desde mi particular punto de vista ante “una falacia de autoridad” para las necesidades y análisis de los superdotados. Este “experto” indica “que no es posible hacer un análisis de estos 100 años sin realizar ciertas elecciones”, hablando de una “precocidad intelectual” que no equipara a superdotación intelectual, sino a logro, y que “desea alejarse de los primeros 50 años donde se hacía hincapié en la capacidad intelectual general del individuo, para pasar a un movimiento que implica la necesidad de aceptación de la selección, basada en las habilidades específicas”.

En numerosos lugares se presenta este trabajo como un recurso excelente para padres, estudiantes y pedagogos que puedan estar interesados “en los dos estudios longitudiales más importantes de los superdotados”!! (gifted), y no, eso no es lo que pone en el estudio ni es cierto. Lubinski se encona en el tema del “éxito social” y en el estudio de los individuos que se sitúan en el top 1% de una determinada abilidad o talento y de la pirámide social, lo cual es algo muy distinto a la superdotación.

Se sigue “elogiando este tipo de trabajos” que parecen mostarnos el verdadero “the life span” (trascurso vital) de los superdotados durante 100 años!! y (ahora ya empezamos a ir al grano), el estudio habla “de la progresión histórica de la investigación en torno a la superdotación” que no es lo mismo que hablar de las necesidades de los individuos superdotados, es decir, se siguen llenando páginas para teorizar sobre “el cómo del concepto gifted” y de la variación de “su significado teórico” solamente en lo acádemico, y dentro del campo de la psicología.

Hasta ahora, seguimos sin neurociencia ni nada orgánico en estos estudios, sólamente ciencias sociales y manifestos pedagógicos, simples volúmenes teóricos, por y para teóricos que decien olvidar la configuración biológica del 2% de la población, para crear “un mapa educativo en torno al talento funcional y el éxito social”.

La mayoría de teóricos, teorías y enfoques basados en el mero logro y talento académico, “desaparecen” fuera de la escuela y fuera de los muros académicos o cuando “les crecen los pacientes” y ya son adultos, y así pueden volver a empezar desde el principio en esa burbuja artificial creada no para el mundo real, sino para que subsistan y se alimente de la misma, las personas que viven de estas cosas, y que por eso mismo defienden estos enfoques y principios, porque si los enfrentas cara a cara al superdotado de verdad, entonces sus modelos pedagógicos de aprendizaje pseudocientíficos ya no les valen para nada.

Ahí tenéis la prueba irrefutable de por qué niegan al adulto superdotado y a la superdotación, porque el confirmar su existencia se convierte en tener que dejar de hablar de sus cosas pedagógicas, y que ellos sí entienden…,esto del talento y el logro, que no es más que lo mismo de siempre, porque estos señores “no crean nada nuevo”,  al igual que “no innovan con su presencia y la divulgación de su mensaje”.

Me gustaría que fuese posible darle la vuelta a este tipo de estudios longitudinales y que se pudiesen hacer en su lugar “midiendo la cantidad real de talento e innovación en resultado” que las palabras o trabajos de tal o cual experto, han revertido realmente en beneficio de la sociedad a lo largo de sus carreras profesionales. Para eso no hay estudios, hay grupos de trabajo o de teóricos en una bando u en otro, y “mientras tanto, los superdotados dejaron de existir”.

Recuerdo una anécdota curiosa, hace pocas semanas se publicó el listado de universidades españolas en el “ranking mundial” y desde la que pecisamente se exportan casi en monopolio las charlas y ponencias sobre AACC y donde se emplea “el experto” que es devoción de muchos fervorosos de estas cosas de “ser de AACC”, pues que estaba en los tres últimos puestos de todo el panorama y ranking universitario español. Ahí dejo la interpretación abierta a cada uno para que reflexione con sus propias herramientas intelectuales, que no con su talento o habilidad. ¿A qué no es lo mismo?

Estos trabajos y estudios de divulgación no son herramientas aptas ni “humanas” para el desarrollo armónico del niño e individuo superdotado. La teoría aquí debería servir a la práctica y al niño o joven superdotado, a su bienestar emocional y a su desarrollo, pero para lo único que sirve es para que algun@s pasen a ponerse nuevos galones en su “traje castrense” con pleitesía “al propio Estado”.image1

El problema moral del superdotado

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 3 de septiembre de 2017

Una cualidad única del ser humano es que puede ponerse en el lugar de otros seres vivos. Esto se hace porque conocemos el significado de experimentar felicidad y también sufrimiento. Cuando esta capacidad está ausente en la persona, entonces estamos ante un psicópata.

Según el filósofo experto en moral Harold Ofstad

”La moral es tomarse en serio las cosas serias. Pero ¿qué se considera cómo algo serio?”

El sufrimiento en el individuo es un tema de seriedad que nos plantea un problema moral, pero para poder asociarnos con el mismo, debemos de poseer compromiso y saber identificarnos con el problema que produce este sufrimiento en la persona.

Si reflexionamos sobre el caso de la moralidad sentida hacia el individuo superdotado por parte del grupo y de la sociedad nos encontramos ante un gran dilema moral y existencial.

Si el grupo no entiende ni sabe ponerse en el lugar de estas personas porque no comparten experiencias similares, ni saben ponerse en sus emociones y pensamiento, existiría entonces ¿moralidad hacia los superdotados o hacia su sufrimiento por parte de las personas no superdotadas?

Si se ve sólamente un sufrimiento parcial o en partes por parte del no superdotado porque no se puede poner en el lugar del superdotado, estaríamos entonces ante una falta de moral y ”una falta de seriedad” ante un problema serio el del sufrimiento moral del superdotado, que quedaría sin entenderse por la mayoría de individuos, ya sean estos expertos o personas cercanas al propio entorno del superdotado.

La moralidad se basa en el acto, en la acción moral. Una persona que desee vivir de manera auténtica, no puede confiarse en las acciones morales de los demás. El que exista un posicionamiento moral que se adopte por muchos o por la mayoría, no es sinónimo de que por ello esa acción, sea moralmente la correcta.

El posicionamiento moral debe provenir desde lo más profundo del individuo, incluso aunque esto signifique el tomar una responsabilidad personal y el tener que elegir ante la acción ”que queda bien con vistas al público” o “que se ha impuesto en el grupo”, y la acción individual con corrección moral.

Cada persona es libre de elegir como moldear su propia vida, es decir, tiene la responsabilidad de elegir cómo desea vivir y qué elecciones llevar a cabo, pudiendo decidir ser más o menos moral o no, o vivir de un modo auténtico o no hacerlo así.

Una de las cosas que requiere la moral es el llegar a entender por qué se toman ciertas decisiones para resolver el problema moral, y para ello, es necesario atender al razonamiento y a la lógica, para así entrever las consecuencias que deriban de una u otra acción moral y de nuestros actos individuales. Por tanto, las personas con mayor capacidad de razonamiento, serían las más morales en sociedad.

El individuo superdotado produce dos serios problemas morales en los demás:

-Por una parte los superdotados nos encontramos con el ”prejuicio moral” de ”que nadie pueda ser más inteligente que yo o que mis hijos” con las consecuencias que de esta actitud se derivan en el superdotado.

-Pero existe un ”prejuicio moral” aún más complicado de gestionar y del que ni si quiera se puede hablar en público y es tema de “la mayor y más elevada moralidad del superdotado.”

“Nadie puede parecer más moral que yo y que mis hijos”. 

Dada la mayor capacidad de razonamiento y emoción del superdotado para saber reflexionar y posicionarse sobre la felicidad y el sufrimiento de los demás debido a su mayor capacidad intelectual y sentido de la lógica, presentarían estas personanas ”unos estados de moralidad más elevados” que no podrían ser reconocidos por los demás, ni por los expertos, porque no entenderían la seriedad del problema moral al que se enfrentan y que sí comprendería el individuo superdotado.

El reconocer esta situación de la diferencia moral en negativo para el individuo promedio, sería reconocer incluso que “el 98 % de la población se equivoca moralmente” al existir un nivel más de desarrollo moral que sólo manifiestarían un 2% de los individuos.

Es decir, esa minoría realizarían los actos y acciones más morales, y el resto tendrían mayor dificultad para ser morales, presentando un menor nivel de moralidad o simplemente serían inmorales.

El individuo superdotado sufriría en mayor medida ante situaciones que requieren de una valoración compleja sobre lo que es correcto o incorrecto, y sería más sensible ante cuestiones inmorales o injustas, al poder realizar valoraciones más ricas, con un mayor número de variables y de matices que el no superdotado .

Si el individuo superdotado intenta compartir ”ese sufrimiento moral” con personas de su entorno, con sus parejas, con sus familiares, o con expertos no superdotados, se verá casi siempre incomprendido, rechazado o incluso abnegado, porque estos individuos “no pueden ponerse moralmente a su altura ni a su seriedad moral”.

La acción de los demás sería acto seguido la de “neutralizar al agente externo” (el superdotado), porque este está produciendo en ellos un nuevo problema moral, el de la existencia de una persona que cuestiona su propia moralidad y que detecta las injusticias que ellos mismos permiten, porque manifiesta un mayor nivel de moralidad.

Ni hoy, ni ayer, ni nunca, se escribirá de algo” tan políticamente incorrecto en sociedad” como lo es que el superdotado sea más moral que el resto, ni tampoco quedará recogido en ningún manual de expertos, porque podemos asumir que finalmente alguien pueda ser más inteligente que nosotros o que nuestros hijos, pero jamás reconoceremos que puedan ser más morales, eso es un tema peliagudo que cuestiona la totalidad de la estructura del propio sistema social del ser humano, ya que ni los expertos, ni los padres, ni la pareja, ni los compañeros de trabajo, ni el jefe, están dispuestos a pasar ”su testigo moral” a las manos de los individuos más morales, los superdotados.

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Los superdotados en los centros escolares

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 20 de agosto de 2017

A lo largo de mis años como docente para alumnos de 12 a 16 años edad, me he encontrado con la misma problemática en los distintos colegios en los que he trabajado, y es que casi el completo de los centros escolares, no realizan el esfuerzo ni la inversión necesaria en la formación de su personal docente y educativo para que puedan ser capaces de detectar a los alumnos superdotados.

La terminología AACC en los países hispanohablantes no ayuda para nada en este esfuerzo a los docentes, ya que desvía la atención y las herramientas hacia los alumnos equivocados y hacia unos esfuerzos pedagógicos, que no dan resultado ni atienden de ningún modo a los alumnos superdotados.

Lo que no se les dice a los docentes es que a los superdotados hay que ”resolverlos”, como el que resuelve un puzzle o un enigma, porque no están a simple vista y son verdaderos jeroglíficos, y que la clave se encuentra en las relaciones cercanas con ellos y en el análisis del alumno de un modo holístico, viendo el comportamiento en el aula y fuera de ella, y evaluando el tipo y modo en el que realizan producciones para expresarse tanto académicas y como no académicas. Todo cuenta.

Haciendo este laborioso trabajo de campo, es donde podremos tras mucho esfuerzo recomponer las piezas y ver finalmente al alumno superdotado.

En muchas ocasiones se trata de piezas ”negativas” o ”neutras” ya que estos alumnos normalmente sobresalen en el colegio de maneras diversas que no son puntuables en lo positivo de la rutina del aula, y de las que hago mención con algunos ejemplos más abajo.

Creo que en cierto modo, esta dejadez en la atencióna al superdotado, viene de la mano de que los adultos que trabajan en los centros escolares, no llegan realmente a entender de la dificultad en la detección de estos alumnos superdotados, y basados en mitos heredados, sobreentienden y se reafirman la mayoría en la teoría de que ”cuando se topen con alguno lo detectarán académicamente hablando y podrán así recurrir entonces, a los enlaces y a la literatura al respecto”. Se trata de un proceso bastante ingenuo con una actitud ”pasiva-reactiva”, en lugar de una actitud ”proactiva-efecto”.

En cierto modo, se confían en que al igual que detectan a los alumnos con dificultades en el aprendizaje, pues que ”su condición de adultos y de docentes” les aportará el sexto sentido de poder ver al superdotado cuando llegue el momento, porque esto ”no debe de ser muy difícil tratándose de niños y jóvenes”. No entienden, que ni el ser adulto, ni el ser docente, les aporta de nada específico para poder tener éxito en la detección de los superdotados, y que esto depende de otros muchos parámetros, que incluso tienen mucho más que ver con ”ese pellizco en el estómago” que luego no es totalmente justificable desde una versión en logro ante compañeros y superiores que nos piden otro tipo de pruebas computables.

No se llega a entender, este de que el alumno superdotado presenta una fenomenología muy complicada, y que en su detección se hace necesario de un conocimiento muy complejo que requiere de muchas horas de formación, y sobre todo, de la existencia 24/7 de un asesoramiento continuado a los docentes solamente, para que puedan tener a una persona de apoyo y experta en la temática, con la cual discutir posibles dudas sobre los superdotados.

A día de hoy, tal y cómo veo el panorama, los psicólogos educativos o pedagógicos, los psicopedagogos y los profesores de educación especial, cuentan con poca o ninguna experiencia necesaria en este campo para poder detectar a un superdotado, ya que si ellos mismos no son superdotados, se requiere de haber estado en esto de la detección o por lo menos intentándolo durante un periodo mínimo de casi una década para coger un bagage real de experiencia, debido al escaso número real de alumnos superdotados con los que finalmente van a encontarse los expertos a lo largo de su carrera profesional.

Otra de las cosas que vengo notando, es que en caso de que exista detectado un alumno superdotado por parte del centro escolar, pues que al estar en contacto con ellos, me doy cuenta de que se trata de alumnos talentosos, y de hasta algún alumno con TEA.

Durante los últimos cinco años he trabajado con aproximadamente 750 alumnos diferentes, en 4 centros escolares distintos.

De toda esta cantidad de alumnos, solamente en dos ocasiones y cada una en un colegio diferente, tenían detectado a un sólo alumno superdotado por centro en el tramo de edad de 12-16 años, cuando además, cada uno de los colegios tenía una media de unos 400 alumnos dentro de ese tramo de edad por lo que si sabemos que el superdotado se trata del 2% de los alumnos, deberían de haber tenido detectados aproximadamente a 7 u 8 alumnos. De esos dos superdotados, ninguno era correcto.

Cuando comienza el curso académico, los docentes se reúnen para planificar con los directores de los colegios el nuevo curso escolar, y hasta ahora, jamás he oído lo siguiente, lo cual sería una cuestión no ya educativa, sino de ética cívica y parte indispensable de la rutina de la docencia, y es que les indiquen a los docentes, que cuenten el número total de alumnos que tienen ese año y que hagan el cálculo basado en el 2% para saber a cuántos alumnos superdotados deberían detectar en este curso, porque tener, los tienen, y la proporción al 2% desde mi experiencia, suele no fallar demasiado.

Es decir, si por ejemplo soy profesor de matemáticas y doy clases a 150 alumnos en un colegio, pues la estadística me dice que tengo la probabilidad de tener 3 alumnos que sí son superdotados este curso, y no me puedo pasar el curso entero sin encontrarlos, y haberlo hecho así, año tras año, los últimos 15 años que llevo dando clase, ya que contradigo incluso, los propios principios de la asignatura de matemáticas que imparto.

Visto así me parece un ejercicio muy sencillo y nada costoso, y no entiendo por qué no se hace esta reflexión tan sencilla y en alto, a todo el personal de todos los colegios del mundo, antes de que se inicie cada nuevo curso escolar. Es más, casi todos los centros exigen a su personal educativo que se propongan una serie de objetivos personales y educativos para el curso académico, de los que se hace más tarde un seguimiento, y una reflexión de resultados al finalizar el curso.

Un objetivo obligatorio debería de ser el de la localización de alumnos superdotados en proporción al número total de alumnos que asistan al centro escolar. Es decir, un colegio que tiene entre primaria y secundaria 800 alumnos, puntuaría en negativo al responsable educativo correspondiente año tras año, si tan sólo pudiera indicar de un alumno en todo el colegio que es superdotado, ya que por probabilidad estadística en este caso, tendría 16 alumnos superdotados repartidos entre los distintos cursos.

Cuando planteo esta reflexión con otros docentes, veo que ninguno está atento a que debe de encontrar a ”sus superdotados” en sus clases cada año, y da la sensación de que el superdotado, ”aparece en el colegio”, pero por una serie de causísticas que no se tienen aún claras, ni están indicadas en ningún protocolo, y que en ocasiones sucede porque incluso el docente con más autoridad o peso en el grupo o claustro, suele iniciar la voz de alarma y suele ser el “detectador”.

Casos típicos ”aparecen” en alumnos que destacan en asignaturas clásicas, como por ejemplo con el docente de matemáticas y por eso es por lo que en un primer lugar se les pone en el ojo de mira, o porque realizan producciones en literatura de calidad, y que llaman la atención del profesor de lengua y literatura, tratándose a menudo de producciones en logro fácil de entender e interpretar para el grupo de docentes. Casi nunca se da espacio al docente de pretecnología o dibujo, o incluso al de idiomas extranjeros o sociales, entre otras materias, para ver si entre esos contenidos encontramos una prestación innovadora o transgresora. Todo vale y hay que mirar en todos los lugares.

Lo que no sabe el docente de matemáticas, ni el de lengua, es que la detección no viene precisamente de la mano de la calidad del texto literario o de una resolución metódica y correcta de los problemas, sino que a estos alumnos superdotados ”hay que resolverlos” siempre, pero que se trata de un nosotros a ellos, y no al revés, y el superdotado no queda resuelto porque existan alumnos con buen rendimiento que resuelvan bien nuestra asignatura determinada. El reto es de nuestra lupa personal.

Recuerdo a una profesora de lengua soltar indignada un texto literario de un chico de 15 años en la mesa de su tutora diciendo ”que no sabía que hacer con esto, que si llamaba a los padres, porque no sabía cómo evaluarlo y que era una oscenidad”.

Los alumnos tenían que hacer una pequeña novela, y el problema aquí no estaba en la calidad del texto, si no en lo arrojador y la ruptura moral que realizó este chico de 15 años según los ojos de su profesora de lengua, al escribir una corta novela que trataba de cómo dos hombres compañeros de oficina se enlazaban en una ola de romance y de amor (con descripción de escena sexual incluída) y de cómo uno de ellos se encontraba en la tesitura moral de abandonar a su mujer y a su familia para darlo todo, por la persona que más amaba.

La profesora sólamente veía al adolescente que “se reía en su cara y la retaba”, además de que el alumno era un clásico de los pasillos y del suspenso en varias asignaturas. Tenía su ”propia etiqueta desde el prejuicio de los propios docentes”.

Cuando todos dejaron la habitación, cogí los folios que había escrito este chico que ya me había puesto el vello de punta alguna vez en los pasillos pero al que no tenía como alumno, y me adentré en la lectura retadora.

De repente, me vi inmersa en un texto sublime, me erizó el vello la sensibildad con la que contaba y describía la emoción de los personajes sin caer para nada en la vulgaridad, el ritmo que te trasladaba al aliento entre el beso de ambos, la descripción de cada uno de los personajes y sus complejos, y una escena sexual contada con gusto, de un modo profesional, en una edad en la que no le correspondía ser así, y narrada desde la voz y la emoción de un adulto. Me quedé en silencio tras la lectura, sabía que ese chico era un superdotado, ya no tenía duda.

La profesora no llegaba a entender que el chico estaba rompiendo mitos, y que se adentraba en un cuestionamiento existencial de una minoría de adultos sobre la identidad verdadera a la que se deben, y el papel para el que han sido destinados en este mundo, con una obligaciones morales y sociales a las que la mayoría se ven adscritos.

Al leer el texto, lloré, no había edad ni rostro en las palabras del autor, solamente una prosa exquisita y elegante, ese chico rebelde en los pasillos y de pelo largo se convertía en escritor sin haber completado ningún tipo de formación literaria.

Finalmente, al alumno sólo se le puso un aprobado raspado por este trabajo, y no se llamó a los padres. Desde mi prisma, toda la clase debería de haber leído una copia de su texto y entendido a su vez, que la edad no implica ningún tipo de tabú o constructo social y que así es cómo nace el buen novelista, con un relato rompedor.

Este alumno, volvió a seguir a ”su rollo” y ni de lejos entraría a formar parte de esa lista inexistente de alumnos superdotados que hacen y discuten los docentes del colegio, pero ”su rollo”, era el mío, y sinceramente, era el de mejor calidad. Este chico contaba con una capacidad excelente en literatura, sin duda, pero necesitaba un feedback adecuado a su ”nivel de performance” que no iba a encontrar jamás en la escuela ni en la profesora de literatura de secundaria.

Los superdotados son alumnos que se preceden a su edad, podigios a su modo, y por esto mismo se les malinterpreta y se les juzga en negativo, hay precocidad, pero el abservador no sabe verla.

Como vengo indicando, tengo una media de unos 150-200 alumnos por curso escolar y mi objetivo personal es descubrir a estos alumnos ”superdotados reales”, independientemente de lo que hayan descubierto o no los demás. Esto es un reto muy motivador y que me ha llevado a muchas conclusiones.

Curiosamente, si se baraja algún alumno superdotado en estas edades en los colegios, muchas veces suele ser “un chico”, ya que como he dicho antes, no se sabe muy bien aún cómo ”aparecen”estos alumnos en el centro y en las charlas de los docentes, el cómo detectar a una chica superdotada, es algo ya de lo que nadie sabe absolutamente nada.

El objetivo no sería solamente encontrar la proporción exacta de alumnos superdotados por número de alumnos matriculados, sino que esta detección debe ser a su vez proporcional en número de chicos y de chicas.

Esta cuestión de ir al 50/50 de chicos y chicas superdotad@s, abre aún más en canal las grietas del sistema educativo en este campo.

Siempre que comienzo un curso escolar, tengo el detector de superdotados encendido, en igualdad de género, porque sé que así llego a la realidad del superdotado, y lo interesante es que mirando bien, chicos y chicas superdotado@s llegan a ser individuos con bastantes características similares.

Suelo detectar una media de 3-4 alumnos superdotados por año escolar entre todos mis alumnos y de unos 600-700 con los que he tratado en los últimos años, recuerdo a unos 12 como superdotados y en total me salen a misma proporción de chicas y chicos, aunque algún año haya tenido a dos chicas y un chico, y otro a dos chicas y tres chicos al tener más alumnos pero el promedio final es equitativo.

Alumnas superdotadas de esos aprox. 700 alumnos: una de dieciséis, una de quince, dos de catorce, una de trece y una de doce años. Total 6.

Alumnos superdotados de esos aprox 700 alumnos: uno de dieciséis, uno de quince, uno de catorce, uno de trece, uno de doce y uno de nueve (hermano de una de las chicas de catorce)

Un caso práctico:

Una de las chicas, la de 12 años, recuerdo que se sorprendió de que yo la dejase estar dibujando en la libreta mientras explicaba algo en la pizarra, si eso a ella le entretenía y aún así seguía atendiendo. Recuerdo que me dijo que los otros profesores le tiraban las hojas y no la dejaban dibujar en la libreta y le regañaban, pero que así no se aburría tanto en clase. Esta chica dibujaba a modo ”doodle” sin mirar ninguna foto (el dibujo de este hilo es de un dibujo que hizo durante una de mis clases de español) recuerdo que yo le comenté que también me gustaba dibujar y le enseñé con el móvil alguno de mis dibujos. Uno de ellos era de una insecto surrealista. Esto apresuró a que esta chica me contase más sobre su interés por el dibujo y que le gustaban los insectos porque a su padre (que había fallecido hacía dos años) le gustaban y compraba insectos palo, y que cogían juntos escarabajos y que ahora tenía uno en casa, pero que a su madre no le gustaba, y decía que tenía que estudiar y dejarse de tonterías.

El primer día de clase de español apareció esta alumna con un listado de cuatro hojas escritas hasta los márgenes con frases y vocabulario en español y con la traducción al lado al sueco. Me dijo que había estado varias horas viendo videos de youtube en el ordenador y que había copiado material y había aprendido muchas cosas de español y que le encantaba.

Me quedé poco más que paralizada al ver el gran esfuerzo realizado de manera autodidacta antes incluso de la primera clase de español, al contar con un nivel de motivación que no había visto antes en ningún alumno principiante. Por respeto y bajo su iniciativa tras preguntarle que qué quería que hiciésemos con esas hojas, hice tal y como ella me pidió y fotocopié sus hojas y repartí una copia a cada alumno de su clase.

Esta chica no entendía que los demás no estaban aún ahí, y que el contenido era demasiado ”denso” para los otros, pero era justo darle espacio a esta producción maravillosa y al mismo tiempo ingénua para y con sus contemporáneos en edad y curso.

A este tipo de alumnos con esta capacidad de aprendizaje y producción divergente, es muy difícil mantenerles en la ilusión de la clase y de la asignatura por mucho tiempo, ya que ”despiertan rápido” y esta chica lo que necesitaría sería aprender directamente español ”a trompicones” sin seguir las pautas del libro de texto, retándola incluso a comenzar con audiciones a ver si puede deducir algunas palabras sin gran base inicial, y saltándonos verbos para darle textos escritos, y que de los verbos conjugados pueda ir aprendiéndolos de ver cuándo y cómo se usan, y no al revés.

Es decir, se trata de un alumno que debe comenzar a aprender el idioma ya desde las composiciones completas y hacia atrás. Para esto no hay escuela.

Este método de aprendizaje es incompatible con el resto de la clase y finalmente a este alumno que los demás docentes ni detectan en ese primer arranque del que yo tuve el lujo de despertar, lo terminan por ”apagar”, en la necesidad y vorágine de los otros 24 alumnos donde se incluyen a los talentosos.

Aunque esta chica haya comenzado llena de ilusión y de incluso ”contenidos extras”, en ” la nueva asignatura favorita de dos horas a la semana donde iba a aprender y tenía ilusión de que fuese diferente”, pasa rápidamente a meterla en un cajón desastre con el resto de asignaturas, ya que esta chica va a seguir aprendiendo las cosas a su modo y sobre todo, a un ritmo donde no puede convivir con la clase normal porque necesita de un aprendizajea un ritmo abierto y multidisciplinar. Para cubrir esta “necesidad invertida de apredizaje no lineal”, necesitan los superdotados de un adulto en el centro escolar que se dedique sola y exclusivamente a los alumnos superdotados.

Las bondades de esta chica, que en su conjunto solamente aprecía como una estudiante promedio-bajo para el resto de docentes, no acababan aquí, la escuela tenía un programa especial de música, y para mi sorpresa, esta alumna era solista del coro, pero no era como los tres otros alumnos solistas del coro, o como suelen ser todos los niños que son solistas en los coros de los colegios, donde se nota su carácter de principiantes, algo normal en estas cosas, en este caso, su voz y el control de la misma, hacía que todo el mundo se quedara en silencio cuando ella cantaba y que su belleza llegase al alma tras también recibir un enorme estruendo de aplausos por  parte sus compañeros y profesores.

No había escuchado a una alumna cantar así antes porque esta chica era diferente, una joven artista llena de intimismo, y que ocupaba el escenario con su carisma.

La verdad es que esta alumna había sido diagnosticada con TDAH hacía algunos años, sobre todo porque decían que no se llevaba bien con las chicas y se ”desconectaba” de las clases, aunque los compañeros afirmaban que ya no se le notaba nada, y que ahora estaba bien socialmente, pero nadie a estas alturas de la película y ya en el comienzo de la adolescencia, la barajaban en mente como alumna superdotada, sobre todo, porque incluso no era como las otras chicas y a veces le sacaban de quicio sus compañeros, en parte por la lentitud en la que todo sucede en esas edades, y en parte porque sus intereses y cuestionamientos vitales no eran los de una niña de 12 años, ya que ella estaba en otra onda.

Las alumnas superdotadas ”aparecen como alumnas o chicas raras” y si se rebelan, lo cual sucede a menudo, pues se les atribuye un diagnóstico equivocado.

Recuerdo un día verla en el patio, gritándole firmemente a unos chicos de quinto de primaria que estaban escupiendo en el suelo a unas hormigas mientras el resto sólamente miraba. Ella les gritaba que  “dejasen de hacerlo, que era asqueroso y que además estaban matando hormigas”.

Otro elemento más de los alumnos superdotados, es la ”reactibilidad a la injusticia”, es decir, la mayoría de alumnos se ven afectados o incomodados por aquello que consideran injusto, pero el superdotado ”reacciona ante la injusticia”, porque no puede no hacerlo.

Los superdotados son alumnos que reaccionan cuando algo es injusto, no sólo observan, saltan y cuestionan, y eso debe ser ya un motivo para que a los docentes les salten las alarmas, ya que son alumnos que cuestionan a sus compañeros y a los docentes cuando consideran que algo es injusto o inmoral, nos guste o no la causa o el motivo y que nos cuestionen.

Se trata también de alumnos con gran ascendencia en el grupo y liderazgo que incomoda al docente en las clases y en el pasillo. Son alumnos astutos, y que sólamente ”se domestican” si se les escucha y ve de verdad, y para ellos no nos sirven los protocolos escolares ni las relaciones superficiales, ya que ellos se dan cuenta y entonces irán ”a su rollo” sin que tengamos la oportunidad de conectarnos a su realidad.

En muchos casos en estos alumnos se repiten una serie de síntomas en la adolescencia como son: el insomnio, la caída de cabello por estrés, dolores y úlceras de estómago, ansiedad, sensibilidad alimenticia, problemas dermatológicos o respiratorios, pero al mismo tiempo, con analíticas que muestran una y otra vez nivels normales en los marcadores. En muchos de los casos, y casi sin darnos cuenta, las faltas de asistencia del antes niño y ahora adolescente van aumentando poco a poco de ritmo conforme van cumpliendo años e indican de un patrón disturbado que no nos permite encajarlos en un casillero exacto y de que algo no funciona cómo debería.

Se trata esto de una serie de somatizaciones y de comportamientos que van además bormalmente de la mano de un rendimiento normal o bajo, y que por esto mismo, se los desplaza de la lupa de los superdotados, y de que se sospeche en esa vía.

Tengo un relato personal e individualizado para cada uno de mis alumnos superdotados reales, pero aún invisibles para el sistema. Sólamente con mucho esfuerzo y tesón podremos llegar algún día a verlos entre el resto.

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